SI, somos hijos de la Resistencia, de ahí venimos, de ellos aprendimos. De la resistencia mamamos todo lo que sabemos. Lo aprendimos en silencio, escuchando en charlas interminables, entre un mate y un vaso de vino. Aprendimos a querer sus luchas, a sentirlas como propias. Supimos también, porque ellos nos lo contaron, de todos sus errores, de las limitaciones de su experiencia. De su impotencia. Por eso pudimos crecer. Por eso creció el peronismo y a su paso fuimos creciendo todos. También ellos, los viejos.
Framini, Borro, Armando Cabo, Avelino Fernández, Dante Viel, Lizaso, son apenas seis nombres de una enorme caravana de peronistas que todo lo dieron y nada pidieron. De ellos aprendimos a superarlos.
Por eso también organizan este festejo del 11 de marzo porque se sienten protagonistas activos de esa epopeya de una nueva generación peronista que levantó sus banderas más altas que nunca. Con orgullo, como corresponde.
Una vez más los escuchamos, en silencio, pensando cómo seguir adelante, todos juntos, los peronistas.

  • LIZASO, Un nombre que simboliza toda la lucha: Montoneros
  • El peronismo tiene grandes fechas y grandes hombres. Las grandes fechas del peronismo son el 17 de octubre, el 24 de febrero, el 9 de junio, la elección de constituyentes cuando ganamos con el voto en blanco, el 11 de marzo… son todas fechas eminentemente revolucionarias. El peronismo se caracteriza precisamente por su vigor en los momentos de mayor alza, por su capacidad revolucionaria y por la participación del pueblo en esa lucha Como todo movimiento de masas, siempre fue saboteado y combatido por los privilegiados. Pero la masa cuando participó activamente derrotó cualquier clase de conspiración.
    Actualmente se nota un vacio de masas, que en cierta forma me hace recordar 1955. Perón ha dicho muchas veces que al pueblo nadie lo engaña, que el pueblo es sabio y lo está demostrando permanentemente. Siempre, la oposición, la oligarquía, el imperialismo, utilizó las mismas armas, la represión violenta y el desprestigio. Son sus dos armas esenciales: primero debilitar el Movimiento socavando muy inteligentemente a los hombres que representan realmente la masa y que son los que la pueden mover, dejando al frente a los dirigentes que tienen un vacío total de pueblo. ¿Para qué? Para evitar cualquier posibilidad de movilización desde un aparato montado.
    Cuando en 1955 se produce la célebre Revolución Libertadora, se inicia un terrible período de represión. Llega el 9 de junio de 1956 que culmina con el fusilamiento de 27 hombres. Podríamos decir, días trágicos en la historia del pueblo argentino. Luego de ello, se reprimía permanentemente en la calle cualquier manifestación, no por lo que pudiera significar en si misma, sino porque dejar la calle libre al pueblo era para ellos sumamente peligroso. Porque la única arma efectiva del pueblo es la movilización en la calle. Por eso siempre fue combatido en la calle.
    Toda la historia de la lucha es ampliamente conocida. La sangre caída el 9 de junio del 56 hizo que el pueblo argentino en lugar de achicarse se agrandara.
    Recuerdo que al llegar a Montevideo, yo estaba un poco abatido después de los fusilamientos, y el doctor Jauretche me dijo unas palabras: «El movimiento nuestro tiene mártires y el pueblo nuestro es incapaz de olvidar a sus mártires porque es un pueblo noble, esta sangre caída va a fructiferar en la lucha». Así fue: aguantamos todos los embates, los proyectos integracionistas, I a s represiones violentas, hasta llegar al período de Ongania y Lanusse, pero el pueblo se mantuvo firme. Firme…
    Después del periodo de la resistencia, como hombre de masa, como hombre de abajo, conozco el efecto que produjo en el pueblo. En sí. el arma por el arma misma no era poderosa, porque eran caños, pero psicológicamente era muy poderosa porque le daba al pueblo la seguridad de que se seguía luchando.
    Se aplica el pian Conintes, violando todos los principios legales, se condena despiadadamente a los que luchan y luego se produce un receso en la lucha activa, en la lucha militar del pueblo argentino.
    Un hecho nuevo entra a jugar. La ejecución de Aramburu por un grupo hasta entonces desconocido, aunque con un nombre que simbolizaba todo lo que era pueblo en su lucha. Montoneros.
    Este acontecimiento vuelve a insuflar al pueblo, el entusiasmo, en la seguridad de que habia alguien que continuaba la lucha. Eran los jóvenes que retomaban una bandera, que no nació en el 55 ni en el 56. es la gloriosa bandera de aquellos Montoneros que luchaban por la liberación.
    El pueblo en su entusiasmo volvio a salir a la calle, a acompañar a esa gente. Fue reprimido, perseguido… cayeron muchos muchachos, pero cada uno de ellos se prendía al alma del pueblo.
