Contra todas las maniobras, las amenazas y las presiones de la burocracia política y sindical del Movimiento, estuvimos en Plaza de Mayo. Contra el cerco represivo de Villar y Margaride, entramos en la plaza de las grandes victorias del pueblo y la clase trabajadora argentina. Contra toda la propaganda del régimen y la burocracia, estuvimos presentes. Gritamos: “No queremos carnaval, asamblea popular”. Con nuestro orden y nuestro autocontrol para no caer en las provocaciones, pero para responder a las agresiones, como cuando enfrentamos los palazos de los matones sindicólos y seguimos en nuestro lugar.
Porque los compañeros que entraron encolumnados y los peronistas que aplaudieron y vivaron al paso de los torrentes de JTP, JP, JUP, UES, MVP y Agrupación Evita, que enronquecieron con las consignas montoneras, fuimos a la Plaza a responder que no está-bamos conformes. Fuimos a preguntar a Perón: ¿Qué pata, general, que esté lleno de gorilas el gobierno popular?
Por eso el orden, la fuerza, la decisión. Por eso, también el ingenio popular para introducir, en menos de 5 minutos, los gigantescos cartelones de las organizaciones leales a los intereses de los trabajadores. Por eso, las consignas que coparon la plaza. Los compañeros pensaron en la ley de asociaciones profesionales, en la ley de prescindibilidad, en el pacto social, en la represión y las torturas, en la desmovilización, en la burocratización del movimiento. Y gritaron buscando la rectificación de esa política. Y cuando la respuesta de Perón fue la ratificación de todo lo actuado, espontáneamente, con la unanimidad repentina de las grandes decisiones populares, nos fuimos. En silencio y con rabia, pero con orden y decisión. Porque algo se había roto despues de 30 años.

Tags: , ,