Un acto entusiasta y enfervorizado fue el marco dentro del cual se constituyó la Juventud de Trabajadores Peronistas, organización que reúne a agrupaciones sindicales de distintos gremios de todo el país. Sus principales banderas para el actual momento nacional incluyen aspectos políticos, económicos y gremiales: ley de amnistía, nacionalización de empresas, bancos y comercio exterior, aumentos de salarios, control obrero de la producción y dirección de las empresas.

Para ello, quince mil peronistas hicieron lo posible por ubicarse dentro de los límites impuestos por la Federación de Box. Lo lograron, incluyendo todo el fervor combativo que caracterizó al lanzamiento público del nuevo nucleamiento.
El acto había sido convocado para las seis de la tarde, recién pudo comenzar una hora después y se prolongó, entre oradores y estribillos, durante noventa minutos.
«Perón, Evita, la Patria Socialista», fue el grito de quince mil voces que sucedió al Himno Nacional y la Marcha Peronista, a la que los jóvenes militantes agregaron una estrofa final: «ayer fue la Resistencia/hoy Montoneros y FAR/mañana la clase obrera/en la querra popular».
Inmediatamente se pidió un minuto de silencio «por los caídos en la lucha», estruendosamente quebrado por el «aplauso por los compañeros presos». Numerosas adhesiones de distintas organizaciones qremiales compartían, desde telegramas y notas enviadas especialmente, la creación de la Juventud de Trabajadores Peronistas en «su lucha contra la burocracia sindical traidora»; junto a ellas, los comunicados de las organizaciones armadas peronistas.
Al finalizar el acto se marchó espontáneamente hacia el Congreso reclamando por la libertad de los compañeros presos.

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