Posiblemente es todavía prematuro pronosticar qué giro tomarán los acontecimientos en las próximas semanas; si la resistencia popular estallará con toda su violencia antes de poder asumir una organización adecuada para la larga batalla que se avecina, o si por el contrario, los trabajadores, los estudiantes y los importantes sectores medios opuestos a esta evidente dictadura a la “brasileña”, tendrán la prudencia de ceder estas primeras batallas para darse la organización popular que la práctica ya comienza a señalarles como imperiosa. Uruguay evidentemente ha cambiado; el “golpe” militar contra un poder que ya controlaba ha despertado violentamente al pueblo a una realidad nueva.
El discurso de Wilson Ferreira Aldunate en el Senado momentos antes de su disolución, llamando a través del partido nacional a la resistencia y guerra armada se ha convertido en volante que los uruguayos se cruzan como el “secreto a voces” que pasa de mano en mano, se desliza bajo la puerta de un compañero o amigo, se abandona en un café. También el Frente Amplio llama a la organización y da en un importante documento las primeras medidas organiza-cionales. Y el pueblo responde: desde nuestro puesto en un importante “centro nervioso” de resistencia popular vemos transcurrir las primeras horas de una historia nueva. “Ancap tuvo que rendirse, pero antes lograron apagarle la llama cracking y si los milicos no se avivan se les para la planta 48 horas” … “Wilson volvió de Buenos Aires en una avioneta, está en el inferior organizando el cese de abastecimientos a Montevideo” Más tarde las noticias del ejército rodeando la fábrica Funsa, la fábrica Alpargatas que no puede conectarse con los responsables y entrega la planta funcionando.
Entre el café y café que sirven las compañeras (sin pan porque está escaseando en Montevideo) asistimos a reuniones tan rápidas como concretas. La autocrítica, la discusión política ayuda con gran celeridod a perfeccionar una forma de lucha a la que el pueblo uruguayo no estaba evidentemente acostumbrado más allá del marco de los militantes revolucionarios, estudiantiles o sindicales.
Otro llamado telefónico, un consejo, una jugarreta criolla y otra fábrica que tardará un día más en caer en manos de un enemigo que ahora sí, se ha sacado definitivamente la careta.
Así lo vive el pueblo en todos sus sectores, repudiando el lamentable discurso de Bordaberry ante una nación aparentemente indiferente, pero que comienza a desperezarse como un peligroso león dormido.
Si algo definirá este todavia incierto camino a la resistencia el sabotaje y el boicot a la dia tadura, será sin duda el inagotable humor de los uruguayos que presidió a tantas acciones de MLN Tupamaros. Una prueba de ello es la manera como el pueblo en la calle recibe el nombre miento del nuevo embajador con los EE.UU. en Montevideo, conocido torturador Siracus. “Por fin nos mandan un embajador educado. Es el primero que ‘golpea’ antes de entrar”.
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