• Cuando, pasadas las 13,30 el señor Lanusse inició su marcha hacia el Salón Blanco, no cabían dudas para los observadores: su rostro era el de un condenado a muerte rumbo al patíbulo. A él le tocó el tracto amargo, indigerible, de investir al compañero Campera, y ése será quizá su único, dudoso, mérito, o su cuestionable coraje. Cuando tuvo que aguantarse la entonación de LA MARCHA PERONISTA a toda voz, parecía que su físico no habría de responderle. Y sin embargo, superó el trance, arrojando débiles llamaradas por sus ojos cansados, que aun deberían soportar, al salir de la Rosada, el repudio masivo y absoluto del pueblo, que lo despidió con desprecio y rabia.
• Oficiales de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba ingresaron a los salones de la Cosa Rosada junto al presidente Osvaldo Dorticós y al canciller Raúl Roa. Presencia extraña, inédita y expresiva de los tiempos que corren.
• Las 15 horas en la salida de la Casa Rosada sobre Rivadavia. Ya han pasado los incidentes que provocaron enardecidas hordas policiales. Un cordón de agentes, desarmados, custodia la zona, enfrentando a otro no menos nutrido cordón de militantes de Juventud Perónista. De pronto, alguien esgrime una bandera argentina manchada con la sangre de los compañeros heridos por la policía. Y, en forma de increpación, los muchachos dialogan airadamente con la policía, entre atónita y sorprendida. Palabras más o menos, les dicen que no deben tirar contra sus hermanos, pero que sí así lo hiciesen el pueblo también sabe manejar armas de fuego. Silencio torvo y turbado es la respuesta de los hombres vestidos de azul.
• Presencia compacta de la Conducción Nacional de Juventud Perónista, a través de los siete delegados de sus regionales (Juan Carlos Dante Güilo, Jorge Obeid, Miguel Ángel Mozze, Guillermo Amarilla, Ismael Salame, Hernán Ossorio, Roberto Orellana). En los salones suntuosos de la Rosada andaban, incómodos, de saco y corbata, pero cuando salieron a los balcones de la Casa de Gobierno la multitud los convirtió en descamisados, estado desde el cual dialogaron sin problemas.
• Colorida integración se dio en el Salón Blanco de la Casa Rosada entre los 800 invitados especiales que asistieron a la entrega de los atributos simbólicos del mando presidencial al compañero Cámpora: Así, Miguel Ángel Bellizi dialogaba con Rolando Garcia, José Rucci con Antonio Cafftero, Alfredo Gómez Morales con Jorge Selser. Marcelo Sánchez Serondo con Andrés Framini. Registraban también su presencia el futbolista José Francisco Sanfillppo, la modelo Chun-chuna Vill afane, los diputados Virginia Sanguinetti, Héctor Sandler, Fernando Pedrini y Ricardo de Luca, el político lanussista Leopoldo Bravo (¿qué estaría haciendo?), el neurocirujano Raúl Matera, el locutor Osvaldo Papaleo y su esposa, la actriz Irma Roy, el sindicalista; Gerónimo Izzetta, el cura Carlos Mugica y el cineasta Fernando Solanas.
• Cuando todavía no eran las 7 de la mañana del 25 nuestros redactores se paseaban por una Casa’ Rosada fantasmal. Oficinas enteras abiertas y aparentemente abandonadas, papeles en desorden, corredores desiertos. Todo indicaba que se trataba, en esas horas inciertas, de un territorio de nadie. Y para no pocos, eso era la imagen de una retirada en desorden. Aunque los empleados de carrera se afanasen por conservar la “normalidad”.
• Un emocionado saludo se dieron dos equipos de cinematografía que filmaban en el Salón Blanco de la Casa Rosada los actos de la trasmisión del mando. El encuentro se produjo entre los cineastas del “Noticiero del Movimiento Nacional Perónista” y la misión que presidida por el famoso Santiago Álvarez, envió Cuba, para su no menos famoso “Noticiero Latinoamericano” del Instituto Cubano del Arte y la Industria Cinematográfica (ICAIC)…………
• El ex secretario general de la CGT cordobesa expresó en ese acto formal —como ya lo había probado en su lucha— cuál es la línea que orientará su trabajo en este nuevo frente de lucha que se da el Pueblo argentino en su guerra hacia la toma del poder y la construcción del socialismo nacional.
• “Juro por Dios, la Patria, los Santos Evangelios, la clase trabajadora, la sangre de los mártires y la sagrada memoria de la compañera Evita”. Con esta fórmula Compañero Afilio López prestó juramento al hacerse cargo de la vicegobernación de Córdoba.

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