En la noche del 21 de noviembre pasado Paul Meadlo —ex combatiente norteamericano en Viet Nam— fue entrevistado por Mike Wallace durante una emisión televisada, a cargo de la CBS. Esa fue una de las más dramáticas exposiciones hechas por un veterano en relación a la masacre de Songmy (Mylai 4). Posteriormente fueron restringidas las entrevistas vinculadas con el hecho. La agencia AP propaló el texto íntegro del diálogo con Meadlo a todo el mundo aunque el mismo fue escasamente reproducido en la prensa internacional. En Buenos Aires, La Nación y Clarín publicaron el día 26 escasos fragmentos del diálogo. Cristianismo y Revolución transcribe literalmente el contenido total del mismo.
Los diarios citados omitieron la descripción de la porción más bárbara del despacho: la referida a la matanza en la hondonada, a los ruegos de las mujeres que pedían clemencia abrazabas a sus hijos. Tampoco mencionaron el número de asesinados calculado por Meadlo (unos 370) ni enfatizaron lo más tremendo del hecho: no se trataba de combatientes sino que eran civiles en su totalidad. Para los norteamericanos Songmy o Mylai era simplemente un sitio llamado Pinkville. La expresión gook con que los soldados de EE.UU. rotulan al civil vietnamita tiene orígenes en la II guerra y su despreciativa connotación une las ideas de “nativo atrasado” y “bazofia”. El diccionario Crowell define el término como adjudicado a “orientales no cristianos de piel marrón”.
Esta entrevista fue vista por millones de ciudadanos de Estados Unidos. Un cable de UP. publicado el 3 de diciembre, reprodujo duras palabras del senador Edward Kennedy, quien declaró que en los últimos cuatro años unos 300 mil civiles vietnamitas han sido muertos por tropas norteamericanas. La prensa servil a la Voz del Amo podrá alabar a la Democracia Norteamericana por el “valor” de discutir la masacre a la luz del día. Cristianismo y Revolución publica el diálogo siguiente con horror, con asco, con el sentimiento de que la discución pública no exime al Gobierno de EE.UU. de la responsabilidad en el genocidio llevado a cabo contra el pueblo de Viet Nam por su heroica rebeldía, por su invencible resistencia frente a los asesinos de pueblos que usurpan el nombre de cristianos.

MEADLO: El capitán Medina nos tenía agrupados, y… nos dio órdenes, no las recuerdo todas.
WALLACE: ¿Cuántos eran ustedes?
M: Bueno, con el pelotón de morteros, diría que éramos uno;- 05 — 65 personas, pero el pelotón de morteros, no estaba con nosotros. Y yo diría que ese pelotón tendría entre 20 y 25 personas. Así que no teníamos completa la compañía en Pinkville, no estaba completa.
W: Entonces eran unos 40 ó 45…
M: Correcto…
W: … los que tomaron parte en ésto.
M: Así es.
W: Entonces ustedes salieron de su base…
M: Sí, base Dolly.
W: .. .Dolly. ¿A qué hora?
M: No sabría decir qué hora era.. .
W: ¿A la mañana temprano?
M: A la mañana temprano… Hace bastante tiempo de éso.
W: ;.Y qué se le ordenó hacer para cuando llegara a Pinkville?
M: Revisar y asegurarse de que no había norvietnamitas en la aldea a la espera de luchar… y cuando llegamos allí…
W: ¿En cuántos helicópteros fueron?
M: Rueño, en la primera tanda habría unos cuatro.. .
W: ¿Cuántos hombres en cada uno?
M: Cinco de nosotros. Aterrizamos cerca de la aldea, nos alineamos y comenzamos a caminar hacia la aldea. Entonces uno de los soldados gritó que había visto un gook. Estaba en un refugio, acurrucado.
W: ¿Qué edad tenía? ¿Era un combatiente o un anciano?
M: Un viejo. Y cuando el soldado gritó hay un gook allí entonces el sargento Mitchell respondió tírale.
W: El sargento Mitchell ¿comandaba a los veinte que oran ustedes?
M: Estaba a cargo de todo el escuadrón. Entonces el soldado lo abatió. Entramos a la aldea, comenzamos a registrarla y a reunir a la gente en el centro de ella.
W: ¿A cuántas personas reunió “usted?
M: Bueno, habría entre 40 y 45 personas reunidas en el centro de la aldea. Y las pusimos allí, era como una gran isla ese centro de la aldea.
