Gelbard, los 200 empresarios y el viaje a Cuba. Hay que marcar algunas cosas del viaje a Cuba del Ministro de Economía con toda claridad: el bloqueo ya había dejado de existir. Nosotros vimos la oportunidad y nos mandamos a hacer buenos negocios. Y por más antiimperialista que parezca, si la política interna no es coherente con este tipo de medidas internacionales, todo se convierte en simple publicidad. Porque la real política antiimperialista, empieza por casa. Y en casa, las cosas no andan muy bien que digamos en ese sentido ¿no?

EL barbado Fidel Castro al lado del botón Navarro, la pabla rebelde de Marti al mismo nivel de la patria burocrática de Otero y de Miguel, los combatientes árabes Junto al brujo de la bola de cristal. Tal seria la exótica composición si mezcláramos mecánicamente y sin profundizar mucho, los hechos de nuestra política exterior con los de nuestra política interior. Porque mucha gente cuando asiste a los ataques a la “juventud maravillosa” y el encumbramiento de los traidores, dirige la mirada hacia afuera y se dice: no todo andará tan mal, si en lo exterior mantenemos una política independiente. Sobre todo que la prensa, radio y televisión transmiten al unisono campañas publicitarias orientadas a crear corrientes de opinión que fortalezcan el proyecto burocrático. Y en ese contexto las misiones a Libia y Cuba han concitado especial atención.

  • DOS MINISTROS EN MISIÓN
  • El coronel Gadaffi, presidente de Libia, se supo ganar, en base a explosivas declaraciones, un publicitado prestigio de tercermundista, de hombre no enrolado en ninguna de las dos grandes potencias, de consecuente revolucionario árabe.
    Aparte de otras cuestiones de negocios, ese prestigio es el que se pensó utilizar al programar el viaje del ministro de Bienestar, pero con tan mala suerte para él que justamente en esos momentos se definían más claramente algunas posiciones de Gadaffi y se conocían mejor otras, anotándose que no son tan tercermundistas ni mucho menos tan revolucionarias como se creía.
    Hoy ya se conocen los resultados del viaje que no sólo no sirvió para otorgar un manto tercermundista al brujo viajero, sino que en lo específicamente económico-financiero son pésimos. La anunciada invasión de “dólares petroleros” está corriendo la misma suerte que los famosos capitales europeos que iban a venir gozosos a impulsar una “Argentina Potencia” y el petróleo comprado en Libia ahora se sabe que lo fue a un precio superior al del mercado mundial y que su calidad deja mucho que desear. Y ¡vaya vergüenza! todo esto se viene a saber por denuncia del gorila gobierno uruguayo, insospechado de “comunista”, quien no aceptó la cuota que tan generosamente don López le habla conseguido. El vuelo en política exterior de López Rega no alcanza a trasponer el Rio de la Plata, en cuyas orillas apenas alcanzó a chapotear entre el barro.

  • MISION EN CUBA
  • Más positiva parece haber sido la misión de Gelbard, con el viaje de 200 empresarios y empresarios-conexos, como Adelino Romero. Positiva no sólo por el éxito comercial, sino porque efectivamente marca el fin del bloqueo impuesto por el imperialismo yanqui contra Cuba y porque esa gestión permitió afirmar conceptos de soberanía acerca de las empresas yanquis radicadas en la Argentina.
    Claro está que este “audaz” paso comercial no se da en la peor época del bloqueo, sino cuando éste ya esta muerto de muerte natural. Lo audaz consiste, en todo caso, en ser los primeros en pasar por la puerta, al lado del cadáver que no ha sido aún retirado pese a que sus pestilencias inundan el ambiente.
    En ese bloqueo el imperialismo yanqui se jugó a fondo, dedicando especiales esfuerzos a que se cumpliera en todo el mundo y su fin obedece tanto a la firmeza con que el pueblo de Cuba lo enfrentó; soportando estrecheces y penurias con gran heroísmo, como a sutiles razones de geopolítica mundial.
    Así, entonces, la misión Gelbard no rompió el bloqueo, sino que constató que ese bloqueo ya estaba liquidado y con gran agilidad tomó la delantera en los negocios, produciendo al mismo tiempo un hecho del que el ministro de Economía es el gran beneficiario, políticamente hablando.

