• 7 AÑOS PARADOS
  • Ahora resulta que a los de la CGT se les dio por movilizar. Durante siete años de dictadura hicieron lo contrario. Y no sólo desmovilizaron a los trabajadores, sino que se dedicaron a negociar permanentemente con los sucesivos gobiernos de la “Revolución Argentina”. Así entregaron paros como cuando corrieron a la quinta presidencial de Olivos a recibir la orden de Onganía de levantar el paro del 1º y dos de octubre de 1969; estuvieron fuera del cordobazo y ajenos a todas las explosiones populares contra la brutal represión que soportamos todos en estos últimos años. Su parálisis los fue alejando cada vez más de los trabajadores que buscaron otras formas de expresión y lucha. Los sindicalistas, rápidos en negociar, clavaron el pico a la hora de pelear.
    Pero han salido de sus burocráticos despachos y ahora les agarró la fiebre de la movilización. Se han largado a imprimir millonaria propaganda, estandartes, bandeletas y brazaletes. Un impulso que no se notó cuando vino el General en noviembre del año pasado. Ese día no imprimieron nada. A lo sumo, un par de días antes se animaron a hacer pegar, por compañías especializadas, unos miles de carteles. Gomo para cumplir. Después fueron a Ezeiza —no del lado nuestro sino detrás del cordón policial— y su máximo aporte al retorno fue tenerle el paraguas al General. Mientras, nosotros apoyábamos a Perón con el barro hasta las rodillas enfrentados a tanques y fusiles.
    Para la campaña electoral estuvieron ausentes en forma evidente. No movilizaron, no hicieron propaganda más allá de algunos carteles como para salir del paso y cumplir. Cuando por fin llegó el General el 20 de junio, prometieron a Osinde cubrir la zona del palco con 500 mil obreros. ¿De adonde? en la “Ruta del Sol”, una quinta donde pensaban concentrar las columnas, se encontraron nada más que los matones de siempre y algunos compañeros despistados que aprovecharon los micros de la burocracia. Antes, el 25 de mayo, su presencia en la movilización de Plaza de Mayo, estuvieron presentes sólo con los car-telones que muy prolijos y ayudados por las grúas municipales habían colocado en los altos de los edificios que rodean la Plaza. Aquellas multitudes encuadradas por los carteles de cada gremio que llenaba y repletaba la Plaza los diecisiete de octubre cuando estaba el General en el gobierno, no se repitieron ese día. Una juventud que ha buscado organización y expresión fuera de los sindicatos entregados durante 18 años a negociar, cubrió esa ausencia. No de los trabajadores, que estuvieron allí encuadrados por la JP y la JTP sino de los dirigentes sin base.
    El 17 de noviembre se dedicaron a los paraguas y a conseguir tarjetas para ser uno de los trescientos que esperaban a Perón en la pista. No estuvieron en la campaña electoral; el 20 de junio les fracasó lo que le habían prometido a Osinde y sólo pudieron mandarle unos trescientos matones que luego colaboraron en la represión y asesinato. El 25 de mayo sólo pusieron los carteles. ¿Qué les ha dado ahora por movilizar? El 13 de julio trataron de llevar gente a Gaspar Campos para apoyar el golpe de estado y seis micros a medio llenar dieron vueltas a la manzana para impresionar. Luego se fueron sin pena ni gloria.
    Lo que ocurre es que van perdiendo terreno. La Juventud se ha propuesto no sólo organizarse como estructura, sino recuperar para Perón y el Movimiento las estructuras de expresión de los trabajadores. La Juventud Trabajadora Perónista, a seis meses de su creación tiene una base de sustentación en los gremios que empieza a hacer peligrar el sillón de los burócratas y, como ha quedado demostrado en los últimos actos, su capacidad de movilización supera ya en mucho a los burócratas. Comienza a llevar adelante conflictos por sí sola y los gana como en el caso de los colectiveros últimamente; se presenta a elecciones y gana también como ocurrió esta semana en ATE de Córdoba. No se trata de hacer una nueva CGT alternativa de la actual, sino recuperar la que está para Perón y los trabajadores. Todo esto ha preocupado a los dirigentes encastillados en Azopardo. Entonces inventaron el desfile en la CGT para saludar a Perón.

  • LOS GENIOS DEL DESFILE
  • Se han preparado un acto a su medida. Para eso se eligió un lugar donde pudieran tener los matones a mano y donde la gente tuviera que pasar de a poco. Así dicen que sólo se podrá parar en columnas de a cincuenta compañeros por la cuadra de la CGT. Algo ridículo, porque si por un lado piensa llevar un millón de compañeros, en cálculos exactos se tardará nueve días en desfilar. El miedo a perder los lleva al ridículo.
    Otro aspecto del asunto es elegir un día laborable con paralización de tareas. Se trata de que teniendo a los trabajadores en las fábricas, piensan poner los camiones de culata a la salida y llevarlos como ganado. Porque saben que si se movilizan desde los barrios el encuadre es otro y que ellos no los controlan.
    Esto de la paralización de tareas es un insulto a Perón, porque los trabajadores van a donde esté su conductor desde cualquier lado y a cualquier hora. El número hubiera sido el mismo si se movilizara en día feriado, pero en horas de trabajo la cosa se les facilita a los burócratas. Como si Perón no movilizara en día feriado. No existe otra razón más que el intento de dirigir como ganado a los trabajadores la elección del día.
    También resulta que no se podrán cantar otras consignas que las que ellos dicten. Y también resulta que se hará una concentración previa para organizar a la columna. Y de dónde van a sacar tantos matones para el trabajo…

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