W: ¿Qué tipo de gente? ¿Hombres, mujeres, niños?
M: Hombres, mujeres, niños.
W: ¿Había bebés?
M: Los había. Y reunimos a todos y los hicimos acudillar y el teniente Calley vino y me dijo: “usted sabe lo que tiene que hacer con ellos ¿no es verdad?” Le respondí: sí. Daba por sobreentendido que el quería que simplemente los vigilase. Se fue y volvió 10 ó 15 minutos después y dijo, “¿Cómo es que no los ha matado todavía?” Y le contesté que había entendido que el deseaba que los vigilara y no que los matara. El dijo: “No, los quiero muertos.” Así que…
W: ¿Le dijo eso a todo el grupo o a usted solo?
M: Bueno, yo estaba enfrente de él. Pero otros tres o cuatros soldados lo oyeron, entonces él retrocedió unos cinco metros y comenzó a disparar. Y me dijo que disparara también. Así que lo hice, descargué unos cuatro cargadores contra el grupo.
W: Disparó cuatro cargadores con su…
M: Un M-16.
W: ¿Cuántas balas hay en un cargador?
M: Yo llevaba unas 17 en cada cargador.
W: Entonces habrá hecho unos 67 disparos. . .
M: Así es.
W: ¿A cuántos mató en ese momento?
M: Bueno, disparé en automático barriendo la zona… así uno no puede darse cuenta del número de muertos porque la descarga es rápida… Habré matado diez o quince.
W: ¿Hombres, mujeres y niños?
M: Hombres mujeres y niños.
W: ¿Y bebes?
M: Y bebés.
W: Okay, ¿después qué?
M: Bueno, seguimos agrupando más gente, ya siete u ocho que reunimos en una zanja les metimos una granada de mano.
W: ¿Estaban juntando más gente?
M: Estábamos juntando más y teníamos siete u ocho. E íbamos a tirarlos a la zanja, y bueno, los metimos allí y les tiramos una granada de mano. Desde una hondonada alguien nos dijo que los lleváramos para allá. Cuando llegamos con los nuestros había ya unos 75 reunidos allí. La gente que habíamos juntado la pusimos con esa otra gente, entonces el teniente Calley me dijo: “Meadlo, tenemos otro trabajo que hacer.” Entonces empezó a empujarlos para abajo y a disparar. ..
W: ¿A empujarlos hacia la hondonada?
M: A la hondonada. Era un zanjón. Así que empezamos a empujarlos y empezamos a dispararles. No bien los empujamos empezamos a usar los automáticos. Entonces…
W: Nuevamente, ¿hombres, mujeres y niños? M: Hombres, mujeres y niños. W: ¿Y bebés?
M: Y bebés. Así que empezamos a dispararles, y alguien nos dijo que pusiéramos el disparo no automático a fin de economizar munición. Entonces pusimos el fusil en disparo unitario y tiramos unas vueltas más. Después de eso la compañía volvió a reunirse. Y salimos de allí con algunos gooks adelante, para hacer punta, usted sabe.
W: ¿Qué quiere decir hacer punta? ¿Ponerlos adelante para que reciban los tiros que puedan producirse?
M: Eso es. Entonces empezamos a caminar por ese campo. Ese día, más tarde, se llevaron a los gooks que teníamos, a Chu Lai o a otro campo para interrogarlos, así que no sé qué se hizo de ellos. Descansamos el resto de la noche y a la mañana siguiente salimos del perímetro. Yo pisé una mina terrestre al día siguiente, a la mañana.
W: Y volvió a los Estados Unidos… M: Volví a los Estados Unidos y perdí un pie en el asunto.
W: Se siente…
M: Me siento estafado porque la Administración de Veteranos me quitó la pensión por invalidez pues dicen que la ortopedia está bien hecha, bien calzada y sin dolor. Bueno, bien hecha está pero dista mucho de estar bien calzada. ¿Sin dolor? Me lastima todo el tiempo. Tengo que trabajar ocho horas diarias de pie y al fin de la jornada casi no la tolero. Pero tengo que trabajar para ganarme la vida. Y la Administración no me da dinero suficiente para vivir como corresponde.
W: ¿Sintió lo del día siguiente como si se tratara de un castigo?
M: Bueno, sentí como si se me hubiera castigado pollo del día anterior. Al fin de ese día tuve esa impresión.
