SUMARIO:
Capitulo 1: El problema argentino
Capítulo 2: Lo que votó el pueblo
Capítulo 3: Como se desvirtuó el proceso
Capitulo 4: Que proponemos para reencauzario
Capitulo 5: Las propuestas de las agrupaciones de los Frentes

I) El problema argentino
Las organizaciones firmantes se dirigen al general Perón y al pueblo argentino para fijar su posición común ante la situación del país, señalar los riesgos que entraña la desnaturalización del proceso iniciado el 25 de mayo de 1973 y proponer su reencauza-miento dentro del gobierno, del Movimiento Peronista y del Frente de Liberación.
Aunque la historia nunca se repite de la misma forma, a menos de un año de gobierno peronista es posible detectar síntomas que recuerdan la situación previa a junio y setiembre de 1955: en el campo popular: debilidad del Movimiento Peronista, burocratización de sus capas dirigentes, desmovilización de las masas y vacilaciones del gobierno elegido por el pueblo. En el otro campo: el enemigo central de ayer y de hoy, el imperialismo norteamericano prosiguiendo implacablemente el sometimiento nacional. Ese cuadro es agravado por la profunda infiltración en todos los resortes del aparato estatal de elementos reaccionarios y gorilas, que instrumentan la represión de hombres y sectores de abnegada trayectoria en el Movimiento Peronista, principal reaseguro contra la repetición del golpe del ’55 o su contemporánea versión a la chilena.
El precio que pagó el peronismo —y el país— por los errores de 1955 no puede ser olvidado en 1974. Se resume en los 500.000 niños que en ese lapso murieron antes de cumplir un año, en el millón y medio de argentinos arrinconados en las villas miseria, en los sufrimientos de la clase trabajadora, en el recrudecimiento del analfabetismo y las enfermedades.
La contrapartida de ese estrago, su raíz y su causa, es la penetración de los monopolios extranjeros que sistemáticamente se adueñaron no sólo de los recursos económicos del país, sino del manejo del Estado, integrando gabinetes con abogados de empresas norteamericanas, desnacionalizando industrias, comprando bancos, asfixiando regiones enteras y promoviendo en otras un desarrollo deformado sin más ley que la ganancia. El 75 por ciento de la gran empresa en manos extranjeras y una deuda externa de siete mil millones de dólares, que se paga anualmente con casi un tercio de las exportaciones, sintetizan pero no agotan nuestra situación de dependencia.
La clase trabajadora peronista no podía integrarse, y no se integró, en ese proyecto. Resistió las intervenciones y las cárceles del 55, los fusilamientos del 56, la integración del 59, la opción del 63, la dictadura del 66, el GAN del 71. En su máxima consigna, el regreso de Perón, resumía su decisión de que con él regresara una política que implicaba la destrucción de los monopolios y la oligarquía.
Esa Resistencia de los trabajadores es lo que convirtió al peronismo en el “hecho maldito” del país dependiente, la porción de nacionalidad irreductible a la dominación, el eje de los planes de lucha, las jornadas insurreccionales y la guerra popular.
Esas instancias permitieron el regreso del general Perón al país, el triunfo electoral del 11 de marzo y su consagración como presidente de los argentinos.
Las fuerzas derrotadas en esas jornadas históricas no estaban sin embargo destruidas, las clases dominantes no se habían suicidado, el imperialismo no se había ido de la Argentina. Antes que se extinguieran los ecos de los aplausos y las manifestaciones, estaban poniendo en práctica el más lúcido de sus planes: integrar no ya a un peronismo perseguido, sino al peronismo en el gobierno. Lo que no habían conseguido con Perón exilado y proscripto, iban a intentarlo con Perón en el país y en la presidencia. Ese plan está en marcha. Ese plan ha avanzado.

