Ultimo discurso del General Perón en la CGT

COMPAÑEROS: Hace breves días presenté al país el Plan Trienal que se pondrá en ejecución a partir del 1° de enero, y que no es sino la continuidad de lo que ya venimos realizando desde el 25 de mayo.
Hoy quiero presentar este mismo plan, pero con referencia a los trabajadores argentinos. La otra exposición se refirió, en general, a todo el país; pero hoy quiero particularizarla hacia las organizaciones sindicales de los compañeros trabajadores.

  • UNA LARGA EXPERIENCIA
  • En materia de planes tengo ya una larga experiencia, porque en 1947 y 1948 nosotros realizamos un plan quinquenal, que continuó después de 1951 con otro plan quinquenal. Las grandes realizaciones que todavia se observan en todas las latitudes del país obedecieron a esa planificación. La concreción de las grandes obras no puede ser producto de una improvinción.
    En el primer plan quinquenal construimos once grandes diques, además de un sinnúmero de obras, entre ellas ocho mil escuelas, más de medio millón de viviendas, aeropuertos y puertos; en fin, todo el basamento y la infraestructura indispensable para el lanzamiento del país y su despegue tecnológico.
    Todo lo que hay de industria lo comenzamos nosotros en 1947. En ese entonces la industria argentina era insignificante; fue preciso estructurar un plan de desarrollo, que se continuó en el segundo plan.

  • NI LOS ALFILERES
  • Como ya he repetido otras veces, recibimos un país donde ni los alfileres que empleaban nuestras modistas se hacían en el país y lo dejamos, en 1955, con toda la industria mediana en marcha y gran progreso, y con la industria pesada en gran parte comenzada: vapores, máquinas, ferrocarriles diesel eléctricos, camiones, automóviles, tractores; en fin, una industria floreciente y en marcha.
    Eso fue precisamente producto de nuestros planes. Sé bien que sin una buena planificación estas cosas suelen matizarse con cierta desaprensión en la observancia de la prioridad y rompiendo muchas veces el equilibrio económico-social, sin el cual ninguna comunidad puede ir racionalmente adelante.
    También fue posible gracias a esos planes, con una infraestructura indispensable para el desarrollo en todos los aspectos de la industria, la tonificación del comercio en gran escala y el aumento de la producción indispensable para mantener la transformación, que es la industria y la distribución, o sea el comercio.

  • EN LA BIBLIOTECA, LOS PLANES VALEN POCO
  • En lo tecnológico hicimos también un avance bastante regular. Hoy retomamos la marcha interrumpida en 1955, porque en estos 18 años se ha hecho muy poco, sobre todo por falta de continuidad en el esfuerzo. Se han elaborado muchos planes, algunos muy buenos, pero han quedado en los escritorios y en las bibliotecas, y allí los planes valen poco.
    Como he dicho muchas veces, la obra de arte no está en concebir, sino en realizar; por eso nuestro apotegma, desde el comienzo, fue «Mejor que decir es hacer y mejor que prometer es realizar.
    El Plan Trienal es la continuidad de esos mismos esfuerzos y es sumamente racional para no romper el equilibrio económico-social. La ruptura de este equilibrio es perjudicial a todos y especialmente al país. Hay que cuidar ese equilibrio.

  • LA GALLINA DE LOS HUEVOS DE ORO
  • Cuando nosotros recibimos el país en 1946 nuestros pobres peones ganaban una insignificancia; algunos cobraban un sueldo de diez pesos por mes. Los trabajadores tenían todos sueldos de hambre. Fue desde Trabajo y Previsión desde donde lanzamos los primeros estatutos, que fueron muy discutidos y muy protestados en algunos sectores del capitalismo argentino. Sin embargo, el tiempo los ha autenticado y les ha dado poder de existencia permanente en el país.
    Todo eso representó la reivindicación inicial de la clase trabajadora. Mediante organismos montados también en Trabajo y Previsión —como el Instituto de las Remuneraciones, en primer término— pudo establecerse un equilibrio económico social que permitió ir aumentando el standard de vida y el poder adquisitivo de la masa popular, que es lo que podríamos llamar «la gallina de los huevos de oro», porque es precisamente ese enorme consumo el que mantiene el ciclo económico en equilibrio y permite pasar de una economía de miseria a una de abundancia, sin quebrar ni romper, en lo posible, ese equilibrio indispensable. Y esto es simple: el círculo económico está formado por la producción, la industria, el comercio y el consumo. Este es también un factor de riqueza en el país.
    Gracias a las medidas de gobierno, pudimos llegar a la plena ocupación. Teníamos entonces 800.000 desocupados que, a los tres meses del lanzamiento del primer plan quinquenal, ya se habían convertido en plena ocupación. Todo el que quería trabajar, podía hacerlo. Con el aumento de la producción, especialmente en la industria, la demanda de mano de
    obra es extraordinaria.
    Nosotros mantuvimos la medida sin otra preocupación que ocupar a toda la mano de obra libre que existia en el país. Eso saturó inmediatamente la demanda de mano de obra, que pasó a ser mucho mayor que la oferta, y los salarios comenzaron naturalmente a subir.

