Sobre las características del acto del 1º de Mayo y sus consecuencias políticas, ofreció una conferencia de prensa la organización Montoneros, que expuso también sus perspectivas y propuestas para la etapa abierta a partir de esa fecha. El pasado miércoles 15, en el local de la Juventud Trabajadora Peronista, los compañeros Alberto Molinos y Fernando Vaca Narvaja, por la conducción nacional de la organización, dialogaron con el periodismo y sintetizaron, a través de la lectura de un documento, la posición de Montoneros sobre el rumbo que ha adquirido el proceso político en nuestro país. Participaron también de la conferencia de prensa los compañeros Enrique Juárez (JTP), Juan Anón y Gustavo Mechetti (JP), Adriana lesgart, Agrupación Evita de la Rama Femenina), Luis Silva (Movimiento Villero Peronista), Jorge Alvarez (JUP), Claudio Slemenson (UES) y Horacio Gualdieri (MIP).

Este 1º de Mayo tenía una importancia histórica fundamenta], ya que era la primera oportunidad, después de casi veinte años, para retomar la vieja práctica peronista del líder dialogando con el pueblo en asamblea masiva.
El pueblo iba efectivamente a decirle al líder si estaba de acuerdo o no con la acción de gobierno. Pudimos constatar en las concentraciones previas la alegría, el entusiasmo y la esperanza que todos los compañeros —jóvenes o no— habían puesto en la posibilidad de expresarle al general Perón su sentimiento y su opinión sobre la marcha del proceso,
porque eso era participar en la conducción del gobierno.
El primer elemento destacable en este 1° de Mayo fue la escasa masividad de la concurrencia. Esto no quiere decir ue el resto del pueblo hubiera dejado e ser peronista, ni mucho menos, pero si quiere decir que la mayoría del pueblo no se sintió convocada por las consignas lanzadas desde todo el aparato, y con saturación, por la comisión organizadora. El pueblo rechazó con su ausencia el slogan oficial de “conformes general” y la convocatoria a un festival artístico que nada tenía que ver con los
problemas y las necesidades de los trabajadores y la nación, que allí quería la masa expresar.
Asimismo, la poca masividad de este acto —concurrieron entre 90 y 100 mil compañeros— es una consecuencia de la desorganización, la desmovilización evidente y el clima de represión con que esa comisión se movió antes del acto, respondiendo a la política que desde el gobierno se viene siguiendo en los últimos tiempos.
Resulta entonces natural que ante la tremenda campaña de intimidación previa —allanamientos, detenciones y torturas— el pueblo sintiera que estas condiciones que se creaban y su propia organización eran un impedimento para hacer frente a esa represión. Por eso no concurrió masivamente tal como lo hizo en otras oportunidades.
Estas condiciones no se hubieran dado si todos los sectores del movimiento peronista hubieran podido participar en la organización del acto. En nuestro caso, hicimos todo lo posible para participar y evitar estas situaciones, pero concientemente fuimos marginados y ahí están los resultados.
Otra cosa que puede verificarse es cómo paulatinamente va disminuyendo el número de compañeros que concurren a cada movilización: el 20 de junio se llegó aproximadamente al millón y medio de personas; el 31 de agosto, frente a la CGT desfilaron, alrededor de 200 mil compañeros; el 12 de octubre cuando asumió el general Perón el gobierno se llegó a los 100 mil; y este lv de Mayo con toda la importancia histórica que tenía concurrieron aproximadamente 90 a 100 mil compañeros.
Es necesario destacar, para advertir el valor de estas cifras, que a este acto concurrieron 15 mil peronistas del interior del país. Y que el esfuerzo de los organizadores fue enormemente superior al realizado en otras oportunidades.
La movilización masiva —fuerza histórica del peronismo— va en continua disminución y tiene sus causas en una política represiva y desmovilizadora. Porque el pueblo no se moviliza sólo con carteles pegados una semana antes del acto ni por consignas que no lo expresan.