II) Lo que votó el pueblo
El 11 de marzo de 1973 el Frente Justicialista llevó al triunfo un programa mínimo que no podía dejar de expresar, sin embargo, los objetivos históricos del peronismo, las aspiraciones de un pueblo que, acumuladas en 18 años, trascendían la formalidad de un acto electoral y sólo podían ser satisfechas en el ejercicio real del poder.
El eje, el sentido de aquel pronunciamiento era un proyecto de liberación cuyo instrumento necesario es un Estado Popular donde participe decisivamente la clase trabajadora a partir de las estructuras que se dio en sus luchas, y no de aquellas otras que la dictadura instrumentó para negociar esas luchas. Aparatos burocráticos, sectas reaccionarias, hombres que habían pactado con los monopolios, con las patronales, con las cúpulas militares, no podían estructurar ese Estado porque sus intereses son contradictorios con los del pueblo peronista.
Controlar y planificar la economía expulsar a los monopolios, disolver los compromisos contraídos con el imperialismo a espaldas del pueblo, frenar la sangría de recursos que se vuelca al exterior, expropiar a la oligarquía industrial y ganadera, regular la participación de la mediana empresa en el desarrollo nacional, proteger al pequeño productor, eran las tareas inmediatas del Estado popular.
El proyecto peronista incluía simultáneamente la reparación de los enormes daños infligidos al pueblo, un sueldo digno y un trabajo estable, casa para los que no tienen casa, tierra para los que no tienen tierra, hospitales para los enfermos, justicia para los que han nacido o han envejecido bajo la injusticia. Pero estos propósitos sólo encontraban su sentido y su posibilidad de realización si eran las mismas víctimas de esa injusticia los encargados de repararla, si el poder del pueblo se ejercía a través de representaciones auténticas de trabajadores, campesinos, villeros, productores estudiantes, organizaciones de base. Por eso también votamos los peronistas.
También votamos contra el colonialismo en la Educación en general, que se manifiesta en la separación de la educación de todo el proceso productivo, lo que provoca el aislamiento de la Escuela respecto de la realidad y se expresa en programas de estudio que no preparan en ninguno de los niveles personas aptas para responder a las necesidades de nuestro país.
Son asimismo, consecuencia de este colonialismo en la Educación más de 200.000 chicos que no van a la escuela, una deserción del 50 por ciento en el ciclo primario, una enseñanza secundaria que rara vez completa el hijo de un trabajador y una Universidad a cuyas puertas ni siquiera llega, son los términos elementales del problema educativo por cuya solución se votó el 11 de marzo.
Pero es en el terreno de la relación del Estado popular con sus Fuerzas Armadas donde las exigencias históricas del peronismo eran más claras, porque de tales relaciones depende la existencia misma de semejante Estado. Un Ejército que hasta el 25 de mayo había operado como fuerza de ocupación, una Marina que nueve meses antes había ejecutado y justificado una masacre imperdonable, sólo podrá ser apoyatura real del gobierno Peronista en la medida que se dé una profunda renovación en sus cuadros y de su doctrina, del acceso a posiciones de mando de oficiales claramente identificados con los objetivos de la Nación, enemigos de los monopolios y del imperialismo y, en última instancia, subordinados a la voluntad del pueblo.
Siete millones de votos dijeron sí a estas propuestas, porque resumían la experiencia histórica de la clase trabajadora argentina, porque condensaban las enseñanzas del propio general Perón y porque eran el medio de reanudar el diálogo entre las masas y su líder que fue la clave de las horas más gloriosas del peronismo.

III) Cómo se desvirtuó el proceso
La ofensiva vandorista para desvirtuar este programa, comenzó el mismo 25 de mayo. El presidente elegido por Perón y el pueblo no habla cumplido una semana de gobierno cuando la primera banda armada penetró en un despacho oficial para expulsar a empujones a un secretario de Estado.
Con el pretexto de prevenir ataques marxistas, ocuparon terminales ferroviarias, estaciones de radio, hospitales, reparticiones públicas desde las cuales prepararon su asalto al poder.
Sus bases operativas fueron el Ministerio de Bienestar Social, la Unión Obrera Metalúrgica, el Sindicato de Sanidad, SMATA, la Unión Obrera de la Construcción y el Sindicato de Prensa de Capital Federal.
Pagaron el regreso al país de provocadores como Juan Queraltó, convirtieron en una secta asesina a pequeñas agrupaciones como el Comando de Organización, recurrieron al auxilio de grupos de choque vinculados con la Marina como el CNU.
El 20 de junio, en Ezeiza impidieron el reencuentro histórico e intentaron apoderarse del gobierno. En esa sola jornada, un millar de mercenarios mataron a más peronistas que Aramburu y Rojas en José León Suárez; que Frondizi con el plan Conintes; que el Ejército de Onganía en el Cordobazo; que la Marina de Lanusse en Trelew.
En Ezeiza comenzó el esfuerzo desesperado de una minoría inescrupulosa, corrompida por el Imperialismo, por quebrar la organización que el pueblo peronista había alcanzado en casi 20 años a través de luchas que se pagaron precisamente al altísimo precio de José L. Suárez, el Conintes, el Cordobezo y Trelew.
“Perón vuelve”, fue la consigna esencial del pueblo en esas dos décadas.
“Perón al poder”, fue la expresión que la Juventud Peronista le dio en los últimos tramos de esa larga batalla.
El 12 de octubre de 1973, esa consigna pareció hacerse real.
Vandorista, una de las formas que el Imperialismo elige para integrar al peronismo, desde tiempo atrás, venía desarrollando su proyecto.
Su primer objetivo fue desplazar a los leales por los traidores, y a partir de allí disputarle el poder al propio general Perón.
Hace doce años querían un peronismo sin Perón, hace diez proponían desobedecerlo para salvarlo, hoy su ideal es un Perón sin peronismo.

