Norberto José Vázquez pertenece a la carnada de dirigentes obreros jóvenes, promovida durante los sucesos que siguieron a la caída del gobierno peronista. Dirigente del Sindicato Frigorífico “La Negra”, represaliado por la patronal y el gobierno durante el últimp conflicto del gremio de la carne, perteneció a la dirección de la Regional Avellaneda de la C.G.T. y a la Mesa Coordinadora de las 62 Organizaciones.

¿Cómo ve la perspectiva política del país, después del fracasado golpe rojista?
El panorama fundamental de la política del país no se ha modificado con el último enfrentamiento entre azules y colorados. Este hecho secundario, entre los enemigos del pueblo, no puede ni debe distraernos de los objetivos básicos de la lucha popular.
Creer, como lo hacen algunos, que esta lucha que ha derramado sangre inocente enfrentó dos posiciones radicalmente opuestas, y que el triunfo azul es la victoria de la democracia con amplias perspectivas históricas para el reencuentro de los argentinos, es no conocer la naturaleza intrínseca de los bandos en pugna o, en el peor de los casos, servir conciente o inconcientemente a los intereses antipopulares.
La acción armada solamente ha demostrado, una vez más, el clima de desintegración que impera en el régimen de opresión que vive el país; su total incapacidad para resolver los problemas políticos-económicos y sociales; la corrupción de las fuerzas armadas, que, ademas de significar una carga intolerable en el presupuesto de la Nación, son un obstáculo permanente y obstinado a toda tentativa de encauzar al país en la senda del desarrollo y la democracia.
Es absurdo sostener que los azules han luchado por la democracia, la Constitución y el voto popular, como se pretende hacerle creer al pueblo. La discrepancia entre ambos sectores es formal y nada tiene que ver con los intereses del país y del pueblo. Más bien representan los intereses de grupos desarraigados de la vida nacional que pugnan por el poder político para sostener sus propros intereses económicos, ligados a Sociedades Anónimas y a grupos financieros internacionales que, en última instancia, coinciden en el anhelo común de vetar toda salida popular que modifique las estructuras del privilegio, el fraude y el peculado.
Los facciosos han presentado la lucha armada, como una consecuencia de la negativa de los colorados a permitir la participación del Justicialismo en las próximas elecciones. Pero la realidad nos demuestra que la división es sólo formal y que ambos grupos, por diferentes, caminos, tienen un mismo objetivo, la proscripción del peronismo.
Los colorados desean terminar el golpe de estado del mes de marzo instaurando una dictadura que “moralice y restaure la democracia del país”, proscribiendo y destruyendo toda manifestación peronista.
Los azules con una original interpretación del movimiento popular, pretenden dividir a los peronistas en retornistas con Perón o Justicialistas democráticos que repudian a Perón y sus ideas de gobierno popular.
Los primeros serán drásticamente proscriptos. Los segundos, por intermedio del “estatuto trampa” y el “frente popular” forjado y apoyado por el régimen a través de su Ministerio de Interior, tendrán la posibilidad de incorporarse a la vida institucional del país “en forma condicionada”.
Es evidente que la división solo consiste en una dictadura descubierta (colorados) y otra encubierta (azules). Esta última trata de dividir al movimiento popular, creando una salida ficticia y jugando una posición anti-Perón, cuando en realidad lo que los enfrenta con el pueblo no es Perón, si no su mentalidad liberal; antiobrera; de legalistas formales; de libres empresistas; enemigos de los controles estatales; enemigos de las nacionalizaciones; enemigos de la libertad y la democracia popular, etc.
Son en definitiva, el brazo armado de la reacción liberal y la guardia pretoriana de un régimen condenado a muerte por la historia.
Prueba de lo que aquí decimos, nos lo está dando el juzgamiento de los insurrectos responsables de crímenes, destrucciones materiales y morales que han afectado, según lo afirman los azules, nuestro prestigio internacional.
