Compañeras y compañeros: en primer lugar, quiero hacer una mención especial a los compañeros de la Comisión Organizadora, y a través de ellos por extensión a todos los que han sido los luchadores de la Resistencia peronista, porque somos nosotros los orgullosos herederos de sus luchas, de sus cárceles, de sus torturas. El acto que hoy nos convoca lo hemos hecho con una consigna: recuperar el gobierno para el pueblo y para Perón. Cuando uno se plantea recuperar es porque ha perdido, si no no habría nada que recuperar. Entonces tendremos que ver para orientar nuestro accionar que es lo que hemos perdido, cómo lo hemos perdido y, en consecuencia, qué es lo que tenemos que reconquistar y cómo lo vamos a reconquistar. Pensaba hablarles un poco más, pero se ha hecho demasiado tarde, mañana hay que trabajar, o sea que trataré de sintetizar (los compañeros le piden que hable todo lo que tenga que hablar. «No se mueve nadie», empiezan a corear). Por lo visto estoy en minoría, entonces trataremos de decir todo lo que había que decir.
Hay tres puntos o tres pasos para ver este problema: en primer lugar, cuál fue el proceso que se inició con este triunfo del 11 de marzo; luego, cuáles fueron las distorsiones que sufrió, las desviaciones, las traiciones que sufrió; y en tercer lugar, cuáles son nuestras propuestas de acción para poder reencauzarlo a través de la acción.
Lo que se votó el 11 de marzo no era un simple programa de un partido liberal, porque todos sabemos que las elecciones sólo fueron una táctica más dentro de una estrategia de guerra integral para derrotar a la dictadura e implementar el proceso de Liberación Nacional y social. Por lo tanto, el contenido del programa del proceso supera el simple acto electoral y debemos buscarlo en toda la lucha, en todas las formas de lucha que implicó esa estrategia de guerra integral. De todos modos, por si a alguien le quedara alguna duda, resulta que también estuvo bastante bien explicitado en las pautas programáticas del FREJULI, y en el discurso del compañero Cámpora el 25 de mayo. Brevemente podríamos decir que ese proceso, ese programa, que estaba embarcado en la opción entre la Liberación y la Dependencia, nos exigía el cumplimiento desde el gobierno de los siguientes puntos (trataré de poner los fundamentos solamente): en primer lugar, un Estado popular que controlara y planificara la economía como única forma de lograr nuestra soberanía política y económica. Cualquiera sabe que si uno no controla la producción del petróleo, la producción del acero, el control de los bancos y el control del comercio exterior, que es por donde entran los dólares al país, sin ésto no se puede lograr la liberación. Además, liberación en términos inmediatos para el pueblo era solucionar sus necesidades inmediatas en materia de salud, de vivienda, de trabajo. Era que el pueblo participan en el poder a través de sus organismos naturales, ya sea a través de sus organizaciones sindicales o políticas como la Juventud, el Partido Justicialista o la Rama Femenina. También significaba la expropiación concreta a la oligarquía y al imperialismo. Significaba la transformación de las Fuerzas Armadas que eran un ejército de ocupación al servicio de los monopolios; significaba eliminar aquello que atentaba contra la integridad del pueblo y contra su organización, que eran las herramientas de la represión, y por eso también en honor a los que estaban presos se proponía su libertad.

  • LEALES Y TRAIDORES
  • En fin, varios puntos más, no vamos a extendernos demasiado, pero cualquiera de nosotros lo puede recordar. Este programa es el programa del peronismo, porque es el programa de la liberación, es el programa para estas elecciones que ganamos el 11 de marzo y para cualquier otra elección o cualquier otra forma de lucha. Porque es el programa del nacionalismo revolucionario, ese es nuestro programa. Por ese programa luchamos y con ese programa obtuvimos este triunfo. Hay una imagen política —podríamos decir— de ese momento; esa imagen política está dada por el pueblo en las calles, es la imagen de esta misma cancha, de estas tribunas, es la imagen del 17 de noviembre, del 11 de marzo y de sus festejos en cuanto se comenzaron a conocer los resultados, que no nos hacía ninguna falta que nos lo dijeran por otra parte. Es, también, la imagen (y ésta es la mejor de todas las imágenes), la del 25 de Mayo, en donde todo el pueblo, en todo el país, echó a patadas a los gorilas de la dictadura. Siguió eso hasta el 20 de junio, en donde lamentablemente nos cortaron el chorro. Es decir, nos hicieron retroceder a tiros (ésto le pasa a cualquiera); pero lamentablemente ésto nos pasó a nosotros, y los que nos hicieron retroceder fueron agentes de la antipatria.
