P. y L. — ¿Qué papel cumplieron las Agrupaciones de Bases en la recuperación de los Sindicatos intervenidos por las distintas expresiones del régimen entreguista instaurado a partir de 1955?
J. C. Y. — Antes del 55 no existían las Agrupaciones de Bases. La CGT nucleaba a los trabajadores. Hasta el 55 no se habla sino de Sindicatos y CGT. Al caer el gobierno peronista, con una clase obrera condenada a la pasividad y que no tiene forma de reaccionar, comienza todo un proceso intermedio que maneja Lonardi, quien busca instaurar un peronismo sin Perón. Luego de la eliminación de Lonardi por medio de un golpe de palacio, el gorilismo profundiza su ataque contra las organizaciones de la clase obrera y el peronismo. Se disuelve el Partido Justicialista y se interviene la CGT y los Sindicatos.
En este enmarcamiento surgen las Agrupaciones de Bases como una necesidad de los trabajadores, en la etapa de la Resistencia peronista al gorilismo, para la defensa de los derechos del trabajador y la recuperación de las estructuras sindicales. La resistencia de los trabajadores, desde el punto de vista político y social, comienza con formas ilegales ajustadas a las circunstancias. Las Agrupaciones aparecen, así, como la expresión político-gremial más avanzada en la lucha contra la dictadura. No permitieron que el Movimiento Obrero fuera encausado en la línea antiperonista-amarilla, objetivo del gorilismo nativo y del imperialismo yanqui en esa primera etapa. La práctica ha demostrado que la experiencia de las luchas sindicales de la clase obrera es inseparable de las del Movimiento Nacional Peronista.
Luego se da un giro en la situación, el gorilismo de Aramburu-Rojas debe ablandar su accionar, el instrumento se llamó frigerismo. Como prenda de negociación para el movimiento sindical surge la Ley de Asociaciones Profesionales. Hacen esta concesión con el propósito de institucionalizar una burocracia que desde arriba y con el nombre del peronismo pero contra Perón pudiera arrastrar a la clase obrera al campo enemigo. Este intento en su máximo desarrollo se llamó “vandorismo” y su lema: “hay que estar contra Perón para salvar a Perón”.
Sin embargo, la identificación política más profunda, a nivel de las bases, era sí plenamente peronista, aunque esto no apareciera claramente en la superficie, donde estaban esas conducciones burocráticas. Pero el régimen en ningún momento pudo consolidar un sindicalismo antiperonista, de ningún color. Las Agrupaciones en esta primera etapa de la Resistencia impidieron al gorilismo contar con un Movimiento Obrero adicto y sostuvieron la acción para recuperar los Sindicatos de manes de las intervenciones militares.

P. y L. — En la recuperación de los Sindicatos: en manos de las camarillas burocráticas, ¿qué misión les corresponde a las Agrupaciones de Bases?
J. C. Y. — Las Agrupaciones de Bases jugaron « juegan un importantísimo papel en esa lucha, en verdad son esenciales para recuperar los Sindicatos usurpados por la burocracia partipacionista-vandorista en sus distintas variantes. El proceso de burocratización de los Sindicatos lleva a la clase obrera a la impotencia revolucionaria. Al limitarla en gran medida a lo gremial, en una acción de conciliación con la patronal, esta línea general se empalma concretamente con la política del imperialismo yanqui para los movimientos obreros de los países del Tercer Mundo. Esto es precisamente el vandorismo.
Las Agrupaciones de Bases, si son de bases son antivandoristas. Si no son de base, no son antivandoristas, por más que figure el antivandorismo en programas o declaraciones verbales.
Si no existe una Agrupación de Bases todos los cambios que se producen en el aparato sindical son sólo reacomodamientos dentro de la burocracia. Nadie puede garantizar una línea de bases, por más honrado que sea, si no representa el desarrollo alcanzado por la conciencia y organización de las bases de su gremio.
Con el avance del proceso vemos que las Agrupaciones son el eslabón que une las bases de la clase obrera para la defensa de sus intereses inmediatos enfrentando la línea de conciliación de la burocracia, como paso obligado para la recuperación de los Sindicatos. Al mismo tiempo las Agrupaciones de Bases constituyen la única forma posible de unir desde abajo la acción sindical con una política revolucionaria peronista.

