El tema de VIETNAM ha sido desnaturalizado ante la opinión pública responsable por tres modos específicos de trabajo, a saber:
1) la torpe y tendenciosa manera con que los burócratas del Partido Comunista Argentino lo han deformado, usándolo para su rutinaria política antinorteamericana, y queriendo dar la impresión que la Revolución Vienamesa es fruto exclusivo del árbol partidario, que en nuestro país hace tiempo ha dejado de ser revolucionario;
2) la venal y cómplice actividad de las agencias informativas del Imperio y de los diarios entregados a ellas, presentando el drama de la guerra de liberación como una lucha entre «malos» y «buenos», pero invirtiendo y confundiendo solapadamente los roles;
3) la indiferencia local de los católicos, cuyo argumento principal parece ser: «Vietnam está muy lejos y no nos concierne». No debe extrañar el reciente rechazo de la mediación papal por parte de los guerrilleros vietnameses, pues hace décadas que son masacrados en nombre del Occidente «Cristiano». Agreguemos que una reciente encuesta Gallup en EE.UU. demuestra que la opinión en favor de la continuación de la guerra proviene mayormente del ámbito católico (54 % — en contra: 31%), mientras los judíos suman un 41% a favor y 41% en contra, cifra que para los protestantes desciende al 39% por ciento a favor y 41 % en contra.
El material EL GENOCIDIO DE LA DECADA fue compilado por un equipo de colaboradores de CRISTIANISMO Y REVOLUCIÓN, con datos provenientes en su mayoría de fuentes no-comunistas y anti-comunistas, y de publicaciones occidentales reconocidamente pronorteamericanas. Al mismo tiempo, fueron de gran utilidad el libro La guerra del Vietnam, de George Chaffard (prestigioso periodista del diario francés Le Monde — Ediciones Cid-Madrid), y el artículo El vietcong: enemigo sin rostro, de George A. Carver (h), publicado en inglés por la revista Foreign Affairs (en la línea del Departamento de Estado) y distribuido en castellano por el Servicio de Informaciones de EE.UU. Merece lugar destacado el aporte brindado por nuestros corresponsales en el exterior y por la Hertrand Russell Peace Foundation.
El resto de las fuentes figura citado en la data.

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