El compañero Fermín da su testimonio acerca de la Resistencia. Y «MILITANCIA» lo recoge porque allí habla la experiencia de un Pueblo que está acostumbrado a la derrota momentánea, al desaliento de coyuntura. Pero que está preparado para la guerra popular, que podrá ser de «cien años» y sin embargo tiene ganador histórico de antemano: El Pueblo peronista.

Si los primeros hubiésemos bajado la guardia, ni se hablaría ahora de peronismo. En realidad nosotros estamos luchando desde antes, desde mucho antes del 43. Ya de pibes eramos muchos hermanos, llegábamos a sexto grado a ponchazos trabajando al mismo tiempo y tuvimos suerte. Nací rebelde y siempre fui un tipo rebelde. Hay un montón de cosas que se aprenden en el sacrificio.
El derrocamiento de Perón fue una sorpresa para la inmensa mayoría. Pero algunos lo veíamos venir. Veíamos que las cosas no iban. Acordate cuando Perón dijo: «Estoy cercado de alcahuetes y adulones». Esa fue la gente que jodio al peronismo. Los que estaban en la vidriera destruían en lugar de construir. Minando las bases, principalmente en el campo obrero.
No tengo interés en dar opiniones antojadizas. Ustedes revisan archivos y leen en los diarios de la época que por ejemplo, el 16 de Junio la CGT convocaba al pueblo. Cuando la CGT convocaba al pueblo, el pueblo ya estaba en la calle. El 13 de agosto hicimos un acto en frente al Congreso y Perón no venía porque decían que estaba enfermo. Quisieron hablar Di Pietro y Vucetich. No los dejamos hablar. Hasta que vino Perón. Después de Perón habló Di Pietro. Fue cuando ese cretino dijo esa frase famosa: «General, duerma tranquilo que este
partido lo ganamos nosotros». Gazzera confiesa en su libro que entonces la CGT ya estaba en el negocio. Y lo sigue estando. No fue apoyado nunca el programa de Huerta Grande y ni el de La Falda. La CGT A. fue dejada sola. Y Rucci negocia todo. Cuando convoca al pueblo a defender la proclama del 14 de septiembre, proclama traidora y negociada, la gente toma la calle. Habían programado el acto para las 17 horas y a las 16 se dio por terminado. Los compañeros que volvíamos eramos agarrados a patadas por los que llegaban que creían que eramos provocadores. No podían creer que el acto hubiera terminado. Hasta el acto fue negociado. Son carnavales que cada tanto hace la CGT para desinflar la presión. Como las paritarias con techo en tiempo de Onganía. Si había un techo (por ejemplo un 15% de aumento) no había necesidad de paritarias; todo combinado. Rucci trabaja a lo peludo, entra por un agujero y sale por otro. Lo salva Perón. Viaja a España y vuelve reforzado. Pero pienso que todo esto tiene que terminar, que tiene un tope. Es bueno el documento de la JP. Lo que dice allí nosotros lo dijimos acá en el sur hace 4 años. Hicimos el trasvasamiento con un saldo favorable: en Lanús, en Berazategui, en Avellaneda. Dejamos las mesas a la juventud y aquí en Quilmes, en muchas UB también lo logramos.
Todos luchamos en diversos niveles desde el mismo instante de la caída. El Comando L113, fue formado el mismo 28 de setiembre. Estábamos con Miguel Mauriño, Cogorno, Lugo, Jofre, Irigoyen. Hicimos muchas cosas hasta avisarle a Stroessner de un intento de asesinato que se había tramado contra él porque le daba asilo a Perón. Enviamos un compañero al Paraguay y le avisamos. Cuando estaban todos — incluso Cámpora— presos en Río Gallegos, mandamos por avión mucha ropa y alimentos. Los llevó la compañera Aída Pesey, vos la conociste, ahora no sé en qué anda. Y poníamos caños desde el primer momento. Tenes que entender que no estábamos acostumbrados a esa clase de lucha. Los muchachos de ahora están organizados, son cráneos, usan la metralleta, los autos, las operaciones comando. Nosotros entonces, cuantimás un treintiocho corto y rajar a pata. Si hasta había veces que salíamos con cachiporras nada más. Nosotros hicimos la guerrilla urbana. Es la misma que ahora existe. Pero la nuestra sin elementos. Ahora dicen que cada casa peronista es un fortín montonero. Entonces no era tan fácil. Al principio teníamos las casas contadas y la gente no entendía. Por ejemplo muchos Uturuncos salieron de acá de Quilmes. Y la gente decía que volvían otra vez los salteadores de caminos, los asaltantes. La gente no los apoyaba
porque no los conocía. La lucha fue mentalizando al pueblo. Creando la resistencia civil. Ahora se pueden hacer operativos qué nosotros ni soñábamos hacer. Poníamos caños a montones. Y te digo: a veces para nada, nada más que para hacer ruido. No ha cambiado la lucha, sí la técnica.