LA ORGANIZACIÓN EN LA PLAZA
De todos modos, es infantil decir que en la plaza no estuvo el pueblo ni la clase trabajadora. Porque ¿a quién expresaban esos cien mil activistas? ¿acaso han surgido por generación espontánea, o provienen de otro planeta? son la expresión misma de la masa desmovilizada y reprimida desde el gobierno. Así lo entendían los compañeros, que se fueron gritando “si este no es el pueblo, ¿el pueblo dónde está?”.
Otro elemento a tener en cuenta para analizar este acto es la organización y la forma en que los concurrentes llegaron a la plaza.
Sin ninguna duda, nuestras columnas constituían el 60 % sobre el total de la concurrencia. Los sectores organizados
por la burocracia y que fueron astutamente ubicados al frente del palco presidencial no llegaban al 20%. Mientras tanto, el resto lo constituían compañeros que habían concurrido por la suya, desorganizados, y que llegaron a un número de 18 mil. Estos eran los compañeros que en su gran mayoría recibieron con aplausos nuestra entrada a la plaza y se fueron también cuando nosotros nos fuimos.
Tanto la concentración como la marcha de nuestras columnas tuvo el orden popular de las milicias, donde hombres y mujeres, jóvenes y viejos marchaban en orden y con sus conducciones claramente definidas, con la disciplina que impuso el conjunto para la emergencia.
No hemos podido ver ni una sola columna de las organizaciones sindicales conducidas por la burocracia, porque los trabajadores estaban en otro lado. No sólo nosotros, sino que nadie las pudo ver ni fotografiar, ni siquiera el periodismo oficial que hizo malabares con las cámaras de televisión y las fotografías.
Con toda mala intención, se ha querido decir que nuestras columnas eran sólo de jóvenes y que luego se enfrentaron con las de los trabajadores. Es falso, porque no había columnas de trabajadores conducidas por la burocracia, que debió apelar a sus matones. También es falso que sólo fuéramos jóvenes porque nuestras organizaciones las integramos hombres y mujeres del pueblo de todas las edades y porque en nuestras columnas se encuadraban trabajadores de todas las edades.
Desde aquel triste 20 de junio, esta era la primera vez que los peronistas del interior podían comunicarse con el general. Aquella vez en Ezeiza, en esa concentración histórica, había quedado pendiente la visita del líder al interior que luego no pudo cumplirse. Esta era la oportunidad para ese encuentro.
Primero la burocracia anunció todo un plan para que los compañeros vinieran; luego se echó atrás y anuló el asunto. Pero no sólo no hicieron nada para que vinieran, sino que hicieron lo posible para que no pudieran venir los que lo intentaban.
Se dieron cuenta de que no tenían a quien traer para venir a nacer su juego y los muchos que se venían se les iban a volver en contra; se iban a sumar a las columnas leales que expresarían el sentir popular ese día.
Desde nuestras limitadas posibilidades, hicimos lo posible para que la gente del interior pudiera venir. Así para 15 mil compañeros se abrió la posibilidad de cumplir la cita con Perón. No se pudo dar posibilidad para más, no sólo porque no se podía por nuestros medios, sino porque la burocracia boicoteó sistemáticamente los medios de transporte; así fue como otros 10 mil compañeros listos para viajar quedaron en sus provincias.
A los actos que en el interior debió hacer la burocracia para cumplir con las apariencias no concurrió nadie, sin embargo, en algunos lugares, por la falta de pueblo, debieron festejar el día de los trabajadores en lugar cerrado, al estilo de los grupúsculos sin base. En otros lados el cuero no les dio ni para eso porque ni siquiera hicieron actos. Se cubrieron con excusas como que había razones económicas o sociales. Pero ahí está la realidad de un primero de mayo en el interior del país donde los trabajadores no tuvieron siquiera la convocatoria para el festejo.

