Lo ocurrido en Chrysler no es algo nuevo. Derrotas de este tipo no son precisamente lo que faltan, ni en nuestro camino a la revolución ni en el de ningún otro pueblo. Pero una derrota, un fracaso, sólo es lo que uno hace con ella. Entendemos que transmitir la experiencia y las evaluaciones de los compañeros que han participado en este conflicto es una tarea necesaria en la medida en que las debilidades manifestadas en éste son las que aún priman en el grueso del movimiento obrero. La toma de conciencia de estas debilidades y el desbroce de las posibles vías de superación se vuelven cada día más apremiantes.
Los hechos. Luego de un par de años de trabajo se logra imponer, al menos parcialmente, una dirección interna combativa. Los conflictos en los cuales los activistas que la formarían habían intervenido hasta entonces no habían sido lo suficientemente importantes ni para llevar a un enfrentamiento total con la empresa ni para foguear a las bases en la nueva vía emprendida. La patronal fuerza esta situación de impasse al despedir, en plena discusión paritaria, a más de cien obreros, entre ellos varios paritarios, gran parte de la comisión interna y todos los activistas que detectan. La provocación empresaria lleva a la declaración de un paro por tiempo indeterminado, medida que una asamblea había ya votado preventivamente. La huelga sólo llega a durar un par de semanas. No es sólo el aislamiento o el siempre predictible sabotaje de las direcciones sindicales (en este caso la pareja Kloosterman Rodríguez); hay otros factores, ya dentro del propio campo de los obreros en huelga o de aquéllos que intentan apoyarlos: errores, falta de consolidación, descoordinación de ciertas colaboraciones.
Lo que sigue es la grabación de una conversación con un grupo de activistas de Chrysler despedidos.

¿Cuál es la razón por la cual ustedes llegan a dirigir ese conflicto, qué formas organizativas han ido creando y cuál es el trabajo previo que desarrollan?
Desde hace tres o cuatro años se viene trabajando en forma clandestina como Tendencia Activista Mecánicos (TAM) y como grupos de activistas, muy de a poco, tratando de levantar la situación en cada sección. En casi dos años, a principios del 70. se gana parte de la interna. A partir de allí se empieza a dar un trabajo de organización y de asambleas permanentes, se logran pequeñas cosas; había una cierta democracia entre la gente, un cierto respeto por parte de la patronal, se peleaba para mantener los tiempos de producción y para frenar los atropellos de los capataces. Se venía dando un proceso dentro de la fábrica y es, por esta razón que no pudo ser levantada de buenas a primera
Se combinaba una organización de tipo legal donde estábamos nosotros, unos a la cabeza y otros no, con un trabajo clandestino, digamos paralelo, para organizar activistas, para tener gente de recambio, etc. De allí que durante el conflicto puedan surgir comisiones, pueda aparecer el boletín y podamos mantener una organización dentro de todas las presiones, los boicot de parte de las direcciones sindica les. El criterio de nuestra organización siempre ha sido amplio, hemos tratado de unificar no solo en Chrysler sino en el conjunto de gremios. Hubo muchas cosas que no ayudaron en el conflicto como por ejemplo que mientras nosotros hablábamos de la huelga había algunos dirigentes que por atrás, apoyándose en la gente camera o floja, empujaban para entrar a la fábrica. Pero, en concreto, lo decisivo fue que el conjunto de la fábrica y es por esta razón que mantenerse en una huelga larga, en la que se planteaba resistir hasta ver quien ganaba. La gente, lamentablemente, no había tenido una experiencia anterior, un triunfo anterior, como en el caso de FAE que viene de seis o siete años de éxitos; acá, a nosotros, nos tocó tener la experiencia más fuerte de entrada. No obstante hubo algunos triunfos menores: cuando tuvimos 400 cesantes la Comisión Interna trabajó mucho y logró que a los suspendidos se les diera 10 mil pesos y cuando se suspendió la huelga nos dieran, a la semana 5 mil pesos y eso ninguna otra fábrica de SMATA lo consiguió.
La Comisión estaba bien encaminada porque tenía base, tenía buenos y muchos activistas abajo que mantenían contacto con la base a la que mantenían informada de todo lo que pasaba. Quisiera ahora explicar cómo nos constituimos en dirección. Fue fundamental el trabajo clandestino que veníamos desarrollando y una constante reunión con los compañeros activistas a fin de tratar de llevar la línea al conjunto de trabajadores de la fábrica. Cuando las votaciones para las paritarias, después de haber llegado a la interna, se nos dio la oportunidad de demostrar si teníamos o no fuerza en las elecciones; ganamos, y la mayoría de nuestros compañeros llegan a las paritarias. El sindicato empieza a molestarse en forma más evidente con este grupo de activistas que se iba fortaleciendo cada vez más e iba llevando la dirección de la fábrica. Una vez que llegamos a las paritarias comienza a moverse la parte burocrática del sindicato para tratar de desprestigiarnos de todas formas. Nosotros, mientras tanto, no hacíamos nada sin consultar previamente a las bases, y es por eso que cuando llegamos al conflicto teníamos muchos compañeros activistas que demostraron la fuerza de la dirección.

