Habla el Secretario General de la Asociación Trabajadores Universidad de La Plata Ernesto Ramírez

Nosotros nos hicimos cargo del gremio circunstancialmente y por muy pocos meses en el año 65 y parte del 66. En ese momento el personal de la Universidad había sufrido una gran derrota; después de una huelga de dos meses con 46 cesantes en la calle el gremio estaba derrotado, con las sanciones que todo eso supone.
El rector de la Universidad era radical, el doctor Roberto Sciafardo; 30 años de médico, policía forense sin haber encontrado jamás tortura de ninguna naturaleza. El secretario general era Osvaldo Balbín.
Ese enfrentamiento del año 65 se produjo por el tipo de conducción que tenía el gremio. Nosotros éramos activistas; yo era simplemente delegado de la Escuela Superior de Bellas Artes; soy electricista de oficio. En esa oportunidad, acá, cuando se terminó la batalla, todo el mundo hizo agua y hubo un abandono total. Pero había otra situación más grave: el gremio no tenía personería, por lo tanto la Universidad —aplicando un sistema muy patronal— dejó de ser agente de retención, dejó sin economía la organización y nos hicimos cargo de muy fuertes deudas, además de lo que supone para un personal sin experiencia de lucha tener 46 cesantes.
No obstante, cuatro valientes, vamos a decir así, o audaces, tomamos al gremio y nos pusimos a trabajar. Logramos así de alguna manera iniciar una tarea muy incipiente, pero al querer llevarla a cabo fue intervenido el gremio por razones de la situación anterior. El Poder Ejecutivo de la provincia, en función de que esta organización tenía solamente personería jurídica, la intervino.
Estaba Onganía, pero el expediente venía de antes, porque el anterior secretario general había estado ocho años sin presentar memorial ni balance, entonces se lo había denunciado y como consecuencia el Poder Ejecutivo dispuso eso. También, desgraciadamente, nos intervinieron el gremio de Buenos Aires, en ese mismo mes y más o menos para la misma fecha. A nosotros nos intervinieron el 17 de septiembre y a los compañeros de Buenos Aires más o menos el veintitantos de septiembre. A partir de ese momento quedamos totalmente desamparados. Y hago referencia a Buenos Aires porque va a jugar un papel muy importante en la vida de la organización que nosotros hemos pretendido crear. Hasta el 4 de mayo de 1967 no recuperamos el local ni las posibilidades normales, y sólo a fines del año 68 logramos la personería gremial.
Ya estaba Onganía, ya estaba la dictadura en pleno, soportando la clase trabajadora muy duro embate. Vuelvo a repetir, tuvimos que hacer todo, es decir, las afiliaciones, recaudar directamente (los compañeros deben saber lo que es recaudar directamente la cuota de una organización que no representa, que no ha tenido conciencia de lucha todavía a fondo, para saber preservar una organización). Y no obstante ello, le dábamos una mano a los compañeros en clandestinidad de Buenos Aires. Asimismo, pusimos el local a disposición de los petroleros en su gloriosa huelga en La Plata y fuimos logrando paulatinamente una mejora en líneas generales. En el año 68, cuando apareció la CGT de los Argentinos, hicimos incipientes asambleas. En definitiva adherimos a sus principios, si bien la organización no se adhirió por no ser entonces una organización inscripta, vamos a decir así, en el Movimiento Nacional Peronista, pero sí se adhirió a los principios y participó de las jornadas de mayo del 69. Allí empezamos a hacer nuestra experiencia, heroicamente, debemos decir, porque cuando sacamos la gente a la calle, habremos sacado entre el 30 y el 40 por ciento. No obstante, para nosotros fue un triunfo haber logrado manifestarnos concretamente en esa oportunidad y de ahí en más empezamos a crear pequeños cuadros de base, realizando, a partir de la caída de Onganía, asambleas parciales en los lugares de trabajo, paros, etcétera.
Acá, en la Universidad, hubo bastante desconcierto; tampoco había un gran activismo, ni siquiera de otros sectores, a excepción de la resistencia con la creación de la FURN (Federación Universitaria de la Revolución Nacional).
A partir de ese momento nos entramos a ligar, nos encontramos en la lucha con los compañeros estudiantes peronistas, los compañeros, debemos decir, que del primer momento vinieron y ofrecieron su colaboración, acá en el gremio, con anterioridad a la aparición de la FURN. Cuando aparecía un estudiante por casualidad a las asambleas del personal no docente, si no era silbado o echado, pegaba en el poste, porque la experiencia con los estudiantes fue nefastísima.
Es de recordar que esa huelga nosotros la hicimos en el año 65 y existía el gobierno tripartito. En este aspecto me voy a detener un poco, porque va a venir a cuento del porqué de nuestra posición en estos momentos, que tiene su fundamento histórico, real, concreto y objetivo.
En el año 65 el Consejo Superior, formado de manera tripartita, tenía 14 consejeros estudiantiles, que suponían 14 consejeros de todas las tendencias, a excepción naturalmente del peronismo, que no se incorporaba a los centros, a las formas legales o burocráticas del manejo de la política en la Universidad.