    Llegamos a la elección del 11 de marzo y yo les puedo asegurar que para mí fue uno de los días más emocionantes de mi vida. Era el cumplir en parte con el pueblo, con la patria y con todos los caídos, mil sueños, mil esperanzas, me decían que después de haber visto hogares destruidos, hermanos caídos… se habia superado eso. Que llegaba una época en que si bien continuaríamos la lucha para lograr los fines que perseguíamos, que era la felicidad del pueblo, esa lucha iba a ser de otra manera porque contábamos con un gobierno popular.
    Desgraciadamente, las circunstancias rompieron mis sueños.
    Creo que hay una época trágica que se inicia el día 20 de junio en Ezeiza. Nada ni nadie puede justificar Ezeiza. Todos los que hemos estado, sabemos de la muerte de muchos inocentes. Nada ni nadie, puede negar que fue el crimen más alevoso de nuestra historia. Porque supera con creces los días trágicos del 9 de junio, porque supera con creces toda la represión desde 1955 a la fecha porque se disparó directamente contra el pueblo. No fue un accidente.
    Nada ni nadie me puede acusar a mí de ser infiltrado en el peronismo, porque lo vengo mamando desde 1945. A Marx lo conocí por una frase de Perón, sino ni lo conocía Sin embargo se está dando una táctica muy conocida y muy repetida, es tratar de desprestigiar a los hombres que pueden mover masa.
    Permanentemente la represión continúa, ¿pero contra quién y para qué? ¡Contra el pueblo y para que no gane la calle! que es la única arma del pueblo, pero que es un arma muy peligrosa. El pueblo convocado a Plaza de Mayo, el pueblo convocado a la ciudad es invencible. Bien lo decía Perón: «el pueblo reunido en la calle con una botellita de nafta no hay ejército que se le pueda oponer».
    Pero todo parece indicar que la traición a Perón y al pueblo se está consumando. Por desgracia vemos en este momento que cada vez en una forma más acelerada y más descarada. No son golpes contra nosotros solamente, son golpes contra el pueblo y al ser golpes contra el pueblo el golpe es contra Perón. Se busca perturbarlo, se busca descolocarlo y se busca desprestigiarlo.
    Nunca he salido a la lucha en un plano nacional, es la primera vez que lo hago porque considero que estamos viviendo un momento muy decisivo y es necesario que todos los que hemos luchado y luchamos pongamos lo mejor de nosotros, con la lealtad que nadie nos puede discutir. Somos parte del pueblo y como tal tenemos que ganar la calle.

  • ARMANDO CABO: En el 55 no nos ganaron ellos la perdimos nosotros
  • Inmediatamente después de la caida de nuestro gobierno, se inicia con un grupo de compañeros, los comienzos de lo que seria la gloriosa lucha de la Resistencia Perónista.
    Sería injusto calificar a los hombres que en esos momentos y durante varios años, luchamos en estas organizaciones, especialmente en la CGT auténtica En la cual yo quiero hacer resaltar, que estuvimos en la misma lucha con una larga lista de compañeros que posteriormente empezaron a claudicar.
    Yo creo, que el tiempo y una serie de distintos factores, llevó a algunos hombres a defeccionar y a otros a mantenerse firmes en una verdadera linea combativa.
    En esos momentos, cuando era sumamente necesario luchar de cualquier forma y en cualquier terreno, hubo hombres que no mantuvieron la tan mentada verticalidad. Yo apelo a la buena memoria de los peronistas, que a lo largo y ancho de nuestra patria luchábamos por la vuelta del General Perón, que recuerden el hecho subjetivo de como han florecido en estos momentos los nombres de personas que fueron funestas para nuestras tareas. Poniendo obstáculos de toda naturaleza e insistiendo en que había que negociar con los gobiernos de turno, porque no creían que Perón volviera más a la Argentina. Las circunstancias y una discrepancia con un conjunto de dirigentes gremiales, producido al dar cumplimiento a la misión que me encomedara Perón; reorganizar las 62 Organizaciones, provocó una serie de roces que me obligaron a retirarme del gremio, dado que las 62 que Vandor quería formar no tenía ni el tinte, ni el espíritu de lucha que habíamos convenido con el General Perón.
    Con tal motivo, envié a Madrid una grabación explicando los hechos producidos y renunciando al cargo de delegado reorganizador para el que se me designara.
    Tengo en mi poder la carta que Perón me envió en esos momentos, en la cual no solamente me rechaza la renuncia sino que me felicita por la actitud que había tomado.
    Más allá de las infamias de siglas irrepresentativas, está mi conciencia recordándome que he luchado durante más de 30 años, poniendo todo mi esfuerzo y mi sacrificio al servicio del Movimiento y la clase trabajadora.
    Yo me inició en el año 1941 en el sindicato metalúrgico de Tres Arroyos que funcionaba en forma autónoma dado que no habíamos llegado a un entendimiento con lo que era en ese momento una pequeña central metalúrgica conducida por Mucio Gilardi.
    A partir del año 1946 pasamos a integrar la UOM y en el 48 fui designado para integrar como protesorero el secretariado de la CGT pasando con motivo del fallecimiento del tesorero compañero Grasiano Fernández, a ocupar su cargo. Es en esta época en que la compañera Evita, trabajó estrechamente ligada a la Confederación General del Trabajo y a todo lo que respecta al Movimiento Obrero. Ella supo interpretarlo. Yo creo que su actuación es de completa actualidad para el momento que estamos viviendo ahora.
