La conversación que Juan Carlos Dante Güllo y Jorge Obeid mantuvieron el martes 29 con el general Perón fue calificada por los compañeros como “una charla importantísima”. Por primera vez, desde que el general retornó a nuestra patria, conversó a solas con representantes de la auténtica JP.
Los compañeros le expresaron al líder su inquietud por el avance de los sectores gorilas, por el acecho del imperialismo (que ha cercado prácticamente a nuestro país); y le manifestaron al general, también, su desacuerdo con las reformas al Código Penal, con la implementación del Pacto Social con la designación de Villar y Margaride en puestos claves de la policía. Se puso el acento, además, en la Ola de violencia provocada por los sectores, traidores del Movimiento, que quieren acallar a la Juventud Perónista con bombas y bazukas.
El general desaprobó la actitud de estos grupos derechistas, que junto con los grupúsculos de la ultraizquierda contribuyen a crear un clima de caos. Los compañeros manifestaron al general que el enemigo principal es el imperialismo yanqui, con todo su poder económico y financiero. El líder volvió a reiterar su concepción sobre la integración de Latinoamérica, como requisito indispensable para combatir al imperialismo yanqui.
Güilo y Obeid se refirieron al problema del desabastecimiento, un arma que la derecha económica está utilizando cada vez con más fuerza. “Nuestra posición es crítica, dijo Güllo; pero las críticas las hacemos siempre desde el interior del Movimiento” Los compañeros también señalaron los sucesos de Azul, donde un minúsculo grupo intentó copar un regimiento. Señalaron al general que este hecho fue muy bien aprovechando por los sectores reaccionarios del Movimiento, que a partir de ese momento acrecentaron su campaña de violencia en contra de la JP. El general dijo que “el ERP forma parte de una conspiración internacional detrás de la cual está la CÍA”. Y enseguida agregó que “la JP está dentro de la ley, con todas sus expresiones, la mayor de las cuales es MONTONEROS”. El general reconoció que la JP agrupada en Regionales es la organización mayoritaria, e instó a los jóvenes a organizarse e institucionalizarse. Acerca de Julio Yessi, Perón dijo que no había que hacerse problemas, que su
nombre había surgido entre gallos y medianoche. “La juventud todavía no tiene autoridad”, afirmó el general.
A propósito de lo ocurrido en Azul, el general opinó que ese hecho se había gestado durante el transcurso del Operativo Dorrego (tarea de reconstrucción realizadas conjuntamente por la Juventud Perónista, el ejército y el gobierno de la provincia de Buenos Aires), como consecuencia de la infiltración que se posibilitó en esa oportunidad. Los compañeros Güilo y Obeid le respondieron que eso no era posible porque la estructura de la JP está controlada, manifestando el general Perón que en realidad la infiltración se produjo a través del coronel Cessio, de quien dijo que integraba el ERP, lo mismo que el ex gobernador Bidegain, su señora y sus hijas.
Después Perón habló de la crisis energética; se refirió con palabras duras a los gobiernos militares. Onganía y Krieger Vasena fueron el blanco de sus críticas. Los compañeros ofrecieron la colaboración de la JP para la reconstrucción del tendido de líneas de El Chocón.
En el transcurso de la conversación (que tuvo un trámite sumamente amable; el general exhibió su inalterable humor), los compañeros le hicieron conocer a Perón los últimos documentos de la JP, y le informaron acerca de su organización y funcionamiento. El general recordó la lucha de la juventud y de Montoneros en épocas de la dictadura, y diferenció claramente a los montos de los grupúsculos de ultraizquierda.
En determinado momento de la conversación, Güilo le dijo a Perón que “nos quisieron llevar a un falso enfrentamiento entre patria peronista y socialista, pero que nosotros comprendimos que el peronismo es el socialismo nacional”. El general respondió que estaba de acuerdo con lo que decia Güilo, pero que a los que les gusta el socialismo —subrayó— podían irse a los cinco partidos socialistas que existen en nuestro país. Al que le guste el comunismo, agregó, que se vaya al Partido Comunista.
Güilo y Obeid mostraron su preocupación ante el general por la campaña de los medios de difusión en contra de la JP. Perón, por toda respuesta, les dijo que no se preocuparan, que él sabía dónde estaban los verdaderos peronistas.

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