Los 14 consejeros, y todo el resto, es decir, los graduados, profesores y decanos, a pedido del doctor Sciafardo votaron lo que luego ellos siempre dijeron que no debían hacer, lo que ellos disputaron audazmente y retorcidamente al gobierno del peronismo, la introducción de la policía dentro de la Universidad. Pero en ese caso la votaron, las 14 manos se levantaron descaradamente en presencia nuestra. Se levantaron las 14 manos para que se introdujera la policía, para desalojar a los trabajadores que habían ocupado la casa.
Catorce votaron, y el P.C. y todo, acá no se escapa ninguno. Es un hecho histórico que nosotros no lo olvidamos así nomás. Los estudiantes eran los que reemplazaban a los trabajadores en esa huelga; limpiaban los patios, barrían las aulas, preparaban los laboratorios, etc.; incluso llevaron cédulas de cesantía a casa de los compañeros. Como consecuencia de esa nefasta actuación del estudiantado en su conjunto, porque lo debemos calificar así, dado que estaban todas las tendencias allí representadas, y de diversas circunstancias, además de las medidas tomadas, porque la cesantía se había declarado desde el Consejo, a los huelguistas no se nos hacía posible la asimilación de estudiantes, por más avanzada que pareciera su posición.
No obstante, los compañeros de la FURN se hicieron presentes con otras tendencias, en el año 69; cuando nosotros comenzamos nuestra lucha ya habíamos logrado reorganizar por lo menos las partes de los cuadros más incipientes, habíamos logrado tener delegados en las dependencias, tener un número ya ponderable de afiliados y, en fin, hacer algunas actividades de trascendencia en la organización.
A partir de ahí en algunas asambleas se presentaron en nuestro local los estudiantes. De entrada volvieron a ponerse de manifiesto las diferencias, pero a pesar de eso la asamblea lo toleró, y se pusieron de manifiesto las tendencias que querían apoyar a ATULP en ese momento. Y se pusieron de manifiesto las diferencias porque ATULP explicó en un documento, en ese momento, por qué salía a la lucha, y dada la presencia de los estudiantes y a proposición de algunos se armó lo que se podría decir una mesa redonda para firmar un documento conjunto para la lucha, y los estudiantes de las demás tendencias pretendieron visar el texto, estar o no de acuerdo con el texto de la declaración dada por las organizaciones. En tanto que los compañeros de la FURN dijeron y así lo hicieron, por otra parte, que ellos apoyaban a los trabajadores por ser los trabajadores, punto y aparte; no tenían nada que objetar, sino ponerse al servicio o irse.
Y le voy a decir otra cosa más: a nosotros a veces se nos vienen muchos estudiantes a ofrecer para muchas cosas, y nosotros en eso tenemos una gran experiencia. El activismo estudiantil comienza más o menos, con mucha suerte, a partir de las 10 de la mañana. Puede durar, sí, hasta las 3 ó 5 de la mañana del otro día, siempre y cuando no se acuesten a dormir los muchachos; éste es un hecho real. Nosotros necesitamos el activismo a las 6 de la mañana, que por ser esta hora estaba ausente, a excepción del caso del compañero Pablo, que cuando lo cité una mañana, apareció con otros muchachos, también de la FURN, que fueron los únicos que aparecieron. Después nunca más tuvimos activismo a esa hora. Muchas veces, cuando se ponen cargosos, yo recurro a este medio: darles una tarea concreta, que es una forma positiva de depuración.
El gremio se dio un método de trabajo, el que se sigue inflexiblemente. Se hacen asambleas, que son la conducción del gremio. En lo que va del año debemos haber hecho más de 30 asambleas. Asambleas generales, estoy hablando, porque asambleas parciales hacemos muchísimas por las Facultades; además hemos ido creando lo que se llama comisiones internas, cuerpo de delegados y cuerpo de comisiones internas.
Esas comisiones internas se constituyen a través de la elección de un delegado por sector, de modo que todo el mundo está representado. Hace ya dos años que funciona esto y le da una gran unidad, una gran fuerza, porque a veces el delegado general —nosotros tenemos la experiencia— expresa un solo sector, surgiendo de un lugar, o de un piso, o de un instituto, y no del resto, y ustedes saben que nosotros tenemos que representar desde las más altas jerarquías administrativas hasta los últimos compañeros del ecalafón, hasta los peones de patio, vamos a decir así. Y eso tiene que expresarse. Entonces si surge un delegado de la Facultad de Medicina, donde hay 5 pisos e institutos desparramados por todas partes, y va a representar ese hombre a todos, ¿cómo sabe el pensamiento y cómo los informa, cómo los liga? En cambio si hay un delegado cada 5 compañeros, un delegado por lugar de trabajo, bueno, ese cuerpo se reúne 10 minutos al entrar al trabajo, el delegado informa que estuvo en el gremio por tal cosa y esa información es dada al instante. Cuando salen, ya él puede recoger la opinión acerca del planteo hecho, así que a la noche ya se pueda elaborar la decisión sin que nosotros tengamos ninguna duda de que hemos elaborado el pensamiento de los compañeros.