Acá en el Gran Bs. As. llegamos a hacer la Mesa de Comandos de la Resistencia llegamos a tener unos 500 comandos. Tenían muchos nombres: el 22 de Agosto, el 17 de Octubre, los Montoneros de Perón, etc.
Recientemente tuvimos la satisfacción de que viniera Lugo, hermano del caído el 9 de Junio a decirnos que Perón pide que los comandos se reorganicen y se nucleen. El L 113 nunca bajó la guardia. Es cierto que muchos de mi carnada abandonaron por cansancio o por falta de fe y fueron marginándose. Pero el fruto de este itinerario es ésto que estamos viendo. Yo te digo que estamos a un paso de tomar el poder. El gobierno no nos interesa.
Te voy a contar cómo fue lo del 9 de Junio. El 25 de Mayo de 1956, baja Lagomarsino que era el enlace para toda la zona sur. Y viene a darnos clase de organización. Nosotros ya estábamos organizados. Nos pide los números de nuestros documentos personales. Por lógica nos negamos. El 4 de Junio, lo agarran con un portafolios en donde están todos los planes y números de documentos de compañeros de otras zonas. Nosotros nos salvamos. Pero ese 4 se descubre todo y cae mucha gente presa y cuando la gente nuestra va a tomar los lugares asignados se encuentra que han cambiado y reforzado las guardias, Lagomarsino no era un traidor. Ninguno de ellos. Confiaban en una organización que no existía. Nos decían por ejemplo, que en tal o cual comisaría había vigilantes amigos. Se equivocaban. El tipo que entra a ser milico deja de ser amigo del pueblo.
El mismo día en que Frondizi toma el mando en el 58, comienza la leña. Vamos a Plaza de Mayo a pesar de que el Comando Táctico dice que no y trata de frenarnos. Nosotros vamos a chiflar contra el ejército uruguayo porque en ese país se habían refugiado las ratas inmundas. Llevábamos fotos muy grandes de Perón y Evita y globos. Parecían proyectiles teledirigidos. Corrían bajito y se levantaban justo trente al palco presidencial. En una de esas, pasa la foto de Perón y el embajador de Haití se saca la galera y saluda. Más o menos en ese momento, empezaron a dar leña.
Pero no te olvides que el 16 de junio, Frondizi estaba en Bahía Blanca y vuelve en avión y habla por radio. Dice: «Si el monumento al descamisado, simboliza la voluntad de un pueblo habrá que respetarlo, pero si simboliza la voluntad de un hombre habrá que dinamitarlo». Simbolizaba la voluntad de un pueblo. Pero lo
dinamitaron. En ese mismo discurso Frondizi pidió como prenda de paz, la renuncia de Perón. Qué paz iba a haber cuando esos valientes como Manrique después de hacer sus valentonadas y asesinar niños en la Plaza de Mayo, sé fueron a refugiar al Uruguay. Yo no sé como hay jubilados que aceptan que un asesino del pueblo acaricie la cabeza de los chicos. Un tipo que ha hecho desaparecer miles de millones de las cajas.
Sí, te repito,aquí los caños se pusieron desde los primeros momentos. Acá volamos el Gasoducto e hicimos otras cosas que tuvieron repercusión.
Yo puedo decir con orgullo que buscaron e intentaron penetrar varias veces con espías y traidores la organización del L 113 pero que nunca encontraron la cabeza.
El 9 de Junio cae el grupo de Berazategui. Son fusilados Aldo Emil Jofre, Dante Hipólito Lugo y Miguel Ángel Mauriño. Román Salas, es soltado cuando sube Frondizi luego de 19 meses en la cárcel de Olmos. Pero habían sido demasiadas las torturas y los golpes. El compañero muere. La amnistía le llegó tarde. Yo el 9 de Junio, lo esperé a Mauriño (que ya había caído preso antes) en Avellaneda y San Martín, en Bernal, a las 8 tenía que estar porque la revolución comenzaba a las 11 de la noche. Me salve. Podría haber sido otro de los fusilados. Nos enteramos recién el 11 de la suerte que habían corrido los compañeros. Mauriño murió en el hospital. Jofre en la comisaría de Lanús. Estamos haciendo gestiones ante el futuro gobierno de Quilmes para que perpetúe en plazas y calles los nombres de los compañeros.