P. y L. — ¿Qué relación ha habido entre las Agrupaciones de Bases y la Resistencia Peronista?
J. C. Y. — Agrupaciones como la Marrón de telefónicos y muchas otras tienen un origen común con la Resistencia Peronista, que enfrentó por todos los medios la violencia antipopular de los gorilas. En este marco los compañeros telefónicos peronistas se agruparon en la Marrón para la lucha por la recuperación de su Sindicato.
Aunque en forma difusa, ya en la vieja Resistencia se estaba delineando la forma de unir todas las fuerzas revolucionarias del peronismo en defensa de las conquistas obreras, por la recuperación de los Sindicatos, el respeto a la voluntad soberana del pueblo y el retorno de Perón a la Patria y al poder.

P. y L. — ¿Cuál ha sido el accionar de las Agrupaciones de Bases en la defensa, recuperación y ampliación del capitalismo de estado?
J. C. Y. — A medida que la clase obrera avanza en conciencia revolucionaria se siente la necesidad de traspasar los umbrales de lo estrictamente gremial, o sea que las luchas por las reivindicaciones de los obreros se mantienen a la par de la defensa del patrimonio nacional. Esta circunstancia es más definida en el sector de empresas estatales. En la lucha por la defensa de la fuente de trabajo y el enfrentamiento con los monopolios imperialistas, principal forma de la penetración económica, los trabajadores tenemos la obligación de exigir la nacionalización de los sectores claves. La acción reivindicativa es inseparable de las tareas nacionales en esta etapa de nuestra revolución. Progresivamente todas las Agrupaciones de Bases deberán incorporar a sus programas claras consignas en defensa de la intervención estatal en sus áreas específicas de militancia.

P. y L. — ¿Deben sostener las Agrupaciones de Bases la necesidad de la cogestión de los trabajadores en las conducciones empresarias?
J. C. Y. — Es evidente que hay intentos de participación obrera en la conducción empresaria. Del tema rescatamos la experiencia de lo acontecido hace poco tiempo en algunos establecimientos estatales del área de la salud. Los compañeros trabajadores ven a través de las Mesas de la Reconstrucción o de Trabajo una forma de ser parte activa en la elaboración de planes y el logro de objetivos tendientes a constituir un verdadero sistema para la salud popular. Aunque en forma inorgánica y con limitaciones quizá en su encuadre político, en razón de ser una experiencia nueva, quedó demostrado que los trabajadores de la salud veían ese camino como una forma superior de defender el patrimonio del estado y como la más alta garantía, con la participación directa de las bases, para mejor servir a la salud del pueblo y defender nuestros derechos.
Tal como sostenemos que por medio de la burocratización vandorista se intenta encuadrar a la clase obrera en una concepción político-gremial conciliadora, algo similar se ha pretendido instrumentar con la participación obrera en la conducción empresaria, que es construir también en lo económico-administrativo las formas básicas de la democracia social de que habla el general Perón. La institucionalización de las Mesas de la Reconstrucción, sin duda un paso positivo, al igual que la cogestión sindical en los directorios de las empresas del Estado, se efectúa en la generalidad de los casos tendiendo a una centralización burocrática. Esta concepción que tanto evidencia temor al avance de la conciencia revolucionaria de los trabajadores como falta de confianza en la capacidad del obrero para ir aprendiendo a conducir empresas democráticamente, sin ser un burgués propietario ni un jerarca universitario de la clase media, está expresando en la medida de su burocratización un pensamiento que los trabajadores debemos combatir.
Una Agrupación de Bases en el tema de la cogestión debe mantener un punto de vista democrático, es decir representativo de las bases y no burocrático digitado desde arriba, no ya siquiera por el organismo de conducción de cada gremio sino por las conducciones cegetistas, sin participación directa alguna de los trabajadores del propio sector.

