• Avanza la provocación
  • Y continúan sin pausa los ataques a los peronistas leales. La lucha interna en el Movimiento Perónista se desarrolla con un plan rígido y perfectamente instrumentado desde el punto de vista de la aplicación. Esta semana se detuvo “casualmente” al dirigente montonero, el “negro” Quieto en Rosario. Se allanaron varios locales de la JTP —entre ellos el central— y están detenidos varios compañeros.
    La semana anterior se caracterizó por los ataques a la Juventud Perónista, esta semana en cambio la cosa estuvo dirigida a (a JTP. Aunque es posible —por el desarrollo de este plan— que la semana que comienza se desate una ofensiva a la central de la Regional I de Juventud Perónista.
    Hace siete días fue el complot que nadie creyó, hasta el mismo General Perón dijo que le querían vender un complot todos los días. Ahora, el mismo comisario Villar subjefe de la policía dirigió con éxito notable el allanamiento al local de la JTP en la calle San Juan. La cosa va toda bien coordinada: se espera que hable el General el jueves, se aprovecha ese encuentro para denunciar a los infiltrados, luego se hace el coro de los alcahuetes y en ese marco actúa la policía, que está siendo instrumentada para dirimir el problema interno del Movimiento Perónista.
    Esta táctica no es nueva. Es el clásico método de la contrainsurgencia, que Margaride y Villar conocen tan bien en cuanto a la parte que les toca. Pero este método de denuncia, identificación, división, aislamiento y represión violenta legal o paralegal puede ser eficaz en términos militares, siempre tan efímeros, pero demuestra también impotencia política. Porque la mentira tiene patas cortas: ni Caride estaba en ningún complot ni el local de la JTP es un centro de subversión. Y eso se sabe porque los presos salen luego de un par de días y no pesa sobre ellos acusación ninguna. Se trata de intimidar, para que los más débiles se asusten y no concurran más a los locales, para aislar a los activistas pero esto no ocurre si los atacados se mueven a la inversa del objetivo buscado y, sobre todo, si tienen propuestas verdaderas.
    ¿Y por qué pasa esto, por qué se combate a JP, a JTP y a los Montoneros? Porque están criticando un error en base a la experiencia peronista. Todo este período que estamos viviendo, se ha vivido ya en el Movimiento Perónista. Cuando muere Evita, quedaron con la hegemonía del Movimiento Perónista los sectores que ella había impulsado. Eran los dirigentes de los trabajadores que habían hecho el 17 de octubre. Que proponían, en base a que Evita advertía la
    conspiración contra el gobierno de Perón, organizarse para anularla. Eran los dirigentes que habían propuesto las milicias obreras para defender al gobierno, los que habían impulsado la organización por manzana. La organización popular para defender al gobierno popular. Estos dirigentes fueron barridos de la conducción y de los puestos de gobierno. Y reemplazados por otros que ni habían hecho el 17 de octubre y que además estaban en la alcahuetería y la aspiración personal y no en los intereses del pueblo. Así llegaron los Tessaire a la vicepresidencia de la República, los Vuletich y los Dipietro al secretariado de la CGT y los Leloir a la conducción del Partido.
    ¿Y qué querían estos hombres a diferencias de aquéllos? Querían que el Movimiento Perónista parara allí, tanto doctrinaria como organizativamente. Nada de organización ni participación del pueblo, nada de discusión y movilizado política. En la CGT nada de dirigentes representativos; no, no, que estuvieran los alcahuetes que a todo dicen que sí para asegurar el freno a la clase trabajadora. Los burócratas estaban haciendo su propio 17 de octubre expulsando a quienes habían hecho el de 1945. Y esto era hacia 1952. Tres años después Perón caía sin que una sola de las estructuras que comandaban estos burócratas movieran un solo peronista para defenderlo. Y a Perón no lo volteó las exageraciones de ninguna izquierda apresurada, porque en aquel tiempo los apresurados se comían la bronca, ya sea por “verticalidad” mal entendida, ya sea por oportunismo también. La caída de Perón sin movilizaciones ni organizaciones para defenderlo, fue el resultado de una política. Perón se dio cuenta de esto, por eso los últimos meses, cuando ya la caída estaba cerca, llamó a los leales, puso a Cooke en el Partido, amenazó con el cinco por uno, llamó a los partidos políticos para tratar de rearmar un frente ya destrozado. Pero ya era tarde, las fuezas estaban en movimiento hacia la lucha, y ese ya no es momento de organizar nada.
    Nosotros creemos que la historia se repite. Ahí tenemos los Tessaires en Martiarena, los Vuletich y los Dipietro que no quisieron movilizar un solo trabajador para Perón sino que fueron a pactar con Lonardi. ahí están representados en Otero y Lorenzo Miguel. Se repite junto a Perón el coro de aduladores y traidores. Los verdaderos culpables de la caída de Perón encuentran sus reemplazantes hoy y serán los responsables de la pérdida del gobierno peronista.
