El jueves 21 de febrero más de 600 trabajadores del Sindicato de Petroleros de Chubut avanzaron a recuperar su sede de Comodoro Rivadavia de manos de una patota que lo ocupaba. La policía provincial, que rodeaba el local, inició una represión brutal que dejó como saldo dos compañeros muertos y muchos heridos y contusos. El suceso, minimizado por la prensa a nivel nacional, no es un caso aislado de enfrentamiento en la provincia. La gestión del gobernador, Benito Fernández, ha provocado ya Varios casos de violencia contra el pueblo, los trabajadores y sus estructuras organizadas. En esta oportunidad contra la delegación de la CGT de Comodoro Rivadavia a través del gremio más explotado y castigado, el de Petroleros de Chubut.

  • ESTOS SON LOS TRABAJADORES FUSILADOS
  • El Sindicato de Petroleros de Chubut nuclea a los trabajadores de las empresas privadas de petróleo. Estas empresas son, en su gran mayoría, yanquis. Son las que, cuando se encargaban de extraer el petróleo, habían convertido a Comodoro Rivadavia en una suerte de Far West patagónico. Al cancelarse sus contratos, pulpos como AMOCO, Bridas Cactus, Bridas SAPIC, Hughes Tool, Petrotech, etc., se convirtieron en empresas de servicios. Es decir, que en el fructífero negocio del petróleo, se quedaron con la parte del león. Porque si bien es cierto que la extracción rinde enormes ganancias, es también cierto que exige grandes inversiones, estudios y cáteos. Ahora, convertidas en empresas de servicios, las firmas yanquis no arriesgan ni un dólar y con dos docenas de trabajadores se encargan de los negocios seguros.
    Seguros, por supuesto, desde el punto de vista empresario. Porque las tareas que llevan a cabo los obreros de los yanquis, son las más peligrosas de toda la explotación del petróleo.
    «Yo he visto», comentaba un
    periodista de Chubut, «casos de accidentes aterradores. Algunos obreros trabajan en la punta de las torres en tareas que requieren esfuerzos brutales. Una de ellas es encajar las diferentes secciones en el trépano para profundizar la perforación. Allí, a varias decenas de metros, se trabaja en invierno a temperaturas bajo cero, con un
    viento constante que golpea con fuerza. En una oportunidad vi cómo un obrero resultaba seccionado por la mitad ,a la altura de la cintura. Las piernas quedaron arriba, el torso cayó. Antes de morir desangrado, el obrero alcanzó a darles la mano a todos sus compañeros.»
    Estos son los obreros petroleros del Chubut, los que tienen que enfrentar, diariamente, a los patrones yanquis. Los lidera, desde hace casi una década, el compañero Osvaldo Rosales, uno de los agredidos durante el enfrentamiento con la policía.

  • ESTE ES EL DESGOBIERNO PROVINCIAL
  • Poco después de su asunción el gobernador de Chubut, don Benito Fernández, comenzó a tomar una serie de medidas que mostraron claramente su concepto de «gobierno popular». De la docena de puestos a cubrir por representantes obreros la CGT no recibió ni uno. El colmo ocurrió en el Banco de la Provincia. La Carta Orgánica de esta entidad descentralizada exige la presencia de un representante de la CGT en el Directorio, un vocal a surgir de un plenario de la Confederación. En una maniobra que los sindicalistas calificaron como «franeleo», el gobernador citó a la cúpula de la CGT para nombrar al vocal en discusión. La CGT ya llevaba un nombre cuando se enteró que el Ejecutivo ya había designado al «representante de los trabajadores». Era el Dr. Berro, un abogado de Esquel, socio del estudio jurídico del gobernador.
    Los ministerios, puestos que debían también ocupar los trabajadores, fueron repartidos generosamente por el gobernador entre sus adictos. Los que mayor responsabilidad tienen en el caos que vive la provincia son el de Gobierno, Rementería y el de Bienestar Social, Roque Azzolina. Este Azzolina es un hombre directamente ligado a la Unión Obrera Metalúrgica y fue acusado reiteradamente de dividir a los trabajadores. Son frecuentes, por ejemplo, los memorándums y estudios que Azzolina envía a los miembros de la CGT sembrando la discordia y la desunión.
    Fue este mismo Azzolina el que infló a la Lista Celeste cuyos dirigentes ocuparon el local de Petroleros el jueves 21. Fue él quien alentó la división de la CGT de Comodoro que ahora cuenta con la legal y reconocida por CGT Nacional, liderada por Mario Morejón de AATRA y por una CGT «fantasma», autotitulada «legalista» que nuclea gremios como el de «canillitas», espectáculos públicos y Ferroviarios, que en Comodoro son, prácticamente, inexistentes.

  • LOS PIRATAS OCUPAN LA CASA DE LOS TRABAJADORES
  • El 25, 26, 27 y 28 de febrero iban a llevarse a cabo las elecciones de Petroleros del Chubut en Comodoro. Este sindicato de más de 2.000 trabajadores —en una ciudad de 80.000 habitantes— iba a consagrar, seguramente, a la lista verde, encabezada por Rosales. Entre Azzolina, Rementería, Antonio Aguirre, el titular de la lista celeste opositora y José Flores, otro integrante de la lista, planearon la toma por la fuerza del local del sindicato. Una docena de compinches manejados por José Flores lo hicieron a las 6 de la mañana del 21 de febrero. La excusa era el cuestionamiento de la Junta Electoral.