  • NO SON LOS RICOS LOS QUE CONSUMEN
  • Eso fue lo que, imperceptiblemente, y con toda racionalidad, fue elevando los salarios sin que fuera necesario imponer nada. Eran las circunstancias y el equilibrio lo que iba imponiendo el aumento de salarios; esto a su vez produjo un incremento en el poder adquisitivo de la masa popular, que es el gran consumidor. No son los ricos los que producen el gran consumo: es el pueblo, es la masa popular la que, sumando sus pequeños consumos —al lado de lo que derrochan los demás—. forman la gran masa de consumo.
    Para corroborar esto que les estoy diciendo les voy a proporcionar un dato estadístico para que se den cuenta de cómo se incrementó el consumo: en 1948 se consumieron un millón de vacas más que en 1947. Lo mismo ocurrió con las demás necesidades y servicios. Todo aumentó. Esa masa popular, al aumentar el consumo, tonificó al comercio, que en realidad es el que hace circular las exigencias del consumo. Esto a su vez demandó aún más a la industria, que es la transformación y la tonificó, y ésta pidió materia prima a la producción. Ese ciclo económico se triplicó y se cuadriplicó en poco tiempo. Así pasamos de una economía de miseria que recibimos en 1946, a otra de abundancia, que ya era significativa dos años después.
    Este problema, señores, no es muy distinto al que estamos viviendo. También nosotros en el año 1946 pedimos templanza en todos los aspectos, hasta que se pudiera establecer un equilibrio y que no sucedieran fenómenos sociales o políticos que rompieran ese equilibrio.
    Nosotros, por primera vez en la historia de la economía popular, creamos el precedente de congelar precios y después, a través de un acuerdo, congelamos salarios. Yo recuerdo que en una reunión que realizamos en 1953, de la que participaban todos los secretarios generales de los gremios, en el Salón Blanco de la Casa Rosada, tratamos precios y salarios. Todos, unánimemente, me expresaron que no querían más salarios, sino que no aumentaran los precios.

  • LOS AUMENTOS DE LA DICTADURA
  • La política que se había seguido hasta el 25 de mayo era congelar salarios, aunque los precios aumentaron en un año un 80 por ciento. Aquí, la dictadura militar en I
    el año 1972 concedió un aumento del 20 por ciento en los salarios, pero el costo de la vida aumentó el 80 por ciento dos meses después. ¿De qué vale así ese aumento en los salarios? Eso ocurría porque faltaba un instrumento que pudiese regular esa situación racionalmente, como era nuestro antiguo Instituto de las Remuneraciones, y como lo es hoy el Ministerio de Economía, que tiene esos organismos integrados con representantes obreros, patronales y del Estado.
    Nuestra política de entonces fue la misma que estamos siguiendo hoy: establecer una «línea de la vida», donde, estudiados los costos y los salarios, se determina que ninguna familia obrera puede estar sumergida bajo de esa linea de la vida, que representa lo indispensable para vivir, por modesto y humilde que sea ese hogar. Sobre esa línea, todos los sueldos y salarios se escalonan de acuerdo a la capacidad, a las condiciones y el esfuerzo que cada uno realiza. El Estado solamente asegura que nadie está sumergido. Lo demás es cuestión de los hombres y de la concurrencia que se dé en la capacidad, la decisión y la inteligencia de cada uno, que gana su salario en la medida de su capacidad.

