William Reynal, el ejecutivo educado por los yanquis, vuelve a ser noticia. Esta vez, el apuesto representante de numerosas empresas norteamericanas y dueño de la compañía de aviación Austral, está ultimando los detalles para una prolongada luna de miel. Un romance que comenzó hace más de un año con Felipe Sapag, el gobernador neuquino, con quien parece llevarse a las mil maravillas. Aunque Reynal y Sapag se conocían desde mucho antes, recién el año pasado sintieron necesidad de formalizar su relación. En otros tiempos, hablan mantenido un estrecho contacto a raíz de la adjudicación que hizo Sapag a Reynal para construir el Hotel de Turismo de Neuquén. Pero aquello fue algo efímero, circunstancial. Ahora todo es diferente. Esta nueva cita, la facilitó un hermano de Felipe, llamado Elias. Luego de varias entrevistas, ambos se pusieron de acuerdo para explotar en común la zona turística de San Martin de los Andes. Pero como debieron anular una licitación en marcha y burlar las leyes en vigencia, Felipe y William decidieron ocultar sus relaciones hasta después de la asunción del gobierno popular. Los dos quisieron que todo parezca legal. Que no salieran o luz las negociaciones previas. Asi se hizo. Sin embargo lo que simula ser un romance a primera vista tiene una secreta historia. Y EL DESCAMISADO está en condiciones de revelarla. Entretanto, Sapag y Reynal sueñan con esquiar ¡untos en San Martin de los Andes, donde explotarán un gran centro turístico. Los gastos de la luna de miel los pagarán, según sus planes, entidades de la Nación, la Fuerza Aérea Argentina y bancos oficiales de la provincia.

WILLIAM, como todo el mundo sabe, es un muchacho capaz. Emprendedor, bien educado. Tiene, eso si, grandes defectos: admira demasiado a los yanquis, con quienes vivió muchos años y cuyas empresas se ufana de haber traido al pais, y es, o ha sido al menos, un gorila recalcitrante. De esos que se fueron del pais durante el gobierno peronista porque los «asfixiaba» la
«demagogia» de la justicia social y la independencia económica (ver EL DESCAMISADO Nº 21-22-23).
Claro, que se fue a vivir con los yanquis, becado por una empresa de ese país. La historia ya la publicó El Descamisado cuando explicó la gran estafa de la empresa Austral, que pese a tener una deuda de más de 55 mil millones de pesos, sigue operando. Reynal dirige una
empresa en quiebra. Y mientras la Nación paga el gasto y la pérdida que arrojan sus aviones, William concreta negocios de turismo. Como éste de San Martin de los Andes.

  • UNA HISTORIA DE AMOR
  • Reynal no paga las deudas de Austral pero invierte dinero en Neuquén. Es una cosa rarísima. El Estado paga la nafta de sus aviones, la inmensa deuda contraída por Austral cuando renovó la flota de aeronaves en 1971 y que asciende a 33 mil millones, las tases aéreas, los arreglos mecánicos, en fin, todos los gastos de la Compañía. William no tiene plata para cumplir esas obligaciones, pero tiene, en cambio para invertir en la provincia de Neuquén.
    La explicación de este fenómeno, sin embargo, es simple: William aparece como acaudalado inversor en el proyecto turístico de San Martín de los Andes —una de las zonas más hermosas del país— pero en realidad, no va a invertir un peso. El negocio se hará a la «Reynal» como en el caso de Austral, que el Estado paga los gastos y William embolsa las ganancias. En San Martin de los Andes, Reynal administrará un complejo construido por Vialidad Nacional, la Fuerza Aérea y ENTEL. Los pesos que aparezcan del bolsillo de Willlam provendrán de créditos otorgados por bancos de la provincia.
    Un detalle curioso, es que el acta firmada entre el gobierno de la provincia de Neuquén y Reynal, para la instalación del complejo turístico, elogia la «solvencia» de la empresa Austral.

  • SOL JET
  • La empresa «solvente». Austral, tiene una hermana más pequeña. Se llama Sol Jet, y representa la rama turistica de los negocios de Reynal. Hasta ahora estuvo especialmente afincada en Bariloche. William, a través de Sol Jet, empezó a caminar por todo el sur. Y caminando descubrió la inmensa belleza de San Martin de los Andes, cuyo cerro Chapelco es comparable al famosísimo Catedral, y mucho menos conocido.