    Recuerdo, a través de los años en que me tocó trabajar a su lado; que ella en infinidad de ocasiones planteó el problema que después vivimos en 1955. Vale decir, a la descomposición que podía venir en nuestro movimiento y el peligro que podía traernos la parte militar y algunos traidores que ya existían dentro de nuestro movimiento y que se fueron agudizando a partir de la muerte de Evita.
    Lo que había sido el Movimiento Obrero del año 48 al 52, tuvo un cambio brusco. Tomaron su conducción, una serie de gente que demuestra cuando tenían que jugarse, que ni organizaron la gente, ni la prepararon para una emergencia que ya era visible, que nuestro movimiento ya estaba saboteado por la gente de adentro y ya estaba avanzando la gente de afuera.
    Cuando viene el año 55, nosotros caímos sin pena ni gloria y la Confederación General del Trabajo no es capaz de realizar un paro. Las dos clases que se iban a llamar quedan suspendidas misteriosamente…
    Yo me encontraba en ese momento en la Seccional de la Unión Obrera Metalúrgica en Avellaneda y habíamos sacado 300 camiones que rodeaban la UOM y vino una orden también «misteriosa» de que había que sacar los camiones, devolverlos y que no sacáramos la gente a la calle, que no fuéramos a Córdoba, porque al general lo tenían detenido en la cañonera y podía pasar cualquier cosa. A raíz de eso no se pudo hacer ningún movimiento, no se pudo hacer absolutamente nada y caímos sin pena ni gloria después de haber tenido todo en la mano.
    Vale decir, que en el 55 y hay que decirlo con toda entereza y asumiendo la responsabilidad, no nos ganaron ellos, la perdimos nosotros. La perdimos por una serie de hechos que se pueden producir nuevamente y que nosotros los que vivimos tenemos obligación de decirlo y cuidar que eso no se produzca nuevamente.
    Yo quisiera hacer resaltar una de las cosas que creo es imprescindible en este momento. Nosotros formamos uno de los grupos de la resistencia, había muchísimos, unos trabajaban más otros trabajaban menos pero todos hicieron algo para que Perón volviera a la Argentina. En ese momento se dio el caso y yo creo que nosotros somos culpables, de que en la mayoría de la gente de la resistencia no actuaba la juventud. Yo a través del tiempo, analizando lo que ocurría, comprendí que entre nosotros mismos no le dimos el verdadero valor a la juventud y todas las agrupaciones y organizaciones que creábamos, la hacíamos con gente que pasaba de los 30 años. Vale decir que quedó marginada.
    Cuando se dice que la juventud ha desechado a la gente que actuó en la Resistencia, dándole mayor importancia a los últimos tiem-dos dejando de lado las luchas anteriores, lógicamente no lo he tomado en cuenta. Solamente he rendido mis respetos a la gente que luchó y me pongo de pie para rendirle mi sentido homenaje a los muchachos que cayeron para tener este gobierno popular del General Perón y a los que hoy luchan por defenderlo de los enemigos del pueblo.

  • DANTE VIEL: No existen dos peronismos
  • Quiero señalar que desde los albores del Movimiento, a la fecha, pasando por los últimos 18 años, siempre he estado enrolado en la corriente revolucionaria, o «línea dura» como se la llamó en otras oportunidades, ya que entiendo que el peronismo es uno solo.
    No existen dos peronismos como algunos pretenden; no hay un peronismo duro y otro blando, hay uno solo, el auténtico, el que es vanguardia, nervio y motor de la Revolución Nacional.
    Esto lo hemos sostenido durante todas las épocas; en las que como en la actualidad, encontrábamos personajes muy similares, que pretendían hacer del peronismo, un partido más dentro de las estructuras del régimen, desvirtuando su condición de Movimiento Social y Revolucionario.
    El panorama actual, no es nuevo, sino más claro y evidente; los blandos, los negociadores, los par-ticipacionistas, los dialoguistas, los enriquecidos, etc., han aprovechado especialísimas circunstancias, para encaramarse en las estructuras partidarias, y desde ellas, deformando los hechos, tergiversando la realidad, marginando a todos aquellos que siguen sosteniendo las viejas banderas del Movimiento.
    Esto no pasa desapercibido en la enorme mayoría del pueblo argentino que contempla azorado, como los que traicionaron y los que nada hicieron, se conviertan ahora en sus dirigentes y en jueces inquisidores, de los que en todo momento, dieron sobrada prueba de autenticidad peronista.
    Hacía pocos días que había sido asaltado el gobierno del pueblo, y ya algunos figurones del movimiento comenzaban sus tanteos como los usurpadores del poder.
    Aparecieron los que decían estar con la doctrina y no con Perón, y que en entendimiento con los fusiladores del 56, crearon distintos partidos, con los que pretendían canalizar la voluntad popular. A eso se opusieron los verdaderos peronistas, que alertaron al pueblo de la traición, y reiteraron que no había más que un solo peronismo: el que tenía a Perón como jefe indiscutido. El pueblo comprendió la realidad y esos partidos quedaron convertidos en estructuras vacías, papeles con membretes y sellos de goma.