Aparte de las limitaciones internas que nos han señalado parecería haber otro factor decisivo en el fracaso de esta batalla de Chrysler: no haber logrado coordinar acciones de apoyo con otras fábricas como Citroen, Peugeot, etc.; es decir solamente Chrysler la que fue a la huelga.
Hubo algunos casos, como FAE, que si la huelga dura una semana más. estamos seguros se plegaban, porque las bases se daban cuenta del problema. Otro caso distinto pasó en una asamblea cuando un delegado de Peugeot dijo —no sé si será realmente lo que dijo la base— que la base había dicho que si ellos no salieron a un conflicto por ellos menos iban a salir por nosotros. En este punto cabe recalcar que nosotros no nos basamos solamente en el sindicato, es decir en SMATA: fuimos a Fiat a conversar con la gente y a pedirle solidaridad; hubo un acto aquí con la presencia de los municipales de San Justo, y les pedimos solidaridad, nos presentamos en muchísimas fábricas y en la Coordinadora Interfabril de Matanza, para ver si podíamos preparar un plan de conjunto; fuimos a Siam y muchas fábricas más a pedir solidaridad.

¿Ustedes nunca se plantearon tomar la fábrica, por ejemplo?
Cuando supimos lo de las cesantías barajamos la posibilidad de la toma, pero en la discusión quedó como una posibilidad muy remota, porque la gente la teníamos afuera y venía a trabajar; había que ver entonces si había ambiente para entrar de prepo. Empezamos con la idea del paro y de acuerdo a las condiciones que se dieran en la puerta de la fábrica, íbamos a barajar la idea de la toma. Pero se vio que no había condiciones y eso, en Chrysler, tiene un argumento: la última derrota que se tuvo, hace seis años, fue por una toma de fábrica de tres días; esa mala experiencia tuvo su peso. Además, el sindicato había hecho una gran campaña contra nosotros, nos llamaban guerrilleros locos en casi todas las demás fábricas, y siempre hay elementos que se prestan para este juego. Delegados de otras fábricas nos acusaron varias veces de comunistas, bolches, etc.; esto fue una propaganda en contra nuestro porque ellos decían que había un problema político detrás de todo esto, que usábamos a la gente para afiliarla a un partido. Nosotros les contestábamos que no, que era un problema gremial.

Ahora bien, la base obrera de Chrysler, ¿qué tendencia política tiene?, ¿es en su mayoría peronista?
En este punto cabe decir que la base de Chrysler, como cualquier base del movimiento obrero, está con quienes la defienden; en este caso, la base sabía, o al menos lo sospechaba, cuál era nuestra línea política, por lo menos de algunos de nosotros. A la gente le importaba poco lo que éramos, si éramos guerrilleros c comunistas, lo que sí le importaba era que nosotros la defendíamos, y por eso ellos nos defendían a nosotros. El sindicato no hizo mención de este punto en una asamblea porque la base misma los chifló. Siempre lo decían, a nuestras espaldas.
En ocasión de una asamblea donde el gremio había invitado a todos los delegados de las demás fábricas de SMATA, un señor de la Industria Saávedra menciona que él es peronista, y es abucheado por toda la gente y acusado de vendido a la patronal; dijo que ellos en su fábrica habían dicho que sí al patrón, sí al convenio y habían firmado. Entonces subió un muchacho de acá y le preguntó, adelante de todos, qué clase de peronista era que decía que sí sin pelearlo y sin consultar a la base. Ahí se quemó. Lo que hay que poner en claro como conclusión es que la gente no responde a una ideología, responde a las direcciones honestas, y nada más.
Si el peronismo estuviera ubicado a la cabeza del movimiento obrero con- posiciones de lucha y combativas estoy convencido que la gente de base le respondería; pero si el peronismo sigue claudicando y por la línea de la burocracia sindical, va a terminar perdiendo esa imagen que tuvo.

