• Como y de quien lo defendemos, General
  • De todas las cosas que nos han tenido a las corridas esta semana no hay una que consideremos la más grave. Entre los errores del E.R.P., las prohibiciones a los actos, las expulsiones a los diputados y los tiros y bombazos que salieron a dar los que se creen «leales a Perón», hay algo que nos preocupó más que nada. Es que el General nos llamó a defenderlo y no sabemos cómo ni de quién.
    Porque fue el ERP el que copó Azul, pero lo rajaron a Bidegain. Porque los diputados fueron a hablar con el General como el Conductor del Movimiento Perónista, y se encontraron con un acto de Estado, televisado y una puesta en escena a todo trapo. Y luego, estos mismos diputados renuncian para no tener que desobedecer a Perón y Martiarena los expulsa y el engolado Camus lee el comunicado. Y el general manda a defenderlo y todo el mundo se quedó en su casa, salvo los matones que salieron a volar Unidades Básicas apoyados por los servicios de informaciones.
    Qué milonga es esta que la ultra izquierda asalta en Azul y la ultraderecba entonces como respuesta viene a volar los locales de la J.P.
    Porque, General, lo hemos visto, lo único que se movilizó fue la plata para las solicitadas y los fierros y bombas para el estrago. Aquí hay algo que no está claro, porque este pueblo quiere todavía defenderlo y seguirlo, no es culpa nuestra si no sabemos cómo ni con qué.
    Aquí no hay estructuras para movilizar. Como no hay estructuras para representar a nadie, por eso el pacto social hace agua desde los conflictos laborales, porque a quienes lo firmaron por los trabajadores no los quiere nadie. Por eso tampoco movilizan. Sabemos bien qué fácil es sacar una solicitada: se abre la caja, se pide un espacio en el diario y se pone un escriba a la máquina. También es fácil declarar un estado de alerta: con reunir a los secretarios generales de la C.G.T. y decir «estamos alertas» listo. Pero la aplicación práctica, organizativa de la base de ese alerta ¿dónde está?
    Esto en cuanto a los trabajadores. La Juventud, ahí está Yessi. Véalo al hombre. ¿Sabe lo primero que hizo cuando escuchó que usted pedía que lo defendieran? Corrió a buscar a Martiarena, para pedirle plata. ¿Plata? Para solicitadas, por supuesto. No movilizó ni un chico. El jefe de las Juventudes Perónistas. Vamos, esto es grupo General, no representan ni dirigen a nadie. De la rama Femenina, del partido, en fin para qué vamos a hablar; creo que ni sacaron solicitadas.
    Y las estructuras que sí pueden movilizar, fueron agredidas. Se les prohibió un acto de masas, después los pesados de la burocracia «leal» cuando lo escucharon a usted, corrieron a preparar los fierros y las bombas. Pidieron colaboración policial y se fueron a tirotear locales peronistas. Anduvieron activos toda la semana y no cazaron ni a uno del E.R.P., sólo destrozaron Unidades Básicas y locales de la J.T.P. por los barrios. Son unos fenómenos estos muchachos.
    Ahora ¿quién pelea aquí contra el imperialismo? Por lo que se ve al imperialismo se le concede no se lo ataca. Por el desabastecimiento la liga el pobre almacenero del barrio al que le encajan una tremenda multa por una jugosa coima— porque se le cayó el cartoncito de los precios. ¿Pero quién castiga a los responsables del desabastecimiento? Falta aceite, y misterio. Nadie sabe quién lo tiene. Hasta que en Molinos Río de la Plata salta un conflicto laboral y se descubren las botellas. Lo denunciaron los trabajadores. Falta carne y no pasa nada; uno ve los campos llenos, se entera que hay contrabando de carne para el exterior, pero todavía nadie tiene la culpa. Con los cigarrillos, hay andamos fumando paja. Y se les echa la culpa a los trabajadores.
    Los monopolios, los monopolios imperialistas son los responsables y nadie los toca. De esto es que hay que defender a Perón. De ésto. Pero no es una cuestión de calibres. La ultra-derecha al igual que la ultraizquierda cree que esto se soluciona usando un calibre más grande. ¿Dónde tendrán los sesos? Tiremos tiros —si hay que tirar— pero organicemos al pueblo. Antes que cuatro chantas decididos aceiten los fierros tiene que haber una masa que sepa cómo y contra quién usarlos.