  • EL PRIMER CONTACTO
  • Puesto en camino, todo debía realizarse con paciencia. Asi. Reynal se acercó a Sapag cuando el turco fue designado por Ongania para dirigir la provincia en 1967 Felipe entonces estaba muy ocupado en sus cosas, y casi ni se fijó en Reynal. Tuvieron sin embargo, algunas citas, de las cuales quedaría la adjudicación a favor de Reynal del Hotel de Turismo de Neuquén. El anterior hotel, llamado Confluencia, había sido presa de la piqueta de la anterior intervención. Y para construir otro confluyeron Reynal y Sapag.
    Aunque la relación fue muy efímera, algo prendió entre los dos. Desde entonces recordaron ese negocio, y volverían sus miradas entre sí cuando les tocaba encontrarse en fiestas o reuniones de la dictadura. Pero nada más. Reynal volvió descorazonado a Buenos Aires. Pasarían varios años para un nuevo encuentro con Sapag.

  • DONDE HAY AMOR, CENIZAS QUEDAN
  • La vida se empeñó en reunirlos otra vez. Fue el año pasado, cuando Reynal comenzó a entusiasmarse con la idea de capturar el cerro Chapelco.
    William, como lo conocía muy bien a Felipe, consiguió que una empresa canadiense, la Societe Canadiense des Grands Amenagements (SOGRAMCAM) le extendiera una recomendación y una promesa de Invertir dinero. Ambos le propondrían a Sapag realizar un gran proyecto turístico.
    Rápidamente ambas familias (la de Reynal y la de Sapag) se pusieron a trabajar para formalizar la relación. Los de Austral buscando plata en el extranjero para bancar el costoso noviazgo. En ese sentido, Mister D. J. Canigan, del grupo financista de Cana —ubicado en 112 Kent Street, Office 651— Torre «b», Place de Ville, Ottawa (ver recuadro), recibió varios mangazos. Algunos para pagar los vitáticos. Otros destinados al proyecto con
    Sapag. El 23 de febrero de 1973. en Nueva York. Austral hizo un acuerdo con SOGRAMCAM para que mientras continuaban las discusiones para la implementación de la propuesta sobre el cerro Chapelco, «coloquen algunas instalaciones para el esquí y los turistas, requeridas en forma inmediata…». Mientras los de Sol-Jet y Austral conseguían los mangos. Felipe mantenía todo en secreto, aguardando el cambio de gobierno.

  • ADIÓS A LA CLANDESTINIDAD
  • Reinstalado Sapag en el gobierno de la provincia, la relación con Reynal empezó a abandonar la oscuridad. Para ello, en cuanto pudo, envió al Parlamento provincial un proyecto de ley autorizándolo a «constituir o participar en sociedades de economía mixta.. .»
    El permiso, como se descontaba, fue obtenido y se declaró desierta la licitación para adjudicar el Hotel de Turismo de San Martín de los Andes. De esa manera, no existía ninguna necesidad de ajusfar el convenio con Austral a los criterios legales.

  • UN PEDIDO DE INFORMES
  • Entretanto, todos los acuerdos convenidos entre Felipe y William y la firma canadiense comenzaron a concretarse. Un conjunto de legisladores peronistas, alertados por el negociado, pidieron una explicación al Ejecutivo provincial que no prosperó. Lo mismo hicieron con el ministro de Economía de la provincia, preguntándole las razones por las cuales se había declarado desierta la licitación y si eran ciertos los contactos con otras empresas en su reemplazo.
    Este pedido, por supuesto, tampoco prosperó.
    Preparando el ambiente para la difusión de su relación con Reynal, Sapag envió al Concejo Deliberante de San Martín de los Andes un pedido de consulta. Ese pedido era una farsa, porque preguntaba qué opinión les merecía la venta de las tierras que rodean al Cerro Chapelco, siendo que las mismas son propiedad de la provincia. Con la maniobra, Sapag pretendió que los lugareños se sintieran dueños del cerro, y que avalaran su estafa, ya que la provincia vendió a Reynal las hectáreas a cinco mil pesos ley cada una y valen, en realidad, seis veces más: treinta mil pesos.
    Felipe quiso, sobornando a los pobladores con la futura visión de un pueblo desarrollado, luciendo de asfalto, aeropuerto y hoteles, que la maniobra tuviera el respaldo de San Martín de los Andes.

