LA DICTADURA MILITAR CAMBIO DE CABALLO A MITAD DEL RIO
No hay que cambiar de caballo a mitad del río, reza el viejo dicho; siempre que se pueda mantener a flote, claro; no es cuestión de ahogarse con caballo y todo, ya que en última instancia es mejor montarse en uno de recambio, o salir nadando manoteando algún resto del naufragio.
Los milicos cambiaron de caballo a mitad del río; al menos están en esa tarea. La reestructuración institucional del poder de la Dictadura expresa a las claras un cambio de estrategia, que en realidad es un abandono de la anterior, derrotada por la heroica resistencia popular. Por ahora no tienen definida una de recambio, sino que subsisten los restos de la anterior con los elementos nuevos que van introduciendo.
Les hundimos la nave con la cual intentaron destruir al país, a su clase trabajadora, al pueblo en su conjunto. Ahora navegan agarrados a los restos del naufragio, con los cuales intentarán reconstruir, si no una nave nueva, al menos una balsa; con Videla al timón y la nueva Junta Militar haciendo de capitán del naufragio.
El huracán de luchas populares que hundió la nave con la que iniciaron la piratería nacional, los ha de despedazar nuevamente.

VIDELA ASUME EN MEDIO DE LA CRISIS GENERAL
No podían ser más claras las circunstancias en las que, al asumir Videla la presidencia, se materializan los cambios sustanciales con los que la Junta Militar intentará mantenerse a flote, consolidando las posiciones alcanzadas en su avance depredador.
La crisis económica, la tristemente famosa recesión con inflación, está de fiesta (ver recuadro). Parecería que ha salido a desfilar para homenajear a sus principales sostenedores, Videla y Martínez de Hoz, a felicitarlos por su permanencia en el puesto.
La resistencia popular, vigente y cubierta de glorias, también siguió presente, continuando el enfrentamiento, dispuesta a no dar tregua a esta nueva maniobra, de seguir en la senda que la conduzca al triunfo definitivo (ver Crónica de la Resistencia).
Y aparecieron tal cual son los que, derrotados e impotentes se rindieron hace rato, y ahora creen que la prostitución política es el camino para alcanzar al menos un puesto vergonzante en los restos de la nave pirata. Son los que con la misma soltura con que niegan la resistencia popular, justifican los crímenes de la Dictadura. Niegan la resistencia porque le temen, porque se asustan de sólo pensar qué respuesta le darán a ese pueblo asesinado, traicionado, a ese pueblo que os la Patria en lucha, cuando golpee sus puertas pidiéndolos la rendición de cuentas da estos tres años de ignominia y depredación. Son los que condenan nuestro ataque al Almirante Lambruschini, pero se olvidan de condenar el despido de decenas de miles de trabajadores de General Motors, Peugeot, Olivetti, Chrysler, etc. No podemos menos que decirles que están a tiempo de rectificar su error.

LOS TRABAJADORES, PROTAGONISTAS DE LA RESISTENCIA
Está claro por todo esto el camino del triunfo: reivindicar, masificar y dar organicidad a la resistencia sindical y popular. Transformarla en el criterio de verdad a la luz del cual esclarecer la vigencia, el triunfo de nuestra estrategia de resistencia activa con preparación de la contraofensiva. Convertirla en el eje alrededor del cual construir nuestras fuerzas en el camino de ir preparando la contraofensiva.
Esa resistencia tiene, además de plena vigencia, nombre y apellido: es la clase trabajadora la que llevó a lo alto las banderas de la resistencia popular, la que sostuvo con una abnegación que habla a las claras de su capacidad de hegemonizar la lucha y de su vocación de triunfo.
A esa resistencia sindical, a nivel de masas, se agregan las queridas Locas de Plaza de
Mayo; las madres, hermanas, abuelas de los militantes populares masacrados por la Dictadura; asas heroicas mujeres son una herida abierta por la que sangra la Patria, al par que se convierten en una voz imposible de silenciar que grita la exigencia de justicia para sus familiares y castigo a los criminales y sus cómplices. Y también se suma la juventud, que de una u otra manera canaliza su vocación militante en los barrios, en las parroquias, en las universidades.

ORGANIZAR LA RESISTENCIA SINDICAL
Para organizar la Resistencia hay que organizar a quienes resisten; en consecuencia hay que centrar todo los esfuerzos en organizar a los trabajadores alrededor de la resistencia sindical.
Nuestro Partido debe dar todo de sí para desarrollar la titánica tarea de dar organicidad a la resistencia sindical. A partir de ahí, y para lograr a su vez ese objetivo, debemos dar organicidad a los trabajadores dentro del Movimiento Peronista Montonero, garantizando que la Rama Sindical sea la más desarrollada, la de mayor peso, de mayor calidad. No ha de haber hegemonía de los trabajadores dentro del Movimiento Peronista Montonero si esto no está reflejado en sus estructuras organizativas. Y esta es una responsabilidad particular del Partido Montonero.
No ha de lograrse esto finalmente si la composición social del Partido no refleja que son los trabajadores el eje de la resistencia y los que garantizan dentro del Partido la conducción de la lucha por el poder.

TAREAS A DESARROLLAR
En el marco de lo dicho anteriormente, las principales tareas son:
a. Organizar la resistencia sindical, unificando al sindicalismo peronista, delegados y activistas, alrededor del objetivo de renovar la lucha sindical, en pos de la normalizácion sindical, o de imponer de hecho la vigencia de las estructuras gremiales en cada fábrica. Reivindicar a la CGT en la Resistencia como la propuesta sindical más adecuada para avanzar en ese sentido.
b. A partir de ahí, y a su vez para lograr el objetivo señalado, debemos organizar la Rama Sindical del Movimiento Peronista Montonero, haciendo que ésta sea la tarea principal, casi exclusiva, en el camino de organizar al Movimiento Peronista Montonero.
c. Incorporar al Partido a todos los trabajadores que desarrollan la lucha en el marco de nuestra política, haciendo todos los esfuerzos a nuestro alcance para priorizar su incorporación, y su formación como cuadros partidarios.

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