POLÍTICAS ACERTADAS Y POLÍTICAS EQUIVOCADAS
Ahora bien, todo este recuento no es para salir a gritar en triunfo por que uno movilizó más que el otro, lo que buscamos es explicar por qué uno moviliza y el otro no. Porque esto no es un score de fútbol, sino que estas cifras significan políticas acertadas y políticas equivocadas.
Nuestra convocatoria, hecha con limitadas posibilidades económicas comparadas a la de la burocracia, tuvo respuesta masiva y esto ¿por qué? porque convocamos como el pueblo quería ser convocado. No para escuchar silencioso y sumiso ni para ver festivales, sino para expresar su conformidad o desconformidad con el gobierno. Porque para hacer lo que el pueblo quiere, primero hay que dejar que el pueblo diga lo que quiere.
Con mala intención y menos imaginación, se ha dicho que íbamos a concurrir al acto para romperlo. Una versión que ocultaba la intención de no dejarnos pasar de la general Paz. A los compañeros del interior se los quiso parar en sus provincias y fracasaron, como fracasaron también luego de diez horas de tenerlos en el límite de la capital, tratando de que se volvieran. Lo mismo ocurrió con las columnas del gran Buenos Aires. Con algunas se trató de que ni siquiera pudieran encolumnarse. Sin embargo, llegamos a la plaza y allí demostramos cual era el sentimiento del conjunto del pueblo: preguntarle a Perón qué es lo que sucede, que el pueblo no entiende cómo los traidores de ayer son los héroes de la patria ahora y los gorilas de ayer son los fervientes peronistas que hoy debemos acatar.
Nosotros fuimos al acto que Perón convocara el 12 de octubre (cuando llamó para el 1″ de Mayo), para reiniciar la asamblea popular tradicional en el anterior gobierno peronista, y fuimos a expresar en esa asamblea lo que la gran mayoría del pueblo siente.
Entendemos que la respuesta que Perón le dio al pueblo reunido en la plaza fue errónea. En la doctrina peronista se afirma que “el gobierno del pueblo es aquél que hace lo que el pueblo quiere” y para esto es necesario que los gobernantes escuchen al pueblo. En este caso el general debía escuchar al pueblo y responder a sus angustias y sus sentimientos.
El problema es que no es ésta la única ocasión de desencuentro entre el general Perón y el pueblo desde su retorno definitivo al país. Ya ocurrió en otros actos como el 20 de junio, o como cuando el 31 de agosto en la CGT, ya sea por la provocación de la burocracia o por los parlantes a todo volumen, Perón no pudo escuchar lo que el pueblo decía. La consecuencia de esto es que en lo fundamental de su política el gobierno no responde a los intereses y expectativas del pueblo.
El mayor error es que el 1º de Mayo, dónde el general tiene la posibilidad de dar respuesta directa a las críticas del pueblo que recaen sobre algunos funcionarios y a la dirección de la política gubernamental, lo hace insultando, no sólo a los presentes, sino a todos aquellos peronistas que sin haber ido a la plaza sentían lo mismo que los miles que allí los estaban representando preguntándole al líder qué pasaba.
Fuimos como siempre, buscando restablecer la relación líder trabajadores, como la mejor forma de rectificar el rumbo de este proceso que no tiene a la clase trabajadora como columna vertebral y que por lo tanto va a terminar lanzándonos por una vía muerta, como nos ocurrió en 1955.
No fuimos a buscar un insulto, que naturalmente sólo puede ser catalogado como un error. Esperamos la rectificación de este error y también —lo que es más importante— de la marcha del proceso, porque para eso somos peronistas y para eso votamos por la liberación y contra la dependencia.
Ante todo esto cabe hacer una reflexión final sobre este 1º de Mayo. Saber si esto constituyó un triunfo o una derrota popular.
Como parte constituyente del movimiento peronista, hacemos esta valoración desde los intereses del Movimiento Peronista y de todo el pueblo argentino. En ese marco de análisis, lo que estamos viviendo no es lo que votó y esperaba
el pueblo y en particular la clase trabajadora. Se está distorsionando el triunfo popular sobre la dictadura, y esto nos conduce a una derrota como la del 55.
La modificación del rumbo actual es lo que se fue a buscar a plaza de mayo y eso es lo que fracasó. Pero por la firmeza, la convicción y el nivel organizativo con que el peronismo expresó su protesta, el 1º de Mayo marca también una diferencia fundamental con el Estado del Movimiento Peronista en 1955.
Se frustró por un error de la conducción el intento de rectificar el rumbo. Pero el Movimiento Peronista ha demostrado también que está en muchas mejores condiciones de enfrentar la ofensiva imperialista, porque durante estos 18 años de lucha ha aprendido a pelear.