  • EL COMPROMISO
  • Una vez que los pobladores de la zona dieron su beneplácito, Felipe y William aseguraron su unión mediante el siguiente compromiso:
    La provincia de Neuquén, para que William pueda explotar su negocio, se compromete formalmente a:
    1.—Terminar la pista del aeropuerto y equipar los aparatos radioeléctricos a través de la Fuerza Aérea. Construir, además, la aeroestación provisoria. Todo ello durante el verano de 1974.
    2. — Terminar el pavimento de la ruta «O»; el camino hacia el cerro Chapelco el camino hacia Villa Quila-Quina, el camino hacia el cerro Bandurias, terminar el circuito Lolog-Paimún, Huachulfaquen, incluyendo puentes: adecuar el camino a las termas de Eputziquen gestionar ante la Dirección Nacional de Vialidad la terminación del camino hacia Canadón Culebra; el acceso al Hotel Turismo del Cerro Chapelco.
    3. — Construir una linea de alta tensión entre San Martín de los Andes y el cerro Chapelco.
    4. — Establecer una línea de créditos para la actividad hotelera y para el desarrollo de actividades con el problema turístico (transporte, alimentación, entretenimientos, etc.).
    5.—Transferir a Reynal el edificio de material existente en el cerro.
    6. — Gestionar ante ENTEL la puesta en funcionamiento del servicio de microondas a San Martín de los Andes.
    7. — Mantener en el cerro Chapelco, la maquinaria indispensable para asegurar su funcionamiento invernal.
    8. — Proveer al hospital San Martín de los Andes una nueva ambulancia para afectarla al cerro Chapelco en el período invernal.
    9. — Otorgarle al futuro operador del hotel de Turismo (es decir, Reynal) una concesión de no menos de 20 años.
    10.—Transferir a la Municipalidad de San Martin de los Andes las tierras del cerro Chapelco: esta es una decisión que dejará sin sus tierras a pobladores que están asentados desde hace muchos años y sobre las cuales tienen propiedades. Austral quiere, para su proyecto, entre 60 y 90 hectáreas.
    11. — Compromiso de otorgar al operador turístico un crédito por el 50 por ciento de cada una de sus inversiones.
    En cambio de toda esa infraestructura, construida por la provincia, Vialidad Nacional y la Fuerza Aérea. Reynal va a realizar, por su parte, varias construcciones (un restaurante, una escuela de esquí, un edificio para elementos de alquiler y otro para enfermería) y armará también los tours de turismo, llevando a los turistas de San Martín de los Andes a Bariloche. Reynal va a realizar estas construcciones con créditos del gobierno. Su gran esfuerzo, por otra parte, estará centrado en la promoción publicitaria de San Martin de los Andes.
    Otro de los acuerdos fue establecido entre Austral y la municipalidad de San Martín de los Andes. Entres las dos urbanizaciones una zona de 50 hectáreas, y procederán a venderlas. Luego de reembolsar el gasto efectuado en la urbanización, ambas se repartirán los beneficios de la venta.
    Reynal va en camino de realizar otro negocio como el de Austral en San Martin de los Andes. Le venderá pasajes a los turistas que quieran ir allí. Los instalará en su hotel, sobre el cual tendrá una adjudicación de 20 años. Los sacará a pasear a Bariloche, o donde deseen, a través de Sol-Jet, por las carreteras y caminos construidos por Vialidad Nacional y la provincia. Tendrá, además, 90 hectáreas de primera calidad compradas a un precio seis veces inferior, donde construirá, con créditos de la provincia, parte de la infraestructura de su negocio. Y por las dudas, urbanizará 50 hectáreas, cuya venta (cada una vale tres millones de pesos viejos) será repartida en partes iguales con la municipalidad de San Martín de los Andes.
    Entre tanto, Felipe y William sueñan con esquiar juntos por San Martín de Los Andes. ¿Podrán?

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