El aparato estatal
Para lograrlo comenzaron por infiltrar a sus agentes en el aparato del Estado. El mismo mayor del Ejército Benito Pedro Llambí, que en junio de 1955 proponía “liquidar inexorablemente” a Perón y sus colaboradores y desatar una guerra civil como la de España, fue designado ministro del Interior. El mismo comisarlo Luis Margaride que revisaba piezas de hotel y era dirigente de la Udelpa de Aramburu ocupó la Superintendencia de Seguridad Federal. El mismo comisario Alberto Villar que en 1972 asaltó la sede del Partido Justicialista para secuestrar los cadáveres de los fusilados en Trelew fue promovido a la Subjefatura de Policía. El mismo general Alberto Cáceres que dirigió la policía torturadora de Lanusse dirige hoy la Gendarmería Nacional. El mismo Ricardo Otero que en 1965 se burlaba de Isabel Martínez de Perón y hacia proselitismo en favor de los candidatos de Vandor en Mendoza, ocupa el ministerio de Trabajo.
El mismo Manuel de Anchorena que hace un ano quiso alzarse con la gobernación de Buenos Aires y fue calificado de “traidorzuelo y excrecencia” por Perón, es embajador argentino en Oran Bretaña. El mismo Juan Carlos Paz que en 1955 arrestaba peronistas a punta de pistola, preside el directorio del Banco de la Nación.

Las 62 y el movimiento
La ofensiva se extendió a las 63 Organizaciones y al Movimiento Peronista, cuyas direcciones fueron confiadas al jefe del vandorismo Lorenzo Miguel y al senador José H. Martiarena, quien en 1965 pedía a la Justicia la ilegalización del Partido Justicialista porque “recibía órdenes del exterior”. Ordenes de Perón, en contra de Martiarena y de su partido
vandorista jujeño.
Desde la cúpula del Gobierno, de las 62 y del Movimiento, el vandorismo abordó la tarea de aislar a Perón de su pueblo; destruir las formas organizativas que permitieron su regreso al país; impedir que la presencia de las masas movilizadas consolidara lo que tanto había costado lograr; imponer su control burocrático sobre todas las estructuras políticas y sindicales que se atrevieran a disentir con su proyecto.
Su líder es Vandor, no Perón. Su modelo, la dependencia del Imperialismo, no la liberación nacional. Sus métodos, el terror contra loa adversarlos y el Chantaje contra los aliados Indecisos.
Hace pocos meses, cuando el general Perón invitó a reunirse en Olivos a los sectores Juveniles del Movimiento, las organizaciones firmantes cuestionaron la lista propuesta por el gobierno, alegando que no podían cómputo una mesa con los provocadores que atentaban contra nuestros multantes y locales, mientras miles de Jóvenes peronistas efectuaban operativos de reconstrucción en todo el país. No hizo falta mucho tiempo pera que la verdad de esta afirmación quedara demostrada. La bomba que estalló en el portafolio del empleado de la Unión Obrera Metalúrgica Alejandro Giovenco hizo añicos las reuniones de los jueves. El cierre de las unidades básicas que la Juventud Peronista utilizó para esclarecer a la población sobre las consignas liberadoras de Perón y para organizar en contra de la dependencia; le depuración ideológica que es sólo un pretexto para despejar el camino al avance político del vandorismo imperialista; los secuestros, torturas y asesinatos de militantes; loa bombardeos a los locales donde el pueblo expresa su acción política, los allanamientos policiales, reproducen, magnificadas, tas condiciones que hicieron posible la derrota de 1955.
La forzada renuncia del gobernador Oscar Bidegaln en Bs As. para satisfacción del vicegobernador vandortata Victorio Calabro, la actuación prepotente de loa delegados normalizadores vandoristas en las provincias, los embates de los vicegobernadores vandoristas de Santa Fe. Mendoza y Salta para adueñarse de todo el poder son apenas advertencias. La sublevación policial-sindical en Córdoba contra el gobierno legalista cuando Perón acababa de reclamar el cese del hostigamiento a los gobernadores, deja ver hasta dónde puede alcanzar la ambición del vandorismo si no se le pone freno.