Hacíamos todo a mimeógrafo y a pulmón. Anduvimos dos años a los saltos. El compañero Balcanera y yo, tuvimos por dos años la captura recomendada. Yo tuve sólo 45 días de cárcel y cuando salí pidieron mi captura; ya te voy a explicar cómo. Balcanera se fuga del sur. Cuando me largaron después de los 45 días, el policía de la guardia me dice: «Mire, yo soy un peón. Los que ordenan son los comandos civiles. Usted va a salir de aquí y lo van a levantar en la calle. Cuando averigüen por usted, nosotros lo habremos largado oficialmente. Cuídese porque han raptado gente en el portón mismo».
Me salvé otra vez más y si habrá tenido razón el cana ese porque cuando no me encontraron pidieron la captura mía y la de Pino Balcanera acusados de reclutamiento y acciones revolucionarias.
¿Los 45 días?
Me llevaron a Las Heras y de ahí a Caseros. Había casos graciosos. Por ejemplo un muchachito jovencito que trabajaba en La Vascongada frente al Congreso, iba una madrugada a su laburo. Lo detienen. Le preguntan cómo se llama y lo meten dos meses incomunicado. Nunca lo interrogan. Y
cómo lo agarraron lo sueltan. Por qué, por qué, preguntaba el tipo en la guardia. Pero mejor es el caso de un médico radical de San Martín. Sale de su casa para pagar el teléfono. La vecina de al lado le dice como otras veces que por favor pague el suyo también. Paga y ahí mismo, un tipo de civil al salir de la oficina de teléfonos le dice ¿Me permite señor? mira el recibo, y agrega: está detenido. Incomunicado 45 días. Salió puteando, soy radical, siempre fui antiperonista, etc.
En la cárcel, las celdas de incomunicación son pequeñas, largas y estrechas. Tienen una ventanita con barrotes muy arriba de la cama. Había detenido un comunista que se llamaba Manso. Se subía sobre el respaldo de la cama. Y a los gritos nos pedía el nombre y el número de celda de todos. No lo podían hacer callar. Cuando lo obligaban el bolche gritaba Viva Perón, carajo. El no estaba incomunicado. Le permitían ver a la señora que tenía un bebé de meses. En la bombachita de goma del bebé metía la lista de los detenidos y la señora la llevaba a la Liga por los Derechos del Hombre y esas organizaciones. Era un buen tipo Manso. Nunca he vuelto a saber de él. Cuando nos ponían en libertad a los peronistas salíamos cantando la marcha. Mientras tenía la captura recomendada, anduve un poco por todos lados. Hasta en Córdoba pintando verjas.
Después viene la amnistía de Frondizi. Perón dice: «Nos retiraremos a nuestros cuarteles sin exigir ningún botín de guerra. Nosotros, los grupos de la Resistencia, seguimos trabajando, nos reorganizamos. Pero el Comando Táctico en el que estaban Rurbe, Cardozo, la Parodi, trató de frenar, frenó y de hecho desmantelaron por completo a muchas organizaciones. A nosotros no.
Nosotros nos negamos a votar por Frondizi. Votamos en blanco.
Cavalli llegó a la zona y dijo que yo había ordenado votar por Frondizi. Entonces conocimos el manejo de Cavalli (que no me conocía personalmente) y le tendimos una trampa en el Automóvil Club que está frente al río. Un compañero preguntó: ¿Es cierto compañero Cavalli que el compañero Fermín en la reunión de Ezpeleta ordenó votar por Frondizi? Cavalli dijo sí es cierto. Entonces yo le pregunto: ¿Ud. lo conoce al compañero Fermín?. Sí dice Cavalli. Y yo insisto: ¿Está entre los presentes? y Cavalli entra a buscar. Entonces le dije que el compañero Fermín era yo. Entonces dijo que traía orden de Perón para votar a Frondizi. Y nosotros dijimos que no íbamos a discutir la orden pero que no íbamos a votar a ese gorila. Corre el 58 y bajan Cavalli, Cardozo, San Martín y piden reunión con todas las fuerzas de la resistencia y dice Cavalli que el diario oficial del peronismo es el del P.O. Y pensar que Cavalli era el enlace entre el comando Cooke en Chile y la Argentina. Y que había pedido aportes para un cargamento de armas para la resistencia que iba a cruzar por Paraguay. Pensar que había sido enlace y hombre de promesas, pero ese día del 58, muestra el diarucho y dice: «ya no hay más revoluciones compañeros, y los que lo digan son mentes miserables y atrofiadas». Y él y Cardozo y Caruli y ese tal Sanmartín o Samartino, se niegan a dar un minuto de silencio por los muertos en la Resistencia. Para qué. Volaron las sillas, Los echamos a patadas. Así era el Comando táctico en aquella época. Hicieron mucho mal. Nosotros nos mantuvimos. Por eso les digo a los muchachos de la J.P. que no crean que uno nació viejo. El trasvasamiento se acelera ahora, pero se viene produciendo desde el 17 de Octubre. De lo contrario ya hubiera muerto el movimiento, de puro viejo.