—¿Entonces ustedes tienen una organización representativa a todo el nivel de base?
—Efectivamente, en todo el gremio, absolutamente en todos los lugares de trabajo. El sistema nuestro ha sido hacer una asamblea general en un instituto con todo el mundo ahí, y que los compañeros dividan los lugares de trabajo. Después que los compañeros han dividido los lugares de trabajo se han hecho las elecciones de los compañeros, y allí está el cuerpo de delegados. Eso hace a la unidad. Entonces no hay ninguna persona antipática. Porque eso es lo que me pasaba a mí en Bellas Artes; el piso de arriba, de los administrativos, tenía antipatía hacia los de servicios, obreros y de maestranza de abajo y viceversa. Entonces o el delegado era administrativo o era obrero de maestranza. Era una imposición del voto, pero que ligaba al personal o no lo ligaba. Este era el problema.
Además, con el sistema que dije se rompe otra mecánica muy perjudicial: el delegado general, cuando va solo, por más bien intencionado que vaya, si hay un hecho grave que atacar, el compañero va a dar su opinión, no la opinión general de los compañeros. Y este hombre, si tiene tendencia política, va a tener una perspectiva para mirar ese problema. Muy distinto es si vienen cinco compañeros de ese instituto, porque va a haber cinco opiniones, entonces se van a tener que poner de acuerdo o por lo menos se va a reflejar que la situación no es como la hubiera dibujado uno solo.
Porque a nosotros nos ha ocurrido que un delegado diga: “Sí, nosotros paramos” y después no sale la cosa. O que diga que la gente no quiere paro y al hacer nosotros una asamblea para todo el mundo. Vale decir, el delegado no refleja a los demás, y no digo que haya deshonestidad en el tipo, sino simplemente hay una práctica mala que determina todo. Entonces, la otra forma nos ha ido dando una gran unidad, por una parte, y mucha acción.
Nosotros hemos hecho participar a todos los compañeros en todo. Aquí se tenía por costumbre por ejemplo que elaboraran el escalafón, lo que viene a ser nuestro convenio de trabajo, 2 ó 3 dirigentes, quienes lo manejaban y discutían a este nivel. Llamaban sí a una asamblea general, informaban de la marcha, pero era una cosa elaborada por 3 ó 4 personas. Algo así como lo que nosotros podemos decir que es y ha sido la Ley Universitaria. Muy buenos legisladores, podrán ser muy respetables, tener la mejor buena voluntad, ser muy doctrinarios, pero en definitiva son cuatro legisladores los que hacen la Ley Universitaria.
Nosotros decimos que la futura Ley Universitaria la tenemos que hacer nosotros, después de plasmar la realidad, lo que va a ser la Universidad a través del desarrollo político, eso es lo que va a haber que poner en la ley y no hacer la ley para encajar la realidad después adentro. Con el escalafón pasaba otro tanto. Buenos dirigentes, que a lo mejor entendían bien y daban más o menos en la tecla de las aspiraciones generales. Pero ocurría que siempre había después —en la aplicación de cada escalafón— un tendal de disconformidades, broncas de toda naturaleza. Además, nadie conocía ni sabía lo que era el escalafón. Todo el mundo sabía que ganaba tanto, nada más, pero después del escalafón no sabía nada. Nosotros fuimos a desmistificar el escalafón, ahora en esta nueva etapa es necesaria la desmistificación de la ciencia, acá dentro de la Universidad.
Desmistificar el escalafón fue que los que no sabíamos nada, todos los compañeros y yo, pusimos los pizarrones, agarramos los papeles y nos pusimos a hacer el escalafón, masivamente, discutíamos cualquier cantidad y pasamos meses, pero el escalafón se elaboró masivamente, por todos los compañeros que quisieron participar, fueran o no elegidos delegados, fueran o no elegidos representantes. El que quería venir al gremio se paraba ahí enfrente y entraba a discutir tal o cual cosa, si la función debía ser valorada en tanto o en cuanto.
De modo que después que se aprobó el escalafón, la aplicación fue una cosa fluida, y que todo el mundo controló, porque todo el mundo supo cómo se iba a aplicar y controlaba su aplicación, si era correcta o no. Por eso no ha habido ninguna protesta de ningún compañero, en esa oportunidad.
—Si había que pelear, sabían por lo que tenían que pelear.
—Efectivamente, y cuando salieron los compañeros, salían sabiendo por qué habían salido. Se fue creando una conciencia de participación.
Nosotros compramos una hostería hace poco, y si nosotros decimos que hemos hecho cuatro asambleas para comprar esa hostería, usted cree que no es cierto. Pero es cierto, cuatro asambleas porque no había acuerdo, y hasta que no haya acuerdo vamos a discutirlo. Cuatro asambleas se hicieron, y se hicieron comisiones y viajaron los compañeros, aquí se sabe hasta la cantidad de agua, dónde está el médico, acá sabe todo el mundo dónde se compró, como si estuviera en la hostería.
Porque ése es el método, la participación de todos los compañeros. Porque el dinero aquí se reparte solidariamente, porque la Obra Social es nuestra, hecha con nuestro propio dinero. A nosotros no nos subvenciona nadie, ni nos da plata nadie; acá con el 2 por ciento tenemos la cuota gremial y la Obra Social. Es una actitud solidaria concreta. Esa solidaridad es el hecho vigente en todos los compañeros. Entonces, todo esto ha ido creando una conciencia de participación activa.
Acá, además, a nadie le puede ocurrir que se le decrete un paro. Le vamos a contar una anécdota. Los compañeros de Buenos Aires, generalmente la Comisión de Buenos Aires, toman una decisión y la llevan a la asamblea general. Fuimos a una asamblea de Buenos Aires; éramos unos 300 compañeros de acá que habíamos ido a un acto conjunto de Buenos Aires en micro y nos quedamos en al asamblea. Todos los compañeros salieron asombrados, no entendían lo que había pasado, cómo era posible que la comisión llevara una proposición de paro, eso no se le ocurre a nadie. Porque todo lo que se hace acá sale del seno de la asamblea.
Lo que nosotros decimos se informa, concretamente se informa lo que se nos dijo, lo traemos por escrito: “Acá está, compañeros”, nosotros somos unos asambleístas más.
Nosotros simplemente dirigimos el debate, pero todo lo demás lo hacen los compañeros. Eso permite ir creando una conciencia en los compañeros realmente de democracia. Porque la democracia para los trabajadores es eso, es la decisión en igualdad de condiciones. No es sencillamente la mayoría o la minoría formales sino que en la decisión de lo que se va a hacer se tenga pie de igualdad, participe el individuo. Esa es la decisión política. Entonces, en ese sentido, nosotros durante tantos años hemos ido creando esa conciencia.
También la participación de los estudiantes en este accionar ha sido cada vez mayor. A partir de una marcha muy linda que hicimos, creo que a fines del 69, ya la FURN también participó con todos sus efectivos y enfrentamos a la policía y tomamos la Universidad. Vimos ahí a compañeros estudiantes que realmente estaban al lado nuestro, que se enfrentan con la policía acompañándonos. Es decir, realmente había variado la situación, entonces los no docentes comenzaron a distinguir que había estudiantes que participaban de nuestras luchas. Estos compañeros estudiantes peronistas que manifestaban su solidaridad en las asambleas eran de muy pocas palabras, no hacían grandes discursos ni daban la línea a nadie, a diferencia de las tradicionales izquierdas (muy especialmente algunas tendencias son tremendamente verborrágicas). No se dan cuenta. El estudiante tiene esa inclinación. Entonces los compañeros entraron a distinguir y los estudiantes comenzaron a venir al seno de la organización, acá a la Asociación. Los compañeros se fueron integrando acá adentro. La palabra de la Federación Universitaria de la Revolución Nacional era y es aquí una cosa común, y en los últimos dos años los compañeros de la Juventud Peronista y de la FURN son de la casa. Acá han desarrollado su actividad, con el beneplácito y acuerdo de todos los no docentes, porque aquí todo el mundo sabe que los compañeros son activistas.