El Pacto Social
Estos son por una parte, los signatarios del Pacto Social, que pretenden ser los representantes de la clase trabajadora. Por la otra firmaron los representantes de la gran burguesía nacional, la misma que desertó en 1955 porque sus intereses no coincidían con los de la Nación y que lo hará nuevamente cuando el Imperialismo vuelva a proponérselo, abandonando a la clase trabajadora y a la pequeña y mediana empresa cuyo destino sí es el de la Argentina.
El pacto Social no es así un acuerdo entre trabajadores y empresarios con el predominio de los trabajadores, como debería ser, fiscalizado por el Gobierno, sino un instrumento para la congelación de la lucha de los trabajadores.
Para retener posiciones conquistadas negociando las luchas populares, la burocracia vandorista obtuvo la sanción de una nueva Ley de Asociaciones Profesionales. La Juventud Trabajadora Peronista apoyó el proyecto que fortalecía las estructuras sindicales y defendía su actuación política, pero advirtió contra la imprecisión del régimen electoral propuesto; contra la extensión a cuatro años de los mandatos; contra las crecientes exigencias para los candidatos; contra el espaciamiento a dos años de las asambleas y congresos ordinarios y los requisitos para las asambleas y congresos extraordinarios; contra la facultad de intervención de las asociaciones adheridas.
Aún antes que la ley fuera sancionada, el ministro vandorista de Trabajo la aplicó contra el Sindicato de Trabajadores de la Industria Lechera y Afines, nacido en 1968 para oponerse al jefe participacionista Abelardo Arce.
La UOCRA intervino la regional de Neuquén y la Asociación Ban-caria impidió la presentación de la Lista Azul y Blanca, de la JTP, con grupos armados que no permitieron el ingreso a quienes llevaban para oficializar las listas. La misma Asociación Banca-ria intervino la seccional Santa Fe y obtuvo del directorio del Banco Hipotecario el traslado a otra ciudad del secretario de la seccional, un dirigente de la JTP. AATRA intervino todas sus filiales conducidas por la JTP. La Federación de Sanidad, desconoció los resultados de la elección en Córdoba, donde se había impuesto el Peronismo de Base. La Justicia amparó a los electos, pero el ministro Otero intervino el sindicato citando a la nueva ley. Hace pocas semanas la Confederación de Obreros y Empleados Municipales intervino la Federación de Tucumán, cuyo secretario general de la Juventud Trabajadora Peronista, acababa de ser elegido por un congreso normalizador intachable.
Pero en ningún caso quedó más claro el uso que la burocracia vandorista da a la nueva Ley que en las elecciones de la Unión Obrera Metalúrgica. Este proceso escandaloso, muestra la variedad de recursos y alianzas que el vandorismo utiliza para lograr sus fines.
Les estatutos fueron modificados para que ningún trabajador que hubiera sido despedido por su patrón en los últimos dos años pudiera presentar su candidatura. La Junta Electoral demoró la entrega de planillas y las empresas, principales interesadas en el triunfo vandorista, dieron licencia a su personal entre el 8 y 15 de enero, para dificultar la recolección de las firmas exigidas por la ley.
Como pese a todo, las listas Integradas por la JTP cumplían con los recaudos legales, la Policía allanó el local de la JTP donde se concentraban las planillas 24 horas antes que venciera el plazo para la oficialización de las listas.
Patrulleros en las puertas de las fábricas y matones armados en su interior, presionaron a los trabajadores para que concedieran su voto a la lista única. En muchos casos debieron irse con las urnas vacías. Para suprimir de los cuadros de la Administración Pública a los más sacrificados militantes peronistas, la burocracia vandorista impulsó la Ley de Prescindibilidad y ahora su prórroga por otros nueve meses. Como previera la Juventud Trabajadora Peronista, la ley no fue aplicada “para eliminar a los agentes del continuismo y la entrega enquistados en los altos cargos del aparato estatal” y se convirtió en cambio “en una herramienta de esos agentes en contra del pueblo trabajador”. Los 200 trabajadores de IME que pedían la remoción de un directivo complicado en el vaciamiento de la empresa a favor de los monopolios automotrices; los 60 despedidos del Banco Nación en represalia por su militancia gremial; los maestros y empleados públicos de la provincia de Buenos Aires despedidos por el gobernador vandorista Victorio Catabro; los empleados cesanteados en Paraná y el Chaco, dan la razón a aquella advertencia.
Por ello la JTP insiste en su exigencia inicial: que la ley sea aplicada únicamente a los funcionarios jerárquicos v no al personal de cualquier categoría como estableció su artículo primero.
Un Pacto Social que en los hechos pretende congelar la lucha de los trabajadores, necesitaba de un instrumento legal que permitiera legitimar innumerables atropellos, así se sancionó la reforma al Código Penal.
Más allá inclusive de cualquier formalismo legal, el pueblo exige que el sindicato, la policía y el ministerio dejen de actuar como enemigos de la clase trabajadora y recuperen el papel que jugaron durante los primeros gobiernos peronistas.

El frente
El Frente Justicialista, concebido por Perón como instrumento para nuclear en torno del Movimiento a todos los sectores políticos y sociales interesados en la Liberación, también ha padecido las consecuencias de la voracidad vandorista.
Con la monótona invocación a la disciplina y la verticalidad, los funcionarios vandoristas han reducido al silencio a los representantes de la rama política del Movimiento en el Congreso, sancionando y amenazando toda disidencia. Han extendido luego ese chantaje a los partidos aliados en el Frejuli y pretenden ahora administrar la misma medicina a los partidos de la oposición que objetivamente forman parte del Frente Nacional, como se demostró con las presiones ejercidas para que votaran el tratamiento sobre tablas de la intervención a Córdoba. La política internacional independiente y los convenios comerciales y de radicación de fábricas con países socialistas y del tercer mundo, la ruptura del bloqueo norteamericano a Cuba son medidas correctas pero no alcanzan para quebrar la estructura dependiente de la economía argentina y para detener el avance de los planes imperialistas.
El 11 de septiembre de 1973 la teoría que Benito Llambí proponía en 1955 para la Argentina, fue aplicada por Pinochet en Chile. Faltaban 12 días para que Perón fuera elegido por tercera vez presidente de la Argentina. De ese modo se completó el cerco desde cuyas posiciones se intentará exterminar a nuestro pueblo y al gobierno de Perón, si es que antes éste no ha sucumbido víctima de sus errores y sus enemigos internos. El rumbo elegido conduce hacia la derrota.