Se ha montado una farsa de juzgamiento que con toda delicadeza trata a quienes bárbaramente han jugado con la vida de millares de argentinos. Basta conocer que cuando Rojas se entrega detenido, cena en amigable actitud con el Jefe de Policía —coronel del Ejército— del sector azul.
Esta burla sangrienta de los enemigos del pueblo, se agiganta cuando pensamos que cientos de argentinos han sido torturados, encarcelados, fusilados y asesinados salvajemente por sostener un ideal político; y que muchos aun hoy están encarcelados con condenas de hasta veinticinco años por acciones políticas cuyo daño si existiera, es ínfimo comparado con el que a diario cometen los colorados o azules al país.
Por estas razones sostengo que aquí no ha pasado nada para el pueblo y que existe una sola perspectiva política para el país: !a unión de las fuerzas populares y su ordenamiento para luchar por el poder político.
Desde 1955 el panorama político con diferentes matices ha sido el mismo, la oligarquía ha luchado denodadamente por encontrar las formas políticas que perpetúen su régimen, fracasando constantemente por la activa y disciplinada acción popular. Sería erróneo creer que sus sucesivos fracasos obliguen a estos a entregar el poder, que es su única posibilidad de supervivencia. Sólo una ofensiva organizada y planificada por los trabajadores, puede terminar con este estado de ignominia.
La oligarquía ya no puede dar más de lo que dio, en consecuencia no se debe hacer esperar la organización de una ofensiva general contra la decadencia, el estancamiento y la barbarie que representa este régimen ¡legal.

¿Cree que existe una salida electoral, esté proscripto o no el peronismo?
no creo en la salida electoral, porque la oligarquía jamás cederá el poder legalmente, es decir dentro de las normas Constitucionales que permite la renovación de autoridades a través de las elecciones.
Además el 18 de Marzo cumplió una etapa decisiva en la lucha popular. Hasta entonces las elecciones que realizó la oligarquía, con sus fraudes patrióticos, eran el recurso seudo-legal que todavía toleraban. Pero el 18 de Marzo quebradas las posibilidades del fraude por la movilización popular, los obligó a desconocer el veredicto del pueblo, destruyendo con ello el mito democrático y legalista con que pretendían revestir todas sus actitudes.
Para los que aún dudaban de las verdaderas intenciones de la reacción, pienso que ha sido suficiente la lección recibida. La oligarquía no admitirá derrotas electorales mientras controle los resortes del poder, por lo que considero que el único camino expedito para el movimiento popular, es la toma del poder por la acción revolucionaria de las masas.
Esta afirmación tiene validez esté proscripto o no el Peronismo. Pese que en ésto hay absoluta claridad, el Peronismo está proscripto como idea, como sentimiento y como partido que representa indiscutiblemente a las masas populares del país.

¿Considera que la posibilidad de un frente nacional y popular, con la UCRI, los Demócratas Cristianos, “Libertadores” como Bengoa o hijos del fraude como Solano Lima, tienen alguna perspectiva?
El frente popular, el auténtico, es la unión militante y programatica que surge de los sectores populares, que unifican sus esfuerzos para derrotar al régimen imperante por la vía más conveniente. Teniendo como característica esencial que las clases o grupos que lo impulsan, sostengan la necesidad de un nuevo orden económico y social.
De acuerdo a estos principios se hace evidente que el Fernte que se ha intentado conformar, está viciado en sus aspectos más fundamentales: en lo popular y en lo programático.
En lo primero porque su constitución no ha sido producto de la voluntad popular, prueba de ello es que ha surgido de la acción del régimen o de personeros del mismo, y que fué y es constantemente alentado por el ex Ministro de Interior Martínez y otros medios gubernamentales.
En lo segundo porque su programa o su ideario ha estado lleno de generalidades, más dispuestos a aceptar la situación económico-social vigente que a modificarla con un programa que interprete el pensamiento popular, que aspira a una total modificación de las estructuras políticas, económicas, sociales y jurídicas.
