Ajenos a la necesidad de construir la unidad del pueblo, la provocación de la ultraizquierda infantilista, da cabida desde «Militancia» a todos los sectores (Sabino, Artigas, Coocke-Pujadas, 1º de mayo), promocionándolos como supuestas columnas montoneras. Su visión irresponsable los hace capaces de ubicar a Mugica en el campo del enemigo. Y hacer de éste su enfrentamiento principal. Es que su falta real de espacio político, su falta de proyecto, los hace hacer, objetivamente una práctica contrarrevolucionaria para poder existir.

«Están los curas humildes y silenciosos, y están las estrellas publicitadas. A esta última especie pertenece CARLOS MUGICA, super star.
El padre Carlos (como le conocen los feligreses de su antigua parroquia de Santa Elena), o el cura Mugica (como le dicen en los ambientes políticos) o Carlitos (como lo llaman los vecinos de Copérnico y Gelly y Obes, corazón del barrio norte), siempre ha sido un movimientista nato. Como queriendo resumir en su persona todas las corrientes internas de la Iglesia, trata de ser al mismo tiempo un conservador progresista, un oligarca popular, un cura humilde bien publicitado, un revolucionario y defensor del Sistema. Y así le va con el resultado. «Ayer una misa por Carlos Ramus, luego un responso a Bianculli, guardaespaldas de la OUM y hoy un oficio religioso para Isabelita (Siempre queda la excusa de que la religión no hace distingos políticos, como si fuera el único cura de la aldea). Como si fuera un corcho, siempre flotando aunque cambie la corriente. Monto-nereando en el pasado reciente, lopezreguiando sin empacho después del 20 de junio, Carlitos Mugica, cruzado del oportunismo, ha devenido en ¡depurador ideológico!
«Por todo lo expuesto, quede Carlos Mugica preso en la cárcel del pueblo, aunque se quede sin asistir al casamiento de la hija de Llambí con Sergio Patrón Uriburu.»

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