    Así se logró la primera demostración de unidad popular, cuando la tramposa convocatoria a la Constituyente del 57, donde los neoperonistas demostraron su orfandad; los partidos del régimen, su desprestigio y los votos en blanco, el rechazo masivo que hacía
    la nación a la trampa, la traición y la entrega.
    La orden de Perón en el año 1958, de votar a Frondizi, por el compromiso de éste de realizar una política nacional, reivindicati-va. etc., nos llevó a votar y limitarnos a esperar organizadamente, si se cumplía con los compromisos contraidos.
    En ese ínterin se habían sucedido dos cuerpos de conducción denominados Comandos Tácticos Perónistas, de los cuales formé parte en representación del sector obrero.
    Frondizi cumplió una mínima parte de lo prometido, y a medida que iba aumentando su descanso en las armas, se iba alejando del respaldo popular.
    El país enfrentó así una nueva frustración, y automáticamente recrudeció la resistencia del pueblo.
    Nuevamente aparecieron los blandos y contemporizadores, que reducidos por prebendas y promesas, se vuelcan hacia una política de integracionismo, que en el fondo no era más que una traición a los postulados de nuestro Movimiento.
    Se creó en ese entonces la Delegación del Consejo Superior del Peronismo, del que también formé parte y en el que ocupé primero la secretaría gremial y luego, la secretaría general, logrando de esta manera por primera y única vez, que un hombre surgido de las filas obreras, ocupara la más alta jerarquía dentro del Movimiento.
    El Consejo Coordinador y Supervisor del Movimiento, ante la reiteración de proscripciones, persecuciones, encarcelamientos, torturas, etc., interpretó la imposibilidad de continuar recorriendo los caminos de la paz y volvió entonces a transitar los senderos de la guerra.
    Es así que comenzó la conspiración que culminó con el golpe revolucionario del 30-11-60, que tuvo como luchas salientes, la toma del regimiento 11 de infantería en Rosario, en la que participé juntamente con el compañero Armando Cabo y Miguel Gasera, para señalar a dirigentes gremiales que participaron del hecho; también se hizo la toma de la localidad de Tar-tagal, en Salta. En esto también los traidores jugaron un papel importante, y desde la campaña de desprestigio ante militares comprometidos, hasta publicitadas desautorizaciones al hecho revolucionario, pusieron en evidencia la mezquindad de su conducta y la debilidad de sus ideales.
    Formé luego parte integrante de un nuevo Consejo Coordinador, cuyo hecho más saliente fue el triunfo electoral del 18-3-62, al que no fue fácil llegar, ya que los traidores de siempre, los comprometidos con el gobierno de turno, no dejaron esfuerzo por realizar, para arrastrarnos a una nueva proscrip–ción, posibilitando así la continuidad del gobierno.
    El General Perón avalando la posición de los que queríamos concurrir a elecciones, para demostrar la fuerza del Movimiento, fue candidato a diputado nacional por Capital, en primer término, tocándome a mí ocupar el tercer puesto en esa lista. Juntos fuimos cuestionados y excluidos por la Justicia Electoral, no obstante, se libró la batalla; el triunfo, provocó la caída del gobierno, con el consecuente regocijo de los leales y del pueblo, y el llanto de los traidores.
    Continuar esta historia sería excesivamente largo, por eso, creo que lo expresado, es prueba suficiente, de cómo en toda época y en todo momento los triunfos del peronismo, pretendieron primero ser impedidos y luego, una vez alcanzados, aprovechados por los advenedizos y los traidores.
    Sólo con estructuras auténticamente representativas del sentir de las bases, ha de impedirse la repetición de tales hechos y se asegurará la consolidación del Movimiento.

  • AVELINO FERNANDEZ: Hay muchos expulsados por leales: «Yo soy uno de ellos»
  • La experiencia que yo puedo aportar es a partir de la experiencia vivida por la clase trabajadora después del 55.
    Como consecuencia a que el gobierno de la Revolución Libertadora saca en el 56 un decreto proscribiendo a todos los dirigentes sindicales peronistas. Como consecuencia de eso decía, la militancia peronista con algunos compañeros de la vieja guardia del 55 con algunas excepciones, se logró a través del proceso del 56 al 57 desmontar todo el aparato que había montado el gorilaje a través de un decreto reglamentario para los procesos electorales en las organizaciones gremiales. Tal es así que en el decreto 9270 donde las autoridades que surgen de las respectivas organizaciones tienen que ser integradas por mayoría y minoría. A pesar de ese aparato montado por la Revolución Libertadora, la militancia peronista trata a través de todos los medios de recuperar las organizaciones dentro de ese proceso fraudulento.
    Sabíamos que iba a ser muy duro recuperar las organizaciones gremiales que estaban en manos de los comandos civiles del sindicalismo cipayo.
