En Córdoba los trabajadores del transporte, agremiados en UTA, enfrentan a los patrones, que pagan sueldos de hambre. El gobierno da una solución al conflicto pero los empresarios, agrupados en la FETAP, se niegan a dar el aumento prometido. El intendente Avalos defiende a los monopolistas del transporte y desata una escalada contra UTA, contra la autonomía provincial 7 contra el gobierno popular. Es el instrumento de quienes intentan quebrar la unidad popular, dar piedra libre a la expoliación de los monopolios y tomar por asalto la CGT. Tienen el apoyo de los burócratas porteños. Pero pierden. Pierden los falsos dirigentes, los gobernantes entreguístas y los patrones prepotentes. Córdoba, organizándose, se prepara para seguir derrotando a los enemigos del pueblo.

Hasta hace nueve años el servicio de transportes cordobés era estatal. Lo monopolizaba la empresa CATA, fundada por el primer gobierno peronista. Con la Fusiladora los interventores de la CATA iniciaron una de esas típicas maniobras de sabotaje que consiste en desprestigiar inexorablemente la gestión estatal para privatizar luego la empresa. Así se hizo, la CATA fue disuelta y las lineas se transformaron en empresas privadas. Por supuesto que el problema de los transportes, tras varios años de sabotaje, no fue solucionado. Por el contrario, se agudizó y se le sumó uno nuevo, la explotación a los conductores agrupados en la Unión Tranviarios Automotor. Pero la función de los monopolistas no es cumplir con sus obligaciones sino lucrar, de manera que los propietarios de varios vehículos, que siempre manejaron a su antojo la organización patronal FETAP, nunca dejaron de embolsar millones. Mientras la empresa Córdoba mantenía más de pesos 80.000.000 en el banco, sus trabajadores ganaban, al 24 de diciembre pasado, $ 144.000 mensuales.

  • EL PARO DE NOCHEBUENA
  • Una asamblea de delegados de la Unión Tranviarios Automotor decidió, el día 23 de diciembre, lanzar un paro de 10 a 24 para el día siguiente. El paro se cumplió efectivamente y logró su cometido. La FETAP aceptó en principio firmar un acta por el cual se concedía un aumento de $ 56.000 a los trabajadores. El gobierno provincial se comprometía, a su vez, a cubrir con subsidios o excenciones impositivas los aumentos en las empresas que, tras una investigación por parte de todos los sectores interesados, demostraran no poder absorber el aumento sin aumentar los boletos. La actitud del Ejecutivo cordobés fue la de favorecer tanto a los trabajadores de UTA como al público usuario.
    Al 30 de diciembre FETAP no daba señales de querer firmar el compromiso. UTA se declaró en estado de alerta. Es que Julio Broner, presidente de la CGE, habría hablado para entonces con Rodríguez Aramburu, un gorila abogado de FETAP que tiene intereses en cinco empresas de transportes, y le habría comunicado que en abril va a haber paritarias, que no se les ocurriera firmar nada, que liquidarán los sueldos hasta abril por $ 144.000 y que el gobierno se arreglara. Y FETAP decidió no firmar nada, desconocer sus compromisos frente a los trabajadores y frente al gobierno cordobés.

  • LOS TRABAJADORES RESPONDEN A FETAP
  • El 3 de enero una asamblea de UTA decidió decretar un nuevo paro, este para el 4 de enero de 10 a 24. A las 10 de la mañana del 4 los choferes abandonaron el trabajo. Algunos patrones intentaron seguir el recorrido y romper la huelga. En algunos puntos de la ciudad, como en la esquina de Cañada y Vélez Sársfield, los trabajadores se organizaron para incautar los vehículos que seguían funcionando. Fueron reprimidos con violencia por la Policía provincial.
    Durante toda la mañana del 4 el intendente Avalos, a quien en realidad correspondía la solución del conflicto planteado, paseó por la Casa de Gobierno sin decidir ni proponer nada, esperando que el gobierno provincial resolviera un problema que era de su responsabilidad.
    Ante el cariz que tomaban los acontecimientos, ante la mala fe de FETAP y la complicidad del intendente Avalos, JP hizo la primera propuesta seria para solucionar la crisis: la intervención de las empresas, la cesación de las concesiones de los servicios de transportes y la recuperación de los vehículos.

  • LAS EMPRESAS «DEFICITARIAS» MUESTRAN LA HILACHA
  • Hacia el fin de semana el conflicto había tomado ribetes peligrosos para las empresas. Los compañeros de UTA estaban firmemente decididos a hacer valer sus derechos y todas las maniobras de los gorilas fallaban. El domingo a la noche los representantes de la empresa Córdoba se presentaron a Casa de Gobierno. «Nosotros firmamos cualquier cosa con tal de parar la propuesta de intervención», confesaron a un funcionario, «no podemos tolerar que nos revisen los libros ni que se estaticen los servicios». No firmaron, sin embargo, porque las empresas restantes intentaban llevar su maniobra adelante.

