Luego de 18 años de lucha, durante los cuales el imperialismo y la oligarquía trataron de destruir al Movimiento Peronista mediante la represión y la integración al sistema, con Ja finalidad de consolidar su dominación y mantenernos en la dependencia, la clase trabajadora y el pueblo peronista junto con sus aliados lograron acceder al gobierno a través del Frente Justicialista de Liberación, bajo la consigna “Liberación o dependencia”.

EL PLAN DE LANUSSE
GRAN ACUERDO NACIONAL (GAN): El último intento del enemigo fue el llamado GAN que combinó simultáneamente la más sangrienta represión con la integración del “peronismo sin Perón” y la pretensión de sobornar a nuestro Líder con los objetivos de destruir su liderazgo, eliminar la vigencia revolucionaria del Mov. Peronista y aniquilar a los combatientes del pueblo.

EL PUEBLO CONTRA EL GRAN ACUERDO
Nuestro Movimiento, bajo la conducción de su Líder, mantuvo su unidad, neutralizando a los sectores integracionistas (ej. Paladino, Coria), impulsando un Frente de Liberación bajo diversas formas (Hora del Pueblo, Frente Cívico de Liberación Nacional, Asamblea de la Unidad, Frente Justicialista de Liberación), al que se incorporaron bajo su hegemonía otros sectores que aún con intereses diversos coinciden con los objetivos de Liberación Nacional. De esta manera la Dictadura Militar y los monopolios quedaron aislados frente a las fuerzas populares y nacionales.
En el marco de esta estrategia de guerra integral se desarrollaron todas las formas de lucha: desde las huelgas hasta los alzamientos populares más recientes, como los de Mendoza, Malargue y Gral. Roca; las luchas campesinas conducidas por las Ligas Agrarias en el Nordeste; el levantamiento de suboficiales- y oficiales jóvenes de la Escuela de Mecánica de la Armada para el 17 de noviembre; las movilizaciones protagonizadas por la Juventud Peronista especialmente las campañas del “Luche y Vuelve”, el regreso del Gral. Perón y la campaña electoral; y el accionar permanente de las organizaciones político militares en el señalamiento, desgaste y persecución del enemigo.
Esta contraofensiva produjo el aplastante triunfo electoral del 11 de marzo y luego la gran movilización del 25 de mayo con la toma del gobierno.

EL PRINCIPAL ENEMIGO DEL PUEBLO
La consigna “Liberación o dependencia” marca los términos del enfrentaniiento principal. Por un lado, el imperialismo y sus aliados; por el otro, el pueblo peronista y sus aliados. El Pueblo, constituido por la clase trabajadora, los sectores marginados entre los cuales hay 1.500.000 desocupados, los pequeños productores urbanos y rurales, la gran mayoría del estudiantado y de la intelectualidad, y sus aliados los medianos productores urbanos y rurales, y todos aquellos que se sienten identificados con los objetivos de liberación. Todos estos sectores se expresan políticamente a través del Frente Justicialista de Liberación y la Asamblea de la Unidad Nacional (principalmente la UCR y la Alianza Popular Revolucionaria).
Del otro lado, el imperialismo, las grandes empresas monopólicas, y sus aliados nativos, la oligarquía industrial, financiera, comercial y agropecuaria, expresados políticamente en los partidos gorilas (Nueva Fuerza, ezequielismo y manriquismo), en sus agrupamientos empresariales (UIA, Soc. Rural, Cámara Argentina de Comercio, Bolsa de Comercio, etc.), y sus expresiones militares (la camarilla militar, los asesores yanquis, las bases extranjeras como la de El Plumerillo).
El Frente de liberación: El Frente es una alianza de clases para enfrentar al imperialismo y sus aliados; sus objetivos, señalados en las pautas programáticas enunciadas por el compañero Cámpora son:
—Luchar contra los monopolios y todas las formas de dependencia.
—Nacionalizar y socializar la economía.
—Redistribuir la riqueza.
—Desarrollar la cultura popular.
—Derogar las leyes y desmantelar las estructuras represivas montadas por la Dictadura.
—Poner en marcha una política internacional independiente para conformar un Frente latinoamericano antiimperialista y consolidar el bloque del Tercer Mundo en la comunidad internacional..
Para que estos objetivos se cumplan auténtica y profundamente es necesario que el Mov. Peronista, cuyo eje es la clase obrera, conduzca la alianza de clases manteniéndola en los términos en que fue constituida por el Gral. Perón, incorporando a los sectores populares que aún no estén incluidos en la misma y dando el marco organizativo adecuado a la participación popular para que a través del apoyo, fiscalización y defensa del Gobierno no sólo se garantice la concreción de la consigna “Liberación o dependencia” sino que se profundice hacia la Liberación Social, evitando así que el proceso se interrumpa y retroceda.