    Estos que salen a los tiros son los que confunden. Por eso no sabemos ni cómo ni de quién hay que defender a Perón.
    El asunto es cómo le peleamos al imperialismo. Cómo vamos recuperando nuestra Patria de entre sus cajas de caudales. El imperialismo es fuerte y muy poderoso. Pero no se trata de darse con él una política de conceder para durar; porque si no hacemos nada, vamos a terminar trabajando para ellos. Y entonces sí que vamos a durar cien años.
    Chile y Bolivia perdieron sus gobiernos en manos de los imperialistas, porque se tiraron a durar; no se animó el pobre y digno Salvador Allende a organizar a su pueblo. Creyó que dentro del Estado liberal él podría combatir contra los liberales. Lo hicieron bolsa; en algo pueden haber ayudado los ultraiz-quierdistas pero me parece que ese asunto viene engordado para tapar otras cosas y explicar lo que no se quiere explicar.
    Aquí estamos en la misma. Sólo Perón y su pueblo. Para peor medio confundidos porque al final no sabemos contra qué hay que pelear. Vea lo que nos pasa: escuchamos por televisión que Perón pide que lo defiendan, corremos a la Unidad Básica para buscar los compañeros y resulta que la acaban de volar los «leales a Perón».
    ¿Quién entiende esto?
    No usemos al E.R.P. de cuco para dirimir cuestiones internas del Movimiento Perónista. ¿Por qué, qué tenía que ver el compañero Bidegain con el E.R.P.? Al final ganó Calabró; seguro que no se va a necesitar al E.R.P. —ya lo vamos a ver-para echar a este gobernador, va ser por otra cosa.
    Con Bidegain pasó lo del tero: en un lado pusieron el huevo y en el otro pegaron el grito. Y en los dos faltó el pueblo.
    Esto no puede ser un partido de ajedrez donde juega un hombre solo sino que el pueblo debe participar activamente del proceso. Para eso organicemos el Movimiento en seno y dejémonos de figurones. Si hubiera, General, dirigentes representativos y masa organizada, a la media hora de haber terminado de hablar usted la Plaza de Mayo reventaba de gente para res
    ponder a cualquier provocación. No hay organización. Ni dirigentes. No nos macaneemos más. Lo que hay es una vidriera de jetones al estilo de Martiarena y adentro la tienda es un despelote. No hay dirigentes ni encuadramientos intermedios. Hay un líder que llama y nadie sabe cómo ni por qué, ni adonde tiene que ir. Esto, si fuera un ejército no sabría por qué tiene que pelear. Precisamente, los sectores que están tratando de organizar son los hostigados, son a quienes se acusa de infiltrados, a quienes con años de lucha atrás se los expulsa del Movimiento. Lo triste de esto es que el imperialismo no necesita andar en estos trabajos sucios, sino que se los encarga a los infiltrados que la juegan de «leales y verticales» dentro del Movimiento Perónista.
    Porque es cierto que ya no se trata de gritar Viva Perón, se trata de organizar al pueblo para la liberación.
    Aquí no se puede repetir 1955. Lo que hay que repetir es un 17 de octubre. No se puede regalar el gobierno. La otra cosa es decir que nos vamos. Bueno General si usted se va, qué nos queda hacer a nosotros: ¿regalarle el país a los monopolios, al E.R.P. y a los matones? Ahora es cuando no nos podemos ir ni uno. Porque esto lo produjimos todos y entre todos tenemos que sacarlo adelante.
    Este no es un problema de solicitadas ni de grupos para-policiales. Este es un programa de masas y hay que convocarlas y organizarías para apoyar al gobierno, mientras estén dispuestas a hacerlo.
    Se puede negociar con el imperialismo, pero hay que hacerlo desde posiciones de fuerza si se quiere sacar ventaja. Este supone tener al pueblo organizado. Usted dijo el otro día que para resolver este problema habría que darle un arma a cada ciudadano. Y es cierto, no hay nada mejor que un pueblo armado porque es quien mejor custodia la soberanía y la justicia. Las armas hasta ahora han sido privilegio de unos pocos.
