En el mapa que Golbery incluye en su libro y que aquí reproducimos (N 2), no incluye a la Antártida como territorio argentino. Ni siquiera lo hace con las Malvinas. Una y otra exclusión se complementan.
Bien es sabido que nuestra reivindicación del sector antartico, además de basarse en razones históricas, se mide por la proyección de nuestros territorios australes, uno de cuyos puntos fundamentales son las Malvinas. Si Brasil-Golbery incluyera las Malvinas como territorio argentino, necesariamente debería sentirse forzado al reconocimiento de nuestros derechos en la Antártida. ¿Mera especulación? No. También esto aparece previsto en “Geopolítica do Brasil”. Allí Golbery al describir las fronteras estratégicas de América del Sur, expresa: “Un primer hemiciclo interior de tierra la circunda con un radio medio de 10.000 km., la América del Norte en el flanco izquierdo, África en posición frontal y la Antártida como flanco guardia directa”.
Si la Antártida es el “flanco guardia directa” y si Brasil es el gendarme de América del Sur, a través del contrato llamado “bar-ganha leal”, entonces aparecen como plenamente lógicos sus intentos de conquista de la Antártida. Todavía no han considerado llegado el momento de la acción directa, pero comienzan por hacerse los zonzos con nuestras legítimas reclamaciones de soberanía en la Antártida y las Malvinas, a la vez que suscriben una peregrina teoría, sustentada por el imperialismo, acerca de la Antártida, a la que consideran “territorio internacional”, como Marte o la Luna. De aceptarse esa teoría, la colonización estaría abierta para los más poderosos, para los que lograran acopiar más medios y hombres a ios helados territorios polares.
La reivindicación de nuestra soberanía no es ni puede ser sólo una recordación en los actos en las escuelas públicas, en cada aniversario, sino una parte activa en la tarea de la Reconstrucción y Liberación Nacional.

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