  • LOS PETROLEROS VAN A RECUPERARLA
  • Casi inmediatamente después del asalto al local, nutridos grupos de la policía provincial rodearon el local. Casi inmediatamente también, los afiliados comenzaron a acercarse al local. Estaban decididos a recuperarlo. Hubo todo tipo
    de tratativas. Los trabajadores exigían que la policía cumpliera con su deber y desalojara el local. La policía, mientras tanto, se formaba para defender el sindicato ocupado.
    Hasta las 20.30 duró la espera. El compañero Rosales iba y venía entre las filas policiales y la multitud. En varias oportunidades Rosales trató de sosegar a los trabajadores que perdían la paciencia. La actitud policial parecía una burla. A las ocho y media de la noche se acabó la paciencia. Todos los trabajadores, encabezados por Rosales trató de sosegar a los trabajadores y reclamar la devolución. Las fotografías que ilustran esta nota son elocentes. Los policías golpearon brutalmente a Rosales y a quienes encabezaban al grupo.

  • ASI SE FUSILO AL PUEBLO
  • «Nosotros no somos estudiantes», afirmó uno de los trabajadores poco antes de los incidentes. Recordaba, seguro, al ataque policial a los estudiantes y las organizaciones populares por la toma de la Universidad de la Patagonia San Juan Bosco. Recordaba quizá los incidentes del sindicato de obreros viales de Chubut que en Rawson, resultaron heridos por las balas dé goma de la policía y otros elementos represivos totalmente «novedosos» en la Patagonia.
    Los obreros petroleros avanzaron. La policía los gaseó a mansalva. El combate fue confuso. Se sabe que en varias oportunidades los obreros cargaron contra las filas policiales y fueron rechazados. Una espesa nube de gases lacrimógenos cubría toda la calle. Una y otra vez las fuerzas policiales resistieron los embates haciendo generoso uso dé todo tipo de gases. Hasta que se acabaron. Entonces fue el fusilamiento. Con pistolas y ametralladoras, desde la calle y las terrazas. Así fue atacado el pueblo de Comodoro. Así cayeron Santiago Coliboro, un petrolero de 59 años y 11 hijos, y Rigoberto Coronado, de 37 años. Muertos por las balas policiales. Y heridos, heridos a quienes sus propios compañeros tuvieron que trasladar, desangrándose, hasta el Hospital Regional.

  • TODO CHUBUT CONTRA LOS ASESINOS
  • Esta tragedia aún no tiene final. El clima político y sindical de Chubut está caldeado. Durante los incidentes, en clara contravención a la Constitución de Chubut, la policía detuvo al compañero Rosales, acusándolo de «incitación a la violencia». Esa misma policía, encabezada interinamente por el Subcomisario Leske, un gorila que castigó al pueblo durante la dictadura, afirma que los trabajadores avanzaron disparando armas largas enarbolando estandartes del ERP y dirigidos por conocidos «extremistas». Lo confirman las 62 Organizaciones y una Juventud Sindical que no existe. Lo desmiente el pueblo que el viernes se plegó al cese de actividades decretado por la CGT, lo desmiente la Regional VII de JP, todos los partidos políticos, los medios de información, la CGT de Trelew. Hasta la CGE desmiente a los funcionarios y agentes gorilas. Hasta la JPRA que, obligada por las circunstancias, tuvo que tomar partido decididamente por los trabajadores.
    El veedor de la CGT Nacional, Zorila, de la Carne, eludió las definiciones terminantes pero no pudo menos que acordar que los reclamos de los trabajadores eran justos. El gobernador Fernández, en cambio, condenó en discurso público del domingo 24 a los petroleros, a sus dirigentes y a la CGT de Comodoro.

  • EL LARGO BRAZO DEL VANDORISMO
  • Algunos creen en Comodoro que
    este conflicto no trasciende los límites locales. Que en Chubut la bronca es entre el gobernador y la CGT. Que Azzolina es un ambicioso que quiere sembrar la discordia porque sí. Es un análisis inocente. Porque la CGT de Chubut, con falencias y errores, representan fielmente a los intereses de los trabajadores. Porque los años de lucha no han pasado en vano para estos dirigentes obreros. Todos ellos ampliamente reconocidos por los trabajadores representan las últimas seccionales de ¡a CGT no comprometidas con el vandorísmo. No es casual entonces que el encargado de planear el ataque al local de Petroleros sea un hombre de la UOM. No es casual que ta misión del veedor de la CGT Nacional, Zorita, haya quedado en agua de borrajas. Tampoco es casual que, a tres días del asesinato de dos trabajadores, repudiado por toda la población de Comodoro, una supuesta Juventud Sindical —que todos sabemos quiénes y cómo la manejan— coincida en las apreciaciones policiales sobre la agresión al pueblo. Y condene al pueblo y a sus representantes. Acá hay algo más que dos ministros antipueblo. Acá hay una maniobra que intentó la estocada a fondo contra ¡esta CGT «dura» de Comodoro. A la Patria Vandorista les falló Ja treta. Ai pueblo le costó dos mártires. Y este pueblo patagónico que combate desde siempre contra la prepotencia de los imperialismos, contra los gobiernos entreguistas, contra la represión brava en una naturaleza hostil, no olvida. Estos trabajadores que un 22 de agosto paralizaron el sur argentino porque habían caído combatientes populares, no olvida tampoco esta sangre obrera que derramaron los policías, los ministros estancieros, los gobernadores entreguistas y los patrones del vandorismo.

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