  • NINGUNA FAMILIA SIN CUBRIR NECESIDADES INDISPENSABLES
  • Esa fue la doctrina que nosotros implantamos en 1946. Hoy estamos en lo mismo. Lo que nosotros vigilamos y seguimos atentamente es la necesidad de ir levantando a los sectores sumergidos, de los que había muchos el 25 de mayo. A todos esos sectores los estamos llevando por arriba de la línea de la vida. Es decir, que no haya familia que no pueda cubrir las necesidades indispensables para la vida. Lo demás es cuestión de desenvolvimiento natural de la comunidad. En este sentido ya hemos realizado mucho. El índice ya lo he expresado varias veces. Nosotros consideramos que la distribución de los beneficios ha de ser justa: se divide por mitades. Es decir, no como se acostumbra a decir que tenemos 1350 dólares «per cápita». Ese es un cuento chino, porque hay algunos que tienen 5000 y otros que no tienen nada. No es la proporción real, que nosotros vigilamos y queremos.
    Nosotros apreciamos que en el beneficio total, el patrón o la empresa tienen derecho a la mitad, porque ellos pagan la mano de obra, las materias primas, deben cubrir los gastos de administración y, además, tienen que obtener una ganancia. Eso se cubre perfectamente bien con el 50 por ciento de lo que se produce. El otro 50 por ciento le corresponde a los trabajadores. Este no es un índice simple de alcanzar, porque es motivo de una lucha permanente.

  • ¿LOS PATRONES NO QUIEREN GANAR MAS?
  • Siempre cuento el caso del día en que reuní a los industriales en la Casa de Gobierno, en el año 1949 o 1950. Estuvimos discutiendo este mismo problema, porque siempre es el fundamental. Recuerdo que un señor, poniéndose de pie, me dijo: Señor, lo que pasa es que los obreros quieren ganar cada día más. Entonces yo le pregunté: ¿Y usted no? Yo les relato esto porque entiendo que esa lucha debe ser regulada a través de un perfecto equilibrio donde se compulsen las posibilidades y no las aspiraciones, porque cada uno quiere ganar más. Eso es justo y lógico, pero hay un limite en las ganancias fijado por un sinnúmero de circunstancias que hay que apreciar y que es preciso establecer.
    Por eso les digo que nosotros el 25 de mayo recibimos, en esa distribución de beneficios, un índice que marcaba el 33 por ciento para los obreros y el 67 por ciento para las empresas. Es decir, el equilibrio que nosotros dejamos en 1955: el 47,7 por ciento para los trabajadores y el 52,3 para los patrones. Esa escala ascendente la íbamos llevando hasta llegar al 50 y 50. Ese porcentaje bajó en los 18 años posterios a 1955 hasta el 33 por ciento. Ese 33 por ciento es lo que me preocupa en este momento. Debemos irlo tonificando cada vez más: para el 31 de diciembre nosotros tendremos establecida la proporción de un 42.5 por ciento para el trabajo y el resto para las empresas

  • 50 Y 50
  • Antes del año 1977 hemos de llegar probablemente al apetecido 50 y 50. Digo esto, compañeros, porque sé que hay inquietudes sobre aumento de salarios. Nosotros estamos haciendo un equilibrio tremendo para que no suban los precios. En estos seis meses la inflación ha sido cero, no ha habido inflación. En cambio la moneda se ha valorizado en un 40 por ciento. El peso ley, que nosotros recibimos a razón de 15 pesos por dolar, hoy está a 9,85 o 9.90; es decir, ha subido un 40 por ciento.
    Hoy mismo se han tomado algunas medidas que representan una verdadera revaluación del peso, al subsidiar las importaciones insumos importantes a fin de que eso no gravite sobre los precios y que éstos no sean culpables de romper el equilibrio económico social que estamos llevando adelante. En ese equilibrio social, cada dia hemos de ir progresando en una más justa distribución de los beneficios, hasta alcanzar lo que consideramos indispensable: 50 por ciento.

  • SI AUMENTAN LOS PRECIOS, TAMBIÉN LO HARÁN LOS SALARIOS
  • Además, yo lo he garantizado con mi palabra y lo hemos de cumplir. Si por cualquier circunstancia hubieran de aumentarse en cualquier parte o de cualquier forma los precios que están congelados, inmediata y conjuntamente se van a aumentar los salarios.
    En consecuencia, los trabajadores argentinos pueden estar perfectamente tranquilos. No va a haber aumentos, pero si un aumento progresivo que al final es lo mismo. Vamos a ir actuando a medida que las posibilidades nos lo permitan, sin romper el equilibrio, porque la riqueza de un país puede ser poderosa, pero es sumamente frágil: y si el equilibrio social se rompe, esa riqueza puede derrumbarse en un dia.
    En este momento estamos viendo que en el mundo hay países trabajando con sus industrias dos días por semana porque les falta petróleo: y eso puede producirse por cualquier otro factor. Hay países donde existe verdaderamente hambre porque no pueden trabajar, aunque quieran hacerlo, ya que son pueblos trabajadores. Japón ha tenido unos días terribles: allí hay una gran masa humana de trabajadores, pero están sin la materia prima y el combustible para mover esa maquinaria y, por lo tanto, eso se transforma en hambre. Este mismo fenómeno se está produciendo en muchos otros países, incluso en el continente europeo.

