• A quien le sirven los complots
  • Los aspirantes a herederos, han incluido esta semana un nuevo método en su campaña de quedarse con el sillón de Perón. El “asunto” del complot, que da píe para todo. Un complot que nadie cree y que fue el hazmerreír de todo el mundo. ¿Quién iba a tragarse eso de que un muchacho que andaba de compras, veintisiete minutos antes de que pasara el presidente, a siete cuadras del negocio donde fue a comprar papas iba a matar a Perón. A otro perro con ese hueso. Pero aunque nadie lo haya creído, sirvió de pie para desatar una ola de ataques a los sectores leales del movimiento. De Caride a Campera, todo vale.
    Si Caride, que salió a comprar papas y se ve envuelto en un intento de asesinato se siente sorprendido; cómo estará el Tío Cámpora, que desde México es acusado de estar comprometido con esta supuesta subversión. Pero es así y todo se combina muy bien. Se trata de buscar un comisario audaz, un militante con historia, hacer un gran despliegue publicitario con conferencias en plena calle y hablar de las piernas ágiles del detenido, de peligrosidad y sus antecedentes. Que son de lucha contra la dictadura. Honrosa lucha con torturas, persecuciones y cárcel. Es fácil decir para el comisario Margaride, gorila siempre, que antes Caride era peronista, pero que ahora no.
    Esto se juntó con otra conferencia de prensa, es la que da la Juventud Sindical justamente en la sede de la Unión Obrera Metalúrgica de Avellaneda, allí mismo donde se cocinó la fórmula traidora de la provincia de Buenos Aires, aquella famosa de Anchorena-Guerrero, esa que el mismo Perón desechó para que fuera elegida la de Bídegain-Calabró. Así es la cosa: ahora desde allí mismo, apenas termina de hablar Margaride comienzan a hacerlo los pesados de la Juventud Sindical involucrando a Quieto, Dante Güilo, Firmenich, Grecco y Obeid y a todos los que pueden moverles el piso y los sillones.
    Es que el complot, es parte del proyecto. El objetivo es barrer del movimiento y del gobierno a los leales, para que quede el campo libre. Sin que nadie cuestione nada. Se apela tanto al verticalismo, como a los complots, como a los bombazos y asesinatos. Todo en su conjunto sirve a una sola fuerza: la burocracia que quiere frenar la natural transformación del Movimiento Perónista para continuar el camino de la real revolución.
    A Cámpora, a los gobernadores, a la Juventud, a todos nos combaten desde sus grandes y poderosos aparatos, no porque seamos competencia en la sucesión -ya que nosotros mantenemos que es el pueblo quien sucederá a Perón- sino porque somos quienes más los cuestionamos en sus aspiraciones. Somos quienes señalamos sus pasados de traiciones, genuflexiones, obsecuencia y su falta de lucha junto al pueblo. Por eso es necesario borrar rápidamente a todos estos sectores que se convierten en peligrosos testigos y denunciantes de sus cabronadas.
    No reparan en medios, cualquier cosa vale. Llegan al punto de que ya ni siquiera es el neoperonista Martiarena quien da patente de peronista. Ahora es Margaride que dice quién es peronista y quién no. Margaride que ayer persiguió a Caride por peronista, ahora, bajo el gobierno de Perón, lo acusa de troskista. Para él, para los gorilas, no importan los cambios, lo mismo da. Los militantes como Caride siempre serán sus enemigos, con Lanusse o con Perón. Los que cambian son los gobiernos, ellos son siempre los mismos. Antes ganaba ascensos sirviendo a los gorilas reprimiendo peronistas, ahora los gana sirviendo a la logia de los aspirantes a herederos también reprimiendo a peronistas.
    Pero este es un personaje menor. Que tiene su parte y la cumple. De esto no hay que olvidarse, pero tampoco de qué es lo que realmente está pasando en el peronismo. Aquí hay un esfuerzo por frenar y un esfuerzo contrario por seguir. Se quiere por un lado convertir al peronismo en un partido más del régimen y por el otro marchar hacia el Movimiento de Liberación Nacional, destino natural del Movimiento Perónista y que es la aspiración real de esta lucha de 18 años. Y si no, para qué luchamos durante todo este tiempo: para que los que estuvieron debajo de la cama utilicen comisarios gorilas que nos metan en cana y asciendan a costa nuestra.
    Ya no saben qué inventar. Pero todo sirve para continuar con sus ataques. Lo del complot, sirvió como toque de campana. Está relacionada la conferencia de prensa policial, con la de la Juventud Sindical en Avellaneda, y también con el recrudecimiento de los ataques a todos los gobernadores leales. Desde Mendoza remidan los ataques a Martínez Baca. Todo está enlazado. En Salta apenas escucharon lo del complot, se tiraron contra el gobernador. Lo mismo en Córdoba donde los empresarios del transporte aprovecharon la volada y se prendieron junto con la burocracia para atacar a Obregón Cano y Afilio López. Es que esto no se detiene hasta acabar con todas las fuerzas leales en el gobierno. En el Movimiento Perónista, manteniendo una superestructura sin base, ya tienen solucionado el problema. Ya allí no estamos. Y pretenden que ellos solos son los peronistas y hasta han inventado a los revolucionarios “buenos”, igual que Lanusse, que inventó a los peronistas “buenos”.
    Su pretensión es ir limpiándonos. Uno a uno de la superestructura del gobierno. Pero así también se irán alejando del pueblo. De ese peronista que aún no puede comprender qué pasa que los traidores conducen y los gorilas hablan de peronistas buenos y peronistas malos.
    Lo que ocurre, es que estamos diciendo la verdad. Negándonos a abandonar el Movimiento y el destino del Movimiento, que lo hemos forjado nosotros. La pertenencia o no al peronismo, no la dan las estructuras, si así fuera el peronismo sería una pobre expresión numérica. Ser peronista o no, es demostrar lealtad a las banderas del pueblo peronista, por eso quien nos mantiene a nosotros como peronistas, no son las aceptaciones o rechazos de la ficha de afiliación. Es el propio pueblo peronista que nos reconoce como tal. Juntos, vamos a seguir adelante por la liberación. Juntos reconstruyendo este Movimiento peronista, luchando por él desde la posición clara, planteada sin pelos en la lengua y sin miedos. Sin callarnos por oportunismo y recorriendo el camino con el impulso y dirección que han dado estos 18 años de lucha. Vamos a pelear por que se cumpla la aspiración que guió toda esta lucha: la participación del pueblo con un gobierno peronista.
    Hoy la verticalidad instrumentada por los “herederos” se ha convertido en el freno para el desarrollo histórico del Movimiento Perónista. Porque quienes pretenden reglamentarla son los que siempre han traicionado a la causa peronista y poca bola le han dado a la verticalidad en tiempos difíciles. El General, no hace política y conducción sin pueblo porque es el pueblo su razón de ser, por eso nuestra presencia en el seno del peronismo y la organización de la base peronista aseguran dos cosas: nuestra fe peronista, nuestra verticalidad a las banderas del pueblo y la clase trabajadora, que son las que nos enseñó a defender Perón, y nuestra voluntad de no quebrar la unidad del Movimiento Perónista que es la única posibilidad, con todas sus contradicciones y sus luchas intestinas, de ser la herramienta para la liberación.

    DARDO CABO

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