Reportaje a María Antonia Berger y Ricardo Haidar

Hoy hace ya casi once meses de la masacre de Trelew y viene a la memoria fundamentalmente después de la masacre de Ezeiza. Por eso me interesa caracterizar un poco en qué circunstancias se da la masacre de Trelew.
En julio del año 72 la dictadura militar, encabezada por Lanusse, estaba llevando adelante el Gran Acuerdo Nacional y con una política represiva de la cual es un exponente límite la masacre de Trelew.
Dentro de la política general, su objetivo fundamental era la integración del peronismo; así es como Lanusse intenta sobornar y comprar al general Perón apoyándose incluso en sectores internos del peronismo, como Paladino. Lanusse inicia una ofensiva después de fracasar sus intentos de soborno contra la figura del general Perón, una ofensiva de desgaste y hostigamiento y concretamente llega a eso con aquel discurso en que dice que a Perón no le daba el cuero para regresar a la Argentina, cuando le pone la cláusula del 25 de agosto como condición para que pueda ser presidente o candidato a presidente. En ese marco se da la masacre de Trelew; se da primero la fuga de Rawson, en la cual intentan evadirse 110 compañeros y posteriormente la masacre, llevada a cabo por la Marina pero bajo la responsabilidad de la camarilla militar.
Nosotros vemos a la masacre de Trelew como un intento de amedrentar al general Perón, de coaccionarlo y mostrar la capacidad represiva de la dictadura, de lo que realmente eran capaces de hacer en caso de no lograr la consecución de sus fines.
María Antonia Berger: El poder militar, en la medida en que se que no puede resolver políticamente la situación la resuelve desde un punto de vista militar. En ese sentido la masacre de Trelew es una acción de tipo militar pero con un contenido político, una especie de situación desesperada.

El Descamisado: ¿Ven un paralelo con el caso de Ezeiza?

M.A.B.: Exactamente; al no poder controlar la situación políticamente se recurre a un tipo de acción totalmente descarnada, de masacre.
Hay que distinguir también qué significaban en ese momento las organizaciones armadas. Cuando se pretende aniquilarnos, en aquel momento, se pretende aniquilar al sector que se lo ve como más peligroso, uno de los sectores que impiden junto con Perón y el desarrollo de la lucha del Movimiento Perónista, la concreción del proyecto de la dictadura. Cuando se produce la masacre de Trelew lo que se busca es eliminar físicamente a la guerrilla y asustar al pueblo a través de uno de los métodos más importantes de aquellos momentos como era la lucha armada. Eliminando a los mejores cuadro que cumplían ese objetivo.
Eso se va a ver después el 20 de junio en Ezeiza. Ese día van a atacar la principal forma de expresión del pueblo: la movilización.
Haidar: La represión que se da en la otra masacre, en la masacre del 20 de junio, tiene un carácter muy particular: proviene de un sector reclutado oficialmente e instrumentado atrás de una política. En este caso es una masacre también, y es una masacre también maquinada y preparada por el mismo enemigo, pero que esta vez actúa en forma encubierta.

D: Ustedes hablan de Trelew y consideran que se intentó asustar al pueblo. ¿Cuál es el principal saldo de todo eso?

M.A.B.: La situación que tenemos ahora, haber reconquistado el gobierno, es fruto justamente de todo, el desarrollo del movimiento peronista, de las movilizaciones, del accionar
de las organizaciones armadas y del general Perón.
En ese sentido, golpeando a uno de los sectores se intentaba aislarlo de los otros dos; aislar a la guerrilla del pueblo, del Movimiento y del general Perón. Cosa que no se logra.

Haidar: Por otro lado, un saldo fundamental de todo este período, de todos estos 18 años de lucha y en particular desde el surgimiento de las organizaciones armadas, es el reconocimiento por parte del pueblo del papel de estas organizaciones como intérprete de los intereses reales e intereses históricos del pueblo y de la clase trabajadora. Ese reconocimiento se plasmó «n la forma en que se llevó adelante la campaña, en la que participó el pueblo levantando como una de las principales banderas la libertad de los combatientes presos.

D.: ¿Qué piensan ustedes que sucede con Ezeiza donde .de nuevo se realiza una masacre y nuevamente se busca separar a Perón de los sectores más revolucionarios del pueblo? Teniendo en cuenta que Trelew arrojó resultados negativos para la dictadura.