  • HAY ALGUNOS QUE QUIEREN HACERSE RICOS YA
  • Nosotros afortunadamente tenemos recursos para no temer a esa clase de fenómenos. Hemos de seguir nuestros planes con la absoluta seguridad de que no nos haremos ricos en una semana, pero sí en poco tiempo más, aunque hay algunos inquietos que dicen que hay que hacerse ricos ya. Para esto, como dice el tango, «para juntar chirolas, hay que laburar».
    Es evidente que nosotros debemos pensar que cuando le afeitan las barbas al vecino, es conveniente poner las propias en remoto.
    Estos fenómenos que vienen produciéndose pueden llegar un dia a nuestro país y. por lo tanto, tenemos que ir previendo eso. Es decir, debemos ser un poco más cautos en la utilización sin medida de nuestros combustibles. Nosotros producimos la casi totalidad de combustibles que necesitamos, pero no sigamos expandiendo su consumo, porque puede llegar un dia que también nos falten. Por eso hay que ir guardando para tener en el momento oportuno.
    Debemos ir evolucionando en las fuentes de energía y encaminarnos a la energía hidroeléctrica; es decir, construir las grandes represas, que nos van a dar muchos millones de kilovatios, aprovechando una riqueza que no utiliza más que agua, que tenemos mucha.
    También debemos pensar en las usinas termonucleares, porque poseemos grandes depósitos de uranio, y podemos ir cambiando poco a poco toda esa energía termoeléctrica, que consume petróleo, y pasar a la termonuclear. Este último sistema tiene un costo mayor en la instalación, pero es mucho más económico después en el funcionamiento. Es decir, como dicen los vascos, «hay que prever, porque quien no tiene buena cabeza para prever debe tener después buenas espaldas para aguantar».

  • LOS APAGONES
  • Nosotros estamos viendo que probablemente un poco de imprevisión nos llevó a una circunstancia peligrosa en la energía eléctrica. Algunas fallas que pudieron haberse previsto con mucha anticipación, están produciendo en este momento problemas, como ser «apagones», especialmente en la Capital Federal y Gran Buenos Aires. Todo eso es necesario preverlo, como así también acumular la
    energía indispensable para casos como los que han ocurrido. No podemos tener lo justo, porque cualquier accidente nos puede dejar a oscuras y paralizar sectores de la industria que utilizan esa energía eléctrica.
    Todo este proceso, está contemplado en nuestro Plan. Nosotros hemos de aumentar por lo menos en un 50 por ciento la energía eléctrica existente. De esa manera proveeremos lo que está mal abastecido y a la vez tendremos un poco de reserva.
    Si economizamos petróleo podremos dedicar parte de éste a otras actividades mucho más útiles que tiene hoy la petroquímica. Hoy. los plásticos han reemplazado en gran Darte a los demás materiales, y todo eso sale de la petroquímica. Es decir, ya debemos ir pensando que el petróleo lo tenemos que emplear en esa industria más que quemarlo para producir energía, reemplazando al petróleo con otras fuentes de energía, como la que ya estamos en plena tarea de realización. Hay grandes represas que van a producir de 6 a 9 millones de kilovatios, y además, estamos por inaugurar una usina termonuclear, y tenemos proyectado hacer inmediatamente otras cuatro. Así economizaremos combustible.

  • NO DERROCHAREMOS ENERGÍA
  • Por otra parte, pediremos al pueblo argentino que cuide el petróleo; que vea lo que le está pasando a los demás. Cuidémonos de qastar energia por ahora: no tendamos las luces inútilmente prendidas como ustedes han visto que sucede. No se puede derrochar, eso es demasiado valioso Todos tenemos la obligación de apagar la lamparita que está encendida y que no se utiliza para nada, lo mismo que los aparatos eléctricos.
    Es decir: economicemos un poco para después no quedarnos a oscuras, como puede ocurrimos.
    Todo este proceso, compañeros, está contemplado en el Plan Trienal que hemos presentado y que está ya en plena ejecución. No solamente es así, sino que yo personalmente lo sigo todos los días. El ministerio de Economía me pasa un parte diario, con una síntesis de todas las realizaciones que se concretan.

