Centenares de hectáreas cañeras tucumanas están ardiendo desde que la confianza del sufrido pueblo en la posible solución por parte del golpe militar se ha convertido en una sorda desesperación. Ese fuego de los cañaverales está dando la intensidad de la protesta, la ciega y obstinada rebelión de miles de familias sometidas desde siempre a la explotación de la porción más negra de nuestra oligarquía y acorraladas desde ahora por un supuesto plan cuyos efectos ya están pagando los obreros arrancados de sus pueblos y llevados en auténtico «trabajo forzado» a justificar el sueldo que por ahora se les paga, pero que pronto no recibirán más. Este fuego del Tucumán es el signo que señala al gobierno militar cómo una comunidad de oprimidos y hambreados tiene todavía unas fuerzas y unos métodos que ni siquiera los policías o los ejércitos pueden controlar y destruir.
«Cristianismo y Revolución» conversó ampliamente con el Dr. LUIS B. CERRUTTI COSTA, Asesor del Frente Unido Nacional de Trabajadores del Azúcar (FUNTA), para poder brindar un panorama de los últimos acontecimientos producidos en el problema azucarero y comenzar así una serie de notas sobre Tucumán y todas las regiones de la Patria donde se dan con mayor intensidad los signos de la miseria, del estancamiento, del estado económico y social injusto e inhumano.
Este es el núcleo de la conversación con el Dr. Cerrutti Costa:
EL GRAN PLAN: seriamente hablando no existe el plan Salimei ni ningún otro. No se trata de discutir o proponer contra o a favor del plan, porque ese plan No Existe, más que
en el discurso del Sr. Salimei. Lo que sí existe es la clausura e intervención de los ingenios. Aún esta medida —la única efectivamente realizada— fue tomada con criterios absolutamente arbitrarios, si es que existió alguno. Por ejemplo el Bella Vista, equipado técnicamente con todos los adelantos y con una inmejorable situación financiera, ha merecido la clausura. Al mismo tiempo han escapado a «la espalda de la Revolución» otros ingenios en condiciones económicas y técnicas lamentables. Esta falta de criterio está justificada si se considera que con estas medidas se han consolidado los intereses del grupo Patrón Costas y las 4 ó 5 «familias tradicionales y cristianas» que seguirán colocando sus divisas en EE.UU. y Europa.
La inmediata consecuencia del «plan» ha sido el retorno a las «buenas épocas» feudales previas a Perón: la utilización de los trabajadores para cavar zanjas, pintar comisarías, y toda clase de tareas esclavizantes, especialmente cuando estas son a más de 50 kms. de sus familias y viviendas; como se sabe, el «plan» no está respaldado más que por los infantes de Policía Federal trasladados a tal fin. Un ejemplo de la «seriedad”, “eficiencia» y «modernización» del plan es la actitud de un Interventor de ingenio que queriendo tener alguna pauta para su tarea, decidió colocar un «buzón» para que los obreros hicieran llegar allí sus sugestiones…

  • El Laudo
  • EL ARBITRAJE PATRONAL OBLIGATORIO: cuando el gobierno militar hizo la Ley de Arbitraje (de espíritu absolutamente «preconciliar» en cuanto niega el derecho de huelga) omitió colocar en su nombre el calificativo de PATRONAL seguramente porque se descontaba que esa iba a ser la orientación de la Ley. Este es el caso del laudo para el Convenio de los trabajadores azucareros de todo el país: se fija el 13 por ciento retroactivo al mes de setiembre y 5 por ciento a partir de esa fecha, lo que hace un promedio del 15 por ciento como «aumento». Seguramente que ni los abogados más crueles de la patronal se animarían a confesar que ellos mismos hicieron el arbitraje. En la decisión del Ministerio de Salimei, se negó toda posibilidad a considerar la inclusión de 2.000 pesos para los trabajadores que no reciben vivienda del empleador.
    LOS PARIAS del movimiento obrero argentino vienen a ser los hombres del surco con la aplicación del arbitraje oficial. En efecto; el 80 por ciento de los sindicatos han renovado sus escalas salariales con aumentos que van del 30 al 35 por ciento. Aun los «ineficientes» y «subvencionados» obreros del riel —como los considera el gobierno— recibieron el 35 por ciento en su convenio. El aumento a los trabajadores azucareros es una limosna o una provocación pero nunca una retribución elementalmente justa. Esta es una muestra del gobierno que cada mañana se golpea el pecho y cada momento se proclama cristiano. Pobre gobierno si cree realmente en la Sagrada Escritura y no recuerda sus palabras: «¿Por qué aplastáis a mi pueblo y golpeáis el rostro de los pobres?» (Isaías, 3, 15).

