1° DE MAYO: Pueblo + Perón = Liberación, Pueblo + Masacre = Dependencia

YA FALTAN pocos días para el 1º de Mayo y el panorama continúa lleno de contradicciones. Marchas y contramarchas, amenazas por un lado y publicitarios llamados a que esto sea una fiesta de los trabajadores y de la unidad nacional por el otro, diálogo con todos los sectores del Movimiento y represión contra el peronismo leal a los trabajadores y al pueblo. Es que no puede resultarle simple a la burocracia vandorista —a hombres como Otero o Llam-bí— organizar la fiesta de aquellos que han hecho lo imposible —en muchos años de lucha— por mostrarles su repudio: los trabajadores.
En este insoluble dilema —más allá de pujas de sectores en el elenco gobernante— debe encontrarse la causa de tanta indefinición en vísperas del día de los trabajadores. Esa burocracia vandorista que hizo su política en base a la desmovilización y desorganización popular, enfrenta la disyuntiva de tener que organizar la movilización del Primero. Pero al mismo tiempo, para subsistir, debe evitar el diálogo auténtico entre el pueblo y Perón. Recurren entonces a declamar buenas intenciones pero, simultáneamente, intentan regimentar la presencia del pueblo en la Plaza; dialogan, pero reprimen y amenazan. E incluso no trepidan en
preparar la provocación para la eventualidad que salte por los aires el chaleco de fuerza que quieren imponer a la movilización de las masas.
Repasemos cómo se viene preparando este 1º de Mayo, veamos sus marchas y contramarchas.
Al comienzo fue una andanada de solicitadas presagiando una fecha sangrienta, amenazando con hacer tronar el escarmiento. Después pareció que intentaban ablandar la mano: Otero dialogó en franco tren de amabilidad con la JTP y la JP. Señaló que el deseo del General era que todos los sectores fuesen juntos a la Plaza, pero que se podría estudiar la propuesta de sus interlocutores de dividir la zona al estilo del 12 de Octubre. La propuesta que le llevaba la JTP y JP tenía como eje evitar provocaciones y que todos pudiesen tener acceso al frente de la Plaza, unos sobre un costado, los otros sobre el otro. Ahora parece que Otero echó al olvido su propuesta inicial de juntar a todos los sectores y pretende dividir la Plaza. Pero —irritante detalle— adelante el sindicalismo y bien atrás las habitualmente nutridas filas de Montoneros, JTP, JP, Agrupación Evita, MVP, etc. Por si la provocación fuese poca, divididos por una bandera de cinco metros de alto a todo lo ancho de la Plaza, lo que impediría a estos últimos ver
a Perón y a éste divisar sus columnas.
Tampoco entre los organizadores se ponen de acuerdo. Otero se cansó de decir que hablaría Perón y Romero por la CGT. Posteriormente, y ante la aclaración de este último, quedó que sólo hablará el General Perón. También aseguró el Ministro de Trabajo que las únicas banderas que podrían exhibirse —según expreso pedido de Perón— serían la argentina, de la CGT y de los sindicatos. Más parco, Romero señaló que el deseo del General era que sólo se viesen banderas patrias.
A todo esto, la Policía Federal, al mando de Villar —una verdadera garantía de orden y seguridad para los burócratas y de represión para el pueblo— planifica su despliegue de fuerzas en conjunto con el sindicalismo. Así es como pretende que las terminales de micros y trenes estén custodiadas por la Federal y centenares de matones de civil. Y, en los sucesivos cercos de control, desde la General Paz hasta la Plaza, puestos del Ministerio de Bienestar Social compartirían el lugar con la Policía de Margaride y Villar, para ofrecer refrescos y alimentos, según dicen.
Lo que tampoco se entiende es que primero se prometió la concurrencia de los trabajadores del interior del país y ahora se vuelve a frustrar sus expectativas. Que arrancan de aquel trágico 20 de Junio en que no pudieron encontrarse con su líder. Al día siguiente de la masacre de Ezeiza, el General Perón prometió iniciar una gira por las provincias que hasta hoy no se concretó, por lo que resulta más incomprensible que se deseche su participación en un acontecimiento de esta envergadura para los peronistas.