QUE SE FUE A CRITICAR
Fuimos a decir que no estábamos de acuerdo con que no se cumpla lo que el pueblo votó el 11 de marzo; a expresar nuestra crítica al actual proceso; a decir que no estamos conformes con este Pacto Social porque no es peronista.
Aquí es necesario hacer algunas aclaraciones porque este Pacto Social firmado por la CGT y la CGE es presentado como un requisito imprescindible para superar sin luchas estériles la herencia nefasta de 18 años.
Sería el precio para una reconstrucción de la economía, devastada por la acción de malos gobiernos, a la vez que la garantía menos costosa y más segura para poner luego en marcha un proceso de Liberación Nacional.
Quienes se oponen a él serían así tontos e impacientes, irresponsables que no tienen en cuenta la necesidad de ir cubriendo etapas hasta llegar a la meta final. Estaríamos sacrificando a este proceso por nuestra oposición, porque somos “apresurados” y, a cambio, propondríamos la violencia.
¿Esto es así?
Esto desfigura la realidad. Nuestra crítica al Pacto Social no es un problema de etapas o de tiempo, sino de rumbo y de sus metas finales. El programa llamado Pacto Social no responde a los intereses de los trabajadores y del pueblo y no nos va a llevar a la liberación. Tampoco representa los intereses de los trabajadores porque está hecho y conducido en función de los intereses de un sector de los grandes empresarios nacionales que son los que conducen a la CGE y porque su otro firmante, la
CGT, a pesar de sus contradicciones, está controlada por el aparato vandorista, que tiene claras relaciones con los intereses imperialistas.
Así concebido, no están representados los intereses de los trabajadores que deberían ser su columna vertebral, ni tampoco lo sintereses de la pequeña y mediana empresa nacional, sectores éstos que son los verdaderos protagonistas de este proceso de liberación. No descartamos que los grandes empresarios nacionales integren el frente pero nos oponemos a que lo conduzcan, porque son los que tienen intereses demasiados cercanos a limperialismo.
En consecuencia, no se trata de cuestionar tal o cual medida económica y contraponerle la medida que correspondería aplicar. Aquí se cuestiona el rumbo total de este proceso y pedimos la reformulación, porque hay muchas medidas concretas que pueden ser buenas y podrían utilizarse en favor del pueblo si éste realmente estuviera avanzando en la acumulación de mayor poder.
En este marco, coincidimos con una serie de aspectos de la política que está desarrollando el gobierno: estamos de acuerdo en la importancia que adquiere la política económica exterior, aunque sea conducida y beneficie fundamentalmente al gran empresariado nacional, porque también beneficiará a otros sectores del pueblo. Para que esta política signifique realmente un paso importante hacia la consolidación de una postura antimperialista, es imprescindible que las empresas mixtas que se formen al amparo de esta relación con el mundo socialista, sean estatales; es decir que su conducción la tenga el Estado, como lo indica toda la experiencia peronista, y no el sector empresarial que hoy conduce la política económica.
También reivindicamos los aspectos generales de la política educacional, porque han permitido sentar las bases para llevar la liberación en el área universitaria y la educación permanente con el adulto.
Otras actividades que importa señalar como coherentes con los principios peronistas es el beneficio que han recibido los compañeros de países vecinos que habitan nuestras villas, a los que se ha facilitado su situación legal en el país. Claro está que esto que supone la comprensión de la patria grande, es contradictorio con la persecusión policial a dirigentes populares de países latinoamericanos.
También es destacable el mejoramiento en la situación de los compañeros Jubilados que han recibido respuesta a viejas y justas reivindicaciones económicas.
Reiteramos, en consecuencia, que la cuestión no es discutir una por una las medidas, sino la orientación del conjunto de la política con la cual no estamos de acuerdo.

¿A QUIENES PERJUDICA ESTE PACTO SOCIAL?
Por lo dicho anteriormente, este Pacto Social perjudica a los trabajadores y a los sectores de la pequeña y mediana empresa nacional. En consecuencia ha sido necesario crear condiciones para mantener callados a estos sectores. Por eso se reimplanta la legislación represiva; se entrega el aparato represivo a viejos gorilas; se restringe al mínimo la posibilidad de la democracia sindical y se otorga un poder casi total a los burócratas.

¿QUE PASA DENTRO DEL MOVIMIENTO?
Como el pueblo ha elegido el movimiento peronista para expresar su lucha por la liberación, también ha sido necesario castrarlo de su contenido de masas y entregarlo a un grupo de burócratas. Por eso se cierran unidades básicas, se prohiben las formas de organización más efectivas y se gestan ridiculas expulsiones masivas de aquellos que plantean la organización.
Frente a esto, el pueblo, que sabe que el movimiento peronista es su herramienta de lucha, se expresa a través de las diferentes agrupaciones que han nacido en el marco de nuestra política. Esto explica por qué se nos ha convertido en el “hecho maldito” de este país.
Porque se intenta no sólo marginarnos del movimiento, sino, como lo propone constantemente el comisario López Rega, ponernos fuera de la ley.
A esto responden las múltiples provocaciones con las que diariamente se pretende confundir a los trabajadores y al pueblo peronista. Los allanamientos de unidades básicas, las bombas, el cobarde asesinato de compañeros, el cierre de “El Descamisado”.
A esto responden también las bárbaras torturas y el injusto encarcelamiento de los compañeros Camps, Maestre, Galli, Pargas y otros muchos militantes, incluso, aquellos que como los compañeros de Córdoba, pagan con la cárcel su intento de defender la legalidad frente a la subversión del botonazo de Navarro.