Haidar: Estas masacres están inscriptas en la lucha del pueblo por su liberación nacional y social. En ese contexto hay batallas perdidas. Yo creo que la masacre de Trelew y la de Ezeiza son batallas perdidas por el pueblo, pero que de cualquier forma son, en esa misma medida, derrotas de las cuales se aprende y que como en aquel momento —la masacre de Trelew— el pueblo se unió, se solidarizó con los combatientes caídos, con las organizaciones armadas, en este momento se dio cuenta en Ezeiza de quiénes son sus enemigos y de que en esta ocasión se atentó directamente contra él. En esa medida creo que es un paso más en la lucha y en la toma de conciencia por. parte del pueblo. De quiénes son sus enemigos y de cómo hay que combatirlos, de que no basta un triunfo popular y un gobierno popular para tener el poder.
Fundamentalmente quedó claro de dónde provino la agresión despiadada y alevosa y por lo mismo queda claro quiénes son los responsables. Lo que no sé si estará del todo evidente es quiénes son los instigadores de una política, porque los hechos de Ezeiza y los responsables de esos hechos son los ejecutores de una política …

M.A.B.: Así como en Trelew Sosa y Bravo fueron los ejecutores de una política esta vez lo son Osinde, Norma Kennedy, Brito Lima; lo que hay que desarmar es toda esa política que ataca las formas fundamentales de expresión del pueblo en este momento que son las movilizaciones. El enemigo consiguió su objetivo: impedir que Perón se viera con su pueblo; eso es un hecho grave y es gravísimo que se haya tirado a mansalva sobre el pueblo, lo que demuestra que la cosa no se termina tomando el gobierno. Yo creo que en ese momento mucha gente se fue sin saber las cosas, porque no hubo posibilidades de saberlo. Yo creo que la cosa iba más allá de impedir que se lo vea y escuche a Perón, creo que sus objetivos eran aún más siniestros, porque detrás de aquello hay un ataque al gobierno popular.

Haidar: El imperialismo yanqui, que nunca es lerdo ni perezoso, ha instrumentado una contraofensiva. Esta se manifiesta en el complot contra Allende en Chile, el autogolpe en el Uruguay y la masacre de Ezeiza; el complot de Ezeiza, está inscripto también en esto. ¿Cuál puede ser la política del imperialismo en nuestro país? En estos momentos, dificultar de todas maneras posibles la acción del gobierno popular. Quien no observa en este momento cuál es el principal enemigo y a dónde tenemos que concentrar nuestras fuerzas, está jugando a favor del imperialismo. Por esa razón nosotros pensamos que quienes instrumentaban esa represión al pueblo el 20 de junio son instrumentos del imperialismo.
Resulta claro que el objetivo de esta gente era impedir la relación de Perón con su pueblo, que existiera ese contacto que es vital para la existencia del movimiento, que se impidiera que el general Perón visualizara a través de la presencia masiva del pueblo, de sus carteles y consignas cuál era el sentimiento y el pensamiento del pueblo.

M.A.B.: Esta gente no alcanza a movilizar nada; el 20 de junio se iba a ver ,su escaso grado de representatividad. Eso era claro, porque una de las cosas que más se notó, como el 25 de mayo, fue la participación de la Juventud, con sus columnas, sus movilizaciones, sus banderas, que realmente eran una garantía para todo el acto. Y esa era una cosa que no podían permitir, que Perón viera cómo pensaba este pueblo, cómo estaba organizado. Estos sectores que se ponen la camiseta peronista y actúan dentro del peronismo han jugado durante estos 18 años con la ausencia de Perón del país. Por eso es que hacen esto; así como la dictadura, cuando no podía frenar el desarrollo de la guerrilla la eliminan físicamente, el 20 de junio cuando no podían impedir que se expresara ese pueblo organizado también actúan masacrándolo.
La masacre del 20 demuestra fundamentalmente dos cosas: que tenemos un enemigo dentro del movimiento, que son los sectores traidores al Movimiento, a Perón y al pueblo, y de que no basta con tener el gobierno, no basta con 6 millones de votos para tener el poder y para poder derrotar definitivamente al enemigo que en este caso es derrotar a los sectores traidores dentro del Movimiento.
Perón no va a faltar a su compromiso.

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