    Porque ¿para qué sirve un gobierno popular? La primera condición de un gobierno popular es asegurar continuidad de la liberación nacional en cada uno de sus actos: con la organización del pueblo, el desarrollo de su conciencia —como se hizo en el primer gobierno peronista— y permitiendo que se afirmen las conquistas de las luchas populares. De esta manera un gobierno popular es una etapa dentro de la larga lucha del pueblo por su liberación.
    No es el problema fundamental si el gobierno cae o no cae, si dura o no dura, sino cómo acumula fuerzas el campo popular para continuar esa lucha. Ya sea desde el mismo gobierno o desde el llano. Por no haber previsto esto nosotros teniendo todo el pueblo tardamos 18 años en regresar al gobierno.
    Y al E.R.P., al E.R.P., bueno agarrémoslos a los que participaron en Azul y metámoslos en una cancha ante 100.000 compañeros, y que expliquen. Que expliquen cuál era el sentido de este hecho. Cuando las masas a su vez le expliquen a su modo que eso no es lo que necesitamos en este momento, que ahora se trata de apuntalar este gobierno popular, puede ser que se clarifiquen un poco y sino, los que no entienden, ya son un problema policial. A los enemigos del gobierno hay que tirarles con las masas, no con las solicitadas.
    Para esto pedimos un Movimiento Perónista organizado paro defender al gobierno. Organizamos manzana por manzana, tener en claro cuál es la lucha que se lleva en este momento.
    Queremos, General, saber con precisión en qué podemos ayudarlo. Pero saberlo por usted mismo, en la Plaza de Mayo. Usted dialogando con todos nosotros, como antes, donde nosotros también le podamos decir nuestras cosas. La televisión, General, nos mantiene demasiado lejos de usted y desde que vino nunca lo hemos visto en la Plaza conversando con nosotros, en ese diálogo de Líder y Pueblo, que fue el empuje de su primer gobierno. El 12 de octubre apenas si fue un saludo suyo desde atrás de un vidrio.
    Saquemos del medio a los figurones, porque nos hacen acordar a los traidores de 1955. A esta altura del partido no es hora de ahorrar nada para salvar esta liberación nuestra. Si hay que pelear, pelearemos. Porque en 1955 también se habló de organizar al pueblo y estuvimos dudando hasta que nos voltearon. También en aquel entonces no sabíamos si peleábamos contra el almacenero o contra los monopolios. En aquel entonces el E.R.P. eran los curas.
    A nosotros nos dan porque el E.R.P. golpea. No hay relación. A nosotros nos dan por otra cosa. Nos dan porque para los matones de la derecha peronista amparada desde el gobierno, nosotros somos más enemigos que el imperialismo. La cosa es que nosotros queremos una revolución. Queremos llegar al socialismo nacional —que usted nos marcó como camino—. Queremos luchar contra los monopolios imperialistas y la oligarquía, y ellos —por derecha o por izquierda— les hacen el juego. Queremos que se concrete el frente de liberación nacional —que usted anunció para esta etapa— y ellos quieren destruirlo. Queremos construir la organización pero eso significa que vendrán dirigentes representativos, que los dejarán sin trabajo porque no necesitan matones. Entonces, vea General, cuando usted llama a defenderlo, el pueblo queda, medio confundido por todos estos personajes que están al lado suyo. Porque a ellos, a ellos no queremos defenderlos. Honestamente, y como en el caso de la Ley, preferimos renunciar a ser diputados, a desobedecerlo a usted votando en contra. Pero a favor de una ley de represión nunca vamos a estar, ni como diputados ni como militantes. Por estas cosas del gobierno popular estamos medio confundidos. Por eso General, ¿de quién y cómo lo defendemos? De los traidores que merodean a su lado, de los matones que todo lo arreglan a tiros, del E.R.P., del imperialismo, ¿de quién? Y cómo lo hacemos, desorganizados, con dirigentes que no nos representan, en un movimiento en donde uno que abre la boca para discutir lo tildan de infiltrado, donde todos los que pedimos una organización masiva para defender la liberación, el gobierno y el socialismo nacional somos troskistas. ¿Cómo General?
    Dardo Cabo

    Tags: , , ,