—¿Participan públicamente en las asambleas, por ejemplo?
—Los compañeros no participan de ninguna asamblea por decisión propia, vale decir, ellos no participan por entender que tienen que participar en la acción que los trabajadores les señalen y en la medida en que los trabajadores les digan, nada más; y esa es la gran conducta de los compañeros y esa es la participación.

—¿El gremio está en antecedentes de esa situación?
—Naturalmente, es lo que ha entendido el conjunto de los trabajadores. Por eso el gran respeto que esa posición gana en el resto de la organización.
Nosotros hemos llevado una gran lucha contra la dictadura en los dos últimos años, y en este sentido la FURN y la Juventud Peronista han dado un gran apoyo de efectivos, un apoyo material y moral. Han adelantado, han estado presentes tanto en todas las tomas de Universidades que hemos hecho, como en toda la actividad del comedor universitario, que ha sido muy importante en la lucha. Entonces, prácticamente la proposición que ha hecho la Juventud Peronista ahora, de la construcción de una nueva Universidad y de que los estamentos de la Universidad participen en igualdad política, ha sido una cosa que ha sido tomada, más que con naturalidad, con gran algarabía. Y eso lo demuestra la cantidad de compañeros no docentes que participaron en el acto de convocatoria, en el acto en que se largó el proyecto, allí en la Facultad de Veterinaria, y en el hecho de que ATULP, como organización, oficialmente participa de ese acto convocado por la Juventud Peronista, en igualdad de condiciones con todos los organismos de la tendencia.
Y ahora nos proponemos, como ya le habrán informado los compañeros oportunamente, hacer experiencias piloto, llevar este proyecto a cabo en ¡a Universidad de La Plata. Lo que nosotros les decimos a todos los compañeros, futuros gobernantes, es que en la Universidad de La Plata hay un largo trabajo de los compañeros, tanto de los trabajadores como de los compañeros estudiantes, y en menor medida a lo mejor, también de profesores, un largo trabajo que está en condiciones de llevar el socialismo nacional, propuesto por el Movimiento Nacional, al seno de la Universidad. Estas condiciones han sido creadas por nosotros a lo largo de muchos años de lucha. De muchos compañeros que han caído y que han pagado con cárcel, con palos y con situaciones muy delicadas, como todos conocen. De tal suerte que nosotros vamos a alambrar la Universidad para no permitir la entrada de ningún arribista, de ninguna persona que no esté de acuerdo con la concreción de una Universidad Nacional, al servicio del pueblo. Es una resolución consciente de todo el personal, tomada en asamblea general, no es un hecho simplemente de conducción, por lo que yo ya expresé anteriormente. Nosotros no tenemos ninguna resolución que no haya sido tomada por una asamblea general. Nosotros cuando hicimos el documento lo sometimos a una asamblea general; los compañeros lo aprobaron por unanimidad y por aclamación. Ese hecho es el que asegura la predisposición de todos los compañeros a ser participantes en pie de igualdad con el resto de las fuerzas políticas, para realizar ese proyecto.
Aún cuando el Gobierno dé otros lineamientos comunes para todas las Universidades y fije una política que postergue esta aspiración, nosotros igualmente lo que no vamos a permitir postergar es nuestra participación activa, de movilización y trascendencia política en la misma medida que el resto.
Cualquiera sea el interventor, acá va a quedar limitado en su accionar ejecutivo, porque la política se va a elaborar —le guste o no le guste— desde la base, por los trabajadores, los estudiantes y los profesores. Acá va a haber movilización para crear realmente una Universidad. Este es el sentido. Nos tendremos que ir postergando, a ro mejor, en otras aspiraciones, está bien. Pero eí lunes entra la Revolución en la Universidad, porque el lunes, cuando los trabajadores no docentes abramos la Universidad, la abrimos para eso, aunque no sabemos bien cuáles serán las circunstancias. Lo que podemos adelantar ya en esta conversación es que el lunes entra la Revolución Nacional en la Universidad, por disposición de las fuerzas populares que han triunfado el 11 de marzo, es decir, las fuerzas del Movimiento Peronista y de los trabajadores no docentes, en este caso con ATULP.
El proyecto ustedes ya lo conocen, las declaraciones han sido apoyadas en reuniones que ha hecho el conjunto del gremio convocadas con mucha antelación. El 11 de marzo, convocando tanto a los profesores como a los estudiantes. En reuniones conjuntas se dijo que los trabajadores no docentes de ahora en más iban a participar en la vida política de la Universidad, en pie de igualdad de decisión. Eso fue lo resuelto por los trabajadores. Esa era la situación. Llevamos la lucha adelante, volteamos las autoridades de la dictadura. Hemos obviado un problema al gobierno del compañero Cámpora, el de intervenir la Universidad, y debo señalar que de haber continuado las autoridades, ya habrían creado periodísticamente, incluso, condiciones para señalar que era la Universidad más normalizada, porque tenía todos sus claustros, etc., etc., regularizados. Pero los trabajadores estamos en condiciones de decir que es la Universidad más reaccionaria del país, donde el liberalismo ha hecho su bastión más elaborado, lo decimos así porque aquí el liberalismo de la Universidad maneja toda la ciudad. El diario El Día y los demás periódicos son de las familias que dirigen la Universidad, los integrantes de la Corte Suprema de Justicia son los profesores de la Facultad de Derecho y quienes dirigen la salud pública son los mismos profesores de la Universidad que también esquilman y roban a todas las Obras Sociales. Para dar como dato, el 18, la semana pasada, tuvimos que hacer un paro de 24 horas en contra de los médicos y en repudio a su política, ya que siguen siendo los dueños. Ahora queremos un cambio dentro de la Universidad, para cambiar su contenido definitivamente y cambiar el contenido es hacer que en vez de esos señores profesionales que salen de ella como de una fábrica con un título debajo del brazo, salgan ciudadanos que participen solidariamente con la población que ha hecho factible que sean profesionales. Que salgan no para enriquecerse, sino para servir al pueblo que les ha dado esa oportunidad. Entonces, en ese sentido, nosotros no solamente a los médicos les decimos eso, porque tenemos grandes pretensiones y el planteo es muy claro. En este momento el gobierno nacional, el compañero Cámpora tiene que nacionalizar posiblemente muchas empresas, y entre ellas a lo mejor va a tener que nacionalizar por ejemplo industrias muy difíciles, y nosotros lo sabemos, como son las de los productos químicos y de la farmacéutica. Esa situación de dependencia que tiene el país se demuestra también en el estado de coloniaje de la Universidad, en el sentido que a pesar de tener millones de metros cuadrados de laboratorio, de tener millones de dólares invertidos y una gran capacidad de material humano, científico, no ha sido capaz de crear una aspirina. Ese estado de dependencia se demuestra también en el estado de coloniaje dentro de la Universidad. Tomamos este ejemplo por decir uno: podríamos decir que en el Observatorio Astronómico, donde se cursan dos carreras, astronomía y geofísica, estudiantes de geofísica hay tres, cuando el país necesita muchos más; imagínense ustedes la importancia de la geofísica, se la podría declarar hasta materia estratégica y obligatoria para no caer en el estancamiento del país, siendo una de las tantas carreras que nosotros tenemos que señalar que hace al desarrollo de nuestra independencia, a la esencia de la liberación.
Por eso nosotros decimos que vamos a crear la Universidad de la Liberación. Ese es el término que nosotros utilizamos y si yo lo he omitido, ahora quiero dejarlo bien recalcado. Nosotros creamos de ahora en más no solamente la Universidad nacional, porque así tenía el título en el frontispicio, sino que creamos la Universidad de la Liberación, que sirva para la tarea de la liberación. Este va a ser un trabajo duro, lo sabemos. Los sectores liberales no se van a retirar así nomás, saben mucho de política y nosotros lo entendemos también y tienen muchos resortes, tienen casi todo en la mano hasta ahora. Pero nosotros les vamos a dar batalla. Y si hasta ahora hemos podido derrotarlos en las condiciones de una dictadura como la que hemos sufrido, en estas nuevas condiciones que nos provee el gobierno popular (cuando decimos gobierno popular no es por los muchos votos que hemos tenido, sino porque va a ser la participación activa y movilizadora del pueblo la que va a dar contenido a este Estado Revolucionario) entonces nosotros, en ese sentido, en el frente que nos toca trabajar, en la Universidad, vamos a jugar así masivamente, en primer término, y movilizadamente, apoyando todas las situaciones creativas respecto a las cuales acordemos con la intervención, y naturalmente resistiendo todas aquellas maniobras solapadas que no nos cabe ninguna duda harán para desplazarnos las fuerzas reaccionarias que todavía están adentro de la Universidad.
Lo que nosotros no vamos a tratar de hacer es crear situaciones conflictivas ficticias. Vamos a tener la suficiente tolerancia para que no se cree ese tipo de situaciones, acá hay mucho que hacer para andar creando conflictos ficticios. Pero lo que no vamos a tolerar es que en nombre de la libertad de cátedra o en nombre de la autonomía universitaria venga a trabajarse en contra del país.