    También estaban los verticalistas, los que decían que a Perón no se lo discute, que si bien está rodeado de una manga de alcahuetes, no hay que decirlo; los que veían el peligro y no hablaban por obedecer. Esos verticalistas de ayer y de hoy tienen y tendrán tanta responsabilidad de lo que ocurra como la tienen los alcahuetes. Nosotros no queremos jugar este papel. Nosotros no nos vamos a callar, vamos a tratar de decirle al General que este error de ayer se está volviendo a repetir hoy, porque para que el 55 no se repita, no debemos ser peronistas obsecuentes, no es jugando de amanuense como se es leal a Perón.
    Porque debajo de este error que se repite, crece y se desarrolla un proyecto, una trenza burocrática enlazada con el imperialismo. Crece un aparato de usufructo del Estado que finalmente ha de llevar con su corrupción y sus excesos a la derrota. Esa burocracia vandorista, está armando su propio aparato: pretende liderar a la Juventud con un fantasma como la llamada Juventud Perónista de la República Argentina (JPRA); pretende encasillar a los obreros en sus estructuras burocráticas y para eso crea leyes que como la reformada Ley de Asociaciones Profesionales guarda en su seno el contrabando de la perpetuación de los dirigentes burócratas que han pasado a ser una especie de reyes que no pueden ser reemplazados por elecciones; se pretende organizar también a la juventud de esos gremios y se crea la Juventud Sindical Perónista (JSP) y ahora han creado también la rama femenina sindical. Es el partido vandorista que crece al amparo de la obsecuencia; dicen todo que sí y por detrás crean poder. Y este proyecto es el que está instrumentando los ataques a los sectores leales: a la Juventud Trabajadora Perónista (JTP) porque se le ha metido en las fábricas y los detiene en sus trampas y empieza a expresar a los trabajadores; a la Juventud Perónista de las Regionales porque está en los barrios alertando de los manejos de la burocracia a la base del Movimiento. Los ataques a la Agrupación Evita, a las Unidades Básicas, todo parte de allí.
    En medio de estos dos sectores: los antiimperialistas y los proimperialistas, entre los leales sin pelos en la lengua y los obsecuentes de la traición, están los que no son ni chicha ni limonada. Los que creen que haciéndose los buenos van a lograr crecer al calor del aparato estatal. Creen que los burócratas, que controlan ya todo el aparato del Estado les van a tirar algo importante y se hacen los revolucionarios “buenos”. Es que en medio de la revolución y la contrarrevolución, siempre deben estar los reformistas que terminan pisoteados de uno u otro lado, generalmente de los dos, porque entre dos que pelean queda muy poco espacio para los neutrales que quieren no estar con ninguno. Pero estos, debilitando a uno, fortalecen al otro. Porque uno es realmente un adversario de cuidado, cuando el que está enfrente lo considera peligroso y a estos oportunistas de hoy, a los reformistas que a todo dicen que sí y están pensando otra cosa, nadie los tiene muy en cuenta y todo el mundo los utiliza. Y son cómplices de lo que ocurre, por ahora, porque la cosa puede llevarlos a vestirse de policías para participar en el aniquilamiento. Hoy estos sectores antiimperialistas de ayer, no tienen otra preocupación que hacer antimontonerismo, ya no pelean más contra el imperialismo; están haciendo lo mismo que los burócratas, la juegan de forro sin beneficio.
    Nosotros no vamos a callar. Ni tampoco vamos a cerrar ningún local. Ni tampoco, como quieren, vamos a pasar a la clandestinidad. Abriremos los locales que nos cierran a bombazos, lucharemos por nuestros presos. No vamos a caer intimidados por este juego picaro que nos detienen un grupo de compañeros unos días, los sueltan y agarran a otros. Vamos a denunciar esta provocación que no tiene otro objetivo que hacernos irritar para que nos vayamos del Movimiento Perónista. Nos vamos a quedar.
    Nuestra bandera es organizar, preparar, adoctrinar y mejorar en lo que se pueda las medidas de gobierno. Aprovechando lo que de allí salga, apuntalando lo que haya de positivo y acoplando a cada medida oficial la participación popular en la medida que podamos. Porque esta es la única manera de que no nos pase lo del 55. Y sobre todo, a no callar cuando vemos algo que está mal, porque por callar los leales en el primer gobierno, los traidores provocaron la caída de ese primer gobierno.
    Esta es nuestra crítica a este momento. Porque no queremos que se repita aquello, por ofrecer una propuesta que no es otra que la de organizar el Movimiento adecuadamente para que no nos agarren desprevenidos, por eso es que se nos persigue, se nos encarcela y se nos intimida. A ver si vamos a creer ahora que el imperialismo se va a tragar que Perón se ha vuelto bueno de pronto y ahora en vez de combatirlo lo va a ayudar. El imperialismo tiene dos tácticas: o retira el apoyo para que los gobiernos débiles se caigan o apoya tanto a los que se hacen los fuertes que termina por provocar su caída.

    DARDO CABO

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