Es evidente entonces que no puede, ser Frente Popular el contubernio de dirigentes que, lejos de expresar los intereses del pueblo, representa la tentativa encubierta de la reacción oligárquica de seguir gobernando con la pantalla de un Frente Popular que, en última instancia, es la expresión de sus intereses.
El peronismo tiene la responsabilidad histórica de constituir el auténtico Frente del pueblo. Su sola presencia representa un frente de ciases con mayoría obrera. Pero es necesario iniciar una acción intensiva y ampliatoria de sus bases de sustentación para eliminar al enemigo de todos los sectores populares-, la oligarquía y sus lazos financieros con el imperialismo.
En cuanto a la participación de sectores políticos que formula la pregunta, considero que el Frente no excluye a ningún sector político en la medida que ratifiquen públicamente el programa del pueblo. Los que así no lo hagan se autoexcluirán ellos mismos, pasando al contrafrente reaccionario.
Con este método no habrá lugar a equívocos, porque los que han estado luchando contra el pueblo tendrán obligatoriamente que repudiar su pasado aceptando el programa popular. En ese sentido considero que la Democracia Cristiana encabezada por el Dr. Sueldo, independientemente de sus fines o ¡deas políticas, ha señalado un camino positivo al esteriorizar sin cortapisas ni claudicaciones un programa concreto de ruptura con el F.M.I.; la anulación de los Contratos Petrolíferos; el repudio a la política económica frondizista y su desacuerdo público frente a las proscripciones, que la ubican con claridad dentro del auténtico frente del pueblo.

¿Cuál cree Ud. deberá ser el programa político que garantice la liberación nacional y social, asegurando un desarrollo rápido y armónico de la economía?
PARA tener una idea clara sobre el programa político que contenga las soluciones que Ud. formula en la pregunta, es imprecindible ubicarse en el plano histórico de los países que luchan por el crecimiento económico, despojándose de los mitos y teorías caducas creadas y sostenidas por el sistema capitalista, cuya decadencia es innegable y cuyo futuro ya está determinado: se derrumba no porque así lo quiere una doctrina, si no porque ya está minado y subvertido por la historia.
Esta es una de las leyes fundamentales que no puede ignorar ningún país política o económicamente oprimido. Su liberación nacional y social jamás podrá ser alcanzada dentro del sistema capitalista.
Su única posibilidad de liberación es la construcción de una democracia que cree un nuevo orden social, que garantice las condiciones de un desarrollo económico acelerado, que lo independice del imperialismo y asegure la implantación de una profunda justicia social en el pueblo.
¿Qué otra posibilidad tienen los pueblos de liberarse del sistema social que está perpetuando su miseria, degradación y estancamiento? Es evidente que ninguna otra. Ya no se podrán repetir las condiciones históricas que permitieron el desarrollo de EE.UU., que muchos sostienen como la piedra filosofal que se opone a las nuevas transformaciones populares. La concentración de capitales a bajo interés y la libre competencia que caracterizaba las economías de Europa de fines del siglo XVIII y comienzos del XIX, han desaparecido con el posterior desarrollo del capitalismo, que a través de los monopolios y del imperialismo han absorbido todas las posibilidades de desarrollo y sostienen su tremendo poder político y económico alimentado por la pobreza de los países coloniales o económicamente dependientes.
El capitalismo, que fué un poderoso impulsor del desarrollo y del progreso humano frente al feudalismo, hoy se ha convertido en el más formidable enemigo del progreso de los países subdesarrollados.
Es explicable entonces que cada país liberado de la férula imperialista le produzca a éste, conmociones que hacen temblar toda su estructura económico-social.
Por eso la campaña para conservar este sistema, ha llegado a límites inimaginables y es considerada subversiva toda tentativa de liberación.
