En abril de 1977, el peronismo se hallaba totalmente disperso, el enemigo era, aparentemente, poderoso. El Movimiento Peronista Montonero, junto con su constitución, lanzó la consigna RESISTIR ES VENCER.
En agosto de 1978, esta consigna se está concretando, el enemigo no sabe qué hacer. El empuje de la Resistencia de los trabajadores, el continuo hostigamiento de nuestro Ejército Montonero, la generalización de la oposición popular, todo ello encuadrado en los lineamientos fijados por nuestro Partido y por el M.P.M., le han impedido cumplir sus planes. Ahora tenemos que prepararnos, juntar, organizar esta formidable fuerza, que en forma dispersa, está logrando una de las victorias más dolorosas e importantes de nuestra historia. El Comandante Firmenich, en un documento a las bases y dirigentes del peronismo, ha planteado que la REUNIFICACION, TRANSFORMACIÓN Y TRASCENDENCIA DEL PERONISMO es una exigencia para hacer posible y definitivo este triunfo popular._
El objetivo ha sido fijado. Para saber que tenemos que hacer para alcanzar la unidad peronista es necesario responder ahora a una serie de interrogantes prácticos: cuáles son las tareas más importantes, cómo organizamos para llevar a la práctica este objetivo?

UNIFICAR LA RESISTENCIA DE LOS TRABAJADORES ES EL PRINCIPAL OBJETIVO DE NUESTRA POLÍTICA DE UNIDAD PERONISTA.
La sangre derramada y el heroísmo de los compañeros del Partido y Ejército Montonero, se constituyeron en la primera línea de combate que frenó el avasallante ataque inicial del enemigo. Se impidió que éste se consolidara y se crearon las condiciones para que la Resistencia se masifique. Sería luego la Resistencia masiva de los obreros y demás trabajadores la que, con su sacrificada y cotidiana lucha, se transformara en el factor determinante, que contuviera en forma definitiva el intento gorila.
Perdimos los sindicatos, pero no la voluntad de combatir. A sus planes explotadores y represivos opusimos la justa Resistencia popular. Cualquier forma de lucha fue válida: desde la protesta individual a la asamblea, desde el sabotaje al paro, desde el caño al amasijo. Por eso hoy podemos decir orgullosos que el verdadero protagonista del descalabro producido en el campo enemigo es LA RESISTENCIA OBRERA, PERONISTA Y MONTONERA. Unificar, integrar la Resistencia de los trabajadores es el principal objetivo de nuestra política de unidad peronista.
Hasta ahora nuestra Resistencia ha sido masiva pero dispersa. El enemigo pretende que nos mantengamos divididos y promueve una seudo-unidad sindical y quitándonos nuestra identidad peronista. Debemos superar esta situación, obrando simultáneamente en dos sentidos complementarios:
* Luchando por la recuperación de la CGT única y sus sindicatos. Cuando tengamos en nuestras manos la CGT única y los sindicatos habremos dado un paso gigantesco hacia la unificación de nuestras luchas sindicales.
¦La otra vía para avanzar, en esta necesaria unificación de las luchas sindicales, es ir dando formas orgánicas a la unidad del peronismo para lo cual la unidad del sindicalismo peronista es su base fundamental.
