El Descamisado publica hoy la segunda de una serie de notas sobre la situación de la provincia de Tucumán, que muestra un panorama del rápido crecimiento alcanzado en poco más de dos meses por la Juventud Trabajadora Perónista. En una provincia que gracias a 18 años de desgobierno, sigue condenada al monocultivo ahora deficitario merced a la acción depredadora de la dictadura militar, los triunfos de la JTP en tres importantes ingenios azucareros son significativos. El caso del importante ingenio La Providencia, uno de los más grandes de la provincia, ilustra por qué los trabajadores, que en los últimos años de lucha intensa llegaron a descreer de sus dirigentes, hoy apoyan a una nueva generación de sindicalistas peronistas dispuestos a reconstruir y a luchar junto a sus compañeros.

POCO más de dos meses de su lanzamiento, el 15 de setiembre de este año, la JTP de Tucumán ha recuperado para los verdaderos trabajadores peronistas varios gremios importantes y se ha convertido en la organización capaz de llevar a la práctica una política de Reconstrucción —imprescindible en esta provincia devastada por años de saqueo y miseria— sin traicionar ninguno de los postulados de Justicia Social peronista.
En este corto plazo la mayoría de las 50 agrupaciones de JTP de Tucumán se convirtieron, además, en organizaciones representativas preparadas para enfrentar con éxito a los burócratas y a los patrones. La unidad y el respaldo popular logrados en diversos gremios por agrupaciones de JTP como ATUP, gasolineras, Luz y Fuerza, ferroviarios y panaderos garantizan que de aquí en más los trabajadores no volverán a ser burlados ni engañados por los malos dirigentes. Así lo confirman los triunfos logrados por JTP en sindicatos como el de Municipales de la Banda del Rio Salí, la Dirección de Municipales de la ciudad de Tucumán y, fundamentalmente, en los sindicatos de los importantes ingenios Fronterita, La Florida y La Providencia. El caso de los ingenios recuperados por los trabajadores peronistas de JTP es particularmente importante porque la economía tucumana sigue basada en 1a industria del azúcar. Una actividad que nuclea a más de 80.000 trabajadores con sus familias y está históricamente ligada a un panorama de desocupación, explotación e injusticia. En Fronterita, La Florida y La Providencia, como en todos los establecimientos azucareros, existe un sindicato por ingenio La totalidad de los sindK c catos integra la Federación de Obreros y Trabajadores de la industria del Azúcar (FOTIA). Los que tienen personería gremial tan adheridos al organismo y l< que no la tienen funcionan en cada" ingenio como filiales de la Federación.

  • ESCLAVOS DEL SURCO
  • Desde principios de siglo, fecha de fundación de los primeros ingenios, la situación de los trabajadores del azúcar es precaria. Quienes trabajan en las fábricas dependen de la empresa la totalidad del año, perciben jornales y están afiliados a sus sindicatos. Pero el grueso de los trabajadores son obreros rurales .trabajan a destajo junto a su familia y tienen trabajo asegurado sólo durante los meses de zafra. Una gran parte es mano de obra golondrina, proveniente del interior de Tucumán o de las provincias limítrofes. Terminada la zafra deben emigrar, volver a sus hogares, o permanecer en las colonias de los ingenios, en ranchos de paja, esperando que la empresa les encargue changas, trabajos de mantenimiento, fertilización o sembrado para subsistir.
    Durante la zafra la empresa reconoce solamente a los trabajadores que ha contratado. La necesidad ha creado el sistema de las “cuartas”. Junto al titular cortan caña sus hijos, sus mujeres o sus compañeros desocupados. Los dueños de los ingenios se niegan, sin embargo, a reconocer a estos empleados de hecho. Para ellos no hay leyes sociales, ni seguros, ni beneficios, ni protección. Tampoco hay resorte legal que obligue a los patrones a dar trabajo regular —aún durante el periodo de zafra— a quienes no dependen legalmente del ingenio. Para comprender realmente la magnitud real del daño que los sucesivos gobiernos antipueblo han ejercido contra la provincia debe sumarse la imposibilidad de trabajar durante los días de lluvia, el régimen jubilatorio a los 60 años impuesto por Onganía y la escasez de trabajo durante los primeros meses de la zafra. Es que los grandes establecimientos prefieren comprar a precio conveniente la producción de los cañeros chicos y medianos. Recién una vez que no pueden comprar más caña a terceros dan trabajo a sus trabajadores a destajo que, hasta entonces, no han cobrado.