  • EL VUELCO HACIA ADENTRO
  • De todos modos, en un continente donde el Brasil convertido en potencia subimperialista se esfuerza en aplicar a conciencia los criterios más reaccionarios del Pentágono, los pasos dados por la Argentina, aún en su timidez y escasa proyección, constituyen una expresión de soberanía Se da así una dará contradicción entre la situación interna y el mantenimiento de posiciones de independencia en lo extemo, que se vuelcan hacia adentro en base a la susodicha campaña publicitaria, pretendiendo convencer al pueblo argentino que el programa que votó el 11 de marzo se mantiene y que Margaride y Cía. son sólo un accidente en el camino.
    La soberanía no comienza ni termina en una feliz transacción comercial ni en el aprovechamiento de resquicios de la geopolítica mundial. En un país dependiente como el nuestro una política exterior independiente no puede ser otra cosa que una política antiimperialista. Y allí es donde lo in
    temo y lo externo se conjugan, se complementan o se anulan.

  • ARGENTINA ANTIIMPERIALISTA
  • Desde el punto en que se encuentran las relaciones internacionales argentinas, caben dos posibles caminos de evolución. O abjuramos de lo ya dicho, agachamos la cerviz, les ponemos bisagras a las rodillas y admitimos un destino de subyugación hacia los yanquis, Brasil de por medio, o damos nuevos pasos adelante y entonces produciremos un enfrentamiento con los yanquis y, por supuesto, con los gorilas brasileños.
    Para emprender el primer camino, bastará con ser consecuentes con ciertos hechos de la política interna y darle a los enunciados exteriores un mero carácter publicitario, sin fortalecer los lazos con Cuba, Perú y Panamá y sin enfrentar decididamente los planes expansionistas de Brasil, que son los del imperialismo yanqui.
    El segundo camino, o sea dar nuevos pasos adelante, implica necesariamente que lo interno y lo extemo marchen armónicamente.
    Habrá que apoyar de hecho al Perú revolucionario, contra el cual ya está complotando activamente la CIA, Panamá no deberá ser dejado solo cuando comienzan las negociaciones realmente serias por el Canal y su zona, con Cuba deberán estrecharse lazos no sólo económicos, sino también culturales y políticos, comenzando por designar embajador argentino en La Habana e instalar la embajada. Y contra el cerco gorila instrumentado por Brasil, habrá que oponer una audaz política latinoamericanista que, para no ser un remedo de la “comunidad americana” de Kissinger, deberá tener un contenido claramente antiimperialista.
    Si esto, nada más que esto, se hace, comenzarán a sentirse afectados los intereses imperialistas de adentro y de afuera y el complot reaccionario ya no será una acción contra el ala revolucionaria del peronismo, contra los leales que son fieles al mandato popular, sino que el gobierno mismo comenzará a ser jaqueado. Y es entonces cuando se verá claramente que sin respaldo popular no hay política antiimperialista posible.
    Si en lo interno el Pacto Social se administra contra los trabajadores, si la organización popular es desalentada y combatida, si el poder se asienta en las bayonetas y no en el pueblo organizado, no habrá frente interno capaz de derrotar al imperialismo y sus aliados. Habrá llegado, entonces, la hora de la verdad.

  • EL EJE DE PINOCHET
  • Asilado del mundo por su política brutalmente racista, Pinochet intenta una “apertura” aplicando lo único que malamente ha aprendido: la geopolítica de Golbery e Couto Da Silva, el estratega de la expansión brasileña.
    Al mismo tiempo que desde Santiago se insiste en la provocación contra el Perú, la Junta Militar chilena propuso la formación de un “eje anticomunista”, de una alianza de las naciones no comunistas (?) de América Latina, a su entender Bolivia, Chile, Paraguay, Uruguay y Brasil. Como se ve, el aludido eje es en realidad una alianza contra la Argentina.
    En anteriores ediciones de El DESCAMISADO hemos visto que la estrategia expansionista brasileña no es una improvisación, sino que viene de años atrás con una cuidadosa planificación. Sin embargo, la propuesta de Pinochet no encontró eco y fue desautorizado hasta por gorilas tan connotados como Banzar. Es que la diplomacia brasileña es de alto vuelo, en tanto la de Pinochet es apenas un exabrupto que al adelantarse en el tiempo puede ser contraproducente. De todos modos, la actitud del gorila trasandino ha dejado claro:
    1º) Que aspira a convertirse en el mas rastrero alcahuete de la política imperial;
    2°) Que a todos los países que no estén obsecuentemente arrodillados frente a los yanquis, los considera “comunistas”;
    3°) Que al gobierno argentino no le ha servido de nada el maltrato a los exiliados chilenos, la devolución de patriotas en la frontera y el viaje de Julio Broner a Chile, donde prometió apoyo económico al racismo.
    ¿Producirá esta propuesta de Pinochet una rectificación en la política argentina hacia Chile y los chilenos? ¿O se tratará de apaciguar a la bestia, cediendo ante sus presiones?

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