EL MOVIMIENTO PERONISTA
Nuestro Movimiento es un Movimiento de Liberación Nacional y Social, cuya fuerza principal es la clase obrera; además, forman parte de él, la gran mayoría de los asalariados urbanos y rurales, los marginados sociales, parte de los pequeños y medianos productores urbanos y rurales, e importantes sectores del estudiantado, la intelectualidad, y de otros sectores de la vida nacional como los sacerdotes tercermundistas y los elementos más lúcidos de la oficialidad joven de las FF.AA.
Sostenemos que el nuestro es un Movimiento de Liberación Nacional y Social tanto por su composición social como por su doctrina política, la cual se ha ido profundizando al calor de las luchas populares y bajo la orientación del Gral. Perón. En este momento, la actualización doctrinaria señala que el contenido de las tres banderas justicialistas se expresa a través de la necesidad del trasvasamiento generacional, la construcción del socialismo nacional y la constitución de la Patria Grande, la gran nación latinoamericana.
La evolución del Movimiento, que también se expresa en sus estructuras organizativas y formas de lucha (organizaciones político-militares, la rama de la Juventud, la guerra integral), no es pareja en todos sus sectores pues hay algunos que no asumen este proceso porque no representan fielmente a la clase trabajadora.
Todos estos sectores pertenecen al Mov. Peronista pero la posibilidad de supervivencia histórica del mismo y el cumplimiento de sus objetivos revolucionarios reside en el trasvasamiento generacional del cual somos parte protagónica.
Este trasvasamiento generacional, como nos ha enseñado el Gral. Perón, no significa “tirar un viejo por la ventana todos los días”, sino que fundamentalmente debe consistir en dos cosas: la actualización doctrinaria y el abandono de los métodos burocráticos de conducción, organización y lucha, frecuentemente utilizados por las conducciones intermedias del Movimiento en sus distintas ramas.
La actualización doctrinaria significa sostener la hegemonía de los intereses de la clase trabajadora dentro del Movimiento y definir las características que debe tener, el proceso político y económico para que la etapa de Reconstrucción y Liberación Nacional marque la transición hacia la construcción nacional del Socialismo.
La superación de los métodos burocráticos consiste en sustituirlos por la organización de las masas, la constitución de conducciones intermedias representativas de los intereses de sus bases, que utilicen como metodología la consulta y la participación de las mismas en las decisiones fundamentales, porque como siempre ha dicho el Gral. Perón “lo mejor que tenemos es el pueblo” y “nuestra doctrina se basa en hacer lo que el pueblo quiera”.

LOS PRESOS LIBERADOS Y LAS “OCUPACIONES”
El 25 de Mayo comenzó la etapa de la Reconstrucción para la Liberación Nacional. Ese mismo día Pueblo y Gobierno produjeron el primer acto revolucionario sin precedentes: la liberación de todos los combatientes y demás presos políticos. Casi enseguida otras medidas importantes de trascendencia histórica y de profundo contenido popular: derogación de toda la legislación represiva; comienzo del desmantelamiento del aparato represivo, (liquidación de DIPA, mensaje del Ministro del Interior a la Policía Federal); designación en las Universidades de interventores identificados con la causa del pueblo que también en hecho sin precedentes •fueron en casi todos los casos aclamados por estudiantes y personal no docente; también en el área educacional se derogó la ordenanza De la Torre. Se ha comenzado a desarrollar una política internacional independiente con él restablecimiento de relaciones con Cuba, Vietnam del Norte, Corea del Norte y Alemania Oriental.
Ahora es necesario que este proceso de cambios se generalice a todas las áreas, especialmente al campo económico para satisfacer las urgentes necesidades de las clases populares y se concreten medidas contra los enemigos de la Patria, en primer terminó las grandes empresas monopólicas.
Nuestras organizaciones consideran que esas medidas son justas e inician auspiciosamente este proceso y que fue posible tomarlas porque el Gobierno cuenta con el respaldo del pueblo expresado a través de la inmensa movilización del 25 de Mayo que ratificó el aplastante triunfo del 11 de marzo.
Asimismo, se están produciendo acontecimientos de contenido revolucionario: el pueblo comienza a participar activamente acompañando la gestión gubernamental y colaborando plenamente en las tareas de reconstrucción y transformación. Este es el profundo sentido de las “ocupaciones” que se producen en numerosos ámbitos. Es que no puede haber reconstrucción y transformación sin participación popular, sin que sean desalojados de sus posiciones los representantes del continuismo de la dictadura militar, sin que todas las instituciones y organismos del Estado sean puestos al servicio exclusivo del Pueblo. Las grandes tareas del momento deben ser. protagonizadas por Pueblo y Gobierno pues la magnitud de la empresa indica que no es posible que sean cumplidas solamente por los representantes del pueblo, sino con la participación y colaboración activa de éste.