  • PERO EL PUEBLO …
  • Estas condiciones sociales y laborales, unidas a la política de vaciamiento de la provincia durante la dictadura militar —que no sufrieron los empresarios vaciadores sino el pueblo tucumano— provocaron en los últimos años sucesivas y heroicas puebladas, tomas de ingenios y medidas de fuerza. Salvo honrosas excepciones los dirigentes de los trabajadores del azúcar no estuvieron a la altura de las circunstancias. Ahora una nueva generación de dirigentes naturales, nacidos de la lucha contra la dictadura, la oligarquía expoliadora y los dirigentes entregadores, converge en la Juventud Trabajadora Perónista. La desconfianza de los trabajadores respecto a las direcciones sindicales de los ingenios sólo pudo ser superada en los últimos meses con el trabajo constante de estos compañeros. Los elevados porcentajes de votantes en las últimas elecciones gremiales y el triunfo de las listas de JTP en Fronteritas, La Florida y La Providencia son el resultado de esta organización de trabajadores que no se plantea sólo las reivindicaciones de cada gremio sino que apunta a una verdadera política peronista para la FOTIA y para toda la industria azucarera de Tucumán.

  • LA PROVIDENCIA
  • El Ingenio La Providencia pertenece a Nougués Hnos., una firma que durante los meses de zafra produce por este establecimiento solamente, un valor promedio de $ 160.000.000 diarios. Hasta hace muy pocos meses, sin embargo, La Providencia no se diferenciaba del resto de los ingenios en lo que hace a las deficientes condiciones de trabajo y a la injusticia de los jornales. La larga lucha de los trabajadores, que alcanza su nivel de organización más alto con el reciente triunfo de la Comisión Directiva de JTP, lograron transformar profundamente el sistema de miseria impuesto por la patronal. En 1968, cuando el remate de Tucumán hacia crisis en el pueblo y se perfilaba el trágico futuro del pueblo trabajador, el compañero López resultó electo Secretario General del sindicato. Durante su gestión las bases dieron sus más duras batallas contra los patrones y las tropas represivas. Los dirigentes acompañaron cuanto pudieron estas luchas pero, en general, fueron superados por sus compañeros. Fue en La Providencia donde el onganiato intentó poner a prueba la ley que eliminaba el sábado inglés de la semana laboral de los ingenios. La actitud intransigente de la totalidad de los trabajadores del establecimiento dejó, felizmente, la ley en letra muerta.

  • ¡A LA TOMA!
  • En enero de 1970 se produjo la primera toma de fábrica. Pese a que Nougués Hnos, vendia su azúcar normalmente, retrasaba los pagos al personal en dos o tres quincenas sin dar explicaciones. Pese a los pedidos de los trabajadores la caja continuó dando adelantos sobre sueldos que ya tenían un mes de atraso y cometiendo todo tipo de irregularidades. Los compañeros decidieron entonces atacar al patrón por donde más le dolía. Impidieron la salida del azúcar a la venta y tomaron la fábrica para impedir toda actividad. Pese a la presión y a la represión los trabajadores de La Providencia se mantuvieron firmes. Ni las promesas de los patrones —que algunos dirigentes creyeron— ni las amenazas de la soberbia Federal lograron quebrar su voluntad. Triunfaron finalmente y desde entonces no hubo nunca un atraso en los pagos.

  • EL DOCTOR DEL PUEBLO
  • Otra toma importante se produjo para exigir la expulsión del capitán Guillermo Maese, un sujeto que pretendía tratar a los obreros como a prisioneros de guerra, y del “medico” del ingenio, el doctor Santamarina, que se preciaba de atender a los accidentados desde la ventanilla de su automóvil, previo toque de bocina, por no gustarle entrar a los ranchos de los trabajadores. Durante cuatro largos años la Comisión Directiva liderada por López hizo un aprendizaje de la concientización y de la lucha empujada por las bases. Asi se lograron reformas importantes como las normas de seguridad, la higiene de la fábrica, los pagos normales, la adjudicación de ranchos de madera en cambio de los precarios de ma loja, etc. Desde 1968 hasta 1972, a fuerza de luchas y enfretamientos, los trabajadores lograron que en La Providencia los patrones respetaran a los obreros.
    En 1972 volvió a triunfar López en las elecciones, pero acompañado de algunos jóvenes que, lamentablemente, perdieron de vista los intereses de sus compañeros y prefirieron cuidar sus puestos ante las presiones de Nougués. Los trabajadores, que aprendieron en la lucha la importancia de una organización y una dirección representativa, exigieron una asamblea por intermedio del Cuerpo de Delegados y, en un congreso de más de 400 compañeros, lograron la renuncia de la C.D. El 11 de octubre pasado hubo nuevas elecciones en La Providencia.

  • LA NUEVA COMISIÓN
  • Ganó el compañero Farías, de la JTP. Farías, un obrero de larga experiencia en los combates de los últimos años, adhirió a JTP junto a todos los miembros de la actual C.O. “La intención no es combatir a nuestros oponentes como quieren los que explotan al pueblo. No queremos enfrentarnos sino lograr una unión orgánica. Porque amén de las reivindicaciones lo que más nos importa es la unidad de los trabajadores, lo único que nos hace indestrutibles.”

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