Pero, mientras que el capitalismo no puede superar sus contradicciones internas, desocupación, crisis cíclicas, concentración de la riqueza en pocas manos, desarrollo inarmónico; hambre y miseria en casi tres cuartas partes del mundo, etc.; los países que se liberan con el nuevo orden social demuestran en pocos años los extraordinarios progresos que se logran con una economía basada en la Democracia Social que nacionaliza y socializa la propiedad, los medios de producción; planifica el desarrollo, elimina el derroche de las clases pudientes, canaliza la mano de obra en las actividades productivas; elimina la desocupación, crea condiciones de desarrollo ilimitado, etc.
Considero que estas son las ¡deas fundamentales que tenemos que volcar para crear un auténtico programa popular para nuestro país. Sería utópico creer que dentro de los márgenes del actual sistema político-económico-social y jurídico, el país encuentre las soluciones para un acelerado crecimiento económico y una justa distribución de la riqueza.
Jamás podremos salir de país dependiente, socialmente injusto y subyugado a los intereses de los países desarrollados, cualquiera sea su signo ideológico, si no se realizan modificaciones estructurales.
Así lo han comprendido los países africanos, árabes, asiáticos y en América, Cuba, que han puesto en práctica un socialismo nacional que se conjuga en el anhelo común de liberarse de la esclavitud imperialista, creando una sociedad nueva.
Las tasas de crecimiento de muchos de estos países superan las mejores obtenidas por el capitalismo en sus mejores épocas, y supera largamente la marca óptima actual de los países desarrollados.
Ya nada ni nadie podrá detener este avance arrollador de los pueblos subdesarrollados del mundo. Aún sobre las intrigas diplomáticas, la presión económica y hasta la subversión política, del capitalismo, los pueblos no ceden en su lucha liberadora que sin lugar a dudas está consubstanciada con la razón y el desarrollo histórico.
El imperialismo no ceja en adquirir nuevas formas para encubrir sus verdaderos propósitos, es así como en América los EE.UU. intentan frenar el proceso revolucionario intentando convencer a los pueblos que el crecimiento económico es un proceso largo, cuya evolución exige paciencia y el mantenimiento de las actuales estructuras políticas.
No son ajenas a estas intenciones la llamada “economía del bienestar” y la “alianza para el progreso”. Con grandes despliegues propagandísticos se intenta reforzar la inestabilidad de los gobiernos pro-imperialistas de América. Pero las necesidades de los pueblos son tan urgentes, y las soluciones tan contrapuestas a los intereses yanquis, que en muy poco tiempo estos planes se hunden con la misma rapidez que surgieron para cumplir una necesidad meramente política.
Asimismo se pretende abusar de les sentimientos religiosos de sectores amplios de los pueblos, confundiendo los mezquinos e inhumanos intereses del capitalismo con la grandeza espiritual del cristianismo.
Así se esgrime la “defensa del occidente cristiano” en oposición a las luchas populares, presentando al nuevo orden social como una contradicción del pensamiento y la fe religiosa, con lo cual pretenden revestir a la esclavitud con nuevos ropajes. Cuando en realidad no existe ninguna contradicción entre el cristianismo y las estructuras sociales populares, que aseguran la justicia social, suprimen el hambre y extienden la cultura.
Es necesario afirmar que estas ¡deas esbozadas aquí muy ligeramente, no involucran solamente el pensamiento del proletariado, si no que proyecta en sus realizaciones a todos aquellos que no están comprometidos con la esclavitud y, la miseria de los pueblos.
Comprende, a la clase media usada como instrumento nivelador y para golpes por la oligarquía; a los pequeños comerciantes e industriales que no tienen salida dentro del actual sistema y que progresivamente son absorbidos por los monopolios, a los técnicos y profesionales que tienen que emigrar o servir los intereses de las grandes empresas monopolistas del imperialismo, sin posibilidades de desarrollar su talento científico; a los pequeños propietarios agrícolas que son constantemente esquilmados por las firmas exportadoras y que no tienen la adecuada asistencia científica y financiera. Fundamentalmente pertenece, a los jóvenes que serán los destinatarios obligados de sus beneficios, y a quienes corresponde como nueva generación tomar estas banderas y luchar hasta las últimas consecuencias. Es en definitiva el ideario para los que quieran construir una nueva sociedad. A ellos se opondrán todos los que viven y gozan a expensas de la injusticia social y el fraude político. De ahí para abajo todos sin distinción serán beneficiados por la revolución y el nuevo orden social.