    En esa etapa se recuperan una serie de organizaciones importantes como la carne, la UOM, la Asociación Obrera Textil, Sanidad, etc. Cuando ya estaba montada la máquina para entregarle la CGT a los gorilas, a los 32 gremios. Con eso configuraban una representación abultada.
    Se dio la batalla en el congreso de Laplacette a través de las organizaciones recuperadas para el peronismo, conjuntamente con algunas organizaciones comunistas como la madera y la construcción… Se hizo un bloque y se rompió la mecánica del Congreso.
    A través de ese problema, las 62 van librando sucesivas batallas su-perestructurales y van recuperando organizaciones. Hasta ese entonces toda esa carnada de dirigentes nuevos a consecuencia de la proscripción de los viejos, estaba jugando bien el papel ideológico del Movimiento. El objetivo fundamental de aquellas organizaciones gremiales era generar el clima agitati-vo en todo el país para la vuelta de Perón.
    En el año 58, con las elecciones de Frondizi y el pacto con Perón en el que se incluye como uno de los puntos la Ley de Asociaciones Profesionales. Es ahí donde las 62 van tomando cuerpo al tener una cantidad de organizaciones representativas.
    Bueno, llega el 58 y me acuerdo
    que nosotros presionamos sobre Frondizi para que salga la Ley de Asociaciones Profesionales tal cual como la queríamos nosotros. Al final la Ley 14.455 salió casi en su totalidad como la queríamos nosotros.
    Pero qué pasa, mientras todos los gremios dejaban entrar al veedor electoral, los 32 gremios con la confabulación de los militares
    que en aquel entonces eran el poder político del país, se resistieron. Es así como se realizan las elecciones y los gorilas mantienen su poder y las 62 pasan a ser un grupo monolítico.
    Pero la política de Frigerio y de Frondizi para llevar adelante una política de integración, encuentra eco favorable en 2 ó 3 compañeros, Cardozo, Gomis y Carulla. Son los tres pivotes que quieren lanzar a las 62 por un nuevo sendero del sindicalismo moderno inventado por Frigerio. Pero no tuvo suerte Cardozo y tuvo que rectificarse de todo lo que había hecho.
    Hasta esa etapa fue bien. Acá lo que hay que reseñar es lo siguiente: en el Movimiento Obrero existen tres etapas: la del 55 al 59, la del 59 al 66 y la del 66 a la fecha.
    En la primera etapa el Movimiento Obrero jugó con tuti. Se luchó casi en su totalidad por reivindicaciones políticas, nada de reivindicaciones salariales, eran reivindicaciones políticas por las que luchaba, era por la vuelta de Perón.
    Del 59 al 66, se entra en una lucha interna del campo sindical, en la que unos se fueron incorporando a los coqueteos con los gobiernos de turno, otros se fueron desgastando, otros se fueron arrugando y otros se fueron comprometiendo. A pesar de ese desgaste las 62 consiguen durante el gobierno de tilia, a través de las tomas de fábricas, superar todos los cálculos que en aquel momento hacían los dirigentes. Es así como se encaminó el proceso y se hizo una ocupación masiva en todo el país.
    Desde el 66 al actual, con el compromiso de algunos dirigentes, con el desgaste de la lucha interna, por la traición de algunos dirigentes, Ongania encuentra en las mejores condiciones a la clase dirigente del Movimiento Obrero para darle el golpe mortal y llevarla al terreno de la venalidad y la confusión en su gran mayoría.
    Es así como del 66 a la fecha, con Ongania, Levingston, Lanusse, pero con un ministro de trabajo que conocía al dedillo todas las debilidades y los vicios de los dirigentes sindicales, como el señor San Sebastián, posibilitaron el par-ticipacionismo y cualquier otra variante que significaba ser absorvi-do por el régimen. Es decir, que desde el 66 a la fecha fue la etapa más nefasta del Movimiento Obrero a nivel de dirigentes.
    Nosotros lo que lamentamos hasta hoy es que no se hayan producido las condiciones a través de los organismos competentes, en este caso el Ministerio de Trabajo, de regular la limpieza y los procesos democráticos dentro de las organizaciones sindicales. El General Perón ha dicho que se terminó la época del dedo. Nosotros creemos en Perón, pero estamos convencidos que los que están encargados de interpretarlo y llevar a cabo el proceso democrático de las organizaciones sindicales, no lo hacen y ahí no existe ninguna verticalidad, sino que hacen oídos sordos a ese reclamo de Perón y hacen todo lo contrario de lo que quiere el líder.
    Por eso es que se hace difícil la reestructuración del Movimiento Obrero a nivel de los cuadros dirigentes en la medida que no se garantice el proceso democrático de las organizaciones sindicales. Además, todos sabemos que a través de estos últimos tiempos hay cantidad de expulsados por el solo hecho de ser leales a Perón, yo soy uno de ellos.
    El objetivo es perpetuar a los dirigentes inmorales, para seguir manejando al Movimiento Obrero a través de una estructura irreal.