¿QUE PASARA?
De continuar esta política económica, se producirá, tarde o temprano, la ruptura del frente de liberación y se destrozará la unidad nacional. Porque es lógico que los sectores que se perjudican —trabajadores, pequeños y medianos productores y comerciantes— luchen para conseguir que esos intereses sean respetados.
Esto será aún peor con el criterio de imponer la desmovilización política y la represión policial. En este caso, realmente, cuando se produzca la ofensiva imperialista aprovechando esta situación, ni siquiera tendremos ninguna posibilidad de defendernos.
En este panorama, los avances de la política exterior no sólo no servirán, sino que apurarán la reacción del imperialismo y la oligarquía. En consecuencia, será más rápida y segura la derrota del pueblo.
Por otra parte, esta posibilidad de ataque imperialista no es ninguna utopía: ya se está expresando en el creciente desabastecimiento, los trascendidos en la prensa mundial sobre el “peligro de los monopolios de los países socialistas”, la reaparición de los golpistas como Lanusse, Mayorga y otros gorilas reconocidos, la consolidación del aparato represivo con la confirmación de Villar y Margaride, así como también las brutales provocaciones que están destinadas a dividir al pueblo, como el asesinato del compañero Carlos Mugica.
Cuando esta ofensiva del imperialismo tome cuerpo, nuestros grandes empresarios se aliarán definitivamente con él, como lo han hecho en otras oportunidades. La Burocracia sindical, sin representatividad y sin capacidad ni interés en organizar al pueblo correrá a negociar; los golpistas darán el golpe y la policía gorila que nosotros mismos nombramos será el mejor instrumento para reprimirnos.
Cuando eso se produzca, las organizaciones peronistas, volveremos a la resistencia, respondiendo a una vieja enseñanza del General Perón: que no hay enemigo que pueda vencer al pueblo, porque no hay nada superior al pueblo mismo.

LAS PROPUESTAS
Dos tareas fundamentales para la actual coyuntura:
1° Que se organice al pueblo reencauzando el movimiento peronista.
2º Que se cumpla con lo votado el 11 de marzo reconstruyendo el frente de liberación nacional.
Se reencauzará el movimiento peronista, transformándolo en la conducción efectiva del frente, si se logra la unidad real del peronismo sin traidores ni agentes imperialistas, sobre una base de acuerdo que siempre hemos sostenido y que hoy reivindicamos:
— La unidad bajo el principio de representatividad de todos los sectores leales a los intereses de los trabajadores y del pueblo peronista.
— La reafirmación de que la liberación nacional sólo es posible si la conducen los trabajadores como sector hegemónico, garantizando en consecuencia su participación efectiva mediante la democratización de las actuales estructuras sindicales.
— La condena a la provocación imperialista que pretende impedir la organización y expresión de los trabajadores y el pueblo.
— El reconocimiento al nacionalismo popular y revolucionario como etapa correcta para avanzar en el proceso de liberación en la actual coyuntura.
— La exigencia de la aplicación de la verdad mayor del peronismo: “la verdadera democracia es aquella donde el gobierno hace lo que el pueblo quiere y defiende un solo interés: el del pueblo”.
Se cumplirá lo votado el 11 de marzo, si se reconstruye el frente de liberación nacional. Para eso es imprescindible que los trabajadores asuman su conducción y estrechen acuerdos con medianos y pequeños productores y comerciantes, reales protagonistas de esta etapa de liberación. Para esto, también deberán aplicarse los principios del nacionalismo popular revolucionario, que permitan la acumulación económica y de poder en manos de un Estado conducido por los trabajadores.
Esta es nuestra evaluación del 1º de Mayo. Nuestra visión de la actual coyuntura y nuestros aportes para reafirmar los contenidos esenciales de la política votada por el pueblo el 11 de marzo. LIBRES O MUERTOS, JAMAS ESCLAVOS.
PERÓN O MUERTE
VIVA LA PATRIA MONTONEROS

Tags: ,