  • AVALOS, MANZUR Y LABAT CONTRA CÓRDOBA
  • La intervención de las empresas no podía llevarla a cabo el Ejecutivo porque lo impiden algunos mecanismos legales. El compañero Atilio López, en ejercicio de la Gobernación por licencia del compañero Obregón Cano, giró el problema a Avalos para que se hiciera cargo, tal cual le correspondía, de la intervención a las empresas. Avalos, asesorado por el Secretario de Transporte Manzur y por el nefasto Labat, Secretario de los taxistas cordobeses, asesor del Ministro Ricardo Otero y representante del gangsterismo sindical, intentó quebrar el paro y, en lugar de decretar la intervención, se destapó con una incautación en el término de 12 horas.
    Parecía un chiste. Con una serie de medidas ridiculas Avalos intentaba aplastar los reclamos obreros que estaban avalados por la inmensa mayoría de la población, aún cuando el paro provocara serias dificultades. El plan de Avalos, aún creyendo en sus intenciones de solucionar algo, era descabellado. En las doce horas de plazo no quedaron en la ciudad más que unos pocos ómnibus. Las bandítas de la Juventud Sindical, el Transvasamiento y la JPRA, se lanzaron a la caza de vehiculos. Su operativo, apoyado desde la Municipalidad, rindió un botin magro. Apenas ocho solitarios colectivos cayeron en sus manos. Pero si algo determinó el colmo del gorilismo del Intendente fue la apertura de un registro voluntario de conductores para carnerear la huelga y la ocurrencia de Labat de poner los taxis al servicio de los intereses de FETAP. Con ocho ómnibus a su disposición el registro de carneros sirvió de poco. Los
    taxistas que se prestaron a la maniobra de Labat desistieron en un par de horas.
    La maniobra de Avalos fue más allá. Mientras en Córdoba atacaba a los trabajadores de UTA, pedía el «poder de policía» para garantizar la labor de los rompehuelgas y apoyaba de hecho la traición de FETAP, enviaba a Buenos Aires
    dos telegramas sugestivos. Uno era para el General Perón y el otro para el Ministro Llambí. Vale la pena transcribir el texto. «Ante huelga dispuesta por Sindicato del Señor Vice Gobernador, alentado y sostenido desde la Casa de Gobierno en que la actitud del Gobierno Municipal es de firmeza, diálogo y absoluto acatamiento
    normas acta compromiso nacional, denuncio al Señor Ministro del Interior amenaza e intento de intervención a esta comuna por el único delito de no prestarse a oscuras maniobras. Estando comprometida la paz social de la ciudad de Córdoba y la absoluta falta de garantías del Estado Provincial, solicito a V.E. la intervención directa del Estado Nacional ante los graves sucesos que Vive Córdoba». Fue demasiado.

  • COMO PEDIA EL PUEBLO, SE INTERVIENEN LAS EMPRESAS
  • El lunes 7 por la mañana se reunió el Consejo Deliberante de Córdoba y solicitó al compañero Atilio López que encarara la intervención a las empresas de transportes. Era el paso legal necesario para solucionar la crisis desatada por FETAP y alentada por el intendente Avalos. Decretada la intervención los compañeros trabajadores de UTA retornaron al trabajo. Una medida efectiva, que JP había aconsejado desde el principio, aseguró «la paz social» que Avalos, desde la vereda de los monopolios, veía amenazada.
    La intervención tiene plenos poderes. En un par de dias de trabajo los interventores descubrieron hechos significativos. Como que la empresa Córdoba tiene un depósito superior a los S 80.000.000 en un banco. Como que algunas empresas no llevan libros de contabilidad desde el año pasado. Como que algunas empresas quemaron sus libros minutos antes de que ingresaron los interventores. Como que algunos militares están embarcados en este negocio sucio.

  • LAS ORGANIZACIONES PERONISTAS SIRVEN A SU PUEBLO
  • Durante todo el conflicto laboral las organizaciones populares se solidarizaron con los compañeros de UTA e iniciaron campañas de esclarecimiento. Era una tarea necesaria. Los pasajeros, influenciados por los diarios La Voz del Interior y Los Principios, protestaban contra el gobierno y contra los trabajadores aún cuando consideraban justos los reclamos de UTA. Las maniobras de Avalos y Manzur fueron denunciadas por Montoneros, JP, JTP, Agrupación Evita y UES. Una vez intervenidas las empresas los compañeros montaron guardia en las puntas de línea, repartieron volantes y, en colaboración con los conductores de los vehículos, explicaron al público la maniobra de la patronal y de los gorilas. El éxito de la campaña puede medirse en alguno de sus resultados. En poco más de dos horas el pueblo respondió al pedido de JP de denunciar a los patrones que no ponían en servicio sus transportes con más de 100 llamadas telefónicas. Así quedó solucionado el problema de los transportes. Los trabajadores tendrán el aumento que les corresponde y el gobierno comprobará el estado real de las finanzas de los monopolios de transporte.
    La provocación de Avalos, al pedir la intervención de la provincia también falló. Pese a los desplantes de las 62, de las diversas patotas juveniles que le hacen el juego a los gorilas y pese al viaje apresurado del concejal cordobés Coronel, un adicto a la JPRA que vino a rendir informes y, de paso cañazo, a remover un poco el avispero. Pese, por fin, a todas las alcahueterías que se estilan en estos casos la provocación falló.