También se pretende restar masividad al acto. Interesa ver sobre todo la concepción con que se plantea la seguridad: irrestricto despliegue policial-sindical y no, obviamente, multitudinaria presencia de los trabajadores. Asi, el vallado que impedirá el acceso a la calle Balear-ce estará custodiado por uniformados de la Federal y, del lado del público, por más de mil gendarmes de civil. De igual modo, fantaseando con posibles ángulos de tiro sobre el palco, se cerrará el acceso a Plaza de Mayo desde la noche anterior y la gendarmería ocupará el área, desalojando edificios públicos, cortando el tránsito de subterráneos y transportes de pasajeros, requisando terraza por terraza, etc. Quienes recordamos el 25 de Mayo de 1973 no podemos dejar de establecer obvias comparaciones. En esa fecha histórica el pueblo garantizó su seguridad desalojando a las Fuerzas Armadas que trataron de impedir por todos los medios el acceso del pueblo al gobierno y al poder. Hoy son los organismos de seguridad los que pretenden erigirse en custodios del gobierno que quisieron evitar.
Pero no es suficiente ver como se prepara el 1º de Mayo, también hay que tomar nota de lo que se viene haciendo en los días previos. Y aquí es donde reaparece el gorila Villar que se
lanzó nuevamente a la persecución de militantes peronistas, de aquellos que sufrieron en carne propia la dictadura militar a la que él servía. Es un buen indicador para ver cómo entiende este personaje y el ministro del Interior que debe festejarse la jornada de los trabajadores. Alberto Camps —sobreviviente de la masacre de Trelew— y Eusebio Maestre —hermano de Juan Pablo, asesinado por la misma Policía Federal, son la excusa de nuevos “complots” para Margaride y Villar. Ahora también quieren arrestar a Envar El Kadre y a la compañera de Caride, Norma Susana Burgos. Y ya no es un secreto para nadie que la lista no acaba aquí: este par de gorilas pretende secuestrar y encarcelar a muchos otros liberados por el pueblo el 25 de Mayo de 1973. Y para completar el clima represivo reaparecen los atentados contra Unidades Básicas y locales de la JP.
Finalmente conviene recordar que los planes del vandorismo no terminan el Primero. Con su habitual manejo de la prensa tratarán de distorsionar todo lo que suceda ese día. Así, Otero ya largó una estimación de la concurrencia en dos millones de personas y parece olvidar que, según los cálculos de la Policía, en Ezeiza se concentraron un millón y medio de peronistas y que la Plaza de Mayo queda cubierta con sólo 130 mil personas. Amén de cómo esa misma prensa, presenta todos los preparativos del acto. Demás está decir que los globos que tratará de vendernos la burocracia vandorista tienen por objeto crear la plataforma política a partir de la cual descargar la represión, posteriormente, contra las organizaciones peronistas leales a los trabajadores y a los objetivos votados el 11 de marzo por el pueblo.
En resumen, hasta ahora, esto no parece la preparación de un diálogo entre el pueblo y Perón y sí el de una movilización controlada para impedir que el pueblo exprese lo que piensa de todo este proceso. Y bien sabemos que sólo la participación masiva de los trabajadores podrá derribar todos los obstáculos que la burocracia pretende levantar para impedir la afluencia multitudinaria de los peronistas.
De lo demás, de todo lo que pueda suceder el 1º de Mayo como consecuencia del intento de impedir la pacífica y masiva expresión del pueblo, de ese reencuentro por el que venimos bregando desde el 17 de noviembre de 1972, deberá responsabilizarse a quienes buscan organizar un nuevo desencuentro entre el pueblo y Perón. Aquéllos que cumplen fielmente los designios del imperialismo al atacar el motor revolucionario de este proceso: el pueblo movilizado y participando de las decisiones del Poder. Tal como debería ser este 1º de Mayo, dialogando los trabajadores con Perón.
El pueblo que lucha por la liberación necesita un 1º de Mayo, el imperialismo y sus agentes, un nuevo 20 de Junio.

MIGUEL LIZASO

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