Cumpliendo orientaciones dispuestas en la reunión de los distintos grupos de la Juventud Perónista con el teniente general Perón, el dia 8, en Gaspar Campos, 3l consejo superior de la JP presentó un proyecto de reorganización para la rama juvenil que corporiza las pautas acordadas en la entrevista y devuelve la iniciativa al sector indudablemente más representativo. Por primera vez se concretiza lo expresado por Perón en relación con la reorganización de la juventud: realizar un congreso amplio y sin exclusiones, afiliar masivamente a los activistas de la rama y elegir a las nuevas autoridades mediante un comicio vigilado por representantes de todos los sectores. La iniciativa juvenil trasciende por su significado la reorgaganización de JP y puede utilizarse como punto de partida de la reorganización del movimiento, sujeto, desde la creación del Consejo Provisorio, al vaivén electoral y a la negligencia de funcionarios partidarios, gran parte de los cuales ha abandonado sus funciones para integrarse a la administración pública. Los jóvenes peronistas plantean formas concretas de institucionalizar al movimiento. Esta es la tarea que Perón ha encomendado a todos y la única que —como expresa el conductor— podrá guarecer al movimiento contra la acción destructora del tiempo que han asumido desde el 11 de marzo los postulados del peronismo para usufructuar una herencia.
La reunión entre el general y la juventud dejó compromisos para los sectores juveniles, que. coincidieron en repetir los contactos para discutir las características de la reorganización de la rama. Sin embargo, excepto el plenario realizado el lunes 10 en Chile 1481, las consultas no se llevaron a cabo. Estuvo, por supuesto, la justificación de la campaña electoral, que robó muchos esfuerzos y se interpuso en las reuniones con sus acciones de propaganda y movilización. Pero también operaron otros factores. Entre ellos, la desidia interesada de algunos, el oportunismo y la confusión sobre la realidad actual del movimiento de otros y también la falta de seguridad de algunas organizaciones que, ante el desarrollo dinámico del proceso, esperaron la «voz salvadora de Perón» para evitar cometer errores, y reemplazar de esa manera, la acción por una obsecuencia paralizante.

  • LAS DIFERENCIAS
  • Hay sectores, que persisten en el ejercicio de la provocación como práctica principal en lucha contra una supuesta infiltración marxista en el movimiento. Con grupos que oscilan entre la delación policial y el aprovisionamiento de fondos en los sindicatos, siempre dispuestos a ofrecer medios y comodidades. El Comando de Organización, por ejemplo aún no ha resuelto encarar una acción de unidad que pueda definitivamente encauzar a la Juventud Perónista. Debe temer, probablemente, que las elecciones internas anulen su falso carácter de defensor de la pureza doctrinaria del movimiento y dibuje la verdadera estatura de sus dirigentes.
    Otros grupos, como el Transvasamiento y los demetrios, falsifican la conducción de Perón aguardando «ordenas de último minuto» que les evite fallar en su respuesta. En rigor, el temor en correr riesgos indica que no creen en el peronismo que practican y que necesitan sentirse permanentemente amparados por el conductor para no cometer desviacionismos. Es que una cosa es hacer croquis y cuadros de situación, donde queda claro en lugar donde está ubicado el «centro del dispositivo» del movimiento y las «charnelas» o uniones que sujetan esa parte con las «alas» de izquierda y derecha, y otra muy distinta llevarlo a la práctica sin distorsiones.
    Asi como B. Lima —comando de organización— mantiene su orquesta política en base a una cruzada folklórica contra el troskismo, los demetrios y el transvasamiento aseguran su espacio político a partir de una falta de compromiso con las medidas de unidad de la rama juvenil. Aquí también el argumento es falso: si bien es indudable que la correcta unificación de cada sector lo determina el cumplimiento de las directivas de Perón, no lo es menos que para que ello ocurra, las directivas que ya están deben llevarse a cabo, aunque sea con errores. Ello siempre será mejor que la inoperancia y la cómoda actitud de esperar que los demás se equivoquen para echarles en cara la culpa de los errores cometidos. El tranvasamiento y los demetrios deben jugarse a favor de la reorganización dispuesta por Perón, en el convencimiento de que será el único medio de poner en marcha la herramienta juvenil que nuestro líder viene reclamando. Deben comprender, también que una fuerza debidamente organizada no estará al servicio de un sector juvenil en especial sino del movimiento en su conjunto. Y será, de este modo, una verdadera garantía para la profundización del proceso de reconstrucción nacional abierto del 25 de mayo.
    El peronismo de base, por otra parte, parece que aún no comprendió los cambios operados en el movimiento y la necesidad de reorganizar la juventud con el aporte de todos los sectores. Aquí la única división posible es el acatamiento a Perón y a las reglas de juego acordadas por todos los grupos. Nadie podrá entonces «sacar los pies del plato», porque tendrá encima a los demás grupos que fiscalizarán sus acciones. Por lo demás, nadie puede pretender conducir este proceso con los militantes puros y los revolucionarios sin defectos. Como dice Perón, si me hubiera quedado sólo con los buenos, tendría muy poquitos hombres». Y la revolución, para realizarse, necesita del concurso de todo el pueblo.