¿Cuáles son los objetivos políticos del trabajo que desarrollan dentro del movimiento obrero?
Nosotros venimos batallando por la unidad de todas las organizaciones de lucha que están por un cambio de dirección en el movimiento obrero, y que están por la toma del poder por los trabajadores. Creemos que la única salida es instaurar un nuevo régimen en la Argentina, un régimen socialista. Nos identificamos con la línea de Córdoba, con Sitrac-Sitram. Planteamos que cuando salga a la lucha una fábrica no esté sola. Si no es la CGT, la CGT traicionera, que sea por debajo, que las comisiones internas tomen la iniciativa. Cuando el conflicto de FAE nosotros en solidaridad hicimos un paro y recolectamos dinero entre todos los compañeros de la fábrica. Pero esto es mínimo, si bien el dinero es importante, lo que más importa es que cuando una fábrica sale a la lucha los compañeros de de otras fábricas salgan a la calle a apoyarlos.
Por eso nos movilizamos en Buenos Aires y Capital, fábrica por fábrica, pidiendo solidaridad. Fuimos a las facultades, hablamos en Filosofía y Letras, pedimos ayuda a todas las tendencias pero, lamentablemente, tuvimos poco eco solamente acudieron las agrupaciones Tarea, 1? de Mayo y VOM (dentro de Mecánicos); del resto no tuvimos ningún apoyo. Recibimos apoyo del Encuentro de los Argentinos de la zona y, en particular del Partido Comunista, pero no hubo eco a nivel de la mesa directiva. Lo que a nosotros nos interesaba era la movilización propagandística, queríamos hacer una conferencia de prensa, con varias personalidades, para que la televisión propagandizara y para que la base hiciera su propia experiencia con todos estos que se autotitulan “soluciones de la realidad argentina”, Balbín, Paladino, etc., o sea el “Encuentro” y “La Hora”. Los pusimos sobre “la parrilla”. A Paladino, si es que está realmente con los problemas de los trabajadores, que haga una conferencia de prensa con los obreros de Chrysler y se diga por televisión que estamos contra los monopolios, y que se defina él también. Lo mismo le planteamos a la Dirección del ENA: no se trata de que vengan con un volante, se trata de que la Dirección se defina, como se definen ellos por cualquier pavada, que por una vez se definan por un problema de los trabajadores. Si son nacionalistas y antiimperialistas se tienen que definir a favor de los trabajadores de Chrysler. Lamentablemente no tuvimos eco y se escaparon totalmente tanto la dirección del ENA como de La Hora.

¿A qué atribuyen ustedes este rechazo?
Nosotros lo atribuimos a que no representan a los trabajadores, no son realmente una opción para los trabajadores. Son frentes patronales, tanto la Hora —la cabeza máxima— como el Encuentro, que está representando a sectores patronales en oposición a Lanusse, pero no a los trabajadores.
El movimiento obrero no puede entrar a la cola de los viejos partidos políticos sino que los trabajadores tienen que tomar su propia iniciativa en la movilización que los va a llevar al poder. Es decir, convertir a Argentina en un Argentinazo. Pero hay que dejar claro que esto no se va a dar si los trabajadores no se unifican en forma independiente, lejos de cualquier encuentro patronal. Y en esto creemos que no puede haber sectarismo. Los compañeros de Sitrac-Sitram se han definido por algo que es muy importante: la independencia política de los trabajadores, no más frente con nadie que no tenga que ver con los trabajadores. Y de su programa esa es la definición que a nosotros nos parece más importante, aparte de muchas otras como la lucha por el poder y el socialismo.

Ahora quisiéramos saber sobre los métodos de lucha no gremiales. ¿Cómo reacciona la gente cuando se pone una bomba, por ejemplo?
Tenemos que aclarar que cualquier método de lucha puede ayudar al movimiento obrero, todo depende de las circunstancias y del momento. Cuando nos preguntaron sobre la toma de la fábrica, nosotros no la descartamos, ni la huelga, ni cualquier otro tipo de medida, incluso los métodos de acción directa; pero todo depende de las condiciones, qué es lo que quiere la gente en determinado momento, qué situación hay.
Nosotros partimos desde nuestra realidad en la que no logramos algo como Fiat en Córdoba, porque la situación política de la base de la Capital no está en las condiciones de la de Córdoba. Ese es un hecho.
La ayuda de acciones de grupos revolucionarios — no lo digo a título personal, pues lo hemos discutido muchas veces— no la descartamos de ninguna manera.
Nosotros tuvimos en Chrysler dos acciones de apoyo, una del FAL y otra de los Montoneros que. aunque fueron hechas a destiempo —la del FAL incluso nos perjudicó—, analizándolas fuera del caso Chrysler y tomando al país en su conjunto realmente marcaron un paso positivo: ayudar a una lucha que se estaba dando. Anteriormente nosotros veíamos que las acciones se estaban dando fuera del contexto de las luchas de los trabajadores y nos parece muy importante que se acerquen al movimiento obrero porque creemos que la única salida es la movilización del movimiento obrero y los sectores populares y que si estos grupos se arriman a la lucha que se da en las masas, en las bases, indudablemente van a ser una nueva fuer a que va a aportar al proceso, pero con efectividad en la medida en que no se hagan acciones aisladas. Porque creemos que no es posible aislar una cosa de la otra, no creemos que se den con efectividad acciones solas, ni movilizaciones que no tengan una perspectiva de conjunto. Sintetizando: es positivo desde una perspectiva de toma del poder por la clase obrera. Las acciones de las organizaciones armadas tienen que estar dirigidas y estrechamente ligadas a la organización dentro de la fábrica. Tomemos el caso del ERP, por ejemplo, con el secuestro del cónsul. La acción fue muy buena, pero ¿qué pasó? Ellos mismos dijeron que esto que lograron no es nada al lado de lo mucho que se necesita hacer, que esto es un paliativo. Y nosotros agregamos que si no hay una organización de base en Rosario que se esté organizando en contra del sindicato de la carne, las medidas que tomó el ERP con el tiempo se van a diluir, porque no habrá quien las defienda. O sea, combinando con el hecho del ERP debe haber una organización de base — ponemos ese ejemplo, pero hay muchos otros— pues no se puede estar haciendo secuestro tras secuestro si no hay quién dentro de la fábrica —en este caso del frigorífico — pelee y se organice para cambiar la dirección del movimiento obrero.

Nos decían recién que en Chrysler no había condiciones para tomar medidas de lucha más fuertes, como puede ser una toma de fábrica, u otro tipo de acciones directas. ¿No será fruto de una falta de trabajo previo como el que se dio, por ejemplo, en Sitrac-Sitram? Ustedes hablan, también de la necesidad de que las organizaciones armadas traten de vincularse a las luchas del movimiento obrero, cosa que creemos se está planteando. Ahora bien, les preguntamos si es que no tiene que haber también un intento de acercamiento del otro lado, en el sentido de desarrollar, dentro del movimiento obrero, una acción sindical y gremial que signifique un acercamiento a los métodos de lucha de las organizaciones.
En esto no hay que confundir: la toma de fábrica no es un método que esté al alcance de los guerrilleros, es una experiencia del movimiento obrero de carácter internacional. Nosotros no descartamos la toma. Creemos que en Fiat, cuando se tomó la fábrica, había una situación interna y una experiencia cordobesa determinada que posibilitaron que el hecho se diera. Acá, en Gran Buenos Aires y Capital, desgraciadamente, depende mucho de la fábrica. El problema es querer trasladar cosas que se hacen en otro lado y pretender reproducirlas aquí. Nosotros tuvimos una experiencia triste, un año atrás, en General Motors. Se tomó la fábrica, porque los que la dirigían venían dando lo que ustedes dicen: una preparación a través de la gente, venían diciendo que había que tomar la fábrica, como en Córdoba. Pero la realidad no daba y así fue que fracasó. Esto nos muestra que no se puede ser mecánico con la idea de Fiat. Acá en Chrysler nosotros no teníamos posibilidades para tomar la fábrica ni había ambiente para entrar de prepo, ya ven ustedes que después de 15 días la huelga fracasa porque el conjunto no estaba todavía preparado y debimos salir al conflicto obligadamente, sin ningún apoyo de otras fábrica.
Aunque con los grupos de guerrilla se puede convergir en una unidad, creemos que falta mucho y que la única solución es la unidad que se debe dar en torno a un partido obrero revolucionario. Partidos revolucionarios hay muchos en el país, pero es necesario un partido que una todos los sectores obreros revolucionarios, y en eso creemos que pueden converger, en base a un programa mínimo, todos los grupos. El reaccionar será entonces combinado y en conjunto; de lo contrario, va a ser muy difícil.
Con respecto a la lucha más directa el movimiento obrero también tiene experiencia. Durante la Resistencia, por ejemplo, se hizo todo a base de “caños”, íbamos a donde estaba Avelino Fernández — antes era un valor, ahora es un vendido— y lo único que te decían era “anda a poner este paquete”; esa fue una experiencia terrible.
Hay que entender que el movimiento obrero tiene que ir aprendiendo y teniendo experiencia en estas luchas, por eso es que no solamente nosotros tenemos que ir acercándonos a los grupos armados sino que ellos se tienen que ir acercando a nosotros. Estamos seguros que no faltaron en el conflicto muchos compañeros que hubieran querido y estado dispuesto a ponerle un caño al gerente y a los carneros. Y en mínima escala se hizo, porque para más no estábamos capacitados; no se les puso caños a los carneros, pero sí se les tiraban bombas de alquitrán y otras cosas por el estilo. Si hubiera habido más preparación hubiéramos llegado a hacer otro tipo de acciones. El obrero en general no mira con malos ojos todos estos procesos y está dispuesto a hacerlo. Ahora bien, en este caso nuestro, se vio el descuelgue que tuvieron los grupos: tenían todas las puertas abiertas para acercarse y ver cómo era el proceso y cuándo convenía hacer la acción, y no se acercaron.

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