—Ustedes aparentemente han hecho algo nuevo, que no hay en otra Universidad, porque en general en el país ha mejorado el comportamiento del estudiantado con respecto tanto al Movimiento Peronista como a los trabajadores; ahora esto viene a ser una especie de nueva revolución en la Universidad. Si pudiéramos llamar Revolución a la vieja reforma que le dio derecho a los estudiantes, ustedes han hecho una revolución que les da derechos a los trabajadores de la Universidad; visto esto a través de lo que usted informa, lo revolucionario acá es la participación activa y consciente de los trabajadores en la conducción de la política universitaria y la Universidad liberada que el país necesita.
—Hay en la analogía que usted hace una diferencia sustancial, y cuando digo sustancial es de fondo. Es lo siguiente: la Reforma del 18 que le dio participación a los estudiantes en el gobierno de la Universidad se hizo dentro de la estructura liberal de gobierno, en tanto que en la participación de los trabajadores de la Universidad no se desea por ahora que se plasme ningún tipo de estructura, por ejemplo, un gobierno de la Universidad que le da participación al estudiante, a través del gobierno tripartito, a través de sus consejos académicos, a través de sus elecciones de claustros para elegir cuatro consejeros; y que podrían significar también para los no docentes otros cuatro consejeros. No queremos eso, lo rechazamos de plano, porque eso es nada más que convalidar, fíjate bien lo que voy a decir, eso significa nada más que convalidar lo que queremos cambiar.
Si yo entrara en la estructura que quiero romper, sometiéndome a la elección de cuatro consejeros para que participen en la democracia de ¡os consejeros docentes, de los estudiantes, graduados, etc., nosotros estaríamos en la misma relación de dependencia política a que está sometida la Universidad en el gobierno tripartito, y esta no es la posición nuestra. La posición nuestra es la posición creativa de los trabajadores, que no anule la potencia política. Nosotros decimos que cuando hay una estructura legal se anula el desarrollo político.