EL ENEMIGO NO HA SIDO DERROTADO
En este marco se ubican las grandes tareas de la etapa. Lograr en cada uno de los ámbitos, en las fábricas y demás lugares de trabajo, en los barrios, en los colegios, universidades, y en las zonas rurales, la movilización popular y la organización de las masas en el seno del Movimiento, permitiendo así el fortalecimiento de éste, con la orientación de participar activamente junto al Gobierno en este proceso de reconstrucción y liberación.
Al mismo tiempo, esa movilización y organización debe tener presente, como lo señala el Gral. Perón, que hay que permanecer en estado de alerta para no perder esta posibilidad que tanta sangre y sufrimientos costó obtener. Porque si bien es cierto que el Pueblo está en la ofensiva y el enemigo en retirada, éste no ha sido derrotada totalmente. Conserva gran parte de su poderío y comenzará a reagruparse buscando la forma de contraatacar.
Ya tenemos la experiencia de 1955 y no estamos dispuestos a que se repita. Por eso la construcción del poder popular que debemos hacer en todos los lugares debe ir acompañada de previsiones para el caso de un ataque enemigo, para que podamos enfrentarlo en todos los terrenos, en cada fábrica, en cada barrio, en cada colegio, universidad y zona rural.

LA CAMARILLA MILITAR
Las FF.AA. también deben integrarse a este proceso participando y formando parte de él, porque si no es así, como dice el Gral. Perón, si las FF.AA. se enfrentan al pueblo serán destruidas, ya que no se conoce ningún pueblo que haya desaparecido.
Para ello es imprescindible eliminar dentro de ellas a la camarilla militar de la cual se han liquidado ya a sus más altos jerarcas, porque esta camarilla está integrada por oligarcas y traidores a la Patria que aceptan ser los gerentes y el brazo armado de los monopolios y del imperialismo. Eliminada la camarilla los integrantes de las FF.AA. deben comprender que si se encierran en los cuarteles bajo la consigna de un supuesto profesionalismo lo único que conseguirán será aislarse del pueblo argentino.
Los hombres de las FF.AA., la totalidad de su tropa, la suboficialidad y gran parte de la oficialidad provienen del pueblo y no de la oligarquía, por lo tanto no tiene sentido que se aislen de sus compatriotas sino que por el contrario deben unirse a la gran causa de los argentinos que en la hora actual son la reconstrucción y la liberación nacional, y participar activamente en las tareas concretas que estos objetivos determinan. De esta manera el Ejército se hará Pueblo y el Pueblo será Ejército, para defender la victoria y lograr los objetivos de Liberación.

NUESTRAS ORGANIZACIONES
Nuestra estrategia sigue siendo la Guerra Integral, es decir la que se hace en todas partes, en todos los momentos y por todos los medios, con la participación de todo el pueblo en la lucha y utilizando los más variados métodos de acción, desde la resistencia civil, pasando por las movilizaciones, hasta el uso de las armas.
Solamente organizados, preparados y armados para todo esto lograremos controlar y derrotar para siempre todo intento de contragolpe gorila y conquistar nuestra liberación definitiva. Porque como dice el Gral. Perón “sólo el Pueblo salvará al Pueblo”.

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