    Y aquí es donde comienza la distorsión de este proceso, la desviación, la traición, que se puede resumir en dos planos rápidamente: uno, que es el plano propiamente político, y el otro que es el plano económico. En el plano propiamente político, una sola frase puede sintetizar todo lo sucedido, y es el desplazamietno de los leales por los traidores. En el plano económico, se sintetiza en un elemento que también define esta política, que es el actual Pacto Social.
    Veamos en el plano político: la cosa empezó a nivel de gobierno con una conspiración de los vicegobernadores; había varios vicegobernadores vandoristas por ahí, Buenos Aires, Mendoza, Santa Fe, Salta … En Córdoba no lo pudieron conseguir, pero no les hacía falta por lo visto; y a través de esos vicegobernadores comenzaron el boicot a los leales, el boicot al programa que encarnaban los leales. Les alcanzó para sacarlo al compañero Bidegain, pero no les dio tanto el cuero con el simple puesto de vicegobernador para desplazar al resto, y entonces se transformó en la conspiración de los policías. Hoy en día, podemos ver en los diarios, leerlo, que en Mendoza, en Salta, en Santa Fe, en San Luis, es decir en las mismas provincias en donde se venía manejando la conspiración de los vicegobernadores, todos los policías con el asunto de las supuestas mejoras salariales, que no negamos que para muchos hombres, sobre todo del interior, están en la policía porque no tienen otra fuente de trabajo, tal vez pueda ser una reivindicación justa, pero que con esta excusa en concreto lo que han logrado es que las fuerzas policiales sean el brazo armado de esa burocracia que representa a la antipatria.
    Aquí es interrumpido por la multitud, que empieza a entonar el siguiente estribillo: «Montonero, el pueblo te lo pide, queremos la cabeza de Villar y Margaride». Nosotros heredamos todas las consignas de nuestro movimiento —responde Firmenich—» Entre ellas, la de «Perón cumple, Evita dignifica». Nosotros procuraremos siempre del mejor modo posible y de acuerdo a las posibilidades, seguir cumpliendo con esas consignas.

  • LA CONSPIRACIÓN VANDORISTA
  • Pareciera extraño, curioso (continúa con el discurso) que una conspiración de sindicalistas vicegobernadores se transforme en conspiración de los policías. Pero en realidad no tiene por qué extrañarnos: ya mucho antes de ésto eran policías también.
    En el plano del Movimiento, siempre en este tema del desplazamiento de los leales por los traidores, la cosa comenzó con la excusa de la depuración ideológica, con este temita que lo hemos llamado la caza de brujas, que no es la casa del brujo como muchos creen… El asunto es que con esta excusa lo que verdaderamente se persiguió fue la desorganización y la desmovilización del pueblo peronista. Naturalmente, para cualquier política burocrática, y para cualquier política imperialista, el desorganizar y el desmovilizar al pueblo, es un objetivo fundamental. Como nosotros éramos también agentes de movilización y organización del pueblo, para lograr este objetivo se procuraba nuestra expulsión. Nunca entendimos mucho lo de la expulsión, porque no sabíamos de dónde nos querían echar. Claro, habría que discutir qué es el peronismo, a ver si se puede echar a alguien del peronismo. Porque puede suceder que nadie pueda entrar al peronismo, pero irse es un poco más difícil. Lo que ocurre es que el peronismo no es un simple partido liberal, ni un sindicato; es un movimiento que, como tal, está más allá del sistema Es un movimiento que el pueblo mismo, con su identidad política, es el nacionalismo popular, que es necesariamente revolucionario y que ha sido consecuentemente revolucionario. Al peronismo nunca se lo ha definido según el secretario general que tuviera o según el delegado tal o cual; al peronismo se lo ha definido siempre por el pueblo peronista, por sus luchas y por su relación con un conductor que dirigía esas luchas en un proceso de liberación. Entonces, claro si se quiere restringir el peronismo a lo que son sus superestructuras de conducción, bueno, entonces no sé cómo habrán salido siete millones de votos, porque creo que no hay más de 20 en el Consejo Superior… Nosotros somos parte de ese pueblo, todos nosotros somos una parte de ese pueblo. Esto es como una familia que vive en una casa, lo importante no es la casa, es la familia. Le pueden quitar la casa, pero lo que interesa es la familia. Pero, si además la familia está unida, ni la casa nos van a quitar.