W: ¿Por qué lo hizo?
M: ¿Por qué lo hice? Porque se me ordenó hacerlo, y en ese momento me pareció que hacía lo debido, porque uno ha perdido cantaradas. Perdí un excelente compañero, Bohby Wilson, y eso estaba en mi conciencia. Así que después de hacerlo me sentí bien, pero ese día, más tarde, comenzó a atormentarme.
W: ¿Es casado?
M: Así es.
W: ¿Tiene hijos?
M: Dos.
W: ¿De qué edad?
M: El chico tiene dos y medio, la nenita uno y medio.
W: Obviamente la pregunta salta a mi mente… un padre de dos criaturas… ¿cómo puede matar bebés?
M: No tenía la nena todavía. Sólo el chico había nacido.
W: De acuerdo. ¿Cómo es que mata bebés? M: No sé. Cosas que pasan.
W: ¿Cuánta gente cree que murió ese día allí?
M: Diría que unos 370.
W: ¿Cómo llega a esa cifra?
M: Pues mirando.
W: Usted vio, usted cree haber visto esa gente… ¿de cuántos de ellos es usted responsable?
M: No sabría decirle.
W: ¿Veinticinco? ¿Cincuenta?
M: No sabría… muchos.
W: ¿Y cuántos hombres dispararon realmente?
M: Bueno, tampoco podría decir eso. Allí había otro… hubo allí otro pelotón… no sabría decirle cuántos fueron…
W: ¿Esos civiles fueron puestos en fila y fusilados? ¿O fueron muertos con fuego cruzado?
M: No estaban en fila… fueron empujados a la zanja o estaban sentados, acuclillados, y se les disparó.
W: ¿Qué hicieron esos civiles —particularmente las mujeres y los niños, los viejos— qué hacían? ¿Qué les decían?
M: Mas bien no se decía nada. Se les empujaba y obedecían.
W: ¿No suplicaban o decían “no… no…”?
M: Eso es. Suplicaban y pedían “no, no”. Y las madres apretaban a sus hijos… Pero ellos siguieron disparando. Bueno, seguimos disparando. Alzaban sus brazos y rogaban…
W: ¿Es ese el recuerdo más vivido de lo que vio?
M: Exacto.
W: ¿Y nada pasó por su mente o su corazón?
M: Muchas veces… muchas veces…
W: ¿Cuando estaba haciéndolo?
M: Cuando estaba haciéndolo no. Me pareció que lo que hacíamos era natural. No sé. Me sentía liberado de lo que había visto antes.
W: ¿A qué se refiere?
M: Bueno, me estaba poniendo… como que… mis compañeros que morían o eran heridos… y no teníamos nada que nos satisfaciera… en verdad se trató mayormente de una venganza.
W: ¿Ustedes llaman gooks a los vietnamitas?
M: Sí, gooks.
W: ¿Son gente para usted? ¿Eran gente para usted?
M: Bueno, eran gente. Esa es una palabra que anda por allí y uno la recoge, usted sabe. Una palabra como cualquier otra.
W: Obviamente, el pensamiento que me asalta… yo pasé un tiempo allí, y maté durante la segunda guerra y todo eso. Y la imagen que se aparece… hemos anatemizado a los nazis por lo que hicieron, a los japoneses, pero mucho más a los nazis por lo que hicieron en la segunda guerra, la brutalidad y todo lo demás. Es muy difícil para muchos buenos norteamericanos comprender cómo jóvenes, capaces muchachos norteamericanos pueden juntar hombres, mujeres, niños y bebés y matarlos a sangre fría. ¿Cómo se explica eso?
M: No sabría decirle.
W: ¿Soñó alguna vez con lo que sucedió en Pinkville?
M: Sí, soñé… y todavía sigo soñándolo.
W: ¿Qué clase de sueños?
M: Veo a las mujeres y a los niños en mi sueño. Algunos días… algunas noches ni siquiera puedo dormir. Me quedo acostado, pensando en ello.

  • Gobierno Rev. de Vietnam del Sur: Hubo muchas masacres
  • “La masacre de Son My es sólo uno de los innumerables crímenes perpetrados por los agresores norteamericanos y sus lacayos en Vietnam del sur”, expresa una declaración del Gobierno Revolucionario Provisional de la República de Vietnam del Sur dada a conocer en esta capital.