Las aulas y las villas
La política represiva que va invadiendo todo el cuerpo social también alcanza a las aulas universitarias, a la escuela media y a la población villera.
En la Universidad, estudiantes, profesores, autoridades y empleados han demostrado en estos meses su voluntad de participar en la vinculación de la enseñanza con las necesidades de la Nación y del Pueblo, y su capacidad para hacerlo, a pesar de lo cual matones y policías ya han comenzado sus agresiones.
En las escuelas secundarias la derogación del Decreto Jorge de la Torre, es sólo un hecho formal ya que no se dio la participación del alumnado en la construcción de estos organismos, desarrollándose una política represiva desde la estructura misma de la escuela que coarta la participación estudiantil y tiende a maniatar los centros y organismos representativos.
La prohibición de desarrollar actividad política en las facultades, la reposición en los colegios de funcionarios comprometidos con el régimen, su manipulación de los centros de estudiantes, cuerpos de delegados y mesas de trabajo, los convenios con el BID para orientar la enseñanza técnica en función de las necesidades de los monopolios, frustran y desvirtúan todo lo que los peronistas afirmamos con nuestro voto el 11 de marzo y el 23 de setiembre.
Tampoco los centenares de miles de villeros que votaron por Perón pueden sentirse satisfechos por lo sucedido en casi un año de gobierno Justicialista. El plan de erradicación Ideado por el todopoderoso ministro de Bienestar Social se parece más a un show televisivo que a una solución real para las necesidades de la gente.
Todo el mundo sabe que el plan de construcción de las 500.000 viviendas es un invento.
El señor López Rega, con sus asesores y sus matones, se ha preocupado más por asegurar el negocio de los constructores privados y de las grandes empresas monopólicas que en satisfacer los intereses de los villeros.
Finalmente, cuando la comunidad villera protesta contra los desalojos, el “ministerio del pueblo” llama a la policía de Villar y Margaride para que respondan con el idioma de las balas.

La movilización popular
Sin embargo, la acumulación de fuerzas que el general Perón realiza en sus contactos con los políticos del frente y de la oposición, es insuficiente para equilibrar la preeminencia de la élite vandorista y de sus aliados en el gobierno, los ministros Otero, López Rega y Llambí, porque está ausente la movilización y la organización popular que la respalde.
En esta situación, los pequeños aumentos de salarios que el general Perón procura otorgar a los trabajadores tampoco bastan para revertir mínimamente una situación general. La economía popular sin gorilas ni traidores capaz de enfrentar a los monopolios, desarmar la conspiración, derrotar al golpe, y coronar victoriosamente la experiencia central de Perón y de su Pueblo.
Si eso ocurre, en torno del Estado podrán estructurarse las medidas que rompan los círculos viciosos de la dependencia. En el desarrollo del Estado Popular que corresponde a nuestra propuesta de nacionalismo revolucionarlo en transición al socialismo nacional, sólo el Estado puede acumular el capital necesario y la fuerza imprescindible para avanzar en el camino de la nacionalización y la socialización de la economía.
La clase trabajadora urbana y rural, que genera con su trabajo la riqueza que otros gozan, debe dirigir y controlar este proceso, ofreciendo participación a los pequeños y medianos empresarios y a las fuerzas políticas que expresan sus intereses, víctimas impotentes de la concentración monopólica.
Si el sendero por el que pueden transitar estas propuestas es estrecho, más impracticable por más costoso resultará el proyecto de volver a situar el país en la órbita del imperialismo y de enfrentar otra vez a los trabajadores con la violencia.
Por todo ello las Agrupaciones presentes se comprometen en volcar todo su esfuerzo para reencauzar este proceso hacia la liberación nacional en el desarrollo de las siguientes tareas y objetivos específicos para cada uno de sus frentes: Juventud Trabajadora Peronista; Juventud Peronista; Juventud Universitaria Peronista; Agrupación “Evita” de la Rama Femenina; Unión de Estudiantes Secundarlos.