¿Qué medidas políticas y/o gremiales deben tomar la clase obrera en forma inmediata para salir de la difícil situación en que se encuentra?
Es evidente que la clase trabajadora está pasando por una difícil situación: la desocupación; falta de trabajo; despidos arbitrarios; falta de pago; cierre de establecimientos, y toda la gama de la represión policial-empresario han caído sobre las desnudas costillas de los trabajadores y sus dirigentes.
Esta situación no es extraña a las actuales estructuras políticas, que someten a los trabajadores a un régimen inicuo de explotación, para compensar la deshonesta dirección económico-social que deteriora financieramente al país; como así también la rapacidad de los funcionarios y las exacciones económicas que cometen las empresas monopolistas extranjeras que a través de explotaciones agrícolas o industriales, préstamos o arriendos y subvenciones militares absorben los mejores sacrificios del pueblo, imposibilitando su capitalización y ahondando la miseria.
¿Quién paga todas estas iniquidades? El pueblo, los trabajadores, el último eslabón de un régimen social injusto que hace de los que trabajan honradamente, parias sociales destinados a la pobreza y la explotación.
Mientras, los bandidos, los aventureros y toda la gama de delincuentes “financieros”, recogen sin ningún esfuerzo el sacrificio y el trabajo de los hombres y mujeres del país.
La repercusión de estos hechos en las organizaciones sindicales, han sido dolorosos y a veces brutales como en el gremio de la Carne, donde una patronal primitiva y medieval, agente de los intereses de los monopolios imperialistas, ha consumado con el apoyo y aliento del gobierno iniquidades e injusticias que han llevado el dolor y la desesperación a miles de hogares obreros.
Es bien cierto que ya algún día tendrán que pagar con creces todos estos atropellos, pero mientras tanto se ha abierto una amplia brecha en el frente sindical que es necesario cerrar.
Y como la Carne muchos otros gremios han padecido situaciones análogas, que nos obligan a meditar sobre las tácticas empleadas y las que emplearemos en el futuro para organizar un contraataque que nos devuelva los derechos y conquistas ilegítimamente cercenados.
Considero personalmente que una de las principales preocupaciones de la Central Obrera recuperada, debe ser la de consolidar la unidad y unificar un frente común entre todas las organizaciones del trabajo. No la unidad artificiosa, interesada o declamatoria, si no la unidad que nace y se fortifica a través de los ideales y necesidades comunes de las bases, alentando su movilización y participación en la conducción de las luchas sindicales.
Esta es una prioridad irrenunciable y urgente, ya que es evidente que últimamente la unidad y solidaridad de los trabajadores se ha visto mellada por diversos conflictos gremiales, en donde no se exteriorizó un frente sólidamente común.
Es necesario que cada organización sindical tome conciencia que las soluciones parciales en cada gremio, son efímeras e insignificantes frente a las grandes soluciones que pueden conquistarse con un movimiento obrero unido. No olvidando jamás que cada golpe que la reacción da sobre un Sindicato, es un golpe sobre todo el movimiento obrero.
En toda la historia del movimiento sindical ha sido notable observar que así como los triunfos parciales tarde o temprano se extienden a la totalidad de las organizaciones. También las derrotas parciales si no se toman medidas a tiempo, y muchas veces aún así, se extienden a todos los sectores obreros.
Jamás en la historia de la humanidad una clase social estuvo tan ligada en sus triunfos y en sus derrotas como la clase trabajadora. Esto nos debe enseñar que su unidad, el estrechamiento codo a codo de todos los trabajadores, es la primera prioridad para la defensa de sus intereses.