  • LA PROPUESTA DE JP
  • El proyecto organizativo presentado por la Juventud tiene tres aspectos principales: la afiliación masiva, la realización de un
    congreso nacional y las pautas para la organización política de la rama.
    Para el primer punto, o sea, la afiliación masiva, el documento señala la necesidad de proveer de fichas de afiliación en el menor tiempo posible a los distintos grupos, que admitirán adherentes entre 15 y 30 años de edad. A esos efectos, se deberá habilitar, en el menor tiempo posible, oficinas empadronadoras.
    En relación a la constitución del congreso nacional, la JP propone que la nómina de delegados sea acordada entre los diversos sectores juveniles. «Su objetivo principal —señala la declaración— es la designación de la Junta Nacional Electoral por cada distrito, con especial resguardo a la realidad política de cada zona». La iniciativa contempla la promulgación de un Reglamento Electoral que fijará las normas para el acto comicial y legislará sobre la realización del comicio. La Junta, además, tendrá a su cargo la confección de padrón electoral, controlará el comicio, realizará, el escrutinio y pondrá en
    posesión a las nuevas autoridades. Las elecciones se realizarán mediante voto directo.
    En cuanto a la organización política de la rama, se propone realizarla a partir del barrio, luego sección, partido, provincia y nación, con vistas a conformar —dice el documento— «dos niveles de conducción: el ejecutivo y el deliberativo». En el plano ejecutivo, habrá delegados por cada uno de los niveles de conducción y se eligirán un consejo superior constituido por un representante de cada regional. En el plano legislativo, por otra parte, habrá dos «congresos»: uno compuesto por dos representantes de la mayoría y uno de la minoría de cada provincia y cada región (es decir, tres por provincia, o sea 66 delegados, y tres por región, o sea, 21), lo que da un total de 97 delegados. El otro «congreso» estará compuesto por un representante cada 3.000 afiliados. Será una especie de cámara de diputados, que dará representación directa a los afiliados de la Juventud.

  • JUVENTUD TRABAJADORA PERONISTA
  • La JTP en estado de movilización, frente a la reforma de la Ley de Asociaciones Profesionales.
    Ante el proyecto de reforma a la Ley de Asociaciones Profesionales, la JTP, convoca a la movilización y discusión en la base de esta ley fundamental para la marcha del movimiento obrero organizado.
    De las propuestas de reforma, JTP apoya el fortalecimiento del movimiento obrero a partir de la consolidación del sindicato único por rama de industria; rechaza la ausencia de normas legales que garanticen la real representatividad de las bases; propone, un régimen electoral que permita la vigencia de una efectiva democracia sindical, expresión en los gremios de la democracia peronista plenamente vigente en el país a partir del 23 de setiembre, congresos ordinarios una vez por año, respeto del federalismo y fortalecimiento de los cuerpos de delegados.
    Para discutir en la base, la JTP ha organizado para este jueves 27 mesas de debate público —en el marco de una campaña de movilización— en la calle, que se reunirán en Capital, Zona Sur, Norte y Oeste, donde todos los compañeros —no sólo cuatro burócratas— puedan opinar y decidir sobre el futuro del movimiento obrero organizado.

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