Los suboficiales en actividad somos concientes de la necesidad de nuestra participación activa en el proceso de liberación nacional cuyos objetivos son la grandeza de la Patria y la felicidad del pueblo. Somos concientes que sin la participación de los suboficiales es imposible transformar al Ejército actual en un Ejército revolucionario y popular, que esté integralmente al servicio de la Nación.
El verdadero y profundo sentir patriótico de nuestro cuadro emerge desde los albores de la historia argentina y es un valor probado en todas las gestas de liberación y de lucha popular en que nuestros predecesores sumaron sus brazos y su sangre a la causa de los Generales San Martín, Güemes, Quiroga, Rosas, Peñaloza, Várela y Perón.
Nuestra extracción social, la convivencia cotidiana y nuestra realidad socio-económica, fermentan la vocación Revolucionaría sustentada por el pueblo y la de su principal aspiración: una Argentina Ubre, Justa y Soberana.
La Institución de que formamos parte ha pasado por distintas etapas, que van desde las luchas de la Independencia, pasando por el inapreciable aporte a la industrialización y liberación económica a través de Fabricaciones Militares, como también la de haber sido fuerza de ocupación de nuestro propio país desde setiembre de 1955, llegando a la etapa actual totalmente desprestigiados como institución al servicio del país.
Resulta difícil asumir su defensa, tanto por el fondo de verdades de los juicios como por los males de la oligarquización de su élite dirigente. Pero lo es más, por la falta de quienes no asumen su cuota de responsabilidad y hacen recaer sobre todos los componentes del Ejército, indiscriminadamente el peso de la crítica.
Es necesario, entonces, que admitamos nuestras propias deficiencias. Una de ellas, la más peligrosa a la luz de las nuevas estrategias y tácticas de lucha, es la que plantea la división del personal permanente en clases.
El cuadro de oficiales reeditado de la burguesía, del medio-pelismo de clase media, apenas traspuestos los umbrales de la actividad (y como corolario de la instrucción recibida) antes de cualquier actividad profesional, se encarga de profundizar con marcada claridad la diferencia entre sí y el cuadro de suboficiales.
El cuadro de suboficiales reclinado en las clases populares, por obra de la presión de carencia de objetivos, por el peso de ser receptarlo de toda la rigidez de las reglamentaciones militares, por imposibilidad de escapar a su destino fatalista, se encierra en un mutismo deshonroso convirtiéndose en una mula de carga.
Mula de carga, a quien no se le pregunta si el peso que lleva es superior a sus fuerzas. Si el camino a andar es el mejor, sino —simplemente— que cargue y ande. En ese destino de muía, en muchas circunstancias ha tenido que enfrentar y tirar contra quienes defendían sus propios intereses, los de sus propíos progenitores, hermanos, parientes, es decir contra los intereses de los sectores del pueblo con que convive cotidianamente.
Tal es el rol que hemos jugado, por supuesto que reglamontanamente nos está prohibido opinar, y jamás nos ha permitido prepararnos para tomar partido en la profunda discusión que se está efectuando respecto de los destinos de nuestra Institución y fuente de trabajo.
Todo en el Ejercito está hecho para la división. Esto de las clases: la superior y la subalterna es sólo una de las cuestiones.
Las armas (Infantería, Caballería, Comunicaciones, Ingenieros, etc.) es otro de los elementos de diferenciación notablemente eficiente entre los cuadros, constantemente estimulados por celebraciones y ritos que tienden a destacar el eficientismo exclusivista de cada uno de estos compartimentos estancos. El Ejército resulta así, no una Institución con especialidades sino un conjunto extrañamente unido por los rigores de la “justicia militar”.
Este estado de cosas desvirtúa principios tan acendrados como el de la verticalidad que fuera imprescindible en la conducción de las grandes unidades operativas en las guerras de trinchera y que ha venido siendo utilizado en la paz para evitar la deliberación de las bases respecto de tos problemas institucionales y con mayor exigencia en todos aquellos asuntos de orden nacional. Las consecuencias disciplinarias de la verticalidad han sido desaprovechadas en lo que hace al enriquecimiento de valores institucionales e inteligentemente usada, en cambio, para mantener una fuerza represiva capaz de ser utilizada en cualquier evento en que se resintieran las estructuras del sistema demoliberal.
En ese sentido, la apelación “subordinación y valor” que los jefes requieren de la tropa formada no resulta precisamente para “defender a la Patria” sino para defender los intereses de los sectores dominantes.
Otros tabúes, convertidos en tabúes de la Institución cumplen el mismo papel distorsionante. La vía jerárquica, las leyes y reglamentos militares hacen que las órdenes de arriba hacia abajo se transmitan con precisión de relojería, mientras que las solicitudes de justicia del personal subalterno, encuentran sistemáticos vallados insalvables.
Las deficiencias que señalamos sintéticamente impiden que la Institución pueda cumplir un rol eficiente en el proceso de liberación que ha elegido el pueblo argentino. Es por eso que los suboficiales propugnamos un cambio estructural en la organización de los cuadros permanentes de las FF.AA., uniendo en un solo escalafón los cuadros de O. y S. para eliminar la distancia social del sector conservador de las Fuerzas y el Pueblo. Estamos en la idea que no todos los oficiales de las FF.AA. son necesariamente anti-pueblo, por ello reivindicamos a nuestros superiores que sustentan la ideología nacional y popular. Con esos oficiales y con tos que se sumen a la causa del pueblo, para que la reorganización no produzca una purga ideológica, es que los suboficiales pensamos debe orquestarse el Escalafón Único.
El ascenso de los suboficiales a los niveles de decisión presenta la garantía de la presencia de auténticos representantes del pueblo trabajador, permitiendo que éste nutra con precisos elementos de su filosofía nacional y popular a su brazo armado y asegure un verdadero aval para tos planes revolucionarios que hagan realidad el principal objetivo: La Liberación Nacional.

JUVENTUD PERONISTA REVOLUCIONARIA DEL EJERCITO ARGENTINO

Tags: