Alegría peronista en las calles: otra arma para la revolución
Para muchos miles será una alegría nueva, fuerte, caliente. Una jornada inolvidable. Otra vez el pueblo en la plaza. Habrá desaparecido, aunque sea por este día, la presencia terrorista de los vehículos policiales y sus perros hambrientos. Y para otros muchos miles será la vieja alegría, aquella del 17 histórico y las patas en las fuentes. Una explosión de júbilo directo que nadie reprimió durante los 10 años de revolución peronista.
Faltando pocas horas, regocija pensar en los momentos previos, en la noche del 24, cuando para Lanusse y todos los entorchados que lo secundaron durante estos años trágicos la cuestión ya sea de minutos. Minutos para irse, para abandonar aquello que no les corresponde (el gobierno), en preparación de algo mucho más sustancial, a lo cual sin duda se aferrarán desesperadamente, «el poder.
Él viernes 25 nuestro pueblo ganará la calle. Ya no podrá contenerlo la horda policíaco-militar, como sucedio el 1º de noviembre. Y aunque a nadie se le ocultan los graves problemas que deberá afrontar y resolver el futuro gobierno justicialista, esta jornada será de alegría sin límites, un desborde a la represión, la tristeza, el dolor de esta última época que impuso al país la dictadura militar.

  • ¿DONDE ESTARÁN LOS MILITARES?
  • Y cuando el pueblo descienda por las grandes avenidas rumbo al centro y comience a ubicarse en la Plaza de Mayo, cuando la juventud agote sus gargantas cantando los gritos de guerra y esperanza enarbolados durante tantos años, ¿dónde estarán la policía prepotente del perro, los gases y el Neptuno? ¿Dónde estarán los militares, que durante años se sintieron los dueños absolutos del país? II JH|
    El presidente de los argentinos, compañero Cámpora, no dedicará más tiempo que el estrictamente necesario para estar junto a los hombres de la dictadura. Será un trámite rápido y desabrido. Los señores Coda, Rey y Lanusse (en representación de sus armas) tendrán que darle a Cámpora los atributos del mando. En total, la vecindad física entre el hombre elegido por 7 millones de argentinos y los comandantes con los cuales el Partido Militar dirigió sus operaciones continuistas no habrá de superar los 40 minutos. Es que habrá gente más importante con la cual tiene que estar presente el compañero presidente. Ante todo, su pueblo. Un pueblo que lo bautizó «tío» en reconocimiento de su lealtad inquebrantable a Perón y al recuerdo de Evita. Además, vendrán compañeros de todas partes del mundo, combatientes de vanguardia en la lucha contra el imperialismo. Que es la última lucha del peronismo. Vendrán los heroicos vietnamitas, cubiertos de gloria tras liquidar la agresión militar norteamericana. Vendrán los hermanos cubanos, con su presidente Osvaldo Dorticós a la cabeza, para pisar ya sin trabas ni humillaciones la tierra que vio nacer al Comandante Guevara. Y delegaciones de todo el mundo, Perú, Chile, Corea del Norte, Panamá, trincheras avanzadas de la guerra de liberación.
    Para esos visitantes ilustres, cuya presencia debe romper todo protocolo absurdo, Cámpora tiene preparado un gesto de justicia: uno de sus primeros decretos será darles la categoría de «invitados de honor» del país, puesto que no son invitados de la dictadura, sino del Movimiento Perónista, y Lanusse no ha reservado ceremonias para ellos.

  • PRESENCIA DE LA JUVENTUD
  • Los festejos contarán con la organizada y entusiasta presencia de Juventud Perónista, dirigida y preparada por su Conducción Nacional a través de las siete regionales. En la madrugada del 25 se concentrarán las multitudes del Gran Buenos Aires en tres puntos de partido: los del Oeste en Moreno, los del Sur en la esquina de las avenidas Mitre y Pavón y los del Norte convergerán en la Plaza San Martín junto a la Estación Retiro. La caravana que vendrá del Oeste se encolumnará r la avenida Rivadavia hasta Liniers, desde donde partirá hacia el centro. Los del Sur tomarán por la avenida Montes de Oca, seguirán por Martín García y llegarán por allí hasta el Parque Lezama. Los compañeros de otros barrios, desde allí saldrán para Plaza de Mayo. Los del Norte, finalmente, partirán de Plaza San Martín, totes, tomando finalmente Reconquista para llegar a la Plantarán la calle Florida, seguirán por la avenida Corrientes.

