POCO antes de las 20.30 del viernes 30 de noviembre, un accidente aéreo ocurrido en Iguazú, provocó la trágica muerte de cinco personas. Diez horas después una sexta ocupante del avión era rescatada con vida de plena selva misionera y trasladada a Buenos Aires.
Más allá del pesar general que se siente ante tragedias como la ocurrida, los nombres de los muertos tienen mucho que ver con la sensación de angustia y desamparo en que quedaron sumidos los habitantes de la provincia de Misiones: en el accidente perdieron sus vidas el gobernador Juan Manuel Irrazábal y el vicegobernador César Ayrault. Con ellos, murieron sus esposas, Susana Claro de Irrazábal, Ofelia Ruiz Reca de Ayrault, y el piloto de la máquina, Jorge Antonio Pirovani. Se teme aún por la recuperación de la hija del gobernador, María Susana, internada con graves quemaduras en Buenos Aires. Su testimonio será valioso para erradicar la duda de todo un pueblo. Porque el pueblo misionero, en general, cree que su gobernador murió por un atentado. Y aunque técnicamente la idea pueda ser descartable, no hay dudas sobre un hecho: muchos poderosos y traidores, en Misiones, se alegraron por la muerte del compañero gobernador.

  • UNA DESPEDIDA MONTONERA
  • Más de 50 mil personas desfilaron, entre las 18 del sábado y las 20 del domingo, ante los restos de los gobernantes muertos. Hubo orden en la impresionante y acongojada movilización: así lo habia garantizado la JP que a pedido del jefe de la Policía provincial cooperó con el personal policial en evitar cualquier tipo de disturbios. Las guardias de JP, JTP, JUP y UES se multiplicaron en atender al pueblo que pujaba por acercarse a los féretros. Todos dieron su adiós emocionado a los caídos. Los carteles de “Montoneros” se sucedían a lo largo de las silenciosas columnas. En el cementerio, más de veinte oradores ponderaron las figuras de los gobernantes. Estuvieron los leales. También los traidores.

  • LO QUE LA JTP NO PUDO DECIR
  • Entre los leales, hablaron en el cementerio los colonos, representados por el dirigente del MAM (Movimiento Agrario Misionero) Orestes Pedro Peczak. Los trabajadores, a través del combativo secretario general de la CGT de Misiones, Carlos Correa, y del dirigente Gudiño, de las 62 Organizaciones. Habló el pueblo, el peronismo. No pudo hacerlo, en cambio, el compañero Figueredo, de la mesa provincial de JTP.
    Pese a que el equipo gubernamental depositó absoluta confianza en los compañeros de la juventud peronista, Carlos Julio Peróné, un continuista, vinculado con los servicios de informaciones en la época de la dictadura y actualmente jefe de Prensa de Misiones, borró el nombre de Figueredo de la lista de oradores. Es que los compañeros, que en un determinado momento fueron leales opositores a Irrazábal, reconocieron al poco tiempo su error y apoyaron con toda su fuerza política al gobernador. Eso querían decir. Gritar bien alto que para Irrazábal la Reconstrucción no fue una declamación. “Por eso hoy ponemos crespones negros a nuestras banderas en homenaje a nuestros gobernantes. Se nos ponen los ojos vidriosos, con sinceridad, con sentimiento peronista. Pero seguiremos adelante porque tenemos una gran tarea que realizar: la que anunció el General Perón, la que impulsó al compañero Irrazábal. Lograr una nación Libre, Justa y Soberana, dignificar al hombre. Hacer la Reconstrucción Nacional y avanzar sólidamente, sin pausas, hacia el Socialismo Nacional.”
    Claro que también hablaron los traidores: un tal Vicente Benítez, de Comercio, dirigente de una “CGT paralela” armada con las cúpulas de algunos pocos gremios. Gaieano, de la Juventud Sindical, que pocos días antes había lanzado panfletos acusando de cobarde
    al gobernador, intentando burdamente complicar en la maniobra a la JTP. Y otro “personaje”, Amou-rrortu, militante del MID y extrañamente al frente de unas “62 Organizaciones Paralelas”, que no tan extrañamente, fue reconocida por Lorenzo Miguel en una decisión que nadie acató.
    Otros traidores que también se dicen peronistas, los del partido “Tercera Posición” no fueron al cementerio. Mientras el pueblo acompañaba a los que habían sido sus compañeros, estos “neopero-nistas” hacían una reunión partidaria con clima festivo en su local. Su candidato a la gobernación, Teófilo Puentes, limpiamente derrotado por Irrazábal, aprovechaba la reunión para alardear de sus “excelentes vinculaciones con Martiarena” y la burocracia del Movimiento.