  • SEBASTIAN BORRO: A esta juventud nadie le vende buzones
  • Mi experiencia en la lucha sindical no se inicia en el 55 sino allá por el año 42, tenía veinte años y estaba afiliado a la Unión Obrera Metalúrgica cuando el carnet habia que esconderlo. Yo seguí trabajando en la UOM siendo delegado y el último establecimiento en que trabajé fueron los talleres Maza donde realizamos una huelga de 45 días. Y en ese entonces el presidente era Perón. O sea que había que defender intereses de los trabajadores contra leyes explotadoras que todavía existían. Ganamos la huelga o sea que tuvieron que pagar los jornales.
    Y ahí observaba como se observa ahora que había muchos dirigentes gremiales que eran auténticos pero había una gran cantidad también de dirigentes que con el grito de viva Perón, o con adularlo a Perón o ser obsecuentes, no defendían a nadie. Es así que cuando se produce el golpe del 55 de 108 delegados que había en el Frigorífico Lisandro de la Torre quedaron siete u ochb muchachos. Yo que no tenía participación directa en el Frigorífico antes del 55 salimos con un grupo de muchachos nuevos a pelear en defensa de los intereses de los trabajadores, considerábamos que no podíamos aceptar que nos quitaran nada de lo que Perón había establecido en el país durante esos diez años. Y así fui a través de esas luchas, con una gran
    cantidad de compañeros, con los que formamos una comisión de lu cha contra la intervención del sindicato del frigorífico, conociendo a los muchachos que hoy tengo al lado, como ser Viel, Framini, Armando Cabo y otra gran cantidad de compañeros que en sus organizaciones hacían lo mismo.
    Que eran los pocos que quedaban en cada una de las organizaciones y que individualmente iban luchando para ir formando ese gran conjunto de hombres que estábamos en la clandestinidad, pero que estábamos desde ese momento peleando para el retorno de Perón y restablecer definitivamente la justicia social; porque las intervenciones fueron a saquear los sindicatos, fueron a robar todo lo que nosotros teníamos, eran cómplices los interventores que había en los sindicatos con los interventores que había en las empresas para explotarnos. Esto nosotros no lo permitíamos mediante la lucha y así fue como cuando yo era secretario adjunto en el 56 sacamos un convenio en el Frigorífico tan bueno como cuando estaba el General Perón. Pero eso se debía a la lucha de todo el personal. Peleábamos por el trabajador, éramos peronistas auténticos y somos auténticos. Ahora tenemos que aplicar el auténtico justicialismo, el auténtico peronismo, que es tener sentimientos, que es tener solidaridad, conciencia, honestidad, eso había que ponerlo en práctica y la gente se sumaba a nosotros.
    Es así que en el Frigorífico Lisandro de la Torre se realizaron varios hechos. Uno fue cuando el capitán Tropea, marino, regorila, reaccionario, detuvo a tres muchachos. Los detuvo a las ocho y media de la mañana. Nos apersonamos a las nueve menos diez a su despacho y nos dijo que no volvían más al trabajo y que estaban detenidos y que de la cárcel iban a salir cuando él quería y que si nosotros conseguíamos que volvieran él se pegaba un tiro.
    A las nueve de la mañana paró todo el Frigorífico, ese paro duró seis días. Le dijimos que si no se los liberaba y se los restituía al trabajo el paro seguiría, es así como tuvieron que ir a buscarlos a Villa Devoto con los coches oficiales y restituirlos al trabajo. Y le dijimos al capitán ese: «Vea señor, esperamos que se pegue el tiro».
    Y así fue siempre, cuando los dirigentes gremiales nos jugamos siempre las bases nos acompañaron y nos enseñaron que cuando se tiene una actitud de lucha se triunfa. Pero hay que dar el ejemplo. Entonces no hay que ir con coches blindados. Porque es lamentable que en el Gobierno de Perón dirigentes gremiales tengan que ir acompañados de veinte guardaespaldas porque consideran que tienen que defenderse. De quién, de los trabajadores, y bueno algo malo habrán hecho para que los trabajadores los persigan. Es decir que nosotros no podemos permitir que el dirigente gremial sea un burócrata, el peronista debe servir al pueblo y andar como tal, como descamisado. Andar por la calle, por los lugares de trabajo, con las mismas armas que utiliza el hombre de bien que es la verdad. Esta gente actúa de esa manera ¿por qué? Porqué actúan como mercenarios pagos, no dan elecciones, no permiten las listas opositoras que actúen. Y es así que ellos son cómplices. Fíjese qué caso interesante, los dirigentes gremiales que hace unos años han conocido la lucha y que han conocido los reaccionarios de entonces son cómplices y son los que avalan a Margaride.
    Luis Margaride es un elemento reaccionario y yo puedo dar algunos testimonios de la historia de este individuo. En el año 58 cuando se hace cargo de la comisaría 42ª hasta que dejó esa comisaría, el Sr. Margaride hacía razzias todos los días y se levantaba por vez 30 personas, al quinielero, al delincuente, pero encontraba al honesto y se lo llevaba también. Y al pobre trabajador del frigorífico que salía con su cuchillo de faenar para prepararlo para el otro día se lo llevaba por portación de armas. Ese señor Margaride que cuando yo asumo por segunda vez la dirección del gremio lo voy a ver y le digo que es injusto que un señor aunque tenga un cargo de comisario se tomara atribuciones que no correspondían, me dice: «Usted en el sindicato y yo en la comisaría.» «Me parece muy bien, le contesto, pero mientras yo esté en la dirección del sindicato usted no vuelva a detener ningún trabajador porque el frigorífico va a parar inmediatamente».