    Así han hecho el papelón, ya que no se lo puede decir de otra manera, de expulsar a las compañeras de la «Agrupación Evita» a los compañeros de la Juventud Trabajadora Perónista, han expulsado o han intentado expulsar a varios compañeros gobernadores y vicegobernadores, han tratado de expulsar al propio compañero Cámpora, que nadie puede dudar que ha sido uno de los hombres más leales que ha tenido este Movimiento.
    Lo más complicado para nosotros, de todas estas expulsiones, son las del otro día, las del primero de este mes, porque resulta que el Consejo Superior anunció que expulsaba a todos los que fueran al acto, y no tenemos en claro cuáles de todos los que estamos aquí somos los 25.000 expulsados.
    En fin, lo que interesa tener en claro cuando se produce el desplazamiento de un sector político por otro, es que este desplazamiento nunca sucede por simples razones de figuración, no es que estos señores pretendan figurar en los diarios o tener cargos por tenerlos, no; el desplazamiento de un sector, el desplazamiento de los leales, implica el desplazamiento del programa de la liberación. Y ésto sí que nos preocupa en serio.

  • HAY QUE ROMPER EL PACTO
  • En el plano económico, que es donde se materializa ese cambio de programa, está este problema del pacto social. Nosotros hemos tenido públicamente varias posiciones según los momentos, frente a este pacto social. Podemos decir que hubo tres posiciones: la primera fue cuando se anunció el proyecto de la alianza de clases con la hegemonía de la clase trabajadora, con la conducción de los intereses de la clase trabajadora, y en donde esa alianza de clases se iba a implementar en un acuerdo firmado, podríamos decir, que era un pacto. Con eso estábamos de acuerdo, y seguimos estando de acuerdo. Pero luego el tiempo nos fue mostrando que no se cumplía ese pacto, es decir, no se cumplía ese proyecto. El pacto que se empezaba a cumplir era otro. Entonces comenzamos a luchar para tratar de reencauzarlo, de corregirlo, hasta que se le dio una forma institucional, se lo legalizó con varias leyes, y entonces nos pusimos en contra. Hoy estamos totalmente en contra de este pacto. Hay que romperlo y hacer otro. Estamos en contra porque vemos que ésto significa que la columna vertebral del proceso, no son los trabajadores como se decía y como ha sido siempre en el movimiento; la columna vertebral de este movimiento son los grandes em
    presarlos y un sector de burócratas que firman acuerdos con ellos.
    En segundo lugar, y consecuentemente con ésto, en función del pacto, se congelan todas las luchas de los trabajadores: que nadie respire fuerte en una fábrica porque afecta al pacto social.
    Consecuentemente con la política que emana de este pacto, se congelan los salarios de los trabajadores, se restringe el derecho de huelga, se congela toda posibilidad de luchar por las propias reivindicaciones. Pero nosotros seguimos siendo fieles a las tres banderas del Movimiento. Queremos independencia económica, queremos soberanía política, pero sin justicia social no hay pacto que valga. Como expresión también de que esa concepción del proceso, no es ni la que respondía a lo que originalmente se decía, ni que tampoco tiene posibilidades de éxito, es que se ve con claridad que no se ataca a la oligarquía y a los monopolios, que son realmente el enemigo principal, y que si no los destruimos, si no les quitamos el poder y se lo pasamos al pueblo, no hay proceso de liberación.
    Resulta que los peronistas, por tener ya una experiencia de lo que es el poder compartido, no nos podemos contentar con que nos den un poco más de lo que teníamos con Lanusse, porque a decir verdad hay un poquito más de lo que había con Lanusse. Si Perón es presidente, a la clase trabajadora le corresponde el 50 por ciento del poder. («Todo el Poder», gritan desde las tribunas).
