OBREROS Y JÓVENES SEPULTAN EN LAS CALLES DE CÓRDOBA LAS ILUSIONES DEL GENERAL ONGANIA
En 1966 un general, sostenido por los intereses monopólicos y oligárquicos estimaba que a su gobierno le demandaría, con el cuento de los “tiempos económico, social y político”, unos 20 años para reestructurar la sociedad argentina.
Durante tres años avanzaron bastante. Consiguieron desnacionalizar aspectos importantes de la economía e industria nacional; afectaron a viejas conquistas de los trabajadores, poniendo limitaciones al funcionamiento de las organizaciones sindicales, imponiendo las “quitas zonales”, derogando disposiciones sobre la vigencia del “sábado inglés”, etc, etc.
Onganía, el General de esta historia, seguía convencido de que podía imponer impunemente a los trabajadores, al pueblo, a la nación, la política entreguista y explotadora de su ministro de economía Krieger Vasena.
Pero no se puede explotar a muchos, por mucho tiempo, si éstos tienen la experiencia, la organización y la unidad política que desde hace más de 30 años vienen cultivando nuestros trabajadores y el conjunto del pueblo argentino.
A partir de los primeros días de abril del 69 se suceden una serie de acontecimientos que demuestran la inviabilidad de un nuevo intento oligárquico-imperialista. Primero parecían “puebladas” limitadas: Villa Quinteros en Tucumán, Villa Ocampo en Santa Fe, luego se continuaron con movilizaciones estudiantiles de mayor envergadura en Corrientes y Rosario y más tarde la euforia ganó la calle. Sucedió en Córdoba el 29 de mayo, la movilización estudiantil, que ya se venía produciendo, se transforma cuando la CGT -Regional Córdoba- decreta un “paro activo” y las calles son ocupadas por los obreros del SMATA y la UOM, los trabajadores de Luz y Fuerza y UTA. Unos 10.000 manifestantes, expresando el sentimiento de todo el pueblo, se apoderan del centro de Córdoba (unas 150 manzanas), lo ocupan durante algunas horas; con bronca y alegría rompen y se adueñan de todos los símbolos del poder y la explotación que encuentran a su paso, luego se retiran; el Ejército recupera el control de la situación. Ya nada sería igual que antes.
Esta “pueblada” gigantesca, esta insurrección sin armas (o con muy pocas), no se planteó, ni podía tomar el poder; pero sí fue el comienzo del fin de otra dictadura militar.
Onganía intenta sobrevivir tirando el lastre de su ministro de economía Krieger Vasena, pero ya es tarde. Exactamente un año más tarde, luego del “Aramburazo” en otro 29 de mayo, también él deberá irse. La llamada Revolución Argentina que nos había prometido largos años de orden para reestructurar el país, se diluye en el “Gran Acuerdo Nacional” -GAN- que propone Lanusse como una forma de cubrir la retirada y evitar la descomposición de las Fuerzas Armadas.
La lucha de los trabajadores y el pueblo se incrementa, el prestigio de los Montoneros va creciendo y en ellos se va i sintetizando el resto de las organizaciones armadas peronistas y en el momento del Retorno de Perón se constituyen en el referente del conjunto de las fuerzas peronistas y populares que aspiran a un cambio revolucionario de la situación y la construcción del socialismo en nuestro país.

UN TRIUNFO QUE NO PUDIMOS EXPLOTAR
El triunfo popular del 11 de marzo del 73 dio al peronismo la oportunidad histórica de acabar con la dependencia y la explotación y alcanzar la Liberación Nacional y Social.
Para alcanzar este objetivo hubiera bastado con aplicar un sencillo plan de 3 puntos:
1. Eliminar de las FFAA toda la oficialidad corrupta y comprometida con la entrega, la explotación y la represión;
2. Transformar profundamente al Movimiento Peronista, para que sus dirigentes fueran elegidos por las propias bases y dentro de él se concretara en los hechos la necesidad de que los trabajadores sean su columna vertebral;
3. Aplicar un programa que eliminara las bases del poder económico de la oligarquía y los monopolios, construyendo el poder económico de los trabajadores y del conjunto del pueblo, respetando y acordando con el empresariado nacional que aceptara estos criterios.
Nuestra fuerza, si bien llegó a ser muy grande, no fue suficiente para imponer este programa y nuevamente el peronismo fracasó.