    El texto de la declaración es el siguiente: “La opinión pública de los Estados Unidos y del resto del mundo están profundamente indignados y condenan enérgicamente la bárbara masacre de más de quinientos civiles perpetrada por los norteamericanos en el poblado de Son My, en la provincia de Quang Ngai el 16 de marzo de 1968.
    “Es necesario recordar que el Comité del Frente Nacional de Liberación de Trung Bo central denunció en marzo de 1968, ante la opinión interna y externa, este chimen extremadamente salvaje e inhumano de los norteamericanos. En esta masacre, los soldados norteamericanos, llevando a cabo la política de “quemarlo todo, destruirlo todo, matarlo todo”, dieron muerte a cientos de personas, quemaron hasta a bebés que lactaban de sus madres, abrieron el vientre a mujeres embarazadas y violaron a muchas otras, hasta provocarles la muerte, incluyendo a adolescentes y ancianas.
    “La masacre de Son My es sólo uno de los innumerables crímenes sangrientos perpetrados por los agresores norteamericanos y sus lacayos en Vietnam del sur.
    Mientras libran su brutal guerra de agresión en Vietnam del sur, los círculos gobernantes norteamericanos han convertido a muchos jóvenes norteamericanos en asesinos inhumanos.
    “Ellos han venido acumulando crímenes en todas partes en Vietnam del sur. Los casos más típicos son la masacre de Ba Lang An donde cerca de mil quinientas personas fueron muertas o heridas, el de las prisiones de Paulo Cóndor y Tay Ning donde cerca de mil personas fueron muertas o heridas.
    Paralelamente con tales actos criminales, ellos están intensificando sus bombardeos con aviones B-52, sobre áreas pobladas y el uso de bombas de napalm y fósforo, productos químicos y gases tóxico; para masacrar al pueblo y desvastar álficas y cosechas.
    “Siguiendo las órdenes de los yanquis, la administración títere de Saigón ha hecho sus mejores esfuerzos para encubrir los crímenes de sus amos norteamericanos y al mismo tiempo, han incrementado la represión contra la población de diversas capas, nacionalidades y sectas religiosas, incluso aquellos de sus propias filas que abogan por la paz, independencia y neutralidad.
    “Han creado abiertamente lugares de ejecución en las ciudades, torturado a patriotas ¿legalmente encarcelados, siendo el caso más típico la reciente represión de mil cuatrocientas reclusas de la cárcel de Thy Duc.”
    La masacre de Son My y otros innumerables y bárbaros crímenes cometidos por los norteamericanos en Vietnam del sur han dejado al descubierto los falaces alegatos del gobierno norteamericano de su llamada “defensa de la libertad y del derecho a la libre determinación del pueblo sudvietnamita”.
    Esto también puso al desnudo la falacia de la afirmación fabulosa de los círculos gobernantes norteamericanos en el sentido de que una gran masacre se produciría en Vietnam del sur si los Estados Unidos retiran todas sus tropas.
    En efecto, con su política agresiva y belicista, los Estados Unidos han mancillado flagrantemente la libertad y el derecho a la libre determinación del pueblo sudvietnamita. Son el más de medio millón de tropas norteamericanas y satélites quienes han sembrado diariamente la muerte y la destrucción en Vietnam del sur.
    Los cabecillas de la Casa Blanca y del Pentágono, quienes han cometido tercamente el crimen de agresión y el crimen de guerra en Vietnam del sur, deberán asumir toda la responsabilidad por sus actos criminales.
    El pueblo y el gobierno revolucionario provisional de la República de Vietnam del sur llaman a los países amantes de la paz y la justicia, a las organizaciones internacionales democráticas y a los pueblos del mundo, incluyendo al pueblo norteamericano, a condenar enérgicamente a los agresores norteamericanos y a tomar medidas efectivas a fin de detener las manos criminales de éstos, y, conjuntamente, con el pueblo vietnamita, a exigir que los Estados Unidos detengan inmediatamente su guerra de agresión y retiren total e incondicionalmente las tropas norteamericanas y satélites de Vietnam del sur, dejando al pueblo sudvietnamita resolver por sí mismo sus propios asuntos internos sin la intervención extranjera.
    Cuantos más crímenes cometan los Estados Unidos y sus aliados, tanto mayor será el odio de las fuerzas armadas y del pueblo sudvietaamita, quienes están decididos a persistir y llevar adelante su justa lucha hasta la victoria completa.
    Hanoi, 28 – XI – 69 (P.L)

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