Avanzaremos hacia la unidad del sindicalismo peronista, a nivel nacional, de las distintas seccionales y de la conducción de los sindicatos planteando la creación de las Mesas de Unidad Peronista, coordinando la acción con otras corrientes peronistas. Organizando, en las fábricas y organismos de base nuestras fuerzas propias.
El bloque sindical del MPM deberá tener en las plantas más importantes sus delegados organizadores. Estos «delegados» tendrán las siguientes tareas:
* Difundir las políticas y directivas de los organismos centrales, para lo cual deberán reproducir y difundir la prensa de estos organismos (la Conducción del Bloque y de la Mesa Ejecutiva). A los fines de cumplir con este objetivo, desarrollarán según las condiciones represivas lo permitan, la organización adecuada para que la política y directivas lleguen al mayor número posible de compañeros de su fábrica.
* En segundo lugar mantendrán informados a los organismos centrales sobre la situación existente en cada uno de los lugares donde tengamos delegados. Por último, extenderán su trabajo a otros lugares, proponiendo el nombre de los compañeros que puedan cumplir tareas semejantes en otras plantas o lugares de trabajo.
Esta organización designando «delegados» por lugar de trabajo, se iniciará privilegiando los lugares donde es mayor la Resistencia de los trabajadores. Será en esos lugares donde avanzaremos más rápidamente.
Así junto a otros compañeros trabajadores peronistas iremos desarrollando luchas conjuntas para alcanzar los objetivos reivindicativos, la reconquista de nuestros sindicatos y para empujar —desde los trabajadores en lucha— hacia la unidad del peronismo. Los mejores activistas de estas luchas, allí donde no existan organismos reivindicativos legales, procurarán ser integrados a la CGT en la Resistencia.
En toda esta acción, sostendremos el Programa de Lucha del Bloque Sindical del Peronismo Montonero:
1. Defensa de la ley 20.615 de Asociaciones Profesionales y de toda la legislación y conquistas obreras vigentes al 24/3/76.
2. Plena defensa del derecho de huelga —art. 14 bis de la Constitución Nacional.
3. Levantamiento de la intervención de las Obras Sociales y defensa del Patrimonio Sindical.
4. Aumento de salarios: 100 por ciento de emergencia y salario mínimo, vital y móvil de 18 millones. Libre discusión de los Convenios Colectivos de Trabajo (ley 14.250).
5. Libertad de todos los presos sindicales y políticos. Derecho de opción, como lo establece el art. 23 de la Constitución.
6. Amnistía laboral: reincorporación de todos los trabajadores despedidos por causas sociales, gremiales o políticas.
7. Levantamiento de la proscripción y legalización de los organismos político-sindicales.
8. Renuncia de Martínez de Hoz e impulso de una política económica que signifique un mejoramiento del nivel de vida del pueblo.
9. Plena vigencia de las libertades populares, las instituciones democráticas y los partidos políticos.
10. Convocatoria a elecciones libres y sin proscripciones.
Esta propuesta unitaria para el sindicalismo peronista deberá concretarse en Listas Unicas, al momento de elegir a nuestros legítimos representantes sindicales. Del empeño que pongamos y la fuerza que desarrollemos ahora, dependerá la suerte y la posibilidad de constituir estas Listas Únicas en el momento oportuno.

