La represión apeló a cualquier artimaña para confundir al pueblo. Este matón sostiene en su mano una bomba de estruendo que utilizaba frente a la gente para justificar la detención del muchacho que —en la foto— ya está siendo duramente castigado por los pistoleros. La escena de la IZQUIERDA es dramática: un muchachito que estaba subido a la estructura donde
se habían dispuesto los altoparlantes, es, de pronto individualizado por los matones como un «enemigo del peronismo»; suben ocho pistoleros y —después de una heroica lucha individual— logran apresarlo. Estas son —sin duda—, las últimas fotos del muchacho con vida. Al bajar de la estructura, la banda armada lo ahorcó con su propio cinturón y luego, para rematarlo lo balearon. Este documento gráfico debe servir como prueba para la ubicación de los asesinos de la matanza de Ezeiza. Su muerte no será en vano.

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