Margaride y Villar: sus nombres suenan para ocupar altos cargos en la policía

Al promediar la semana pasada, comenzaron a circular distintas versiones relacionadas con la posición del jefe de la Policía Federal, general Miguel Ángel Iñiguez. En fuentes vinculadas con el Departamento de Policía, se decía que Iñiguez presentaría su renuncia disgustado por la proyectada designación de un nuevo subjefe y un nuevo Superintendente de Seguridad Federal. Las mismas fuentes añadían que ya habrían presentado su renuncia el subjefe, comisario mayor Rodolfo José Vittani.
Los informantes dijeron, además, que el Poder Ejecutivo habría resuelto designar como subjefe de la Policía Federal al comisario mayor Alberto Villar, y como Superintendente de Seguridad Federal al comisario Luis Margaride. Se mencionó como posible reemplazante de Iñiguez al actual comandante de la Gendarmería Nacional, general de brigada Alberto Samuel Cáceres (fue, jefe de Coordinación Federal durante los gobiernos de José María Guido y Roberto Levingston, y jefe de la Policía Federal en el gobierno del gorila Lanusse).
La designación de Villar y Margaride, que en un primer momento se daba como segura, se encuadra dentro de la actual escalada represiva. Basta echar una ojeada al prontuario del comisario Villar para comprender por qué lo recomendó José López Rega. Villar fue el creador, durante el gobierno del dictador Onganía, de las brigadas antiguerrilleras de la Policía Federal, a las órdenes del general Mario Aníbal Fonseca. El matutino «Noticias» consignó en su edición del viernes 25 de enero, que «los federales comandados por Villar recorrieron todo el país con sus motocicletas y sus carros de asalto, en refuerzo de las policías provinciales frente a las manifestaciones populares que se sucedieron a partir del cordobazo.
«En 1971, Villar protagonizó un gravísimo incidente que estuvo a punto de costarle la carrera. Tropas a sus órdenes que habían sido enviadas para reprimir un paro obrero en Córdoba, apalearon y quemaron con cigarrillos a un ciudadano 3ordobés, al que ademas retuvieron sus documentos de identidad, porque pasó con su coche frente a las vallas que los federales habían levantado en la calle.
El agredido presentó la denuncia a la policía provincial de Córdoba y al juez federal de allí.
Villar, al mando de una docena de hombres, irrumpió en la comisaría cuarta de Córdoba, golpeó al comisario local y a su tropa, cortó cables telefónicos y destruyó muebles y documentos, en procura del sumario iniciado por el primer incidente.
Cuando los federales se replegaron, efectivos de la policía de Córdoba los persiguieron hasta su acantonamiento en una plaza de la ciudad, y sólo la intervención de tropas del Ejército, comandadas entonces por el general Alcides López Aufranc, lograron impedir una batalla a tiros.» Este hecho retrata de cuerpo entero al comisario Villar, un hombre acostumbrado a la represión considerada como estilo de vida…
De Margaride basta decir que es un fanático de «la moral», uno de esos severos funcionarios que apelan a la represión en nombre de Dios y la familia. Durante el gobierno de Onganía, el comisario se especializó en el allanamiento de hoteles alojamientos. Su objetivo: sorprender a parejas no casadas legalmente…

  • EL «COR» NO LOS QUIERE
  • La Central de Orientación Revolucionaria (COR), manifestó su rechazo a la posible designación como subjefe de la Policía Federal del comisario mayor (R) Alberto Villar, y como Superintendente de Seguridad Personal, del Comisario inspector (R), Luis Margaride.
    «Alertamos al pueblo trabajador —dice el COR—, ante los eventuales nombramientos en la Policía Federal Argentina de los comisarios Villar y Margaride». El comunicado del COR (cuyo fundador hace quince años fue el general Miguel Ángel Iñiguez) afirma que la personalidad y la carrera de esos policías, corresponden a «épocas felizmente ya superadas», y aclara que «es un deber ineludible alertar a todos los peronistas del historial de esos dos señores».
    Al cierre de esta edición, versiones dignas de crédito aseguraban que el teniente general Perón había respaldado la gestión del general Iñiguez. Se descartaba por la misma, la posibilidad de que el siniestro Villar fuese designado como subjefe. Sobre Margaride no se tenían noticias muy concretas. En algunas fuentes, se decía fue su nombramiento era cuestión de horas.

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