• Reportaje a Juan D. Perón
  • Pregunía: ¿Qué motivos lo llevaron a visitar Rumania?
    Respuesta: Pues responder a una vieja invitación del presidente Ceausescu, líder a quien aprecio y por el cual el pueblo rumano tiene actualmente la posibilidad de decidir su destino.
    P.: ¿Seguirá usted viaje a China o volverá a Madrid?
    R.: Tengo intenciones de hacerlo muy pronto. China es un país que admiro. Además, si yo hubiera sido chino sería maoísta. Aquí, en esta ciudad que tantos recuerdos me trae, me quedaré lo necesario. Por ahora quiero descansar y hacer de turista.
    P.: ¿Estará usted en Madrid en los días en que visite España el presidente Lanusse?
    R.: Ya le dije, por ahora quiero descansar. Es mucho más agradable por ejemplo ir a darle un abrazo al camarada Ceausescu o a Mao que tener que estar diciéndole “barbaridades” al señor Lanusse.
    P.: ¿Qué opinión le merece el viaje de Lanusse a Madrid?
    R.: Que cuanto más lejos se vaya más feliz hará a los argentinos.
    P.: Ante la prohibición del gobierno de su país a que usted retorne antes del 25 de mayo próximo, ¿qué actitud asumirá? ¿Viajará igual?
    R.: Si los peronistas me llaman iré. Sí no me llaman no iré . . .
    P.: El candidato de su partido, el doctor Cámpora, aseguró que usted regresará antes de la fecha de las elecciones . . .
    R.: Considero que Cámpora cree que yo debería ir a la Argentina. Y lo haré si es necesario. Les pido disculpas por no poder darles una respuesta concreta pero ocurre que no poseo los elementos de juicio indispensables como para valorar la situación. En estos días llegará aquí un enviado especial peronista quien me informará real y fehacientemente. Como ustedes comprenderán, yo no puedo guiarme por lo que dicen los diarios.
    P.: ¿Qué actitud asumiría su partido si las elecciones fueran anuladas por la junta militar?
    R.: En ese caso nos prepararemos para otra cosa. Pero no se puede decir tampoco qué es lo que vamos a hacer. Nosotros dominamos la calle. Las elecciones todavía no están hechas. Además, si eso de la proscripción ocurriera, los radicales del Pueblo también se abstendrían. ¿Y entonces, con quiénes va a hacer la dictadura militar las elecciones?
    P.: ¿Ese acuerdo con los radicales ya está logrado?
    R.: Tenemos un acuerdo de fondo con los radicales de Balbín: gobernaremos juntos. Este es nuestro entendimiento. Si gana el partido Radical gobernarán con nosotros, si somos nosotros los que ganamos —como esperamos y creemos— los llamaremos a ellos al gobierno.
    P.: ¿Significa que habrá un gobierno de coalición justicíalista-radical?
    R.: Por ahora hemos hecho el gran milagro argentino de encontrar coincidencias de fondo. Las acciones políticas de esta naturaleza no se pueden decir “a priori” cómo se concretarán. Primero esperaremos a que se haya ido la dictadura militar, luego veremos cómo se hará ese gobierno.
    P.: ¿Cómo cree que actuarán en ese caso los otros partidos políticos?
    R.: En la Argentina hay sólo dos grandes agrupaciones y son las que competirán en marzo. El Frente Justicialista de Liberación, que es la mayoría, y la UCR, un partido demoliberal que debe representar a la primera minoría. Juntos somos el 95 por ciento del país. Hay otras fuerzas y también tres partiduchos “inventados” dos meses antes de las elecciones y que serán barridos del panorama nacional el 11 de marzo. Uno de ellos, Nueva Fuerza, apoyado por consorcios monopolísticos y la embajada de Estados Unidos. A nosotros, aunque el gobierno nos haga trampas, lo vamos a tapar con votos. Para decirlo en una palabra argentina, la dictadura militar está ya “frita”.
    P.: ¿El justicialismo es una forma del socialismo?
    R.: No hay que asustarse por la palabra “socialismo”. Mi último viaje a Rumania me ha permitido comprobar que el régimen de dicho país es similar, en muchos aspectos, al justicialismo. Es el pueblo mismo quien decide democráticamente sus propios destinos.
    P.: ¿Cómo definiría al doctor Cámpora, al que se designó candidato para proseguir su obra?
    R.: Cámpora fue siempre el hombre de reserva a quien yo nunca había querido emplear antes para no desgastarlo. Ahora está demostrando su gran valer y que es un verdadero “fuera de serie”; extraordinariamente leal, será también un gran presidente. En cambio el anterior delegado personal, Paladino, al que no había elegido yo sino que me lo designó Jerónimo Remorino —un hombre intachable y de una gran prudencia—, mientras vivió Remorino y controlado de cerca se portó bien. Al quedar solo demostró que no tenía las calidades necesarias. Cuando comenzó a ofrecerme dinero, prebendas y otras ventajas, sospeché que no estaba en el buen camino y lo cambié. Ahora sabemos que cometió también, por interés, acciones inconfesables.
    P.: Se habla de un desmembramiento de la central obrera de su país. ¿Cómo ve usted ese proceso?
    R.: La acción política y sindical del movimiento peronista está más unida que nunca. Los intentos para disgregarla no han hecho más que favorecer su unión. En cuanto a las defecciones internas, como la traición de Coria, el movimiento no ha vacilado en expulsarlas. Y algunos hasta han tenido suerte porque se salvaron del trágico final de otros traidores ante quienes el movimiento, al igual que el organismo cuando cumple con sus funciones fisiológicas, por necesaria autodefensa, produjo eliminaciones.
    P.: ¿Cómo ve el futuro de su país?
    R.: Está cada vez más claro. En el problema político las Fuerzas Armadas no pueden intervenir. Individualmente, los militares que hagan lo que quieran. Como institución deben estar y estarán siempre en defensa de la Constitución y las leyes.

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