—¿Una estructura legal, digamos, de tipo burgués y liberal?
—Naturalmente.

—Porque de hecho lo que ustedes hacen es una legalidad que no está en ninguna ley, pero que se transforma en hecho concreto.
—Claro, porque la ley va a tener que reflejar después a la realidad. Si la realidad indica que los trabajadores tienen que participar de esa manera, así tendrá que ser, pero en tanto la realidad no lo indique nosotros no lo vamos a tolerar. Queremos primero que la realidad surja bien, se ponga bien de manifiesto. Por eso hay una diferencia sustancial entre una cosa y la otra. Yo diría que la participación de los estudiantes en la Reforma Universitaria del 18 se hace dentro del régimen democrático burgués, y la participación de los trabajadores que venimos reclamando corresponde a la democracia del socialismo. Esa es la diferencia.
La participación de los estudiantes, la experiencia concreta del gobierno tripartito, que es la expresión jurídica acabada dentro de la Reforma del 18, ha servido para la corrupción de esos consejeros estudiantiles que fueron elegidos, porque no en vano los consejeros levantaron las catorce manos contra los trabajadores en el 65. Hay además muchos otros antecedentes, e históricamente el Movimiento Nacional sabe bien dónde estuvieron siempre ubicados los estudiantes, así que no es casual la situación, sino más bien una situación coherente con la corrupción de las becas, con el acomodo, con la posibilidad de futuras cátedras, etc. Siempre ha estado vinculada a eso, porque en ese caso a los estudiantes (es un poco como los diputados, por ser la misma estructura), no los controla nadie. En este caso los trabajadores van a participar masivamente y como la democracia sindical en este caso garantiza un control directo de la participación de todos los compañeros acá no va a poder haber ningún tipo de corrupción.

—Eso es en lo que se diferencia también, en el método a aplicar, el método político.
—Históricamente, esto que yo le decía, que la Reforma del 18 dio acceso al manejo de la Universidad a la clase medía en la época en que el partido radical expresaba a la clase media y hoy se da a través de la experiencia de ustedes en la acción de poner la clase obrera al frente del Movimiento Nacional.
—Porque en la Universidad no puede lograr hacerse otra cosa que lo que sucede en el país; en este momento el pueblo y su columna vertebral, los trabajadores, asumen el gobierno y naturalmente también lo tenemos que asumir en la Universidad. Lo que puede ocurrir en este momento es que tengamos una mayor concientizacíón política como consecuencia también de un enfrentamiento tan agudo con la dictadura como hemos tenido y un avance que también se refleja universalmente en la Argentina.
Ya señala Perón que el avance de los pueblos ha hecho que no se pueda ir más que para un lado solo, no se puede vivir contra la historia, estar con la Reforma del 18 sería ir contra la historia.