Juventud Trabajadora Peronista
1º) Con respecto al Pacto Social.
a) Incorporar al Pacto Social: la vigencia de la Ley 14.250 para discutir condiciones de trabajo, impuestas tras 18 años de entrega y explotación.
b) Redefinir el Salario Vital – Mínimo y Móvil tomando como valor 100 el salario del año 1954 y reglamentar su aplicación automática cada 6 meses.
c) Reglamentar el control por parte de los Cuerpos de Delegados y Comisiones Internas de las distintas áreas de producción, de los costos reales de producción en puerta de fábrica, asimismo legalizar las denuncias que estos cuerpos orgánicos formulen sobre acaparamiento de mercaderías, medidas éstas que provocan el desabastecimiento (recordar la denuncia que formularan oportunamente el Cuerpo de Delegados de Molinos Rio de la Plata sobre acaparamiento de aceite comestible y luego ratificada por la Secretaría de Comercio).
2º) Con respecto a la Ley de Prescindibilidad.
Introducir como articulado el espíritu con que fue votada la Ley en su fundamentación acerca de la necesidad de eliminar mediante esta Ley los agentes del continuismo y la penetración enquistados en el aparato estatal y especificar el nivel concreto en que se aplicaría.
3º) Con respecto a la Ley de Asociaciones Profesionales. ,
Introducir las modificaciones objetadas precedentemente y hechas públicas en el momento oportuno.
4º) Con respecto a la Democracia Sindical.
Convocar a Estado de Asamblea en los gremios y a nuevas elecciones.
5º) En el ámbito oficial.
Destituir a todos aquellos funcionarios que, como el Sr. ministro Otero, comprometidos en fraudes y corrupciones, son agentes de la dependencia.

Juventud Peronista
CONTINUAREMOS:
1) la organización del pueblo fortaleciendo nuestras estructuras regionales. Esta tarea de organización supone superar las trabas impuestas por la política e ineficacia de las autoridades del Movimiento y tiene por objetivo volcar al conjunto de los compañeros a la construcción del Poder Popular por medio de sus organizaciones territoriales, recuperando la Unidad Básica como el centro de reunión y discusión y decisión del Pueblo Peronista y extendiendo dicha participación y control hasta la expresión mínima: la manzana.

IMPULSAREMOS:
2) la creación de estructuras barriales y municipales en una política de acercamiento y alianzas con los sectores medios de la población (pequeños comerciantes) para enfrentar los problemas del desabastecimiento denunciando a los sectores que lo provocan (denunciando el acopio de materias primas y productos de primera necesidad). A su vez, organizaremos un efectivo trabajo de control de precios que elimine la usura y la especulación por parte de los grandes comerciantes y empresas monopólicas.
3) la organización, movilización y participación del pueblo para el reencauzamiento del proceso, no puede darse dentro del clima de represión y marginación que hoy siguen soportando los sectores populares.
Por lo tanto, exigimos:
a) Se terminen las detenciones y atentados a militantes y/o activistas.

CESE:
b) La continúa amenaza a sectores y barrios populares.
c) La inmediata libertad del compañero Carlos Caride y demás detenidos y el esclarecimiento del falso complot inventado por Villar y Margaride.
d) La destitución e investigación de funcionarios como Villar, Margaride y Llambí, directos responsables de muertes, torturas, detenciones arbitrarlas y represiones al pueblo.
e) La necesaria derogación de la Ley de Reformas al Código Penal por ser el elemento en que se apoyan los sectores represivos para llevar adelante la política de intimidación del pueblo peronista tal como se ha comprobado en su aplicación.
El pueblo Peronista ha encontrado desde sus inicios la herramienta apta para expresarse y ser poder: la Movilización. En estos momentos «s la única para apuntalar al Gobierno. Agentes continuistas siguen ejerciendo la misma represión soportada en épocas de la dictadura, poniendo a la Policía en funciones de represores y verdugos.

SEGUIREMOS EN:
4) nuestra tarea para seguir brindando elementos a la Juventud Argentina incorporándola masivamente al proceso de Liberación dentro de los marcos impuestos por nuestra posición nacionalista y revolucionaria.
A las actuales respuestas de Juventud Peronista con respecto a las Juventudes del Frente y Juventudes Políticas nos planteamos lograr un mayor compromiso de estas fuerzas incorporándolas plenamente a las estructuras territoriales, como la mejor forma de respuesta a la Juventud Argentina y al conjunto de la ciudadanía. Por lo tanto se plantea campañas a nivel nacional que sigan impulsando operativos de Solidaridad y Organización Popular como única forma de comprender las reivindicaciones mínimas y primarias del pueblo.
5) Extenderemos nuestras experiencias de lucha al conjunto de las Juventudes Latinoamericanas para ir fortaleciendo con ellas la unidad necesaria de la Patria Grande.
Por ello seguiremos manteniendo contactos y vínculos con todos los sectores juveniles comprometidos con nuestra causa y la empresa liberadora, cubriendo con todos ellos tareas que tiendan a cristalizar y sellar nuestras políticas y compromisos.
Juventud Universitaria Peronista
La Juventud Universitaria Peronista entiende que este es un momento decisivo para el destino de la Universidad Argentina. O se profundiza el proceso llevado adelante hasta ahora, o se cae nuevamente en la aislación de la Universidad respecto a los problemas nacionales.
Entendemos que es un momento decisivo, que lo realizado hasta ahora ha contribuido a ganar el necesario apoyo masivo de todos los sectores universitarios. Si se pretende frenar esto con la sanción inconsulta de la Ley Universitaria, con la designación arbitrarla de los Interventores normalizadores, vamos a retroceder notoriamente en este terreno, con las consecuencias graves para el país, que ello implica.
La J.U.P. plantea que la Universidad debe seguir avanzando en el sentido que se fijó el 25 de mayo de 1973, profundizando sus realizaciones a partir de este momento.
Se impone un accionar inmediato que contemple:

