En una de las Resoluciones tomadas por el Consejo Nacional del Partido reunido en octubre de 1978, se definen las estructuras con que hemos de encarar la conducción de la Contraofensiva.
En sus consideraciones se plantea que la ratificación por parte del Consejo del lanzamiento de la Contraofensiva tiene entre otras consecuencias, la necesaria readecuación de las estructuras organizativas. Esto se deriva de que las estructuras vigentes hasta ese momento, aptas para conducir la Resistencia, deben ser adecuadas para conducir un movimiento de carácter ofensivo. La principal consecuencia de ello es la necesaria concentración del mando del conjunto de las fuerzas en operaciones en un solo punto.
Se establece asimismo la necesidad de jerarquizar al Partido Montonero como conducción estratégica de la lucha de liberación, y como garantía de los objetivos revolucionarios de la clase trabajadora, en estrecha relación con el Movimiento Peronista Montonero y el Ejército Montonero, que deben adquirir categoría de armas organizativas con las cuales ejecutar esa estrategia; cada una de las cuales desarrollará su accionar en el terreno específico que le corresponde, y guardando relación con el Partido de acuerdo a su naturaleza como arma.
Es claro además que las estructuras de conducción vigentes hasta ese momento, constituidas por la Conducción Nacional, el Secretariado Nacional, el Estado Mayor Nacional del Ejército Montonero, las células partidarias integradas por los compañeros que forman parte del Consejo Superior del Movimiento Peronista Montonero, y el propio Consejo Nacional del Partido Montonero, así como la inte-rrelación definida entre ellas, no resuelven
eficazmente la concentración del mando y la operatividad dentro de la maniobra en desarrollo. Esto es así en el terreno específico de las contradicciones entre el mando funcional y el integral, al introducir el doble mando entre la Conducción Nacional del Partido Montonero, el Secretariado Nacional, las células partidarias integradas por los compañeros que forman parte del Consejo Superior del Movimiento Peronista Montonero y el Estado Mayor Nacional del Ejército Montonero.
En base a todos estos elementos, el Consejo Nacional resuelve:
1. Mantener las definiciones adoptadas por el Partido sobre la relación entre la Conducción Nacional del Partido Montonero y la Mesa Ejecutiva del Consejo Superior del Movimiento Peronista Montonero, tanto en lo político como en lo organizativo. Estas definiciones son básicamente las adoptadas en la reunión de la Conducción Nacional de abril de 1977 y en el Consejo Nacional de octubre de 1977, y que han venido rigiendo las relaciones desde el surgimiento del Consejo Superior del Movimiento Peronista Montonero.
2. Considerar al Ejército Montonero como parte del Partido Montonero, como el aspecto del Partido estructurado al efecto del desarrollo de la lucha militar, de la preparación de la oficialidad del futuro ejército de masas y de sus estructuras centralizadas de elaboración y producción. Esto implica sostener públicamente al Ejército Montonero como la expresión de la fuerza militar del Partido Montonero, manteniendo su propagandización en actividades superestructurales tales como reportajes, entrevistas, tareas de legalización, y en la propagandización de los Partes de Guerra.
3. Disolver al Secretariado Nacional del Partido Montonero como estructura de conducción táctica de la actividad partidaria y como síntesis de los mandos funcionales.
4. Ampliar la actual Conducción Nacional, manteniendo su carácter de conducción estratégica integral e incorporando a la misma las tareas funcionales que venía desarrollando el Secretariado Nacional. Se amplía su número a seis miembros, manteniendo al Primer Secretario como Jefatura Máxima y cubriendo los restantes cinco miembros las tareas de las diferentes Secretarías.
5. Constituir las cinco Secretarías Nacionales, que en orden de importancia son: Secretaría Política, Secretaría Militar,
Secretaría de Agitación, Prensa y A-doctrinamiento. Secretaría de Relaciones Exteriores y Secretaría Auxiliar de Comando. Se disuelve la actual Secretaría Nacional de Organización.
6. Designar al frente de cada Secretaría Nacional a cada uno de los cinco miembros de la Conducción Nacional afectados a las tareas de las diferentes Secretarías, por estricto orden de evaluación y de acuerdo a las prioridades establecidas en el punto anterior.
7. Mantener e intensificar la promoción de la Conducción Nacional en general y a sus miembros en particular, sin hacer hincapié en sus funciones internas específicas, sino en su pertenencia a la Conducción Nacional y al carácter de conducción estratégica de la misma.

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