—¿En este caso sería la hora de los trabajadores dentro de la Universidad la que ustedes están representando?
—Naturalmente, nosotros estamos reclamando nuestro lugar, reclamándolo no en el sentido que lo estamos pidiendo. Estamos como quien dice cuando va a pasar de un lugar a otro, pidiendo permiso por razones de cortesía, pero que vamos a pasar al otro lado, no queda duda.

—Usted nos decía que La Plata constituía el centro del liberalismo, el centro de mayor agudización del liberalismo, yo creo que la pregunta debe extenderse también a qué es lo que sucede en Buenos Aires y la prueba más evidente es el papel hipócrita que ha jugado por otra parte la Universidad de Buenos Aires en todo el desarrollo político, dentro de la Universidad y fuera de ella.
—Pero es mayor el liberalismo en La Plata, porque es más homogéneo, tiene una sola conducta y una sola línea, invariable a lo largo de todos los gobiernos universitarios.

—Acá ni frigerismo, debe haber habido.
—Ni frigerismo, exacto; no hay ninguna otra cosa que no sea la trenza anarco-radical que ha gobernado la vida en la Universidad. En las universidades, después del 66, por ejemplo con Onganía, se produjeron cambios y hubieron rectores en todas partes de tipo nacionalista. Lo que quiero decir es que han introducido corrientes ideológicas, de otra naturaleza, totalmente antagónica. En La Plata se convalidó absolutamente porque después del 66, por ejemplo —no digo nada del 55— en adelante, momento en que se echaron los pocos profesores peronistas que había, que se consolidó la situación del 66, los que habían aparecido con aires izquierdistas, como en el caso de Arquitectura, los barrieron y barrieron al estudiantado. En cambio acá no se dio ninguna discusión, acá no se dieron tampoco ningún tipo de situaciones, acá no hay cambio en absoluto. En la Universidad normalmente el decano de la Facultad de Derecho lo designa el señor Krainseenburg, del diario El Día; esto demuestra la continuidad permanente de la situación. No hay duda, es como cuando yo hablaba de los 14 consejeros que levantaron la mano. Levantaban la mano y eran orquestados por Raúl Krainseenburg, que se sentaba detrás de los consejeros, que es el director del diario El Día. El gobierna porque tiene el poder.

—¿Qué es políticamente?
—Anarco.

—¿Pero qué definición política orienta al diario y su director?
—Gorila, anarco-gorila. Los anarcos son gorilas, quiero decir. Y ahí es donde están los tipos ubicados. La situación es que de alguna manera en otras facultades, en la Universidad de Buenos Aires, por ejemplo, en ese período —en el año 66, 67, 65, antes del 66— por lo menos había ciertas corrientes políticas que estaban surgiendo, haciendo algún desarrollo científico que más
o menos podía ser utilizado por el país, en tanto aquí la mistificación política era mucho más aguda; no quiero decir que en Buenos Aires no lo sea, sino que acá hay una variante.

—¿Se plantean cómo se puede llegar a romper esa estructura que se da en La Plata? ¿La Universidad por sí sola contribuye a romper esa estructura como factor decisivo, o bien simplemente factor coadyuvante con todas las demás fuerzas que contribuirían a romperla?
—Todas esas fuerzas son coadyuvantes a romperla.

—O sea que esta estructura no es aislacionista.
—No es aislacionista, pero naturalmente cuando ocurre un hecho también importante, no ha habido una tarea aislada de la lucha del pueblo, como ha sido la tarea de los trabajadores que ya señalé, los compañeros de la FURN que han ido haciendo la conciencia nacional y después peronizando a la Universidad, al estudiantado, y donde hay en este momento una agrupación docente peronista que cuenta con más de ciento y pico de profesores.

—Eso me llevaría a pensar que todos los problemas que se presentan en forma focal, en realidad la única manera de resolverlos es en forma conjunta, no solamente por la localidad en sí, a través de sus fuerzas representativas, sino inclusive con el apoyo implícito de todas las fuerzas.
—Si no fuera así no pasa nada; eso era tan consciente que los compañeros radicales del gremio votaron al Frente, acá es así.

—Como trabajadores universitarios lo necesitaban . ..
—Los trabajadores tenían la conciencia; los compañeros decían: “yo soy radical, pero sé que si no voto al Frente no pasa nada”. Ya habían tenido un gobierno radical Balbín dentro de la Universidad y era el que los había echado a la calle.

