LA OFENSIVA DE LA DICTADURA LA FRENO LA RESISTENCIA
Cuando se lanza un ataque de aniquilamiento contra las fuerzas populares de la magnitud del que desarrolló esta Dictadura no se lo suspende por propia voluntad, sin haber logrado los objetivos propuestos. Se hace porque aquellos a quienes se pretende derrotar le hacen imposible continuar el plan estratégico, en otras palabras, lo paran en seco imponiéndose con una estrategia y tácticas mejores.
Sin embargo cuando el Pueblo argentino decidió resistir a la Dictadura, hubo quienes -haciéndose eco de la acción psicológica del propio enemigo- dieron un paso al costado sosteniendo que resultaría imposible vencer a una fuerza tan poderosa y que utilizaba los métodos más crueles para lograr sus objetivos. Hoy que el triunfo está a la vista, sostienen que en realidad el ataque de aniquilamiento se detuvo por la voluntad democrática de tal o cual hombre de las FFAA, como si todos y cada uno de esos hombres no fueran los responsables directos de la desarticulación del movimiento obrero, de la explotación de los trabajadores, la persecución del peronismo, así como de los miles de secuestros, torturas y asesinatos cometidos.
La Resistencia Sindical y Popular y la Resistencia Armada de los argentinos, ven hoy en la profunda crisis del gobierno y de las FFAA, la primera gran victoria luego de dos años y medio de sufrida y corajuda pelea.

GOLPEAR AL ENEMIGO EN SU CONFUSIÓN NO LO FORTALECE, LO DEBILITA
Como sabemos que nuestros triunfos nadie nos los va a regalar sino que los obtendremos con la lucha, estamos dispuestos a seguir peleando hasta conseguir los objetivos trazados. Por eso cuando logramos hacer detener la ofensiva enemiga y sembrar en sus filas la disputa y la confusión, no dudamos en contraatacarlos. Incorporamos armamento más potente y lanzamos una ofensiva durante el Mundial ejecutando 20 operaciones militares contra sus jefes y las principales sedes de su poder gubernamental y militar como la Casa Rosada y el Comando en Jefe del Ejército, entre otras.
Nuestro triunfo político y militar del Mundial comenzó a hacerse sentir enseguida con el aumento de la crisis del gobierno por un lado, y el incremento de la presencia política del Pueblo por el otro.
Quienes le quiten el mérito a esta victoria a la Resistencia, pretenderán ahora que no ataquemos a la Dictadura porque de lo contrario no va a conceder nada y volverá a lanzar otra gran ofensiva antipopular, posición ésta coincidente con el planteo enemigo. Tengamos en cuenta que, al igual de lo sucedido durante la dictadura de Lanusse, ésta sostiene que la llamada apertura política la otorga por su voluntad dado que considera resueltos los problemas centrales pero, como esto no es verdad y lo que necesita es que no la ataquemos para tratar de rearmarse de esta derrota, plantea que toda acción armada es contraria a las posibilidades del Pueblo de expresarse políticamente puesto que si continúan las operaciones, el gobierno volverá a su rigidez inicial.
Como nosotros sabemos que el enemigo no cede porque quiere sino porque lo obligamos, cuánto más trastabille más duro lo atacaremos para convencerlo de que no solo no va a ganar, sino que debe retirarse. Por eso el primero de agosto, día en que en medio de la crisis inauguraban la nueva estructura de poder, colocamos una carga de demolición atacando al próximo Comandante en Jefe de la Armada, en su vivienda ubicada en el más selecto reducto de la oligarquía. El azar ayudó a Lambruschini a salvar su vida, pero a él, sus colegas y la oligarquía, les quedó claro que resultaron vanos los intentos de aniquilarnos y que conservamos la fuerza suficiente como para hacerles pagar sus crímenes cuya cuenta asciende mientras más persisten en el insensato proyecto de sojuzgar a nuestro Pueblo.
Por la misma razón reafirmamos con nuestra acción, que el peso principal de las armas montoneras estuvo, está y estará en el apoyo constante a las luchas de los trabajadores. De forma tal que como hoy estamos atacando los intereses patronales de la General Motors, la Deutz o de la Dirección General de Puertos, atacaremos siempre a los patrones que mantengan conflictos con los obreros; a ese servicio están las armas del Ejército Montonero y por esa causa seguimos dispuestos a dar nuestras vidas.

EL EJERCITO MONTONERO SE ALISTA PARA LA CONTRAOFENSIVA POPULAR
Mientras mantenemos nuestra actividad de apoyo a la Resistencia, la tarea principal del Ejército Montonero es ahora comenzar a alistarse para estar en condiciones de sostener militarmente la contraofensiva de las masas populares que acabará con esta Dictadura. La tarea es ardua porque la Resistencia ha sido dura, las bajas han sido muchas y hemos tenido que desplegar nuestras unidades para reducir los golpes enemigos y, a la vez, poder seguir atacándolo permanentemente para frenarlo. Ahora debemos recomponer las fuerzas, engrosar las filas y reagruparnos. Sabemos que atacar no es lo mismo que defenderse, que requiere otras condiciones militares y organizativas, que hay que volver a agrupar las unidades y reducir la autonomía de los mandos tácticos restableciendo la cadena central de mandos para tener capacidad de maniobra. En esto pondremos el esfuerzo principal para hacer de la nuestra una fuerza militar potente y eficaz en el contraataque popular.
Así como cumplimos nuestra misión en la Resistencia, el Ejército Montonero estará listo y en las condiciones de combate que requiera la contraofensiva popular.

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