CONTRIBUIREMOS A LA UNIDAD CONSTITUYENDO LOS CENTROS PRIMARIOS DE REUNIFICACION.
También en las estructuras y agrupaciones territoriales sostendremos esta política unitaria: para ello los compañeros del peronismo montonero plantearán la necesidad de constituir con todas las tendencias, los Centros Primarios de Reunificación Peronista.
Allí trabajaremos sobre las siguientes bases:
* Oposición a la Dictadura Militar y solidaridad con la justa y legítima Resistencia Popular.
* Respeto mutuo, planteando que todas las tendencias pueden hacer circular libremente sus materiales de prensa y propaganda, siempre que respeten estos principios básicos.
* Coordinación de la actividad reivindicativa y política conjunta.

AVANZAREMOS MAS ALLÁ DE LAS LIMITACIONES HISTÓRICAS DEL PERONISMO PLANTEANDO LA UNIDAD EN TORNO A UN PROGRAMA DE TRANSFORMACIÓN REVOLUCIONARIA.
Nuestra propuesta de unidad incluye un programa coyuntural que es nuestro programa de «8 puntos» del MPM. Este programa coyuntural deberá ser divulgado masivamente por todos los medios.
Nosotros aspiramos a una unidad mucho más trascendente. Queremos que el peronismo unificado conduzca a nuestro Pueblo hacia la liquidación definitiva de la explotación capitalista y de la dependencia imperialista que hoy padecemos.
Por eso nuestra propuesta de unidad incluye la necesidad de un Programa, un «Proyecto Nacional Revolucionario», que impulsaremos para que el peronismo unificado sostenga. Este programa estará asentado sobre estos principios básicos:
a. Desde el punto de vista económico:
– La liquidación total y definitiva de la oligarquía terrateniente. Con sus tierras formaremos las «estancias del pueblo» que asegurarán una adecuada alimentación a nuestros habitantes y serán la principal fuente de recursos para el desarrollo de nuestra economía y para alcanzar el bienestar colectivo.
Renegociar la presencia temporaria del capital monopólico, reorientando su producción e inversiones y fijándole topes para sus beneficios y para la expatriación de los mismos.
b. Desde el punto de vista político institucional:
– Plantear la modificación constitucional a los fines de asegurar que en la elección y funcionamiento de los poderes del Estado, junto a los partidos políticos, concurran otras formas de expresión social, que contengan los intereses de todos los sectores sociales interesados en sostener un proyecto nacional.
– Las fuerzas militares regulares, adecuadas a un proyecto nacional; y las fuerzas irregulares, que el pueblo ha gestado en su heroica lucha, deberán tener participación en los poderes del Estado, para evitar marginaciones suicidas que podrían frustrar cualquier intento de transformación institucionalizada.
– Los trabajadores, sindicalmente organizados, tendrán cabida no sólo como un aspecto más en lo planteado anteriormente, sino también aportando efectivamente a la gestión económica de las empresas del Estado.
Sostener este programa de Transformación Revolucionaria, es uno de los pilares sobre el que deberá asentarse nuestra política de unidad peronista.

LA CONSOLIDACIÓN POLÍTICA Y LA CONSTRUCCIÓN ORGANIZATIVA DEL M.P.M. GARANTIZARA LA REUNIFICACION PERONISTA Y SU TRANSFORMACIÓN REVOLUCIONARIA.
La actual dispersión del peronismo será superada si existe un núcleo central, desde el punto de vista político y organizativo que sostenga la reunificación y transformación del peronismo.
Desde el punto de vista político ese núcleo lo constituye el vigor de la resistencia de los trabajadores. Esa resistencia es la que está forjando el proceso de reunificación peronista. Por eso nuestro mayor esfuerzo debe estar puesto en organizar y unificar esta Resistencia.
Desde el punto de vista organizativo el peronismo se reunificará y se desarrollará, transformándose, si el M.P.M. garantiza su presencia orgánica, tanto en los organismos de conducción del peronismo unificado, como en la organización de base de las distintas estructuras del Movimiento.
Para ello es preciso:
– Asegurar la presencia del M.P.M. en medio de la oposición popular y particularmente de la Resistencia de los trabajadores. Allí donde resisten los trabajadores debe estar la voz del M.P.M. haciendo conocer su programa y propuesta organizativa. Nuestra acción se debe dar en medio del peronismo, pero a firmando nuestra identidad peronista montonera y construyendo nuestras propias fuerzas organizadas. Este es el difícil, pero único camino para transformar en organización el prestigio que ha generado nuestra consecuencia en la lucha y el sacrificio de miles de vidas, las más jóvenes y valiosas de nuestro Pueblo.
– Esta presencia, deberá transformarse en construcción organizativa del M.P.M. en las zonas. Retacear el esfuerzo en el desarrollo organizativo del M.P.M. es sentar las bases para que la unidad peronista que estamos proponiendo se transforme en una nueva y dolorosa frustración para nuestros trabajadores. Debemos asegurarnos que las estructuras que vayamos construyendo garanticen su relación permanente con los organismos de conducción; afianzando estas relaciones cuando existan y buscándolas cuando aún no estuvieran establecidas.
Desarrollar nuestra política de unidad en estos términos, nos dará fuerzas para obligar a los militares a que se vayan y llevará a la realidad la consigna que la RESISTENCIA OBRERA, PERONISTA Y MONTONERA: VENCERÁ.

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