MENSAJE:
Durante todas las dictaduras militares y gobiernos fraudulentos que tuvo que soportar nuestra Patria desde 1955 en adelante, hubo un sector que sufrió con mayor escarnio la crudeza de la explotación y la miseria: la población villera.
Sobre la cabeza de estos compañeros pendió siempre la humillación y la explotación de los gorilas de turno; sobre ellos se descargó lo más salaje de la represión policial y militar que, sin mayores argumentos, instrumentaban en las villas todas sus ansias asesinas.
Estos sectores asimismo fueron los que con mayor intensidad sufrieron los embates de la injusticia social, donde se advirtió con mayor claridad que en este país se estaba produciendo un vaciamiento económico de los sectores populares, cuyos únicos beneficiarios eran los oligarcas de siempre y sus patrones los monopolios internacionales; el pueblo trabajador debía refugiarse en casillas, de madera, alejados de las mínimas ventajas que debe otorgar una sociedad justa.
Los villeros de hoy son los mismos que protagonizaron aquel glorioso 17 de octubre de 1945 y que lucharon incansablemente, como luchó todo el pueblo peronista, para recuperar el poder perdido en 1955. Ellos estuvieron presentes en todas las gestas heroicas de nuestro pueblo. Ellos levantaron bien alto la bandera del retorno de nuestro jefe, cuando muchos de los actuales funcionarios se dedicaban a coquetear con la dictadura o descaradamente eran sus agentes represores.
Por toda esta situación fueron los primeros en expresar su euforia y alegría el 11 de marzo y el 23 de setiembre cuando pudieron volcar en su voto a favor del General Perón, sus ansias de Liberación, para que se terminara de una vez para siempre la miseria y las humillantes condiciones de vida en que se encontraban. El triunfo electoral fue para ellos la apertura de una esperanza, nunca más debía haber villas miserias; un gobierno peronista, un gobierno popular se iba a encargar de hacerlas desaparecer.
Pero también sabían, porque se los habla enseñado Perón y Evita, que la única manera de triunfar era estar unidos y organizados: siempre iba a haber alguien que quisiera trampearlos, engañarlos. Había que movilizarse y demostrar la fortaleza de estar unificados detrás de objetivos claros.
Eso fueron a expresar a Plaza de Mayo, lo hicieron cantando la «Marcha Perónista», vivando a Perón y a Eva Perón, recordando a sus mártires. Se volvieron a encontrar con la policía brava, con la policía represora, que en lugar de estar al lado del pueblo lo volvía a enfrentar, lo volvía a gasear, lo volvía a matar en la calle.
ALBERTO CHEJOLÁN es un nombre que se agrega a los Mártires del Movimiento Perónista. Cayó como HILDA GUERRERO DE MOLINA, CABRAL, MÁXIMO MENA, MUSSY Y RETAMAR, poniéndole el pecho a la represión, porque había ido limpio, sin armas, porque iba a pedirle a su gobierno una solución digna a su problema.
Por todo esto se hace imprescindible una inmediata y profunda investigación de lo acaecido, para impedir que sigan actuando dentro de nuestro gobierno peronista funcionarios que aplican los mismos métodos que las dictaduras militares, que llevan a cumplir a la Policía Federal tareas similares a las que el pueblo repudió masivamente en las elecciones de 1973.
Realizar esta investigación es ser consecuentemente peronista y estar con la Liberación Nacional. Ocultarla o deformarla es avalar la práctica gorila y asesina de algunos funcionarios.
LEONARDO BETTANIN Diputado
MIGUEL D. ZAVALA RODRIGUEZ Diputado

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