  • LOS HOMBRES SON BUENOS, PERO SI SE LOS VIGILA SON MEJORES
  • Tengo en mis manos el de hoy y se los voy a leer suscintamente, para que se den cuenta cómo se lleva el control de estas cosas. Tenemos magníficos realizadores, hombres serios y activos, pero hay un viejo lema justicialista que dice: «los hombres son buenos, pero si se los vigila, son mejores».
    Este es el memorándum informativo número 50, que corresponde al día 25 de diciembre de 1973. Dice así: «Problemas y decisiones en el área económica. 1. Reunión de los equipos económicos y sociales: Se reunieron en la fecha el equipo económico y económico-social, bajo la presidencia de su titular y la presidencia del señor ministro de Relaciones Exteriores y Culto. Los puntos tratados fueron los siguientes: apagones del 23 de diciembre. Los cortes de energía producidos en el Gran Buenos Aires y Litoral el 23 del corriente se debieron a la ruptura automática de la línea de interconexión que viene desde el
    Chocón. La causa de estos cortes fue la ionización en el tendido originado por el incendio en los campos de la provincia de La Pampa. Se prevé mantener el sistema del Gran Buenos Aires y Litoral, en funcionamiento, pero sin interconexión, para evitar la repetición de hechos como los ocurridos el domingo. Yo sé que además de esto hay otras fallitas que aquí no están. (Aplausos). Pero sé también que se han subsanado rápidamente.
    Es decir, esto es lo que yo llamo el parte diario de Economía, y que lo hago también con los demás ministerios. De manera que yo voy siguiendo paulatinamente todo el proceso de la aplicación del Plan Trienal en todos los aspectos en que éste actúa.

  • EL QUE MAS VIGILA, SOY YO
  • Bien compañeros: no quiero abundar más en esta cuestión. Lo único que quería decirle es que los trabajadores pueden estar completamente tranquilos. He empeñado mi palabra y acostumbro siempre a cumplirla: de modo que, más que nadie, el que vigila soy yo.
    Siempre que los dirigentes conversan conmigo —y esto ocurre muy a menudo con el secretario general de la C.G.T., con el que hablamos todos los días— ellos traen sus inquietudes, que son muy justas, naturales y lógicas: pero, yo les puedo informar exhaustivamente, porque vivo perfectamente la situación del país, en todos sus aspectos.

  • REPECHAR LA CUESTA
  • Nosotros tenemos todavía que repechar la cuesta que nos fasta de estos 18 años que hemos venido empujando: todavía nos queda
    una cuesta que subir.
    Vencida esa cuesta y llegado el punto óptimo de nuestras posibilidades, yo les aseguro que la justicia social se va a cumplir porque sigo sosteniendo que la riqueza no tiene otra finalidad que la justicia social. Si la riqueza no sirve para ayudar al pueblo y para que la justicia social se cumpla en todos sus aspectos, entonces, ¿para qué diablos sirve la riqueza?
    Todos nuestros programas hasta ahora se han venido cumpliendo sin ningún inconveniente; antes bien, facilitados por este país tan extraordinariamente rico y por este pueblo tan extraordinariamente bueno.

  • NUESTRO PUEBLO ES LA MAYOR RIQUEZA
  • Nosotros tenemos en nuestra tierra una riqueza tremenda, y en nuestro pueblo, otra tremenda riqueza.
    Mientras podemos conjugar esos dos factores tan positivos, no tenemos nada que temer. El país marcha y les aseguro que, algunas veces, con gran sorpresa de mi parte, se alcanzan los objetivos, y se entreven tan magníficas posibilidades que yo me digo: «Dios está con nosotros».
    Para terminar compañeros, quiero hacerles llegar, junto con mi saludo más afectuoso, mis mejores deseos de felicidad para este fin de año y para el que se inicia. Que cada una de las familias de nuestro pueblo tenga confianza y fe en que no vamos a defraudarlos y que cada uno en la medida de sus posibilidades, trate de pasar unas amables y alegres fiestas, porque tenemos razón para ello.

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