A la unidad debe seguirle una constante información a las bases, que las movilicen y las alienten en sus conquistas. Para ello debe combatirse la burocracia y todo brote de “oligarquía sindical” que muchas veces, aunque no por mucho tiempo, frena y obstaculiza el accionar obrero ocasionándole perjuicios innecesarias.
Es necesario también ejercer una permanente acción propagandística y sicológica para convencer a otros sectores sociales de los justos motivos que movilizan al movimiento obrero; ya que en muchas oportunidades por informaciones falsas o interesadas, estos sectores se resisten a reconocer a los Sindicatos como instrucciones inamovibles del país, cuya seguridad y respeto debe ser defendido por todos aquellos que no están complicados con la justicia y la explotación del pueblo.
Unidad, fortalecimiento institucional, democracia interna y agitación permanente, son las bases de un movimiento sindical fuerte.
Pero la auténtica y final consolidación del movimiento obrero se obtiene con la militando política. Ella es tan importante para su futuro que no ejercerla, significa poco menos que castrar su única posibilidad de emancipación social.
La oligarquía ha pretendido permanentemente desconocer los derechos políticos de las organizaciones sindicales, porque su militando sepultó el fraude y empequeñeció a los viejos y caducos partidos “tradicionales”.
Ahora bien, el movimiento obrero cumple dos tipos de acción: uno inmediato y otro mediato.
El inmediato es la permanente acción para mejorar la situación económica y social de los afiliados, lógicamente, dentro de las estructuras del régimen capitalista. Esta ofensiva no tiene límites y es permanente, simplemente por que dentro de las actuales estructuras políticas los trabajadores jamás tendrán las soluciones definitivas a que aspiran.
Por lo tanto es fundamental para socavar y debilitar al régimen oligárquico, que esta acción tenga la mayor unidad y consistencia posible, porque en definitiva es la base esencial de la acción política revolucionaria.
La acción mediata, es el objetivo de la revolución social; debe estar dirigida fundamentalmente a adoctrinar a las masas obreras sobre la necesidad de un nuevo orden económico-social, al que como clase están indisolublemente ligados.
La comprensión de las debilidades del régimen capitalista y su carácter irreformable, es fundamental para que los trabajadores comprendan sus fracasos dentro de este régimen, aspirando a la vez a desterrarlo con las nuevas estructuras económico-sociales que los sustraerán del atraso, la ignorancia y la miseria.
Para la acción mediata es necesario que el movimiento obrero, sus dirigentes, tengan plena conciencia de que la acción revolucionaria sólo puede ser consecuente y disciplinada a través del aparato político que organiza, forma cuadros de dirigentes y socava las bases del régimen con una acción polifacética en diversos frentes.
Es impropio considerar que el movimiento obrero puede ejercer con sus organizaciones clásicas la ímproba tarea revolucionaria; sus características y fines que les son peculiares le impiden muchas veces tener una consecuencia en su accionar político, lo que lo hace vulnerable al ataque de la reacción.
Pero un movimiento obrero unido con conciencia de clase, con aspiraciones de poder y con un partido político revolucionario, conforma una fuerza indestructible que tarde o temprano ejercerá el poder político.
Dejando perfectamente claro que los trabajadores bajo ningún aspecto deben resignar su participación mayoritaria en la conducción política, esta es una medida justa, que garantiza los principios y los fines de los objetivos a lograr.
De esta manera el movimiento obrero podrá desarrollar todas sus múltiples energías en lo gremial y en lo político, jerarquizando dirigentes capaces y accionando coordinadamente siempre se le ofrecerán condiciones de reaseguro suficientes, como para actuar con la elasticidad que las organizaciones gremiales requieren.
Estas son las bases que considero fundamentales para las soluciones de los problemas inmediatos o mediatos, sin descartar lógicamente todas aquellas acciones que algunos momentos especiales hacen aconsejables, y cuya adopción depende de la habilidad de los dirigentes gremiales.

21/04/1963

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