    En el proceso que estamos transitando, no le puede pertenecer todo el poder a la clase trabajadora, es un problema de la relación de fuerzas, es un problema del tránsito a través de la liberación nacional hacia el socialismo nacional. Esto es progresivo. Así como les corregí que en este momento no podía corresponder todo el Poder a ¡a clase trabajadora, también me voy a corregir yo: porque en realidad no es el 50 por ciento, porque le corresponde por lo menos el 51 para tener la hegemonía del proceso._

  • EL «BOTONAZO»
  • Frente a esta situación, frente a esta desviación del proyecto original, cuáles son nuestras propuestas? Hay que hacer una primera aclaración: para tener políticas parciales, políticas por frentes, se hace absolutamente imprescindible tener una política de poder global que sintetice y exprese a todas. Hasta antes del 17 de noviembre, esa política de poder nosotros la sintetizábamos en la frase «Perón Vuelve»; después del 17 de noviembre hasta el 25 de mayo, la sintetizamos en la frase «Perón al Poder»; del 25 de mayo en adelante, la sintetizamos en la consigna «Apoyo, control y defensa del gobierno popular». Y hoy resulta que la tenemos que cambiar otra vez. Entonces antes de ver cuál es la consigna que puede expresar la
    política de Poder a plantear hoy, hay que ver por qué hay que cambiarla. En principio, cuando decimos «apoyo, control y defensa», surge un poco a la vista una contradicción: porque hasta el día de hoy no conozco a nadie que se defienda de lo que apoya. ¿Por qué entonces este planteo? Bueno, desde el principio sabíamos que había sectores en el proceso, como los vicegobernadores y estos policías, que no tenían ningún interés en el proceso de liberación. Entonces había muchas cosas que apoyar, según los sectores de que se tratara. Otras que defender, y otras que controlar. Como se fue desviando el proceso tuvimos que hacer mucho más control y defensa que apoyo, pero ésto no es culpa nuestra. A medida que se fue distorsionando, nos fueron poniendo en la oposición, pero no hemos sido la oposición a un proceso de liberación; es que hemos sido nosotros los leales, y entonces los traidores eran ellos que desviaban el proceso. Formalmente éramos nosotros la oposición, y con todas las ganas, y lo vamos a seguir siendo porque lo que nos interesa no es defender cualquier cosa, sino el proceso que se definió como de Liberación desde un principio. Resulta que hoy ya ha sufrido una desviación tal el proceso que tenemos que plantearnos la necesidad de reencauzarlo o de recuperarlo. Claro, ésto no va a ser nada fácil, ha pasado mucha agua bajo los puentes, es mucha desviación para que uno la corrija fácilmente. Nosotros no podemos dejar de plantearnos este objetivo por dos razones: en primer lugar, porque ya hemos visto el «botonazo» en Córdoba, ya hemos visto lo que nos espera, es decir, abramos bien los ojos, esto que han hecho en Córdoba no ha sido más que un ensayo general, algo parecido a lo que ya hicieron en Chile, algo superior a lo que han hecho acá en el 55. Tenemos que prepararnos porque si este proceso sigue así, vamos a terminar otra que en un «botonazo», en una copia del pinochetazo.
    Debemos luchar por reforzar el proceso, porque si nos quedamos muy tranquilos ya sabemos hacia dónde caminamos. Y la otra razón es que por más difícil que resulte reencauzar el proceso, tenemos el derecho, y más el deber, de no entregarle este triunfo del pueblo a la reacción. Nos pueden haber desplazado de muchos lugares, de muchos resortes de poder, si no nos desplazan del pueblo, de la organización y de la movilización podemos luchar por el reencauzamiento. Y en todo caso, si no lo logramos, si sufrimos una derrota parcial, una derrota al estilo de la del 55, tenemos que tener presente que todo lo que hagamos por la organización, el esclarecimiento y la movilización del pueblo, es lo que nos va a posibilitar algún día el triunfo final.

  • MOVILIZAR Y ORGANIZAR
  • En materia de elección concreta, si partimos ‘de este principio: que no hay liberación sin organización y movilización del pueblo, debemos plantearnos, frente por frente, cómo continuar con esta tarea. Los compañeros de la JTP que vienen luchando una por una las reivindicaciones de los trabajadores a menudo se les ha dicho que frenen esa lucha, que la suavicen, porque si no afectan al pacto social. Hoy deben tener en claro: hay que romper el pacto social. Todas las reivindicaciones sociales, económicas, laborales, de los trabajadores, deben ser enarboladas con el mayor de los esfuerzos por los compañeros de la JTP para tratar de reencauzar el proceso y de aumentar el grado de organización de la clase trabajadora.
    Los compañeros, de Juventud Perónista que trabajan en los barrios. Si hacemos un balance de todo el trabajo en los barrios, vemos que se trabajó mucho en movilización, también se trabajó mucho en esclarecimiento, pero debemos preguntarnos si realmente se trabajó mucho en organización. Los peronistas en los barrios son la retaguardia para afrontar cualquier tipo de agresión. Si allí no estamos bien organizados, si allí no hay retaguardia… Bueno, no se conoce ningún ejército en el mundo que haya triunfado sin retaguardia. Entonces, es preciso acentuar el trabajo de organización, que la movilización vaya dejando un saldo de movilización porque si no se avanza poco. Se han planteado últimamente muchos operativos de reconstrucción; hay que seguirlos planteando, pero hay que tener en claro dos objetivos para ésto: el primero es la solidaridad popular, y el segundo es la organización popular. Si nos planteamos con seriedad estos objetivos, poco nos va a importar que tengamos menos materiales porque ahora está Calabró ahí en la provincia. En todo caso, si hay menos materiales para hacer estos operativos podemos explicar también por qué está Calabró en la Pcia.