P. y L. — ¿Qué representan las Agrupaciones de Bases como canalización orgánica político-sindical de la clase obrera peronista?
J. C. Y. — En la medida que se asciende en forma individual dentro del aparato sindical se deja a los compañeros de lado. En la medida que se crece en el proceso de base, se avanza hacia una política peronista revolucionaria con eje en la clase obrera.
La rebelión de las bases que impulsó la CGT de los Argentinos no es una rebelión fuera de la clase obrera, sino que es algo que surge desde abajo y se rebela contra los dirigentes capituladores.
El movimiento de las bases obreras lleva a generar movilizaciones de carácter masivo, cuyo más alto punto es el Cordobazo. Como ejemplo de estructura orgánica debe hablarse de las Agrupaciones de Bases, rescatando la experiencia de todas las que surgieron a lo largo y a lo ancho del país ayudadas por la acción agitativa de Raimundo Ongaro.
Lo decisivo a tener en claro es que todo lo que surge desde abajo, que está en los compañeros, en su conciencia y sentimientos, es auténtico e indestructible; sólo a partir de esa base es posible desarrollar una justa línea política.
El aparato y su política tienen vigencia mientras duren las condiciones que lo sostienen, su deterioro en la base y sus contradicciones en la cúspide son evidentes. Pelear por la manija lleva a compañeros honestos a darse de lleno contra una pared. Por el contrario lo que se asienta abajo, en este caso su mejor ejemplo las Agrupaciones de Base, es algo que ni el aparato con todas sus manijas ni tentaciones podrá destruir, ni con la represión directa o indirecta ni con la corrupción. No es posible burocratizar la conciencia de la clase obrera; traidorzuelos habrá siempre, pero no hacen historia. No hay que desesperar ni caer en el juego de las provocaciones por un aparente fortalecimiento arriba del aparato burocrático. La fuerza de la organización gremial de la clase trabajadora peronista está en las bases, porque no estamos unidos ni organizados por ninguna imposición burocrática ni estatal, sino por nuestra identidad de objetivos y nuestra conciencia política. Ante la auténtica representatividad del peronismo revolucionario de bases obrero las ofensivas burocráticas agotan día a día sus fuerzas y pierden los restos de representatividad que conservaban. Sus victorias, a lo Pirro, les desgastan las fuerzas aunque alcancen parcialmente sus objetivos tácticos. En Córdoba, jugando aparentemente con todas a su favor han tenido que transar.

P. y L. — ¿Cuál es la posición de la Agrupación ante la necesidad de defender al gobierno de Perón, contra sus enemigos externos e internos, como condición de imprescindible cumplimiento para poder impulsar la profundización de su programa y acción?
J. C. Y. — Los compañeros de la Agrupación de Bases de ATE “Organización y Lucha” han participado de todas las movilizaciones populares. Cabe rescatar aquí algunas experiencias que marcan quiénes están identificados con las luchas y reivindicaciones del pueblo y quiénes están al margen aunque tengan camiseta de peronistas.
El 17 de noviembre de 1972, los compañeros se movilizaron ante el retorno del general Perón. Los compañeros peronistas y no peronistas entendían que el regreso de Perón era una justa reivindicación sentida por el pueblo y la clase trabajadora, el fruto de 18 de años de lucha.
Se marchó a Ezeiza con compañeros y dirigentes del gremio. Cuando las cosas estaban duras, cuando el ejército y la policía no dejaban pasar, muchos dirigentes se hicieron humo mientras los activistas de la Agrupación estaban en la primera línea tratando de romper el cordón puesto por la camarilla militar. En esa primera línea estaban todos los compañeros de la Agrupación, identificados en un mismo sentir y accionar, mientras quienes de peronista tenían nada más que la camiseta se habían borrado.
Lo mismo pasó el 25 de Mayo, cuando fuimos a Devoto a presionar para obtener la liberación de los compañeros presos. No se sabe si porque había mucha gente o porqué, pero no se vio casi a ninguno de los que después alardeaban de grandes peronistas.
En mi opinión, el apoyo, defensa, crítica y profundización de la obra de gobierno del general Perón es una necesidad de los trabajadores. Sólo apoyando, defendiendo y profundizando lo bueno y criticando lo malo, somos leales a la clase obrera peronista. Del fracaso del gobierno de Perón, si se produce, cosa que lucharemos para evitar, seremos los trabajadores, como en 1955, las principales víctimas.