  • EL PRECIO DE UNA OPCIÓN
  • “En la realidad político-social, se está con los que impulsan el cambio o con los que lo niegan y lo boicotean. El compañero gobernador Irrazábal se encontró varias veces con la opción de hierro: estar con los explotados de su provincia o hacerle el juego a los oligarcas y poderosos. El compañero Juan mantuvo su palabra: no le tembló el pulso cuando tuvo que desbaratar a los poderosos poniéndose del lado de los humildes y los desposeídos.”
    Podría agregarse a estas palabras de la JTP Misionera ante la muerte de Irrazábal, que toda opción tiene un precio. En este caso, la opción del gobernador por su pueblo tuvo como respuesta la conspiración de los oligarcas. Y un precio: su vida.
    Cuando asumió su cargo, el gobernador dijo: “Yo sé que hay diez candidatos mejores que yo. Pero haré las cosas con fe en que, cuando termine mi mandato, sea el mejor”. Los sectores populares y progresistas de Misiones saben que hubiera sido así. Los hechos producidos por el gobierno popular misionero en los pocos meses de trabajo, eran garantía de un verdadero proyecto de reconstrucción. Quizá por eso, siempre quedará en el pueblo —el más perjudicado por la muerte de Irrazábal— la sospecha de que la oligarquía monopólica de Misiones no está libre de culpa. Porque los hechos demuestran que la instancia política que se abre en Misiones, interrumpido el accionar popular del gobierno elegido por el pueblo, puede beneficiar a esos sectores. Y, como decía un grupo de trabajadores en Posadas, “van a hacer correr mucha plata, van a mover cualquier influencia para lograr que los gobernantes surgidos de las próximas elecciones, no destapen más ollas y se dediquen sólo
    a cobrar su sueldo y las prebendas
    generosas con que premiarán su
    traición”.

  • ESTOS SON LOS QUE GANARON CON LA MUERTE
  • Es conocida en Misiones la gran prudencia política con que Irrazábal dirigió un gabinete provincial en el que convivían distintas corrientes del Movimiento. El pueblo no se equivoca cuando juzga. Y el pueblo dice que sólo dos de sus ministros acompañaron lealmente el proyecto político y liberador de Irrazábal: los compañeros Arrechea, ministro de Asuntos Agrarios, y el doctor Martos, de Economía. “Son los que apuntalaban su obra de gobierno”, se afirma. Por eso no es casual que también ellos, como Irrazábal, hayan recibido anónimas y frecuentes amenazas de muerte “si siguen por donde van”. Hay muchos hechos que definen como popular al gobierno de los mandatarios fallecidos. Pero a grandes rasgos éstos son los más peligrosos para el sistema: la realización de una política agraria rel-vindicativa con participación de sectores de obreros y pequeños productores; tareas en común con el MAM; creación de IPICA (Instituto Provincial de Intercambio Comercial y Agrario), una especie de “IAPI” provincial que terminarla con el negocio de la intermediación; la intervención a “Papel Misionero S. A.”, empresa mixta en la que el capital habla sido puesto casi en su totalidad por la provincia, pero era “dirigida” por capitales privados. Fundamentalmente estos dos últimos casos afectaban a grandes y conocidos poderosos: los dueños de plantaciones y secaderos de té; los centralizadores del tabaco; los amos de las plantaciones yerbateras. Los dueños de los pinares, de donde se saca la pulpa para el papel y bajo cuya sombra se obtiene la soja, fundamental en la industrialización de productos avícolas. Los poderosos que tienen. nombre y apellido: Casafuentes, Eugenio Urrutia —dueño de medio Misiones—, Azpitarte, algunos dueños de plantaciones y secaderos tealeros. Navajas Artaza —ex gobernador de Corrientes en la dictadura— poseedor de la mayoría de las plantaciones de yerba mate en Misiones, propietario de las mejores tierras, directamente vinculado con Bunge y Born. Con eso sólo basta para caracterizarlo. O los centralizadores del tabaco: Pie cardo y Compañía; Tabacos Argentinos y otras firmas.
    Y detrás de toda esta sucia historia de intereses monopólicos que implantaron durante largos años un colonialismo interno opresivo, distintas variantes de contrabando con Brasil, o favores a la “Cargill” con la venta de la soja. Como remache, la seguridad de que el gobierno iba a intervenir la CRYM (Cámara Reguladora de la Yerba Mate) y la sospecha de que diciembre y enero iban a ser “drásticos” para los oligarcas. El pueblo lo tiene claro: éstos son los que ganaron con la muerte del compañero Irrazábal y del vicegobernador Ayrault.
    Por eso no extraña la tensa expectativa popular. El gobernador interino Luis Ripoll —que se desempeñaba como presidente de la Legislatura— confirmó al gabinete provincial y prometió continuar la obra de los gobernantes desaparecidos. Pero es bien sabido que los poderosos intereses económicos no se van a quedar quietos. De allí que la instancia política abierta cree tantos interrogantes. Porque hay que esperar que tanto el gobernador Ripoll como los que puedan sucederlo, elijan la opción que siguió el compañero Irrazábal: por el pueblo, por la Reconstrucción, por la Patria. Contra la explotación y la dependencia.

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