    Después cuando llega la huelga del 59, Margaride aprovechando nuestra condición de perseguidos nos empieza a perseguir a todos.
    En ese año fabrica algo como lo que fabricó con Caride, porque esto es fabricado. En 1959 dice se detiene una gavilla de terroristas en el barrio de Mataderos. Detienen a Robetro Minosi, Arévalo, Casalló, Crespi, muchachos del frigorífico. A todos los acusa de terroristas, que le encontraron fusiles, balas, chapas de coche. No le encontraron nada. Nadie tenía ni un cortaplumas. Van al juez y son sobreseídos inmediatamente pero pasan a disposición del Poder Ejecutivo. Y ahí a un hermano mío, José, que no tiene ninguna participación directa, Margaride lo detiene y le dice: ya que a su hermano no lo pude detener lo voy a detener a usted. Y estuvo seis meses en Caseros y se tuvo que ir del país. Margaride manifiesta en ese entonces y está en La Prensa del 19 o 20 de setiembre del 59: «el jefe de la pandilla terrorista es Sebastián Borro que actúa bajo las directivas que traen en código desde Trujillo del tirano depuesto». Y fíjese lo que yo decía hace un rato que esos señores dirigentes gremiales que estaban entonces y muchos de ellos siguen estando permiten que este Sr. Margaride esté en la policía federal agraviando a Perón, agraviando al pueblo. Ese señor no puede ni ser agente de policía porque es un reaccionario, un resentido social que descarga sobre los trabajadores todo el odio que le produce, como le dije públicamente
    en ese entonces, su drama sentimental.
    Pero como tienen que defenderse de los trabajadores tienen que apoyarlo a ese comisario. Porque si a mí me agarran con un cortaplumas me meten preso, mientras que ellos van con todas las armas que se les ocurre y las usan contra quienes quieren, porque tienen el aval del comisario a quien apoyan. Por lo tanto yo creo que hay algo similar a aquel 55, al golpe del 55 que se produce debido a que los hombres que tenían el poder en la mano, la parte política y mucho de la parte gremial —porque muchos dieron ejemplo de lucha después— no han sabido defender a Perón.
    Y en este momento están haciendo con el general Perón, lo mismo que entonces, cuando cayó el gobierno. Lo están ridiculizando al General Perón para ellos seguir haciendo lo que están haciendo.
    Y seguir siendo dirigentes. Porque actuando como nosotros creemos que se debe actuar estos señores no pueden ni ser barrenderos porque las bases no los votan.
    Y es por eso que no permiten que en las organizaciones sindicales hayan elecciones. Por eso Margaride va a cerrar los locales a JTP, por eso lo va a buscar a Caride y a otros peronistas. Porque aquí se está hablando de organizaciones extremistas que están al margen de la ley pero nadie va a buscar a nadie. Yo no quiero que busquen a nadie, pero que no vayan precisamente a buscar a los peronistas, que es a los que están buscando. Y no es nada raro que mañana me digan a mí comunista, como se lo están diciendo a Di Pascuale.
    Y en este momento acompañando a un grupo de muchachos salimos a hacer ver públicamente, porque no podemos llegar directamente al General Perón, tal vez le llegue algo, para que Perón sepa que el auténtico peronismo no es el que lo rodea, lo que están haciendo estos señores. Porque están haciendo justamente todo lo contrario. Están manejados desde afuera y desde adentro. Aquí hay manos negras que están estableciendo: agraviar a Perón, inutilizar el gobierno y llevarnos a nosotros al enfrentamiento total.
    La auténtica juventud que tenemos nosotros en este momento es marginada por los elementos mercenarios, es una barbaridad, yo como peronista no lo puedo admitir.
    En este momento lamentablemente tenemos que la conducción del Movimiento Perónista no es la auténtica representación. Ya sea la parte política, encarnada en el Sr. Martiarena que reniega del peronismo hace algunos años, porque creía que tenía caudal propio y hoy conduce. La parte femenina que tampoco es conducida por el auténtico peronista, y la Juventud también. Yo considero que con la experiencia de muchos de nosotros, y la experiencia de los auténticos y honestos, porque en este momento hay que ir buscando con, lupa de los que quedaron a muy pocos verdaderos, nosotros entendemos que esta juventud maravillosa que Perón decía hace algunos años que el futuro será de ellos, es la auténtica. Y no esa que se fabrica todos los días. La auténtica juventud es la que acompañó a la campaña electoral para que Perón ganara las elecciones del 11 de marzo y las del 23 de setiembre. Esa juventud que nadie engrupe porque nadie vende más
    buzones, esa juventud es la que tendrá el futuro.