P. y L. — ¿Qué formas orgánicas tienen las Agrupaciones de Bases?
J. C. Y. — Las formas orgánicas de una Agrupación son muy variadas. Dependen fundamentalmente del grado de desarrollo del trabajo revolucionario de bases que tenga el gremio. Debe estar muy ajustado a las particularidades del gremio, a su actividad, a las modalidades con que se cumple la misma, a la tradición y experiencia como gremio, etc. Por regla general un primer objetivo es el fortalecimiento de la organización sindical general a nivel de bases, la afiliación, elección de delegados, tratar de constituir equipos en todos los sectores y desarrollar todas las formas orgánicas que el cumplimiento de estas tareas requieren. Deben establecerse canales de comunicación con todos los compañeros, con continuidad, volantes, boletines informativos, plenarios de bases, reuniones de activistas; inculcar el hábito de la consulta previa a las resoluciones y del informe y balance posterior en equipo de sus resultados. Deben establecerse todas las formas orgánicas requeridas, en la medida que los compañeros de base y activistas las acepten y respalden, no imponer esquemas orgánicos a presión, porque desgastamos los activistas y anarquizamos toda la actividad de la Agrupación. Toda forma orgánica debe estar justificada por una tarea que la base o los activistas avalen, si no la Agrupación se vuelve política y gremialmente artificial, con lo que su derrumbe resulta inevitable.
Un criterio esencial que debe mantenerse inflexiblemente es el de que la Agrupación de Bases dirige la acción de todos los compañeros que está dentro de la organización sindical legal. La Agrupación de Bases se constituye a partir de un acuerdo político-sindical y con activistas, siendo su estructura de una calidad superior a la de la organización sindical, por lo tanto debe dirigirla, dentro de una línea de masas, pero debe hacerlo siempre. Hay que comprender que si la Agrupación no dirige sus compañeros dentro del aparato, el ámbito donde saldrán las resoluciones será el de la camarilla burocrática.
Estas son formas de organización dictadas por nuestra experiencia, las habrá superiores sin duda pero lo que siempre se debe buscar es la estructura que garantice la mayor participación activa y conciente de las bases en las decisiones de la militancia sindical.

P. y L. — ¿Qué papel le corresponderá en el futuro a la Agrupación de Bases, en relación a la situación del gremio, la del movimiento obrero en su conjunto y el Movimiento Nacional Peronista en la lucha por una Argentina definitivamente liberada?

J. C. Y. — Rescatando experiencias propias de nuestra gente y la de todo el Movimiento es evidente que se perfila una nueva organización a través de las Agrupaciones de Bases. Sin quedarse en lo gremial, que es limitado por constituir esencialmente una acción defensista, y lo que debemos procurar es no sólo defendernos sino conquistar el poder, debe tenderse a una organización integral, porque debemos ser un pueblo revolucionario organizado. Si no buscamos alcanzar esto, siempre nos quedaremos en respuestas parciales frente a un enemigo que usa métodos de lucha integrales.
El frente sindical debe tender a complementarse con los restantes dentro de esa acción integral que hemos esbozado. La lucha reivindicativa no se puede divorciar de la lucha política. Las conquistas en el terreno económico para los trabajadores no se pueden escindir de la lucha por la definitiva liberación de la Patria.
Si no tenemos en cuenta esta perspectiva estamos dejando espacios en blanco al imperialismo y a la burocracia. Debemos integrar a todo el gremio en todos los frentes porque allí donde se adopta una actitud pasiva se favorece los manejos de burocracia.
Sólo la fuerza organizada y movilizada de la clase trabajadora podrá defender y profundizar el proyecto político que el pueblo ha votado, impidiendo que los enemigos exteriores interrumpan el proceso de liberación que se reinicia y enfrentando al mismo tiempo a los traidores emboscados que pretedan negociar las luchas, el sacrificio y la sangre que el pueblo brindó durante 18 años de lucha contra la dictadura para el regreso del jefe de nuestro Movimiento a la Patria y al Poder. Como peronista pienso que “Nada ni nadie nos separará de las bases obreras ni de Perón, porque Perón es de los trabajadores y no de los traidores”.
Sólo la unidad desde abajo del peronismo revolucionario con el conjunto del Movimiento Obrero y los sectores revolucionarios del pueblo que se le sumen lograrán definitivamente una Patria sin explotadores ni explotados.
Tenemos plena conciencia de que nuestro trabajo es el más duro y silencioso, que no se publicita ni promociona, porque no estamos en la pelea por la manija ni en el erigirnos por cuenta propia en vanguardia del Movimiento Obrero, sino en la búsqueda de la herramienta y la política que permita el avance revolucionario de la clase trabajadora.

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