AL LLEGAR la columna a la intersección de las calles Haedo y Lisandro de la Torre, a 100 metros de la casa de Gaspar Campos, un oficial de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, invitó a los dirigentes de la JP, Juan Carlos Gullo y Juan Carlos Añon, ambos integrantes del Consejo Superior de la Juventud Perónista por la Regional Nº 1, y a Miguel Lizaso y Roberto Ahumada, responsables de Zona Norte y Capital Federal de la misma Regional.
Al frente de la columna y a cargo de su organización, se encontraban Carlos Cafferata, responsable de la provincia de Buenos Aires, Enrique Maratea por la Zona Oeste y Ricardo Morello por la Zona Sur de la Regional Nº 1.
Desde Gaspar Campos los dirigentes juveniles se comunicaron telefónicamente con la quinta presidencial, donde se encontraba en esos momentos el General Perón.
No hay palabras para describir la reacción de 60.000 almas al conocerse la noticia por boca de los compañeros responsables de la JP, que regresaron para informar a la columna, antes de dirigirse en automóvil al encuentro del General Perón.

  • EN LA QUINTA PRESIDENCIAL: GULLO, AÑON, LIZASO Y AHUMADA
  • El señor Lastiri y el señor López Rega fueron los primeros interlocutores con que se encontraron los 4 dirigentes. La tensión en el rostro del segundo, frente a tan imprevistos invitados se reflejó posteriormente ante una inseguridad notoria para llevar la esgrima dialéctica a la cual fue expuesto, con tranquilidad, por los compañeros de la JP. López Rega hablaba, mientras su yerno, el presidente provisional, guardaba silencio…
    «Yo sé que debajo de los ponchos hay armas largas». El silencio fue la respuesta a tal falsedad. Pero posteriormente y en presencia del General Perón, el ministro de Bienestar Social repitió tan grave acusación, por lo cual los dirigentes de la JP lo invitaron junto al jefe de la custodia, Juan Squerr, a comprobarlo personalmente en las columnas. El silencio fue la respuesta culpable del señor López Rega y la del jefe de la custodia «No hay necesidad, empantanó al acusador.
    Con la llegada del General Perón, las «visitas» se convierten en compañeros y los acusados en dirigentes responsables y representantes de la larga columna que estacionada en la avenida Maipu, seguía disciplinadamente la espera de los acontecimientos.
    La emoción que embargó a los juveniles dirigentes de la JP, se trasladó al rostro del Lider, quien luego de saludarlos efusivamente, dijo: «esta es la primera delegación que recibo». Extrañados, le preguntaron: «Osinde y Villalón han declarado a la prensa que habían estado con usted durante tres horas».
    La respuesta inmediata del General Perón no se hizo esperar: «les repito que es la primera vez que hablo con alguien. No he visto a Osinde y con respecto al señor Vlllalón, que es un comerciante de la política, les digo que yo no hago tratos con comerciantes». Esta lapidaria definición y las varias salidas de la reunión de López Rega y Lastiri, multiplicó la identificación
    entre el Líder y los dirigentes de la JP.
    Agregó posteriormente el General Perón: «no he podido recibir a nadie, antes de ustedes, por razones de salud».
    Explicando, más adelante, que su estado de convalescencia le «Impedía pronunciar discursos públicamente, por unos quince días», y comprometiéndose a que en cuanto pudiera iba a «asistir a un acto de la JP para hablar directamente con los compañeros».
    También dijo que esa misma mañana había estado con el doctor Cossio y no le había «dado el alta hasta el día de mañana domingo».
    Luego de pasar por diferentes temas generales referidos al proceso de Reconstrucción Nacional, y mientras esperaba ser atendida una delegación española, el General Perón se interesó por lab formas organizativas de la JP. En ese mismo instante el señor López Rega dice: «las Juventudes Perónistas son muchas y están divididas». Un latigazo fue la respuesta dada por los responsables presentes: «JP hay una sola, lo que existen son sellos como el de la Juventud Sindical (JS), Comando de
    Organización (CO), Comando Nacionalista Universitario (C N U) y gentes como Norma Kennedy que se dicen de la JP. Los 60.000 compañeros que esperan afuera nos dan autoridad representativa como a los únicos dirigentes de la JP. Es la nuestra, la única organización que tiene 500 mil compañeros encuadrados por todo el país y es también la única con capacidad de
    organización como para movilizar, en un par de días, tal como lo estamos demostrando en estos momentos. Ahí está la prueba de lo que decimos, en perfecto orden y disciplina», afirmaron los compañeros dirigentes, refiriéndose a la larga columna de 15 cuadras que
    esperaba bajo la lluvia, en el exterior.
    Cuando Lastiri y su suegro van a tomar la palabra, otro de los componentes de la JP, agrega: «por razones biológicas la JP es el 80 % del activismo político en el país y en cualquier parte del mundo pasa lo mismo con los jóvenes. Es nuestra JP, la que nuclea a todos los jóvenes de nuestro Movimiento, mientras que el resto, como
    se acaba de señalar, son sellos sin representación de las bases. Permanentemente la JP ha sido la convidada de piedra dentro del proceso que vive el país.
    Ejemplificando agregó el compañero que hablaba: El 20 de junio, siendo la JP quien organizó y movilizó al gran porcentaje de asistentes, para recibirlo a usted, General, no participó dentro de la Comisión de Recepción, con los trágicos resultados por todos conocidos. Como así también paso con los últimos sucesos que vivió el país».
    Sin pausa y para no dar lugar a que la pareja de parientes interviniera, otro de los componentes del grupo de 4, agregó «concretamente, General, ayer por la noche nos informaron que usted se encontraba en un estado extremadamente delicado de salud». Respondiendo calmamente el General Perón respondió: «Ya me han matado 5 veces, una vez más se producirá una nueva resurrección».
    Terminando la hora y media de conversación con el Lider los compañeros diriqentes de la JP, solicitaron al General Perón un «contacto permanente, sin intermediarios, para recibir las directivas y explicar la realidad política do los objetivos de Reconstrucción Nacional».
    Aceptando agradablemente la proposición, respondió’ «Me parece muy buena esta demanda de ustedes. De manera que usted, Squerr, será el encargado de cumplimentar el momento en que me quieran ver los compañeros. Es de suma importancia que yo tenga un contacto permanente con la JP cuando me quieran ver».
    Al terminar la entrevista el General Perón expresó su deseo de tomarse una fotografía con los compañeros presentes, a lo que el señor López Rega respondió que no habia fotógrafos en la residencia. Esto fue desmentido inmediatamente por los compañeros de la JP, por «cuanto en la puerta se encuentran los reporteros gráficos».
    Cinco minutos después «‘El Descamisado» era introducido, junto a otros coleqas, a la quinta presidencial, grabando la imagen de tan importante e histórica entrevista, constatando el excelente estado de salud del General Perón, y comprobando que sus ultimas molestias fueron «ocasionadas por el clima húmedo de Buenos Aires», como él mismo explicara.

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