—¿Cómo trasladaría la experiencia ésta, tanto del gremio como de la militancia en la Universidad, al plano nacional? ¿O sea, qué orientación daría para la gente que pueda estar en su línea de pensamiento?
—Nosotros debemos decir ante la pregunta del compañero lo siguiente, que debe haber llamado la atención de mucha gente del movimiento obrero. Fundamentalmente que ha habido muchas FATUN. FATUN era una sigla única, Federación Argentina de los Trabajadores de la Universidad Nacional. Y desde hace un tiempo a esta parte hay dos FATUN. Una FATUN que denominan del interior, y otra que se llama FATUN Auténtica. La FATUN Auténtica está integrada por los trabajadores de las Universidades de La Plata, Buenos Aires y Bahía Blanca, a los que ahora se les han sumado los trabajadores de la Universidad del Nordeste; hemos recibido también algunas adhesiones de la Universidad de La Pampa, recientemente creada, y también de los compañeros de la Universidad Nacional de Salta, que quieren adherirse. En algunas otras universidades, como en Santa Fe, en Tucumán, en Córdoba, hay sectores identificados con el Movimiento Nacional Peronista, que permiten contactos, de cartas, etcétera.
Dentro de los que constituimos realmente la FATUN Auténtica, que va a cumplir dos años el próximo diciembre, que va a renovar su Consejo Directivo con su congreso, recién ahí hemos tenido experiencia muy directa: primero que esta Federación no ha realizado paros exclusivamente por reivindicaciones salariales, sino que se ha expresado sobre hechos nacionales concretamente. Hemos dado muchas pruebas de ello: bastaría decir que antes del 11 de marzo, a una reunión del Consejo de Rectores que pretendió modificar demagógicamente la ley universitaria, pensando que los estudiantes eran los mismos pichirilos de antes y que los iban a conformar con la participación tripartita, o por lo menos abrir una brecha, porque quienes en esa posición estuvieron concurrentemente con los partidos políticos que así sostenían esa situación, pretendieron modificar la ley universitaria. Nosotros dimos a conocer un documento público, impugnándolos, diciendo que estaban desautorizados política y moralmente para hacer tales proposiciones, pues eran, han sido y son los sostenedores y los creadores del caos dentro de la Universidad. De modo que a esa situación la hemos apoyado también con medidas de fuerza en el momento oportuno, además de pronunciarnos así. También nos pronunciamos por el hecho que dio como consecuencia que cayeran autoridades de la Universidad de La Plata por el despido de un delegado, que ustedes conocen. Allí pararon las 4 universidades todo el tiempo que fue necesario, que fue más de veintitantos días, solidariamente por un compañero sancionado en La Plata. Esto significa que no se da de casualidad, que hay una metodología impuesta, es lo que yo antes expliqué de la participación de todos los compañeros en La Plata. También lo hicimos por los compañeros de Buenos Aires; lo que ocurre es que métodos distintos de manejo han determinado todavía un cierto retraso en la Federación, referidos a algunos aspectos, pero podemos decir que los compañeros de Bahía Blanca están muy cerca de nuestra metodología de trabajo y están planteando exactamente la misma situación que nosotros. A los compañeros de Buenos Aires les falta algo todavía, por ¡a complejidad muy grande que tiene esa Universidad, y es muy natural y lógico que sientan el peso del medio que es Buenos Aires. Ustedes saben que allí está toda la burocracia, y es muy natural que por más buena voluntad no encuentren todavía un pensamiento solidario que rompa esa estructura. Ese es el problema que se presenta, pero de todas maneras nuestro pensamiento es el pensamiento de la Federación. Lo que pasa es que nosotros lo estamos ejecutando un poco mejor que los demás por las razones que se han dado, porque FURN no hay en todos los lugares del país y tampoco un proceso político como el que ha llevado el estudiantado
peronista en La Plata, que ha sido una de las pocas juventudes que impuso el 25 por ciento de las listas, que fue también sostenido por el activismo, pero que también hubo que sostenerlo a fuerza de pistola. Los compañeros aquí han impuesto el 25 por ciento, por eso hay diputados de Juventud, tanto en provincia como en el orden nacional. Y por eso la Juventud Peronista sigue siendo una fuerza muy grande en la provincia. Entonces, esto no es una casualidad, es un hecho producto del trabajo.

—¿Cómo se empalma la situación de ATULP y de FATUN en la evolución del conjunto del movimiento obrero peronista?
—Es una gran preocupación nuestra en la Universidad. Hubo que hacer un trabajo muy grande de conciencia, con nuestros propios compañeros, porque en La Plata y también muy agudamente en el resto de las asociaciones; se daba; en el año 1968, por ejemplo, nosotros dijimos todo eso que señalé anteriormente, y hablarles de un paro de la CGT era mala palabra. Los compañeros hasta proponen hacer paros fuera de la CGT, pero no paros con la CGT. Hubo que explicar mucho, crear mucha conciencia: que no es cuestión de dirigentes, sino que se trata del movimiento obrero, etc. Los compañeros han ido comprendiendo lo que es el movimiento obrero y han ido comprendiendo también lo que es el Movimiento Nacional Peronista, porque la estructura liberal a la cual me he referido y el contenido liberal de todo el profesorado también tiene sus características familiares dentro del personal no docente, porque esos profesores hicieron entrar a sus hijos o a sus parientes dentro de la Universidad y proceden de esos hogares y a veces tienen con ellos coincidencias ideológicas y políticas. Romper todo eso a través de una organización es bastante costoso; fue un trabajo muy largo.
Evidentemente estábamos hablando del año 67, 68, 69 a esta parte; quiere decir que hemos trabajado muchos años. Por eso decimos que no estamos dispuestos a rifar nuestro trabajo; y es evidente entonces que ha llegado el momento de plantearse naturalmente ligar ese trabajo con el Movimiento Nacional Peronista. Fíjese que nosotros proponemos que deben participar los trabajadores en la conducción de la Universidad, no decimos no docentes. En principio lo hacemos los no docentes por estar dentro de la Universidad, pero nosotros también decimos que la CGT o los organismos populares que el pueblo organice deben participar además del gobierno nacional y del gobierno provincial, porque deben regionalizarse las universidades por su servicio científico y tecnológico. Además de todo eso deben participar los organismos populares que el pueblo cree, porque el pueblo en este proceso va a crear organismos que no están institucionalizados, así como no está institucionalizada la participación de los trabajadores dentro de la Universidad. Esto no es antojadizo, es resultado de todo un proceso político.

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