VUELVEN LOS MILITARES HAMBREANDO A LOS TRABAJADORES, ENTREGANDO AL PAÍS Y REPRIMIENDO A TODO EL PUEBLO
En las movilizaciones del 75, particularmente en el “Rodrigazo” el enemigo vio el poder que estábamos desarrollando y el fracaso de sus planes de paralizar la lucha de los trabajadores apelando a un grupo de aventureros, aprovechando las debilidades del campo popular pudieron reorganizarse y contragol-pear. Decididos a sostener los intereses oligárquico-monopólicos no vacilaron en el costo de la guerra que deberían sostener. Regaron con sangre nuestra Patria para imponer el plan que ejecuta su Ministro de Economía, Martínez de Hoz.

[[LA RESISTENCIA: UNA ESTRATEGIA QUE SUPIMOS IMPONER]]
Ante la infamia del golpe del 24 de marzo, dijimos RESISTIR ES VENCER y pagamos el alto costo de ser consecuentes con esta afirmación. Miles de compañeros dieron su vida para frenar el avance enemigo; su sacrificio y la masiva resistencia de los trabajadores puso fin a los sueños oligárquicos.
Después del Mundial planteamos la necesidad de juntar todos los esfuerzos dispersos. Sabíamos de la necesidad de unir al pueblo, unir al peronismo, para hacer posible la necesaria contraofensiva popular. Estábamos seguros de que el triunfo de la Resistencia de los trabajadores sería la base sobre la cual debía asentarse la reunificación y transformación del peronismo.
Hoy, estamos convencidos que el triunfo de la resistencia de los trabajadores, no sólo forjará la unidad del peronismo, sino que también nos señala el camino de la victoria contra la dictadura asesina.

PARA CONQUISTAR EL PODER, CONSTRUYAMOS EL PODER SINDICAL
Las luchas sindicales de los últimos meses, la progresiva unificación de las mismas, con su coronación en el paro del 27 de abril y en la reciente huelga ferroviaria, son el índice más elocuente de que los trabajadores están juntando sus fuerzas para recuperar lo que la dictadura les ha quitado. Para responder a esta necesidad, para evitar un nuevo fracaso, nosotros hemos planteado el lanzamiento de la contraofensiva popular.
Pero… ¿cómo haremos para sacarnos de encima a estos militares y luego cómo evitaremos caer en los viejos errores? Frente al avance de la lucha de los trabajadores, frente a nuestros avances, no sabemos si los militares piensan retirarse, como en el 73. Si, por el contrario piensan resistir hasta el final, o, si van a intentar alguna salida golpista. Lo que sí sabemos es tenemos que prepararnos para echarlos. Para eso lanzamos la contraofensiva y ésta ya está naciendo en las fábricas y talleres. Lo que sí sabemos es que tenemos que seguir juntando nuestras luchas y además tenemos que ir ganando la calle. Tenemos que llevar nuestra lucha de las fábricas a las calles, ir juntando nuestras tuerzas con otros compañeros en conflicto buscar el apoyo del resto del pueblo y manifestarlo en la calle. Así, no sólo seremos más, sino que además seremos más fuertes y al enemigo se le hará cada día más difícil cercarnos y golpear sobre nuestras protestas. Así iremos avanzando y desplegando el poder de ios trabajadores, juntando ¡as reivindicaciones, ganando la calle, recuperando los sindicatos, exigiendo a los dirigentes nacionales que se adecúen a estas exigencias, haciendo de esta lucha la bandera de unidad y transformación del peronismo y apoyando los mismos objetivos con el accionar armado. Para Hacer posible todo ello es que nosotros hemos lanzado consignas unificadoras del conjunto de las tareas de este momento:

PODER SINDICAL O DESTRUCCIÓN NACIONAL Y CONQUISTAR EL PODER SINDICAL ES VENCER
Siguiendo este plan iremos ganando en experiencia y organización para que, si el enemigo insiste en quedarse, podamos echarlo. Para ello es necesario: que hayamos recuperado de hecho -con o contra !a ley- la suficiente organización sindical; que tengamos la mayor parte del peronismo reunificado y en transformación en tomo a la lucha de los trabajadores que podamos integrar a la acción de los trabajadores en la calle, la experiencia y potencia del poder militar acumulado y -por último-que nuestro Proyecto Nacional Revolucionario en elaboración- sea conocido como una alternativa válida para todos los sectores interesados en sostener la Emancipación Nacional y Social.
Este es el único camino posible para rom per todas las trampas que el enemigo pueda oponernos, es la vía para construir el poder popular que nos permita conquistar el poder del Estado. Cuanto mayor sea el poder que tengamos, mejores serán las posibilidades de explotar las debilidades del enemigo y aprovechar cualquier alternativa por medio de la cual el enemigo intente salir del atolladero en que se encuentra.
Este será un largo y difícil camino, los trabajadores son los únicos que tienen el nú-mero, la experiencia, la organización, el interés y la necesidad suficiente para protagonizar un hecho de estas características, reuniendo en tomo suyo al conjunto del peronismo y arrastrando al resto de las fuerzas populares y nacionales.
El CORDOBAZO, en medio de una crisis mucho menos profunda y sin una organización revolucionaria capaz de capitalizarlo, creó las condiciones para el triunfo del peronismo. Hoy la realidad nos indica la existencia de una crisis mucho más profunda; la inexistencia de Perón y la presencia de una organización revolucionaria -como la nuestra- capaz, con su experiencia y prestigio popular, de capitalizar la situación, transformando la crisis existente en una abierta lucha insurreccional
-el ARGENTINAZO-, que abra el camino a transformaciones revolucionarias y la construcción del socialismo, sentando las bases para la destrucción del poder de la oligarquía, los monopolios y sus sostenedores militares.
Los trabajadores que fueron la fuerza principal para hacer fracasar los planes de la dictadura, son los únicos que tienen condiciones para garantizar el éxito de un ARGENTINAZO y serán ios únicos capaces de asegurar el cumplimiento de los puntos que no pudimos imponer en el 73 para alcanzar la Liberación Nacional y Social.
Corresponde a los trabajadores la conducción del movimiento de masas, del peronismo, y el Partido Montonero pondrá todo su esfuerzo para que ésto sea así.
Este objetivo lo alcanzaremos:
a. Luchando desde el Partido Montonero y el Movimiento Peronista Montonero para transformar al peronismo, para que sean los intereses de los trabajadores los que el conjunto del Movimiento sostenga consecuentemente.
b. Transformando a nuestro Partido e integrando al mismo a los activistas, militantes y delegados obreros que alimentaron y organizaron la Resistencia y ahora están organizando, desde los propios lugares de trabajo los paros y huelgas, que van dando forma a la contraofensiva popular. A estos compañeros los iremos organizando en los
Grupos Básicos de Fábrica del Partido Montonero.
FRENTE A UN ENEMIGO QUE SE OBSTINA EN DEFENDER LOS INTERESES OLIGÁRQUICO- IMPERIALISTAS HAY QUE ORGANIZAR LAS FUERZAS SUFICIENTES PARA ECHARLO.
NUESTRO MEJOR HOMENAJE AL CORDOBAZO ES PREPARAR EL ARGENTINAZO

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