  • LOS QUE NO PODRAN FESTEJAR
  • Habrá varios centenares de patriotas, peronistas y no peronistas, que no podrán vivir junto a su pueblo una alegría por la cual ellos combatieron antes y mejor que nadie. Para ellos será el más emocionado y cálido homenaje combatiente del pueblo que se reunirá el viernes junto a su presidente.
    Decenas de miles de volantes clamando «indulto» para los patriotas encarcelados inundarán calles y plazas con la firma de Juventud Perónista. Pero el gesto más concreto será el que la multitud habrá de tributar hacia el atardecer de ese día, cuando hayan terminado los actos en Plaza de Mayo. En ese momento, las columnas populares se dirigirán hacia el tristemente célebre Penal de Villa Devoto, donde las rejas seguirán privando de su libertad, como en los campos de concentración de Rawson, Resistencia y Córdoba, a los patriotas presos. Será el anticipo de la amnistía absoluta e inmediata que debe promulgar el Congreso el mismo día siguiente de la asunción del mando.
    El cansancio de muchos miles de argentinos en la noche del 25 al 26 será el descanso de combatientes qué apenas terminan de librar una gran batalla. Será un sueño tranquilo y reconfortante, además de merecido. Porque hacía mucho qué nuestro pueblo no tenía oportunidad de dar rienda suelta a su sana alegría luchadora, aunque todos nos durmamos con una sonrisa en nuestros rostros, para nadie será un secreto que la larga güera por la conquista del poder continúa.
    Como enseñan las mejores tradiciones, los más nobles pueblos expresan con fuerza su vitalidad antes de emprender los combates finales.

  • El fin de las fuerzas armadas de ocupación
  • En un mensaje, pocos días después de haber sido elegido por el pueblo, el compañero Cámpora trazó una frontera histórica definitiva: «Hasta el 25 de mayo, el régimen; después, el pueblo». Era la precisión de algo que el peronismo levantó como una bandera para toda la Nación y que puede traducirse en parecidos términos: «Hasta el 25 de mayo, dependencia: a partir de allí, el camino hacia la liberación».
    Diez días antes de la fecha histórica —la que está ahora a sólo tres jornadas de marcha— el futuro presidente habló a oficiales retirados de las Fuerzas Armadas. Recordó que muchos de los alií presentes habían cumplido un papel en la empresa de la liberación nacional participando del gobierno peronista. Que muchos cayeron en el combate —como el grupo de valientes que rodeó al general Juan José Valle en 1956— y que otros sufrieron cárcel y persecuciones.
    Pero Cámpora se refirió también a las actuales Fuerzas Armadas y al papel que ellas podrían cumplir si retoman la tradición de los ejércitos libertadores de San Martín.
    El primer objetivo en ese sentido es eliminar a la actual ‘camarilla militar, lo que se producirá inexorablemente el 25 de mayo. Al menos la «cúpula» de esa camarilla caerá de inmediato. Y no podrá articularse ninguna nueva: «No puede aceptarse que la estabilidad de los cuadros —dijo Cámpora— esté sometida a influencias sectoriales o al predominio de intereses parciales o personales en la conducción de cada fuerza». No podrá tratar de ejercerse ninguna suerte de futelaje sobre el pueblo argentino, porque las armas son para el pueblo. Cuando triunfan las camarillas y las FF.AA. pretenden imponer los intereses de esos grupos, ‘se apartan del pueblo y se transforman en fueras de ocupación».
    La misión específica de las tres armas es antigua y conocida por todos: defender la Nación. Mientras han contribuido a mantenerla en la dependencia y el sometimiento no sólo se desviaron de su misión específica: hicieron exactamente lo contrario, se convirtieron en cómplices de los enemigos de la Nación.
    A partir del 25 de mayo el país librará una batalla definitiva por su liberación. Las Fuerzas Armadas tendrán un papel fundamental: su misión específica. «Defender la soberanía nacional en el orden externo y hacer respetar la voluntad popular en el plano interno», afirmó Cámpora.
    También denunció el presidente electo que «desde centros extranjeros se pretendió en los últimos años deformar esa verdad indiscutible exportando conceptos políticos y militares extraños al sentir nacional y procurando imponer limitaciones a nuestro poder de decisión en lo que hace a las características de los armamentos, instrucción de cuadros y tropas y misión de las Fuerzas Armadas».
    La dictadura militar que azotó al país durante siete años no se cansó de acusar a todos quienes se le oponían —al pueblo mismo— de responder a intereses foráneos. Hace apenas cinco días, el comandante de la Armada pretendió que los combatientes que defendieron al pueblo y hostigaron a la dictadura estaban manejados desde centros internacionales. Ni siquiera los nombró, para no aumentar el tamaño de la mentira. En cambio, es el propio presidente electo el que les recuerda a los jefes de la camarilla que ellos son quienes han estado sometidos permanentemente a dictados extranjeros; concretamente, a los del imperialismo yanqui.
    A partir de ahora, las FF.AA. deberán integrarse con profesionales que cumplan su cometido. Que es el que marcó el ejército de San Martín: luchar por la liberación y la independencia.
    Desde ya, Cámpora anunció que será también, desde el mismo día 25, el compañero Comandante en Jefe.

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