• PROHIBIDO SER PERONISTAS
  • COMPANEROS:
    Los mandaron a organizar y ahora so los dio por sor los únicos que entregan la patente de peronista. ¿Desde cuando? Si para pelear nadie nos pidió el carnet ni la autorización. Perónistas, como dice el General, somos todos los que seguimos su conducción y combatimos al enemigo de la liberación.
    Perón pide la reorganización y ellos mandan a cerrar los locales. El general dice que nada puede hacerse sin el concurso organizado del pueblo, y ellos le quieren cerrar los centros de organización del pueblo peronista. Parecen Onganía: con la cuestión del orden quieren despolitizar el movimiento.
    Porque participando pocos en la decisión, les permite a ellos seguir con el queso. Que es lo que defienden difrazándose de depuradores. Aquí, de arriba no hay depuración que valga. La depuración se hace de abajo, la hace la gente en los barrios, en las fábricas. Ellos quieren mandar esa gente a casa; el General ha dicho que se acabó el dedo para nombrar dirigentes y ellos a dedo quieren cerrar nuestros locales.
    La rama femenina en vez de reorganizar la mujer peronista para que participe de la liberación, se ha dedicado a la peluquería y la modista. Viejas cacatúas que piensan más en el peinado de peluquería que en el movimiento, quieren parar la marcha de la mujer hacia la conducción. Isabel ha reafirmado que la mujer debe organizarse y ganar el lugar que le corresponde en el peronismo y en la nación. Pero Silvana Rota se asusta de la Agrupación Evita de la Rama Femenina que crece diariamente conformada por las mujeres de todos los barrios y decreta el cierre de las unidades básicas femeninas. Se atrinchera en la lujosa casa de la calle Eleodoro Lobos y desautoriza los verdaderos centros de peronismo que desarrollan las compañeras en todos los barrios.
    El 12 de octubre inventaron que no se podían llevar banderas peronistas. Antes inventaron la depuración. Dicen que van a sacar a los infiltrados y para eso lanzan a las bandas armadas a recorrer todo el país tiroteando locales, baleando a los indios matacos, secuestrando a Arca. En nombre de la depuración mataron en Rosario a Razzetti; un peronista de siempre.
    Ahora quieren santificar esas hordas, porque con el asunto de los locales autorizados pretenden dejar en manos de esas bandas lo que ellos no autoricen. Es la carta blanca para la depuración a los tiros.
    Esto lleva al caos, no a la organización, porque no
    hay más remedio que defenderse. Esperar en los locales a esas bandas y recibirlas como se merecen. Porque evidentemente, el señor Martiarena no va a venir a cerrar los locales que no tengan su venia. Seria bueno que lo intentara porque allí se va a encontrar con la base peronista que le mostrarán cuál es el grado de organización alcanzado por el Movimiento al margen de sus secretos. Comprendería que la organización ya está hecha, que sólo tiene que formalizarla con una política sensata que no desate en el peronismo una guerra por quedarse con los sellos.
    El camino es la afiliación masiva. Que sean la mayor cantidad de peronistas los que decidan quienes serán sus dirigentes para acompañar la conducción del General Perón. Esto en todas las ramas, tanto en la política, como en la juvenil, sindical y femenina. Que no tenga miedo a los infiltrados porque como dice Perón un frasco de tinta no puede teñir un océano. Inundemos de peronistas las ramas, que dejen de ser coto cerrado, y entonces por más infiltrados que se metan quedarán aplastados por la masa.
    Hemos llegado al colmo de que quién reclama el derecho de ser peronista lo señalan como infiltrado. Una fiebre de antitroskismo impulsa a las bandas a incendiar, matar y secuestrar. Es a estos a quienes da aliento esta medida del consejo provisorio de Martiarena porque esas bandas no tienen unidades básicas, las tienen los peronistas en la base.
    Nada se va a lograr con estas medidas, menos convulsionar seriamente al Movimiento peronista. Ni un decreto y un arma han logrado doblegar nuestra militando en estos últimos años. Ni la ley de Lanusse ni su represión. Es iluso pensar que los decretos de Martiarena y los tiros de los matones van a pararnos. Es posible que algunos quedemos por el camino, es cierto, pero la causa por la que peleamos es más grande que nosotros mismos y nos supera como individuos.
    La única unidad que puede darse en el movimiento es la de la lealtad al General Perón, su conducción y su doctrina. Los que tengan miedo a la representatividad que puede dar libre expresión de todos los peronistas que acudan a las depuraciones, los cierre de locales, la carta blanca para matar. Pero esto suele ser peligroso para quien lo promueve y lo alienta; puede morirse en el intento.
    DARDO CABO

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