Trayendo en sus valijas dos invitaciones especiales para que el general Juan Perón viaje a la República Popular China y a la República Popular Democrática de Corea para entrevistarse con los líderes de ambos países, Mao tse-tung y Kinm II Sung, retornó el jueves último por la mañana a Madrid la delegación oficial del Movimiento Nacional Justicialista que —encabezada por Isabel de Perón— viajó a esos países socialistas del Extremo Oriente por especial mandato del jefe del Movimiento.
La comitiva, de la cual formaban parte las señoras Norma Beatriz López de Lastiri y Gloria Mercedes Bidegain, además del secretario privado del general Perón, José López Rega, había llegado a Pekín el pasado martes 8 de mayo y permaneció en los mencionados países del Asia socialista durante 10 días, en el transcurso de los cuales fue recibida especialmente por el ministro chino, Chou en-lai, y por el presidente de la República Popular Democrática de Corea (RPDC), mariscal Kim II Sung.
Fue en la tarde del domingo 15 que el presidente del Consejo de Ministros de China, Chou en-lai, formuló oficialmente la invitación para que el general Juan Perón viaje a esa enorme nación socialista. Se trata de un gesto de vital trascendencia, por cuanto ningún otro gran líder latinoamericano, con las excepciones del comandante Ernesto Che Guevara y el doctor Salvador Allende, fueron recibidos por el presidente del Partido Comunista Chino, Mao-tse-tung.
Es también de estratégica importancia la invitación formulada por el líder coreano Kim II Sung. La RPDC (una gran nación que surgió devastada de la guerra contra el imperialismo norteamericano en 1953 y con la mitad del país amputada y convertida en colonia de Washington, la autodenominada Corea del Sur) puso un avión especial a disposición de la delegación peronista, que viajó a Pyongyang, la moderna y hermosa capital nordcoreana, entre el 15 y el 16 de mayo.

  • UN CAMINO HACIA LA DIGNIDAD
  • Luego de sus primeras 24 horas en Pekín, durante las cuales Isabel de Perón y su comitiva cumplieron los primeros compromisos de un agitado programa, el gobierno chino ofreció un banquete, en el cual se registró una importante presencia, la del vicepresidente del comité permanente de la Asamblea Popular Nacional de China, Kuo Mo-jo. También se hallaban entre los invitados el responsable de la Asociación de Amistad Chino-Latinoamericana, Shen Chien, y numerosas personalidades políticas y diplomáticas. La ocasión fue propicia para que, siguiendo una tradicional y cálida costumbre asiática, se intercambiasen numerosos brindis entre invitados y anfitriones, el más celebrado de los cuales fue propuesto por la señora de Perón y Chou Pei-yuan “haciendo votos por el ulterior fortalecimiento de la comprensión mutua y la amistad entre los pueblos chino y argentino”. En esa ocasión, como venía su ediendo desde París, Isabel de Perón reiteró que América latina y el Extremo Oriente popular “deben ayudarse en forma mutua para la liberación contra toda explotación”. En esa como en otras declaraciones, afirmó la vicepresidente del Partido Justicialista que era necesario para el peronismo informarse de lo recorrido por China en su camino “hacia la dignidad”.

  • PERÓN Y CHINA
  • El primer acercamiento oficial importante entre el líder del movimiento y la diplomacia china se concretó el pasado 13 de abril, cuando la embajada de Pekín en París invitó a Perón a una recepción, ofrecida por el consejero Tien Chi-tung, encargado de negocios de la nación asiática en Francia.
    La recepción ofrecida en París a Perón y el posterior viaje de Isabel Martínez a China establecen un nuevo paso en el dispositivo internacional que viene desarrollando el jefe del peronismo desde su regreso al país, en noviembre pasado.

  • LA POLÍTICA DE LOS CHINOS
  • China Popular tiene relaciones plenas con Cuba (la primera nación americana en contraerlas, hace ya 13 años), Perú, México, Chile, Guayana, Jamaica y Argentina. Además, el gobierno de Pekín desarrolla relaciones comerciales crecientes con Venezuela y Brasil. Son prácticamente inexistentes las relaciones que conserva en nuestro continente la pequeña isla de Taiwan, refugio de los contrarevolucionarios huidos en 1949, cuando se instauró la república popular y el sistema socialista, y mantenidos por la generosa ayuda yanki.
    Pero el acceso del peronismo al gobierno modifica radicalmente las condiciones en que se desarrollarán las relaciones chino-argentinas, iniciadas formalmente en febrero de 1972, cuando en una maniobra de “prestigio” la dictadura militar reconoció la existencia de ese país de 750 millones de habitantes.

  • LAS FUTURAS RELACIONES
  • Se trata de un mercado formidable para la exportación de nuestros productos, además de un proveedor potencial de alta tecnología, equipos industriales, productos terminados y cooperación científica. Y no sólo en el ámbito de la cooperación económica se debe pre-veer que Argentina y China acentuarán sus relaciones, puesto que el peronismo en el gobierno tendrá numerosos puntos de contacto con la política internacional china, fundamentalmente en materia de defensa de los productos básicos del Tercer Mundo contra la voracidad de las grandes potencias, la conservación de sus recursos naturales y la protección de sus aguas territoriales. Además, esos acuerdos estratégicos deben abrir el camino a un mayor intercambio en el campo de lo cultural y lo deportivo, actualmente nulo.
    Así lo quiso dar a entender el jueves último en Buenos Aires el embajador chino, Cheng Wei-chih, cuando concurrió a felicitar al presidente electo, Héctor J. Cámpora.

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