1) Orientar los contenidos de la enseñanza en función de las necesidades productivas del país. Se debe corresponder esto con la lógica integración de las Universidades a las respectivas necesidades regionales.
2) Incorporar a los estudiantes al trabajo social a fin de avanzar hacia la desaparición progresiva de las diferencias entre trabajo manual y trabajo intelectual.
3) Promover la formación teórica doctrinaria del estudiante en función de su integración a la vida política del país.
Las demostraciones masivas tendientes a apoyar estas medidas muestran claramente nuestra férrea oposición a las desviaciones que se pretenden instrumentar.

Agrupación “Evita” de la Rama Femenina
1) Lograr que nuestras unidades básicas que fueron cerradas por orden del Consejo Superior, sean reabiertas convirtiéndose en el centro organizativo de las tareas relacionadas con la felicidad de nuestro pueblo y la defensa de los derechos de la mujer.
2) Reivindicar los derechos de la niñez porque ningún Pacto Social justifica el hambre, el frío, la enfermedad y la muerte de nuestros hijos. Seguimos pensando como auténticas descamisadas que en “la Patria Peronista los únicos privilegiados deben ser los hijos de aquellos que producen riqueza”.
3) Convocar a todas las mujeres a ponerse a la cabeza de la movilización nacional para exigir la repatriación de los restos de Evita; hacer realidad su pensamiento de que “viva o muerta estaré junto a mis descamisados para luchar junto a ell03 y destruir a la raza de los oligarcas y vendepatrias y mercaderes explotadores del pueblo”.

Unión de Estudiantes Secundarios

1) Impulsaremos la formación de centros de estudiantes estructurados por Asambleas, cuerpos de delegados y Comisión Directiva, revirtiendo el hecho de la derogación del Decreto Jorge de La Torre como hecho formal ya que en la formación de estos organismos no participó el alumnado.
2) Exigimos la eliminación de teda forma de represión en los colegios a través de la modificación de los reglamentos disciplinarios, con participación de los alumnos y una paulatina reestructuración del aparato educativo, fundamentalmente en el nivel de las direcciones de los colegios, cuerpo administrativo e inspecciones como respuesta a las directivas emanadas de la DIRECCION DE ENSEÑANZA MEDIA Y SUPERIOR, (si bien ha renunciado su titular la Sra. de Elizal-de) que permiten reponer algunos funcionarios en los Colegios que el estudiantado y la UES destituyó con la anuencia del Ministerio de Cultura y Educación en 1973 por ser agentes del continuismo. También emana de esa Dirección una resolución que junto el Reglamento General (especialmente los arts. 177 y 178 y 179) y la Circular N” 31 del CONET, habia del buen comportamiento y la expresión política de los estudiantes en el colegio. Sabemos que en manos de aquellos que siempre implementaron y aún hoy imple-mentan estas directivas sólo sirven para reorganizar la represión y maniatar los Centros y organizaciones representativas.
3) Solicitamos la destitución de todos los funcionarios que han sido repuestos por la Dirección de Enseñanza Media y Superior en les colegios, y que ya habían sido rechazados por el alumnado en 1973.
4) Reclamamos que se efectivicen realmente todas las propuestas marcadas por el señor ministro Jorge Taiana en el discurso del 18 de marzo, sobre todo en lo que hace a la salida laboral de los Bachilleratos y a la reducción del ciclo en los Comerciales. Tendiendo a la transformación de todos los Colegios en establecimientos de Ciclo Básico General y Ciclos Superior Especializado v Técnico; para que los estudiantes dejen de ser individuos pasivos que desarrollan una mínima práctica intelectual y pasen a producir en función de una de las banderas de nuestro Movimiento: la Independencia Económica.
5) Pedimos la planificación de la Enseñanza Técnica por parte del Estado sin ingerencias del BID ni de las empresas monopólicas, dando salida laboral a los estudiantes técnicos hacia empresas estatales. Asimismo se deberá intensificar la actividad productiva de los estudiantes técnicos en la zona en que se encuentra el colegio.
6) Es necesaria la destitución de todos los agentes de la cultura de la dependencia. Esto con respecto a los docentes que aún hoy siguen impartiendo la enseñanza liberal que fomenta el individualismo, la competencia y que en la Realidad Nacional (materia que suplanta a la Educación Democrática) —otro hecho formal— no pueden borrar sus antiguas clases en las que nos decían que el Gral. Perón era fascista y dictador y Rosas un tirano, por un lado; y Mitre y Sarmiento los defensores de la soberanía y la cultura nacional, por el otro.
7) Se deberán poner los recursos materiales y humanos de la escuela en función de satisfacer las necesidades populares.
8) Será necesario integrar a los sectores nacionales y populares de la comunidad educativa al proceso de Liberación, respondiendo al marginamlento que alumnos, docentes, no docentes y padres tienen respecto de la participación en la planificación de la enseñanza.

