«Novedosa maniobra en todas las unidades del ejército brasileño, con la aplicación de moderno equipo bélico y aplicación de modernas tácticas militares». Con estas palabras define al «PLAN PONCHO VERDE» una circular reservada del Estado Mayor del ejército brasileño. Bajo el pretexto de la acción anticomunista, se continúa explicando en dicha circular: «La operación Poncho Verde no es una guerra de conquista, y no pretende una agresión militar contra ningún país, sino, simplemente, presentar «el país azul» (o sea en el no considerado por ellos comunista), eliminando en la frontera los focos de influencia de la doctrina marxista».
Hasta este punto todavía podría dudarse de los reales objetivos del plan. Pero la circular explícita más las intenciones de la jerarquía militar brasileña: «Los civiles del pais a ser ocupado deben recibir trato considerado, no los trate como enemigos, sino como amigos que deben ser reconquistados. No dañe la propiedad ni atente contra la imagen del ejército portándose en forma inconveniente». Partiendo ellos del supuesto de que habrá países a ser «ocupados», países fronterizos con el Brasil, instruyen a sus oficiales acerca de la conducta a mantener para ganarse como «amigos», seguros de que siempre encontrarán un Mitre y un Urquiza que los secunde en la sucia faena.

  • ¿ARGENTINA TAPADA POR EL PONCHO VERDE?
  • Paralelamente a la filtración de la noticia sobre esta circular «reservada», se fueron conociendo denuncias referentes a acciones fronterizas del Brasil. En Bolivia, es cosa sabida que en la provincia de Santa Cruz la instalación de ex suboficiales brasileños, apoyados por su gobierno, unido a una constante labor de penetración, ha logrado ya montar una fuerte corriente «separatista» orientada a separar esa provincia y anexarla al Brasil. Y si esos planes se han detenido por el momento, es porque a través del gobierno de Banzer el Brasil controla la totalidad de Bolivia. Más al norte, en la frontera con Venezuela la instalación de colonos es un hecho, comprobado y denunciado incluso por oficiales venezolanos.
    Paraguay, por su parte, vive soportando un asedio permanente del coloso, que ya controla sus fuentes principales de energía, carreteras y que no ha dejado de aplicar también la táctica de instalar «colonos» en tierras paraguayas. Más cerca nuestro, el Uruguay ha sufrido la acción desembozada del go rilismo brasileño que no vaciló, para las últimas elecciones, en apostar tropas en la frontera y realizar una clara acción intimidatoria.
    ¿Queda la Argentina al margen de todos estos planes? ¿Existe un plan de conjunto o son datos aislados?
    Estamos en condicione* de afirmar que existe un plan, rigurosamente discutido y más rigurosamente aún, aplicado, de dominación de la América del Sur y que la Argentina es uno de los territorios cuya ocupación se contempla. Ese plan, originado en USA, fue desarrollado y ampliado por el colonizado general Golbery Do Couto e Silva, eminencia gris del equipo de tecnócratas que dirigen el país vecino. Hace unos años escribió un libro «Geopolítica do Brasil», exhumado en Buenos Aires por E. Machicote en su excelente trabajo «Brasil, notas para un estudio geohistórico», del que extraemos las citas y mapas que ilustran esta nota.

  • GEOPOLÍTICA DEL GORILAJE
  • Golbery parte por ubicar en Brasil una zona que denomina «Plataforma central de maniobra o núcleo ecuménico». En el mapa N° 1, se señala como «Ala de Maniobra» (1). Dicha zona es la más industrializada y poblada de ese país. De ella dependen, sus alas oeste, sur, norte y de Amazonia, que aparecen claramente señaladas en el mismo mapa. Nadie, fuera del Brasil, tendría nada que objetarle a Golbery, si esa división no tuviera su prolongación hacia el exterior, pero si observamos detenidamente el mapa N° 2. que al igual que el anterior es una reproducción exacta del que fiqura en su libro «Geopolítica do Brasil», veremos nítidamente estampada una vocación imperial.
    Cada una de sus «alas» pasa a transformarse en un área, que se prolonqa hacía los países vecinos. Si el lector no observó detenidamente el mapa N°2, hágalo nuevamente ahora. Comprenderá entonces claramente la «acción cívica» desarrollada por el ejército brasileño en el Amazonas y todos sus planes de desarrollo en la región. Entenderá también como se produjo la «soldadura» en Bolivia y Paraguay y verá con indignación como en el «área platino patagónica» va la Arqentina aparece rodeada, pues los sueños imperiales del Brasil se encuentran bastante adelantados con la creciente colonización de Bolivia, Paraguay, Uruguay v Chile. Puede decirse sin temor a error que estamos frente a un arco técnicamente bien desarrollado.