El nombre de L 113 lo trae Mauriño y se lleva el secreto a la, tumba. Después investigamos y creo que en la revolución francesa hubo un comando que llevaba esa cifra.
Aquí en Quilmes nosotros teníamos el colectivo número 11 de la línea 25 de Mayo. Lo llamábamos la unidad básica móvil. Lo ocupábamos , poníamos el cartelito de completo, pagábamos boleto y celebrábamos las reuniones en todo el recorrido en la más perfecta clandestinidad.
Cuando estábamos en la Resistencia, sobraban cocinas y a las reuniones clandestinas las llamábamos reuniones de cocina. De noche nos reuníamos a campo raso. íbamos llegando y yéndonos de a poco. Allí planeábamos operativos o hablábamos sobre la marcha del movimiento.
Del 55 al 58, comíamos una vez por día y un cigarrillo lo hacíamos durar 24 horas.
En el 58 me recomiendan en SNIAFA. a un jefe de personal radical. Estoy una semana y me despiden. Pasó que entra en el comedor un delegado que estaba en la intervención (el interventor era un marino de apellido Corveta, fijate vos). Me presenta un papel en el cual yo debía firmar si el trabajo era salubre o insalubre. El delegado quería saber qué opinaba la mayoría. Yo le dije: «dígale al marino ese, que él sabe manejar cañones contra el pueblo, pero que no conoce las leyes. Si el trabajo es insalubre corresponden 6 horas, firme quien firme». Todos rompieron los papeles. Y me echaron. Pedí ver al jefe de personal. El tipo me dijo: «Yo sé quién es Ud.». Y saca una carpeta que le habían mandado de Ducilo. Yo había trabajado 14 años en Ducilo y 8 en el sindicato, más horas todavía en el sindicato que en Ducilo y cuando el trabajo sindical no era rentado. Discutimos. El tipo me dice: «Si consigue el certificado de buena conducta lo retomo.» Lo conseguí en la comisaría y estuve tres meses consecutivos horas diarias barriendo con la escoba en la mano y con un capataz a 2 metros mio. A los 2 años, en el 60, sale ese jefe de personal y viene un gorila. Un día veo entrar por portería a cinco tipos y le comento a un compañero: «Son milicos»..
El compañero: «Vos ves milicos hasta en la sopa». Yo; «Los conozco
hasta en el modo de caminar».
Dijeron que habían encontrado en el vestuario, en las casillas vacías que estaban a los dos costados de la mía, cuatro petardos de esos que se ponen en las vías del tren cuando hay niebla. O ellos los traían en el portafolios o no trajeron nada y lo dijeron.
El jefe de personal que se llamaba Baldesarri me dice que tengo que estar al mediodía en la comisaría. El comisario me dice que firme una declaración. Yo no la firmo. No le va a pasar nada. Fírmelo porque yo también soy peronista. Trabajaba en la carne, me dejaron en la vía y tuve que pedir la ropa. Le contesté ¡»prefiero vivir fugado a usar ese uniforme».Al final se hizo la declaración como yo quería.
A los tres días me llaman de nuevo y me encuentro frente a un muchacho que siempre estaba recorriendo la fábrica. Le digo: ¿Ud. tiene doble empleo, compañero?. Me dice: mi misión es perseguir el comunismo, pero Ud. no tiene nada que ver, vayase tranquilo. A los 20 días Baldesarri me sita y me comunica que la empresa ha decidido prescindir de mis servicios por afiliado a la Alianza Libertadora Nacionalista. Siempre ha sido asi la cosa. Después pasé al gremio de la alimentación y pude trabajar, unos años tranquilo hasta que me dio una afección a las coronarias.

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