    Aquí nosotros no tenemos conducción política, ni conducción gremial en este momento para encauzar al movimiento. Tenemos algunos dirigentes gremiales que son excepciones, y tenemos a los muchachos de la JTP que se los cuestiona pero que son auténticos, que están luchando; esa es la auténtica Juventud. Al que yo estoy orgulloso que mi hijo participe en ella, como el hijo de Framini, como el hijo de Dante Viel, como el hijo de Armando Cabo, y como los hijos de todos los muchachos que siempre hemos sido honestos. Porque yo tengo el orgullo de decir que siempre he trabajado. Con nuestro ejemplo le damos a ustedes la misión de que esto lo encaucen. Pero nosotros tenemos que trabajar para que ustedes los ubiquen en el lugar que corresponde junto al General Perón que es nuestro jefe.

  • ANDRÉS FRAMINI: Tengo miedo que vuelvo a pasar lo mismo
  • Nosotros vemos que insisten con la verticalidad aquellos que una vez dijeron que para ayudar a Perón había que estar contra Perón. Ahora les conviene la verticalidad. Nosotros por supuesto seguimos i respetando la verticalidad de Perón, pero como sabemos que algunas cosas que están sucediendo ahora no tienen nada que ver con las que Perón realmente quiere hacer, entramos realmente a sospechar que está sucediendo lo mismo que sucedía a fines de 1954, 1955. Entonces no queremos volver a escuchar a Perón ya fuera del país decir que estaba rodeado de alcahuetes y adulones.
    Tenemos la obligación como peronistas y como argentinos de buscar la forma de participar en esto para que no sucedan esas cosas. Perón dice que no hay que gritar tanto viva Perón sino que hay que ayudarlo. Nosotros tenemos la humilde pretensión de ayudarlo dentro de nuestra posibilidad con la experiencia que hemos recogido y vamos a sumar nuestra experiencia a lo que resulta la garantía de futuro que es la maravillosa juventud como Perón la llamó en su oportunidad.
    A esa Juventud acudimos nosotros ahora y tratamos de buscar la forma de congeniar y aunar los esfuerzos de la vieja generación con ella que no ha tomado las desviaciones ideológicas como se les señala. Sumar todo ese esfuerzo, ponerlo al servicio de la Patria por eso lo queremos poner al servicio de Perón. Ese es el motivo principal por el cual nosotros nos encontramos con todos estos compañeros que se nos puede sospechar de cualquier cosa menos de nuestra lealtad a Perón. Y además porque a nosotros no se nos puede señalar que estemos enfermos de histeria revolucionaria. Porque por eso no estamos con los apresurados que quieren la revolución mañana, pero tampoco estamos con los retardatarios que no quieren la i revolución nunca. Estamos en el justo medio porque lo entendemos
    a Perón cuando dice todo en su medida y armoniosamente. Que Perón con eso no quiere significar que no se vaya a hacer la revolución nunca, como quieren hacer aparecer los que quieren mantener el status al servicio del régimen.
    Yo creo que la política externa del General Perón, las relaciones con los países socialistas son un golpe contra el imperialismo y eso no llega abajo, no se comprende la importancia que tiene, porque la correa de transmisión entre Perón y el pueblo no funciona. La dirección del Partido, del Movimiento, no es real sino formal. Se podrían decir muchas cosas de eso. Pero lo importante es que en este acto que nosotros pensamos realizar o que realizamos queremos aprovecharlo no sólo para festejar un triunfo, sino aprovecharlo para ver si en este año que viene será el año de la reivindicación, el año de la lucha, porque sin la lucha no creo que nosotros logremos la liberación.
    Yo soy enemigo de historiar las cosas, de recordar las cosas del pasado, pero de todas formas para justificar el presente e ir al futuro forzosamente siempre hay que ir para atrás, recordar algunas cosas, por lo menos las más importantes.
    Mi identificación con el peronismo comienza en 1944, cuando aparece en el escenario político el entonces Coronel Perón.
    Yo trabajaba en una fábrica textil y en seguida vi en él, o intuí la persona que nos iba a reivindicar todo lo que nosotros padecíamos entonces. Y me hice peronista. Por supuesto me encajaron el San Benito, la primera rotulación que fue Framini fascista. De ese entonces cualquier rotulación, no sé cuál será la que tengo ahora.
    Nuestra preocupación, y el porqué más que nada de que iniciamos la lucha después de un año de esperar en esta nueva etapa que se va haciendo un poco larga se debe a que recordamos lo que pasó antes del 55 cuando teníamos al General de presidente. Y quienes tenemos memoria si recordamos algunas cosas de entonces nos entramos a preocupar porque nosotros siempre respondimos a la verdadera verticalidad. En aquel entonces no era verticalidad, se decía la orden de arriba pero con el cuento de la verticalidad de la orden que no era de Perón sino de los que estaban de Perón para abajo se consideraban dueños del movimiento. Y con ese cuento nos frenaron, nos impidieron avanzar y participar en el quehacer nacional.
    Y es por eso el temor nuestro de que vuelva a suceder lo mismo. Y más que nada porque los que hablan tanto de la verticalidad fueron los que menos la respetaron en el momento que más había que respetarla.

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