  • LA ONDA COLONIZADORA
  • Después de señalar que la «plataforma central» del Brasil lo es en realidad de todo el Continente, del cual constituye la «reserva», Golberv marca las etapas de su geopolítica:
    1°) «Articular la base ecuménica de nuestra proyección continental, ligando el Nordeste y el Sur al núcleo central de nuestro país».
    2°) «Impulsar el avance para el nordeste de la onda colonizadora, a partir de la plataforma central, de modo de integrar la península centro-oeste en el todo ecuménico brasileño».
    3°) «Inundar de civilización la «Hílela Amazónica» a cubierto de los nudos fronterizos».
    A escasos dos años del golpe que derrocó al gobierno popular de Goulart y que marcó el comienzo oficial de la implementación de las teorías de Golbery, Pío Correira declaró: «el gobierno brasileño está adquiriendo un nuevo concepto de fronteras, es decir, que las fronteras deben ser un hecho económico y social… .decidimos comenzar por la frontera del extremo sur». Las acciones en dicha frontera (límite con Uruguay) fueron de tal magnitud y desvergüenza que los mismos oficiales uruguayos se vieron obligados a protestar. (Machicote, op. cit.).

  • LAS CARRETERAS DEL IMPERIO
  • En el mapa N° 3, se pueden apreciar las supercarreteras construidas por Brasil, siguiendo la geoestrategia da la expansión diseñada por Golbery. La carretera Sur, desde Río Grande penetra en el Uruguay, yendo directamente al corazón de Montevideo. Años atrás, trabajadores que laboraban en la construcción del tramo uruguayo, constataron un gran «derroche» de materiales en las obras y, celosos del patrimonio público, visitaron a unos diputados para formalizar la correspondiente denuncia. No podían imaginarse, decían, que sobrara tanto el cemento como para poner mucho más de lo que se utilizaba en cualquier otra ruta. Seguramente, argumentaban, hay algún «negociado» con los proveedores. Hechas las primeras averiguaciones se descubrió, con gran sorpresa y escándalo, que la construcción se ajustaba a lo requerido en los planos. De esta manera la ruta no sólo serviría para transportar mercaderías y turistas, sino que soportaría sin problemas el paso de divisiones blindadas, sirviendo a la vez de eficaz pista de aterrizaje. Una geopolítica con turistas y mercaderes, sin olvidar a los tanques y los aviones.
    La carretera San Pablo, Asunción, Camiri, permitió transportar al Sudeste boliviano los pertrechos y avituallamientos necesarios para el golpe del gorila Banzer. Esa carretera ha sido complementada con la construcción de una vía férrea que tiene como ponto de partida el puerto de Santos y como terminal a Santa Cruz de la Sierra en Bolivia, con su prolongación hasta el puerto chileno de Arica, en la confluencia de ese pais con Bolivia y Perú. Esta carretera y esta vía ferrea, resuelven el problema del transporte del mineral de hierro de El Mutún (chaco boliviano) hasta San Pablo, la gran ciudad industrial del Brasil.
    Desde el punto de vista militar, esa vía posibilita el rápido movimiento de tropas y elementos militares, pasando por sobre el norte de Argentina, rodeándola y llegando por el Oeste a Chile, en tanto que las rutas del Sur, además de permitir la ocupación de Uruguay en un plazo de 8 horas, podría colocar a las tropas brasileñas a las puertas mismas del litoral argentino.

  • LAS CUENCAS HIDROELÉCTRICAS
  • No feliz con el control total de la más importantes cuenca fluvial, la del Amazonas, los gorilas brasileños se dieron un plan bien meditado y puesto en marcha para controlar la cuenca del Plata, a partir del control del Paraná. Ese plan comenzó a desarrollarse hace varios años, con el silencio cómplice de los gobiernos de la dictadura militar.
    Pese a existir consenso mundial de que el aprovachamiento de ríos internacionales debe darse a partir de un acuerdo entre los países interesados, Brasil actuó sobre el Paraná sin consultar ni informar siquiera al principal afectado que es nuestro país. Así ha ocurrido con la usina hidroeléctrica de Ilha Solteira, en el complejo de Urubupunga y con las de Itaipú, en sociedad con el Paraguay. Una sociedad en la que el país guaraní recibirá una suma anual en cruzeiros, pues la totalidad de la energía eléctrica será consumida por Brasil. Nuestros grandes vecinos, su oligarquía asociada a USA, de permitirse unos años más la persistencia en sus
    planes geopolíticos, llegarán a controlar la mayor parte de la energía hidroeléctrica producida en América del Sur, segura llave de dominación de las economías zonales. Si a esto se le agregan sus planes de «acción cívica» en salud y educación, de acuerdo a la mejor escuela norteamericana, las estaciones radiales fronterizas que inundan de emisiones en idioma portugués a los países limítrofes y el adiestramiento ya señalado de la oficialidad brasileña para el cumplimiento de su «misión superior» de preservar el país «azul» del hipotético peligro «rojo», todo aparece como el cumplimiento planificado de las teorías de Golbery.