  • QUE SE ESCONDE TRAS EL CONFLICTO CORDOBÉS
  • Seria inocente, sin embargo, creer que esto fue casual, que se trató de una respuesta de cada sector a un problema circunstancial. Porque el conflicto laboral en Córdoba, que luego se convirtió en una grave crisis de poderes, fue una maniobra política profunda de la reacción gorila. Felizmente abortada por el pueblo y sus organizaciones, pero importante.
    Hubo un conflicto desencadenante; los paros y reclamos de la UTA. Hubo un primer triunfo popular al lograr que la FETAP se decidiera a firmar un compromiso. Después FETAP se negó. Y se desencadenó el primer conflicto grave, el de los transportes. Un conflicto que se repite en forma alarmante, un conflicto que nos recuerda que en Chile fueron los transportistas los que activaron el golpe gorila. Porque los transportes y el abastecimiento son necesidades fundamentales del pueblo que, careciendo de ellos y bombardeado por hábiles campañas de los medios de difusión gorilas, suele expresar descontento si no tiene en claro quienes son los que desencadenan el conflicto. Así se quiébrala unidad popular imprescindible para una liberación efectiva. Así se enfrenta a los sectores medios con los trabajadores. Así, y esto es fundamental en Córdoba, se desgasta al gobierno popular. No es casual que se acusara a los trabajadores de UTA y al gobierno cordobés de atentar contra el Pacto Social. Más allá de si un aumento de sueldos subsidiado por el gobierno y sin reflejo en los precios atenta contra el Pacto, hay un principio de justicia peronista profunda que los empresarios estaban avasallando. Un trabajador no puede, en un gobierno popular, soportar durante más de ocho horas diarias una labor insalubre por un sueldo de miseria. Eso pretenden los empresarios de FETAP, el intendente Avalos de Córdoba, el Secretario Manzur, Otero, Lorenzo Miguel y los chicos de la JPRA.

  • QUIEREN LA CGT Y NO PUEDEN. MENDIGAN LA INTERVENCIÓN
  • Hay también razones más precisas, más particulares para esta crisis. Procesos que entran en ese ataque al pueblo y a su gobierno, en esa ofensiva de los monopolios.
    La FETAP, por ejemplo, se negó a otorgar el aumento cuando se enteró que las comisiones iban a revisar sus finanzas. Una vez intervenidas, las empresas hicieron desaparecer los libros, los quemaron o, simplemente, no los tenían. Los empresarios suelen llorar la carta, hablan de empresas de transportes deficitarias. Pero hay una verdad inapelable, ningún patrón con más de dos vehículos pierde plata. Los pequeños propietarios, con uno dos colectivos, pueden estar acogotados por las cuotas de los monopolios automotrices o apretados por la compra de repuestos que no tienen precios máximos. Pero es seguro que las intervenciones descubrirán, en todas esas empresas manejadas
    por la pandilla de los grandes propietarios, unos negocios más que turbios.
    «Para comprender la política cordobesa ahora» comentaba un compañero, «hay que tener en cuenta dos cosas. Que va a haber elecciones en SMATA y que va a haber normalización de la CGT». Porque en esta crisis, en la vorágine de los comunicados y acusaciones de infiltrados a los trabajadores, en medio de declaraciones tremendistas de los gorilas y lloriqueos de la FETAP los burócratas no sólo apuntaron contra el gobierno popular y UTA sino que también entró en su mira la CGT cordobesa.
    Ocurre que pronto habrá normalización de la CGT de Córdoba y a los burócratas les interesa ganarla. Pero, por supuesto no pueden. El actual Secretario es el compañero Tapia, de UTA. Y UTA es el sindicato de Atilio López, vicegobernador de la provincia en ejercicio de la gobernación. Analizada, desmenuzada e interpretada esa crisis que los medios de difusión confundían, que los gorilas convertían en un atentado al Pacto y que el pueblo llevó a buen término, la cosa se hace simple. El conflicto desatado por la patronal y alentado por Avalos permitía apuntar contra UTA, contra el gobierno popular y contra Tapia al mismo tiempo. De haber tenido éxito hubieran logrado, si no la intervención a la provincia, por menos la de la CGT. Y ya sabemos cómo y con quién se interviene la CGT.
    Perdieron. Esta vez perdieron como en la guerra porque el pueblo respondió a las provocaciones
    organizadamente. Porque las investigaciones determinarán el estado real de las empresas de transportes. Porque el pueblo cordobés, que fue agredido por el pedido de intervención de Avalos, pedirá ahora que se rinda cuentas de las calles poceadas, de los problemas de luz, agua y transporte, de las deficiencias en los servicios y en la construcción, del desamparo de vastos sectores de la población en la capital cordobesa.
    Peto insistirán en el ataque. Insistirán porque la presa es grande, es la derrota de un gobierno que cumple su mandato. Insistirán porque no tienen vergüenza, ni siquiera cuando el pueblo los condena. El pueblo cordobés, sus organizaciones y el gobierno popular están preparados para volver a derrotarlos.

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