    Los compañeros del Movimiento Villero tienen una tarea dura, no es fácil la organización de los compañeros en las villas, no es fácil el esclarecimiento, pero hay dos elementos esenciales por los cuales ya se viene trabajando y hay que continuar, que son la tierra y la vivienda. En un gobierno popular todo hombre tiene derecho a tener su propia casa. Hay que luchar allí contra la creencia de que estos objetivos se pueden conseguir dando vueltas por la casa del Brujo, negociando, nada se regala, nada vamos a conseguir regalado.
    Las compañeras de la «Agrupación Evita» han venido desarrollando una correcta tarea en función de las reivindicaciones de la mujer y de la salud de sus hijos. Pero hay que impulsar con firmeza la más grande reivindicación de la mujer argentina, que es la más grande reivindicación de la clase trabajadora argentina, que es la repatriación de los restos de nuestra abanderada Eva Perón. Eva Perón fue la peor enemiga de la burocracia, por eso hoy también nosotros somos el peor enemigo de la burocracia. No es casualidad que aún no hayan sido traídos sus restos al país, y no podemos permitir ni un solo 26 de julio más sin tener aquí a Evita, iluminando este camino.
    Finalmente los compañeros estudiantes, tanto del ámbito secundario como universitario. Deben
    combatir teniendo presente lo siguiente: la educación que reciben está programada por los que dominan, por los que explotan, y tiene por objetivo que los que no estudian pongan su esfuerzo y su sacrificio físico, para que otros que estudian le hagan de capataces a los que no estudian y ponen esfuerzo físico.
    Esta separación del trabajo físico, del trabajo manual y del trabajo intelectual, es la clave para que la clase trabajadora no tenga la proyección intelectual que necesita para tomar el poder. Es preciso entonces desde ahí, desde esas mismas instituciones del sistema, destruir la base de éste, corrigiendo los programas, saliéndose de los cánones normales, organizando, concientizando, movilizando y procurando insertarse fuera de la isla democrática, no nos interesa una isla democrática, hay que salir de ese ámbito para proyectarse en la inserción con el resto del pueblo en el proceso productivo. No puede haber autonomía fuera de la clase trabajadora.

  • LA PRÓXIMA, El 1º DE MAYO
  • Como síntesis final: toda nuestra política, toda nuestra acción, debe basarse en la organización y la movilización por todas las reivindicaciones sociales, políticas y económicas, cualquiera sea el nivel de represión que nos pongan enfrente. Ya sabemos que nos van a ir poniendo cada vez más represión, no interesa. Será cuestión de perfeccionar los métodos de acción para no sufrir directamente las consecuencias. Pero no podemos dejar de movilizarnos a ningún precio.
    Para concluir, compañeros: les quiero decir, primero, una cosa: se pretende, en toda esta desviación, de dividir al Frente, al Movimiento, a la Juventud y a nuestra propia Organización. Este acto de hoy, los actos realizados en Tucumán y en Santa Fe, en donde hubo en Tucumán 7.000 compañeros, y en Santa Fe 5.000, lo que sin duda es mucho para estos dos lugares. El acto de hoy, en donde no se puede calcular la cantidad de miles de compañeros que han venido. La presencia de varios compañeros de nuestra organización en este mismo palco, y que han hablado en los distintos actos diciendo lo mismo. Todo esto demuestra, aquí la presencia de los compañeros de la Comisión Organizadora, en donde están presentes distintas generaciones de un mismo Movimiento, todo esto demuestra que si están claros los objetivos, que si se desarrolla la acción, si uno no se paraliza discutiendo al cohete, no hay fractura que valga.
    Una última cuestión, y con esto nos vamos cada uno a nuestras casas porque mañana hay que trabajar: la próxima cita que tenemos, la próxima oportunidad en que nos volveremos a encontrar, es el primero de mayo en la convocatoria que el general Perón ha hecho el 12 de octubre. Allí debemos estar todos, allí debemos llenar la plaza, para decirle directamente al Gral. todo lo que pensamos, todo lo que discutimos continuamente en nuestros lugares de trabajo. Todo el esfuerzo de reencauzamiento de este proceso, y así seguiremos, siendo fieles a nuestra consigna, de que viviremos libres o muertos, pero jamás esclavos, y que con todo lo que significa gritaremos hasta el final ¡Perón o muerte! ¡Viva la Patria!

    Mario Firmenich

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