  • BRASIL CONTRA EL TERCER MUNDO
  • Con el desarrollo logrado por los yanquis en su política imperial y las resistencias despertadas en el Tercer Mundo, se vio florecer una nueva variante, más sutil, que ha dado en llamarse la de los «subimperialismos». Asi Brasil vendría a cumplir para los yanquis el papel de socio menor en esta empresa de mantener en el total dominio al continente americano.
    El canciller de Brasil Gibson Barbosa, parece haber asimilado las instrucciones, a estar a sus propias palabras: «Los activistas del tercer mundo, dice, tratan de perpetuar una división extraña e inaceptable entre los pueblos que hacen la historia y aquellos que la sufren. El Brasil no pertenece a ese grupo y tampoco acredita la existencia de un Tercer Mundo».
    En esta labor, Brasil no está solo. USA prove no sólo la inspiración para las teorías de Golbery, sino los créditos en dólares para sus proyectos expansionistas, tanto en lo económico, como en lo militar.
    Un estudio del Pentágono, dado a conocer en oportunidad de la visita a Brasil del general yanqui Graighton Abrams jefe de estado mayor y ex comandante en Viet-nam, «se analizó especialmente la posibilidad de que Brasil asuma mayor responsabilidad (!) en el continente latinoamericano en función de los últimos acontecimientos políticos. El análisis estableció que USA debe apoyar intensamente el desarrollo brasileño para lograr con rapidez el objetivo de convertir a Brasil en una gran potencia» (Machicote, op. cit.).
    Los gorilas brasileños no sólo reniegan del Tercer Mundo, en tanto esta posición indica oposición al imperialismo, sino que abiertamente complotan contra las países que luchan por su liberación. Así, colaboraron activamente en la conspiración contra el gobierno popular y nacionalista de Juan José Torres en Bolivia, contra el gobierno popular de Salvador Allende en Chile, contra el pueblo uruguayo cuyas libertades lograron arrasar. Ahora, sus puntos de mira son el Perú, donde se está desarrollando un proceso revolucionario de neto corte nacionalista y popular y ¿por qué no decirlo? también lo está la Argentina, cuyo proceso de liberación no es ni puede ser bien visto por Golbery y sus peludos discípulos.

  • AMIGOS Y ENEMIGOS
  • No obstante, tanto del lado de allá, como del lado de acá, las cosas no son monolíticas. Ni todos los brasileños son gorilas y Golberys, ni todos los argentinos somos patriotas y revolucionarios. Asi como en nuestro país hay decididos partidarios del Brasil (recordar, p. ej., el viaje y las declaraciones conexas de A. López Aufranc junto a sus «colegas» brasileños), también en el Brasil hay patriotas que no sólo están contra el gorilaje en lo interno, sino que además no comparten sus sueños imperiales.
    Que esas voces no se hagan oír fuerte en este momento, es porque los gorilas antes de poner en marcha su plan geopolitico se dedicaron a «limpiar la casa», previo derrocamiento del gobierno popular de Joao Goulart. Porque planes imperiales y gobierno popular son dos cosas que se contraponen, son dos cosas que se excluyen. En la política expansionista, necesitan una retaguardia silenciosa o, mejor dicho, una retaguardia que sólo repita «Brasil potencia» mientras en las favelas el pueblo se muere de hambre y en las mazmorras sufren los auténticos militantes del pueblo.
    Y no debemos equivocarnos. Nosotros no estamos contra el Brasil en su conjunto, sino contra los gorilas del Brasil. Con ellos, con loe Garrastazú, los Geisel y los Golbery no tendremos jamás manera de entendernos. Lo que ellos consideren bien, nosotros deberemos considerarlo mal. Lo que ellos aplaudan nosotros reprobaremos y lo que ellos maldigan nosotros bendeciremos.
    El «Brasil potencia» es la condensación de la política yanqui para esta parte del Continente. Es la expresión de su propio imperialismo, manifestado al nivel de los macacos.
    Asi como los gorilas y los traidores de este lado son los mejores aliados de los gorilas de allá, asi nuestros mejores aliados son el pueblo y los verdaderos patriotas brasileños. Bajo el torvo silencio oficial, tras las sensacionales campañas publicitarias de café, Pelé y la barganha, late un pueblo que sufrió una derrota, pero que no está derrotado, que surgirá nuevamente y entonces, a plenitud de voz, podrá decirnos: «Hermanos, marchemos juntos hacia la auténtica liberación latinoamericana».

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