EL incendio comenzó en la Casa Central del Banco de la Nación Argentina. Un lugar en que los trabajadores ya se manifestaron estruendosamente este año. cuando los matones de la Asociación Bancaria se tuvieron que retirar con las urnas el día de las elecciones del gremio.
Desde entonces la Comisión Interna —hija también de una elección fraudulenta realizada a fines del 73— y la jauria de funcionarios gorilas, se lanzaron a una campaña de agresiones contra los activistas, especialmente los de JTP Bancaria. Como si esto no alcanzara reflotaron circulares de la época de la dictadura militar prohibiendo las asambleas y los corrillos de comentarios.
La organización alcanzada por los trabajadores reflejada en un sólido cuerpo de delegados de base, impedia que la burocracia saliera con la suya, es entonces que se trasladan tres compañeros a sucursales de la provincia. La respuesta es rápida, todo el personal en asamblea exige e impone que los mismos sean reintegrados a Casa Central. No obstante, la Dirección del Banco sigue con la provocación destinada a producir un conflicto. Los compañeros si bien vuelven a la Casa Central, no son reintegrados a su oficina de origen. Ya entonces el día 11. se denuncia que se está tramando un complot cuyo objetivo consiste en generar un conflicto para despedir compañeros y favorecer a la banca privada.
No pasa mucho tiempo desde esta advertencia. El 16 de marzo 58 bancarios reciben su telegrama de cesante, a los dos dias se escucha la respuesta de los trabajadores. Más de dos mil compañero? reunidos con los compañeros cesantes definen las cesantías como una provocación y un nuevo sabotaje al proceso de liberación nacional. Eligen una Comisión para que se entreviste con el Presidente de la entidad. Juan Carlos Paz. Cuando esta dele gación concurre a la Presidencia es inmediatamente detenida.
La Asamblea exige la libertad de los detenidos y las autoridades comienzan a desalojar a los clientes que se encuentran en la casa, mientras se cierran las puertas y entran fuerzas policiales que se van apostando en el interior.
Son las 15.30 del lunes 18 de marzo. Dos mil compañeros se preguntan hasta dónde se van a anima; a llegar las fuerzas policiales y el Sr. Perrone, Subgerente General que los acompaña. La orden es terminante: “si no regresan al laburo van en cana”. El objetivo es llevarse detenidos a los cesantes cuando la gente regrese a sus oficinas. Los compañeros plantean que se quiere convertir un conflicto gremial en un conflicto policial.
“Tienen diez minutos”.
Un oficial uniformado sube al mostrador que es utilizado como tribuna provisoria y discursea:
“Yo represento a la sociedad, así que los que trabajan de un lado, y los que no en cana”.
La Asamblea responde: “VAMOS TODOS. CARAJO. VAMOS TODOS. CARAJO”.
Resulta prácticamente imposible cargar con los dos mil trabajadores, la capacidad de los patrulleros y celulares no da abasto. Sólo pueden llevarse cuatrocientos bancarios.
Hasta medianoche no recuperan la libertad, los cesantes son los últimos en salir.

  • EL SINDICATO SE LAVA LAS MANOS
  • El martes 19. la zona bancaria comienza su jornada convulsionada. La JTP Bancaria transmite la situación a los empleados de otras casas bancarias, en las puertas de entrada grupos de compañeros reparten volantes con la posición de JTP.
    En el Banco de la Nación continúa el paro de brazos caídos. Ya son 36 las Agencias y sucursales plegadas al movimiento. Mendoza. Salta y La Plata se suman a la pelea.
    El cuerpo de delegados y activistas convocan a una movilización y asamblea ante la Asociación Bancaria para que los dirigentes den la cara. Hasta el momento no se dan por aludidos.
    Cuando la columna de 2000 compañeros llega a metros del Sindicato la policía les impide seguir.
    Los estribillos atraviesan el sólido cordón policial y el Secretario de Regional Bs. As. de la Asociación Bancaria. Arrese Urteaga, debe salir a la calle y mantiene un agitado diálogo con los delegados de la columna.
    En principio niega que el Sindicato tuviese la lista de cesantes. Al exigírsele que avale las medidas de los trabajadores manifiesta: “No puedo comprometerme porque tengo que consultar…”
    “Con quién tiene que consultar, si con quien debe consultar es con las bases y ellas están aquí”.
    Se le pide que llame a plenario de secretarios generales y responde evasivamente. La indignación de los bancarios crece y Arrese Urteaga retorna al sindicato en donde se siente más seguro luego de prometer que va a avalar el paro, una formalidad insalvable para que el paro no sea decretado ilegal.
    El miércoles se suman miles de bancarios al paro y ya son 46 agencias y sucursales.

  • EL DIRECTORIO DEL BANCO SE CONFIESA
  • La dirección del Banco da a publicidad una solicitada en la que declara que las prescindibilidades fueron decretadas como represalias contra los activistas que denunciaron como fraudulentas las elecciones generales de la Asociación Bancaria Otro de los motivos dados es el reclamo que éstos hicieron por la libertad de los bancarios detenidos cuando el allanamiento a JTP. La Dirección del Banco también los declara culpables de protestar por el traslado de compañeros “a casas cercanas a sus respectivos domicilios”; aunque esto no lo explican en la solicitada la verdadera razón de los traslados era romper la organización, dispersando a los activistas.
    Se presiona a los huelguistas con una circular en la que tienen que poner su nombre y responder:
    “Me comprometo a trabajar (sí), (no)”
    La gente se niega a firmarla. Entonces sacan un instrumento del escritorio: la ley 17.183 de Ongania. Esta autoriza a sancionar y a despedir masivamente a los empleados que a juicio de las autoridades, perturben los servicios de las empresas del Estado.
    El jueves el paro es decretado ilegal por la Dirección General de Asociaciones Profesionales debido a que no ha sido autorizado por la Asociación Bancaria. Los trabajadores de Córdoba. Rosario, Santa Fe. Bahía Blanca, Mar del Plata, tienen un criterio diferente al de R. Otero y se solidarizan parando.

  • UN CUCHILLAZO CONTRA LOS TRABAJADORES
  • El mismo dia tres mil compañeros manifiestan frente al Congreso. El diputado Stecco improvisa una de sus formidables arengas reconociendo que con la Ley de Prescindibilidad “le hemos dado un cuchillo por el mango a los gorilas que se encuentran dentro de las instituciones, cuando el espíritu de la Ley era aplicárselo a ellos”.
    El espíritu seria ese. pero el cuerpo es otro. Al otro dia, viernes 22, el presidente del bloa.’e de diputados del Frejuli, diputado Pedrini concurre al Banco. Precedido por numerosos efectivos policiales que se distribuyeron estratégicamente durante su estadía —en una actitud muy diferente a la de los diputados Zabala Rodríguez y Bettanín que estuvieron en permanente contacto con los bancarios— el diputado Pedrini insta a levantar el paro. A cambio promete estudiar personalmente una a una las cesantian decretadas por el directorio. La Asamblea rechaza unánimemente el ofrecimiento.
    Al quinto dia el conflicto bancario se extiende a 8 provincias. 70 sucursales del Banco de la Nación y 15 bancos privados, estatales y de la Provincia.
    A todo esto, mientras el incendio se propaga amenazando con reproducir una huelga cuyos antecedentes se encuentran remontándose a la huelga histórica que los bancarios le hicieron a Frondizi, la Asociación Bancaria en manos de los mismos personeros de entonces Unamuno y compañía, declaran que “evitarán que la provocación organizada se extienda a otras instituciones oficiales”.
    Juan Carlos Paz. presidente del Banco de la Nación Argentina, ex comando civil de la libertadora, declaró al finalizar la semana: “Los 58 cesantes no volverán al Banco, en esto yo pongo mis p. .
    En la sede de ONATRA (Organización Nacional de Trabajadores Radicales), cinco cesantes comenzaron el sábado una huelga de hambre que se mantendrá hasta la reincorporación de todos los despedidos.
    El compañero Guillermo Greco de la Juventud Trabajadora Perónista, denunció que un plan de aplicación de la ley similar a éste se encuentra en gestación en Gas del Estado y Obras Sanitarias de la Nación, con el fin de descabezar a las agrupaciones de JTP.
    El resultado que la maniobra gorila tiene hasta el momento en el BNA los hará pensar dos veces antes de volver a descargar la ley antiperonista contra los trabajadores de otras empresas, pero la experiencia de los últimos meses recuerda que lo inconcebible es el pan cotidiano en nuestro país.
    El compañero Zabala Rodríguez fue contundente: “en vez de utilizar la ley para los gorilas la aplican a los trabajadores”.

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