  • La Caña
  • SIN SALIDA; este es el único argumento que se susurra en fuentes oficiales cuando se considera el caso tucumano. Es cierto que la acción desarrollada hasta ahora por los campeones de la «autenticidad» los conduce a un callejón sin salida. Además de saber que sus planes no existen, que sus anuncios no se pueden realizar, que sus recursos de fuerza ya están agotados, ahora conocen también de la reacción del pueblo tucumano y de la solidaridad que esa lucha en la que están empeñados con FUNTA y FOTIA despertará en el testo del país cuando los efectos de la propaganda vayan cediendo a la verdad y a la realidad de la miseria y la desocupación. Pero Tucumán tiene salida. La caña no es maldita. Maldita es la explotación del hombre y de la tierra con prescindencia de que los hombres son hermanos y que ¡a tierra es riqueza común; es bendición y no maldición de Dios. La caña viene siendo cultivada de tal forma que su imagen es de atraso y hambre. Pero la caña tiene en sí misma savia para engendrar riqueza, bienestar, humanización del hombre. Hay que nacionalizar todos los ingenios quebrados legalmente por los créditos no pagados a la Nación. Hay que desarrollar intensamente toda clase de industrias derivadas de la caña, de la utilización de sus sub-productos. Hay que hacer intervenir al Estado para destrozar la intermediación, generalmente en manos de los mismos explotadores. En fin hay que plantearse la solución de la economía del azúcar en un plan que tenga como meta y fundamento al hombre, al hombre que viene dejando su sangre en los surcos. Sí, la sangre. Sin ninguna clase de retórica ni literatura.

  • La Lucha
  • LA CONSIGNA DE LUCHA: a partir del Congreso Azucarero realizado por FUNTA y FOTIA, a partir de la tregua acordada por buena voluntad al gobierno que vino a solucionarlo todo, a partir de la acción decidida y valiente de dirigentes como Arbelos, Santillán, Sánchez, Amaya, y toda la plana de estos dos pilares de la acción sindical azucarera, a partir de la última frustración, el pueblo tucumano está nuevamente en lo mismo: la lucha. En esta lucha sé insertan los paros de 24 y 48 horas recientemente realizados con gran apoyo y el equivalente silencio de la seria prensa.
    Hay una gran angustia en los hogares tucumanos que ven cada mañana sus fuentes de trabajo cerradas; muertas como sus esperanzas. Hay una fuerte vocación de «sangre y fuego» en la decisión del gobierno nacional y local para seguir adelante con sus planes. Hay también gestos nuevos, nuevos hermanos de lucha.
    Como el que protagoniza el padre Gardin que cada amanecer clava la cruz en el surco y hace la misa comulgando con el trabajo, con el dolor y con la sangre de los que no conocen otro rostro de Dios que aquel que le mostraron los ricos de las misas de las «fincas» y del Dios de los resignados «capellanes privados» de los patrones del ingenio. Este sacerdote llevó su mensaje al Congreso Azucarero y les dijo: «no les vengo a aconsejar paciencia sino a pedirles que «luchen; no permitan que nadie íes «quite la vida, porque Dios les dio la «vida y él sólo puede quitárselas». Este sacerdote Llevó su mensaje a un ingenio para que todos los obreros fueran solidarios con el paro y les habló también a los «carneros». Este sacerdote es un hermano nuevo para la lucha.
    Tucumán se ilumina cada noche con el incendio de algún surco. Es también una llamada de la misma consigna: LUCHAR.
    Tucumán sigue siendo el látigo empeñado en caer sobre el cuerpo de nuestra Argentina que no quiere aceptar ni creer que está sufriendo.
    Tucumán es el fuego de la revolución que está encendiendo la conciencia de los que tenemos hambre y sed de justicia.

  • DESPUÉS DE LA TORTURA…
  • 1) Liquidación de las cooperativas de crédito en beneficio de los grandes bancos.
    2) Policial intervención de la universidad con la muerte de S. Pampillón, sistema de vigilancia norteamericana y retorno del crudo academicismo de los hombres de derech1, a la dirección universitaria.
    3) Aumento del éxodo de técnicos a raíz de la «modernización» liberal y oligárquica de la vida universitaria.
    4) Liquidación práctica del derecho de huelga con la aplicación de la curiosa ley de arbitraje obligatorio.
    5) Intervención sin contemplaciones de varios sindicatos (Prensa, Canillitas, Portuarios).
    6) Aplicación de inhumanas normas de trabajo a los obreros portuarios y decisión ya pública de similares medidas con los ferroviarios, adjuntándose en este caso una módica desocupación de varios miles de trabajadores.
    7) Agresión premeditada a los trabajadores del azúcar en el llamado «plan de reestructuración azucarera», con inocultable beneficio del trust tradicional.
    8) Calamitosa atención del problema del costo de la vida a pesar de los publicitados informes que apuntaban a la liquidación de los monopolios del abastecimiento.
    9) Reiteración de la vieja política de desaliento a la cultura nacional con la implantación de los reformas a la Ley del Cine.
    10) Política exterior cipaya, occidental y cristiana, definida en los discursos del canciller en EE. UU., la declaración anti-comunista firmada con el gobierno de Castelo Branco y las designaciones como embajadores del increíble Alvaro Alsogaray, del brigadier Me Loughlin (un aviador que cree en las bondades de las relaciones argentinobritánicas de la década infame) y del gorilista Enrique Loncan en Sudáfrica, quizá para acomodar en un «sitio propicio» su neurosis antiperonista.

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