Tierras Fiscales

1) En la medida en que estas tierras pertenecen al Estado, proponemos que el mismo sea quien procure orientar una política de tierras que favorezca los intereses de los sectores mas necesitados en función de facilitar las vías Jurídicas y los medios para acceder a las tierras ocupadas.
Proponemos, entonces, que nos sean cedidas las tierras fiscales nacionales a través de una ley nacional.
Para las tierras fiscales provinciales proponemos la elaboración de un anteproyecto de ley provincial en cada provincia con los mismos objetivos.
Por las tierras municipales buscaremos realizar un convenio entre el Gobierno de cada provincia y las municipalidades, ya que por ley no se las puede obligar a ceder los terrenos.
Por lo tanto proponemos que mientras tanto se vayan elaborando las leyes nacionales y provinciales, y convenios municipales, etc., se nos otorgue a los villeros la “tenencia precaria” de las tierras. Las tierras privadas sólo pueden obtenerse por una ley de expropiación estatal, compra directa o donación.
Impulsaremos entonces a través de un anteproyecto de ley general que no se confisque sín que se coloque a las tierras particulares ocupadas por villas como SUJETAS A EXPROPIACIÓN.
2) El déficit de viviendas en todo el país es enorme, (alrededor de dos millones y medio). Es producto de los 18 años de explotación y dependencia por lo cual las dictaduras pretirieron hacer viviendas para los oligarcas o planes represivos de erradicación para nosotros —continuadas er. la actualidad por el ministro López Rega— sin jamás preocuparse por resolver verdaderamente el enorme problema de dar vivienda digna para el pueblo.
Este enorme déficit ni puede ser cubierto por un único plan de 500.000 viviendas, donde sólo 140.000 son para los villeros (Alborada) y donde además, no se producen con la velocidad y masividad anunciadas. Por el contrario, la cosa va lenta y difícilmente se puedan construir todas estas viviendas en un breve lapso. Si a esto le debemos sumar que el déficit es de 2 millones y medio, pensamos que sólo podrá acabarse el problema de la vivienda entre 15 y 25 años. Pero el problema aún se agrava cuando a las cifras de las viviendas faltantes hay que sumarles las viviendas viejas o en malas condiciones que cada año se tornan inservibles.
Por todas estas razones nosotros proponemos que el Gobierno Popular encare urgentemente una política de emergencia que atienda las obras necesarias para resolver los problemas urgentes que nos aquejan, como ser: iluminación, obras de agua y desagües, pasillos, guarderías, dispensarios, reparación de casillas, etc.
Cuando el Ministerio de Bienestar Social de la Nación lanzó el plan de 500.000 viviendas, tanto el Secretario de Vivienda, Ing. Basile como el propio ministro López Rega anunciaron que dentro del plan Alborada iba a existir una serie de créditos para consolidar y mejorar las villas y barrios precarios. Sin embargo esto jamás se ha implementado. Nosotros exigimos la concreción de estas promesas y también proporcionarnos el modo en que esos créditos sean adjudicados con la participación de los delegados villeros en mesas de trabajo en las instituciones oficiales.
3) Bregaremos por la concreción de “Cooperativas de Trabajo, Crédito, Consumo y Vivienda” que obtendrá la personería jurídica que corresponda, a los efectos de generar un mecanismo integral de participación directa de la población villera en la solución de sus problemas.
Las funciones y atribuciones de la Cooperativa se enmarcaran dentro de lo que disponen las leyes y reglamentos vigentes, pero en la práctica excede esos marcos; en tanto no se estudie y dicte una legislación para unidades de autogestión, iniciarán las actividades en base a las reglamentaciones para cooperativas.
El objetivo máximo a que nos hemos propuesto llegar en la etapa de Gobierno Popular, es la constitución de empresas populares. Son empresas conformadas, administradas y dirigidas por los mismos villeros para resolver los problemas de vivienda.
La empresa popular tiene la ventaja que abarata los costos debido a que no lucra, y a que su estructura organizativa esta configurada de manera tal que canaliza la capacidad de los villeros. Por ejemplo: todos los electricistas, todo3 los que son carpinteros sin adicionar beneficios superfluos por rubro.
5) Exigimos la renuncia del ministro de Bienestar Social, López Rega por atentar permanentemente contra los intereses y derechos de los villeros en beneficio de las fuerzas de la dependencia.

MONTONEROS
Juventud Peronista
Juventud Trabajadora Peronista
Juventud Universitaria Peronista
Agrupación Evita de la Rama Femenina
Unión de Estudiantes Secundarios
Movimiento Nacional Villero Peronista

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